Crisis

Hace más de un año, que estoy en crisis. Tal vez un poco más, pero hace un año es súper notorio.

Y no es que no me hayan pasado cosas difíciles antes (como accidentes, pérdidas, quiebres y un sin fin de desgracias y peripecias tristes y fatídicas), sino que nunca había tenido falta de ganas de levantarme, que mi cuerpo no responda a mi motivación eterna por hacer cosas. Pasó que me volví profundamente triste y nada me motivaba.

He cancelado reuniones (una de las cosas que más odio en la vida y que me tengo que estar muriendo para hacerlo), he pasado semanas llorando, he tenido unas ganas incontrolables de morir, desaparecer, no existir más. He tenido pánico de esas ganas, he pedido ayuda desesperada a mis cercan@s, porque sé que cuando tengo ganas de hacer algo lo hago y pareciera que dentro de mí habían demasiadas ganas de desaparecer. Me he pasado días y semanas incluso sin salir de la puerta de nuestra mini casa y he dormido días y días. Mi cuerpo, no me daba. Pareciera que me arrastraba para si quiera ir al baño. Me ha costado hacer las cosas que más me gustan, como escribir, bailar, ir a escuchar música o juntarme con amig@s.

Analizando, puede que todo esto lo hayan provocado los cambios:

Volví luego de 3 viajes casi al hilo, un año y medio de idas y vueltas donde me deshice de mis cosas, de mi misma y me fui a viajar y no todo fue maravilloso. Puede ser que los quiebres con todo lo que era, con todo lo que hacía y con todos mis círculos más cercanos se hicieran más patentes al volver. Puede ser que ir y volver me hizo aprender mucho de mi misma y me dió tristeza encontrarme con lo que era, con lo que permití. Puede ser que me agarró la crisis de los 30, en medio de la capital neoliberal de Santiago de Chile, donde la gente a esta edad tiene la vida resuelta y todo tan armado, justo cuando yo me rehago una y otra vez. Pareciera que si no tengo una tele grande, un par de hijos y ojalá una separación a cuestas, no soy nadie y nunca voy a entender nada. O que toda la primavera feminista, abrió tremendas heridas que una nunca había querido ver, doler y sanar.

O será que la precariedad con la que he sobrevivido estos años se me hace insostenible y la angustia de ¿Qué voy a hacer ahora? me agarró de la garganta sin dejarme respirar. Será que se evidenció abiertamente como algunas personas acostumbraban a tratarme y como ahora no me era válido, ni razonable ni respetuoso. Será que a lo mejor yo misma, en mi trauma de “hay que salir de la mierda” me esforcé tanto, que no me preocupé de cuidarme lo suficiente interiormente. Será que todo lo del accidente me cansó tanto.

O será que a lo mejor, nada lo provocó en particular y simplemente, sucede. No lo sé.

Depresión

La depresión suele ser un tabú, en una sociedad donde no nos saludamos si quiera, si es que  saludar le podemos decir a ese “Holacómoestásbienytúbiengracias” : como la mecánica al encontrarse con alguien sin ir más allá. ¿Me interesa cómo está realmente mi interlocutor? ¿Y sí en verdad no está bien ni agradece que le preguntes con ese vacío que suele tener esa frase?

Tuve que casi rogar una hora en el consultorio y poder entrar al programa de Salud Mental, donde entre médico y sicóloga, me ayudan con recetarme medicamentos, controlarme y darme algunas pautas. Insuficiente tal vez, claramente ( con suerte la sicóloga me ve una vez al mes y si no hay hora pasan 2 meses) y he seguido el tratamiento porque tengo ganas de mejorarme.

Estoy segura que la depresión es una enfermedad y que como tal hay que tratarla. Sin ayuda, esta jamás pasaría. Me ha costado más que volver a caminar, más que quedar sin casa, más que pérdidas familiares, más que arrancar de la violencia, porque además es una hueá impopular: tremendamente solitaria, es un tema que se esconde o simplemente no se habla o se miente (bien, gracias) la gente que le confías “el secreto” suele ocurrírsele una serie de frases pre hechas y dan ganas de haberte enterrado antes de contarles o derechamente se aleja. La gente que conoce tu energía chispeante, a veces te comenta sin tacto que ahora no eres como antes o que no es tan cómodo hablar de ciertas cosas. Es mucho más fácil ir por unas chelas (que por lo demás, casi no estoy tomando), que decir “puedes venir, podemos juntarnos por favor, necesito conversar”.

Es lo que más me ha costado en la vida y todos los días del último año he luchado para no irme a la chucha. Un día a la vez. Todos los putos días.

Llevo unos 6 meses de medicación y controles, luego de probablemente lo más fuerte que me ha pasado en la vida: perder las ganas de todo. Estoy saliendo luego de estar realmente enferma, donde no sólo mi vida ha corrido peligro sino todo mi universo y he sentido que cada mini logro ha sido un esfuerzo sobre humano.

No tengo una receta de como se hacen las cosas, pero creo que vivirlo en pleno, preparar ciertas rutinas, esforzarme por salir, por hacer cosas aunque no tenga ganas, buscar y urgar en esas penas, encontrar nuevas alegrías; refugiarme en la escasa gente con la que me siento cómoda y a salvo, me ha servido para mejorarme. Ya estoy retomando proyectos, dándole un nuevo giro a cosas nuevas que me gustan ahora, planteándome nuevos objetivos. Cuidándome de más, para enfrentar el invierno.

Estoy aún en tránsito a servicio. Por favor, no apure.

PD: Ah, y si te sientes igual, acá hay una oreja/ojos 🙂

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Del por qué necesito agendar

Eu gostaria de viver a vida como se eu fosse sempre fazer uma longa viagem ou se soubesse que amanhã seria atropelado.

Não há espaços para “na semana”. Ou nos vemos mais tarde ou mais tarde, postaremos no Facebook que eu morri e nunca nos encontramos.

Nós nos reunimos para estragar, cozinhar com o que recebemos os vouchers, assistir a documentários, comer chocolate, fumar maconha, falar sobre política e feminismo. Nós nos abraçamos, antes de qualquer dia paramos de ver por razões reais e concretas.

Tenha aquela tranquilidade de urgência de que você fez tudo o que estava ao seu alcance para ser feliz, mesmo com as coisas que aos vinte e sete anos você tinha vergonha. Deixem as atrocidades virem, venha uma jornada que nunca volta, porque abraçamos tanto, tudo que pudemos.

Conhecendo alguém do zero e sabendo que quando ele ri, seu canto direito está enrugado. Ou que o humor negro consegue perfurar os ossos. E que o tempo de quarenta e cinco conversa que vai amaldiçoar para sempre, porque ele é tão interessante para construir castelos no ar como deveria ser o mundo e que tudo seria tão bom para voltar no tempo e tornar-se parte da epifania que só me mencionar.

Eu gostaria de viver, como se no final do dia eu tivesse feito tudo o que poderia ter feito para saber que amanhã eu não voltaria a andar, ou morreria ou não voltaria. Eu quero que você me estimule e me tranquilize hoje, como uma construção com uma autoconfiança / tranquilidade / tranqüilidade de muitos presentes para um estupefato, imperfeito, meu.
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I would like to live life as if I would always go on a long trip or if I knew that tomorrow I would be run over.

There are no spaces for “in the week”. Or we’ll see you later or later we’ll post on Facebook that I died and we never get together.

We got together to spoil, take money, cook with what we got the vouchers, watch documentaries, eat chocolate, smoke marijuana, talk about politics and feminism. We embrace ourselves, before any day we stop seeing for real and concrete reasons.

Have that urgency-tranquility that you did everything that was within your reach to be happy even with things that at twenty-seven you were ashamed. Let the atrocities come, let a journey come that never comes back, because we embraced so much, everything we could.

Knowing someone from scratch and knowing that when he laughs his right corner is wrinkled. Or that black humor gets to pierce the bones. And that hour forty-five of conversation will be remembered forever, because it is so interesting to build castles in the air of what the world should be like and that it would be all so nice to go back in time and make part of the epiphany that you just to mention.

I would like to live, as if at the end of the day I had done everything I could have done to know that tomorrow I would not walk again, or I would die, or not come back. I want you to urge me and reassure me today now, as a construction with a self-confidence / calmness / tranquility of many present to a stupefied, imperfect, mine.

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Me gustaría vivir la vida como si siempre me fuera a ir de viaje largo o si supiera que mañana me van a atropellar.

No hay espacios para “en la semana”.O nos vemos ya o después nos ponemos a publicar por facebook que me morí y que nunca nos juntamos.

Nos juntamos a regalonear, tomar tesito,a cocinar con lo que nos alcanzaron los vales, ver documentales, comer chocolate, fumar marihuana, hablar de política y feminismo. Nos abrazamos harto, antes que cualquier día nos dejemos de ver por razones reales y concretas.

Tener esa urgencia-tranquilidad que hiciste todo lo que estaba a tu alcance para ser feliz incluso con cosas que a los veintisiete te daban verguenza. Que vengan los atropellos, que venga un viaje del que no vuelva más, porque total para eso nos abrazamos tanto, todo lo que pudimos.

Conocer a alguien desde cero y saber que cuando se ríe se le arruga la comisura derecha. O que ese humor negro te llega a calar los huesos. Y que esa hora cuarenta y cinco de conversación se van a acordar para siempre, porque es tan interesante armar castillos en el aire de como debería ser el mundo y que sería todo tan bonito retroceder en el tiempo y hacer parte de la epifanía que me acabas de mencionar.

Me gustaría vivir, como si al final del día hubiese hecho todo lo que podría haber hecho de saber que mañana no volvería a caminar, o me fuera a morir, o no volviera más. Quiero que me urja y me tranquilice el hoy ahora ya, como una construcción con un desparpajo/barsedad/tranquilidad de muchos presentes hasta un panorama tropezado, imperfecto, mío.

Financiamiento colaborativo para llegar a la #cicletadadelasniñas en Ecuador

En 4 días más parto a Lima. De ahí vuelo a una ciudad intermedia, para seguir rumbo a Quito, Ecuador para el 8vo Foro Mundial de la Bicicleta a principalmente, realizar la #cicletadadelasniñas . Este evento lo hemos estado preparando con mucho cariño entre la Fernanda de Ciclistas Sueltas, la Laurita, Érika, Nataly Kelal de Carishina en bici y alguna otra gente del foro.

¿Por qué queremos hacer esta actividad? Porque pensamos que las niñas y mujeres también somos parte de las ciudades. Porque pensamos que la utilización del espacio público, es una forma de empoderarnos. Porque queremos que las niñas sientan como nos sentimos otras mujeres pedaleando por las ciudades.

Esto será el sábado 27 de abril y ha sido un proceso hermoso y cansador, pero sobre todo motivante ¡Queremos hacer esta actividad en mucho lugares más! ¡Queremos un ciclismo sin machismo! ¡Queremos a niñas que recuerden que si una vez anduvieron en bici o participaron en actividades, hay otros horizontes, hay otras formas de relacionarse con las ciudades!

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Sin embargo, esto implica además de gastos propios de traslado, alimentación, realizar una preproducción que significa destinar tiempo, recursos y energías a que todo esto salga bien.

Aún no he logrado conseguir todo el financiamiento que necesito y eso me pone en jaque respecto a mi ida, sin embargo estoy confiada en que de alguna manera lo voy a lograr, sobre todo con tu apoyo.

Recompensas:

Así como en los sistemas de crowdfunding o financiamiento colaborativo más comunes, cada aporte tiene una recompensa. El aporte puede ser en pesos chilenos (CLP) o en dólares, a través de una cuenta vista bancaria en Chile o por Paypal desde todo el mundo (+cargos por envío). Y las recompensas pueden ser entregadas por mano en Santiago, Lima o Quito (o convenir alguien que esté en una de esas ciudades) o enviadas según corresponda. Recuerda que también, pueden transformarse en regalos únicos para alguna de las personas que están en alguno de los lugares donde estaré/estarás.

Es por eso que hay distintas recompensas:

  1. Si colaboras con $1000 clp (1.5 dólares), te llevas  un set de 3 autoadhesivos y entras en el sorteo de una rifa. Los premios son tan geniales como un pendrive svorisky, un lápiz memoria también svarosky, un bolsito para bicicleta exclusivo y único (Kiltra Marraketa),entradas para conciertos y premios sorpresa.
  2. Si aportas con $2000 clp, (3.02 dólares) te llevas un afiche “Byenveni” tamaño carta
  3. Si aportas con $3000 clp , (4.53 dólares) te regalaré una foto-postal de la mitad del mundo, con una nota a mano de agradecimiento.
  4. Si colaboras con $5000 clp (7 dólares) p/p, te ganas un cupo para las próximas ñoquiadas a realizarse en Abril en Quito (fecha por confirmar) o el miércoles 29 de mayo en Santiago de Chile (o en una próxima a convenir)
  5. Si aportas con $6000 clp, (9.06 dólares) te llevas una bolsa de género, con un diseño artesanal hecho exclusivamente para Viajar Sola, más un set de autoadhesivos.
  6. Si aportas con $12990 clp (20 dólares), te llevas una de las 50 copias únicas de mi primer libro-objeto “Tan ridículos” autografiado. ¿Por qué un libro objeto? Porque no sólo es un libro con cuentos que he seleccionado de los últimos 7 años: es también grabados, autoadhesivos y seriado. Además de un lugar especial en el lanzamiento en Santiago, en Quito o si eres privilegiad@, en ambos.
  7. Si aportas con $20.000 clp (30 dólares), te llevas el libro autografiado, el cupo en alguna de las ñoquiadas, un afiche “Byenveni”, un set de autoadhesivos y menciones en mis redes sociales y en este mismo post como colaborador/a de esta actividad.
  8. Si aportas con $25.000 clp, (37.76 dólares) te ayudo a preparar tu primer viaje sola. Te hago una asesoría de 3 horas, ayudándote a elegir rutas, revisar que no te falte nada y compartiéndote personalmente los datos que he ido acumulando estos años.
  9. Si aportas con $30.000 clp (45.32 dólares) te entrego una asesoría de 3 horas presenciales u on line,  en redes sociales, herramientas web y monetizar tus capacidades para tu emprendimiento/ organización/ agrupación artística, además de entregarte un informe final con recomendaciones y sugerencias respecto a tu idea.
  10. Si aportas con $100.000 clp (151.06 dólares) te entrego 2 asesorías de 3 horas c/u presenciales u on line,  en redes sociales, herramientas web y monetizar tus capacidades para tu emprendimiento/ organización/ agrupación artística, además de entregarte un informe final con recomendaciones y sugerencias respecto a tu idea. Además, programo posteos para tu Página de FB para un mes.

El depósito del aporte es a través de una cuenta vista de Chile o desde cualquier parte del mundo a través de Paypal.

La primera entrega/firma/pre lanzamiento falso/ es en Santiago es este domingo 14 de abril en Café Julio a partir de las 19:00 hrs. (Barrio Bellas Artes), para fuera de Santiago o de Chile, es por correo/courier (que corre por cuenta del receptor/a) o por mano en Quito, Ecuador o Lima, Perú durante este mes. En cualquiera de los casos, escríbeme por algún medio, de preferencia a mi correo electrónico mariapazcastilloc@gmail.com. En todos los casos, reserva ¡Ya!

Con tu aporte, estás ayudando a que podamos, mis proyectos y yo  hacer más actividades autogestionadas, más actividades para niñas y mujeres en Santiago y en otros lugares y sobre todo generar los vínculos que estamos cultivando a través de (Comunidad) Viajar Sola para que más viajeras puedan conectarse y pasarlo bien sin ceder al miedo.

Abril

El 16 de abril de 1999, a las 8 de la mañana, una adolescente de 14 años entraba a pabellón del Hospital Luis Calvo Mackenna por largas 7 horas. Luego, estuvo en la UTI pediátrica, con 7 agujas en la mano izquierda y 5 en la derecha, que llevaban a más de una decena de mangueras, donde era difícil llegar a darle un beso. Bajo su cama, 2 tambores, uno del drenaje y otro del pipí, todo muy sexy.

El diagnóstico era una escoliosis dorsal grave, con más de 60 grados de desviación, lo que estaba ad portas de una cuadraplejia y la lesión ya hacía perder fuerza en miembros superiores. Para eso, se le instalaron un par de barras, una chorrera de pernos y ganchos, que enderezarían esa columna, además de cortar algunas costillas que los últimos años se habían acomodado a la joroba que crecía por minuto. Al enderezar la columna, ellas también debían tomar una nueva posición.

Hace 20 años, una adolescente entraba al quirófano 7 horas. En la UTI, al despertar, recordaba las películas donde pedían que le mojaran los labios tipo “Jesús de Nazareth” y tomaba una actitud extraña cuando estaba en volá de morfina y tramadol . Escuchaba los niños que morían a sus lados y gritaban toda la noche por sus mamás. Estaba feliz con 15 cm más de altura, ojalá el niño que le gustaba la viera de otra manera. Nunca más ropa ancha.

Hace 20 años tenía 58 de cintura, gracias al corset post operatorio. Hace 20 años, esa adolescente bailaba hasta que moría de cansancio, porque ahora podía hacerlo sin sentir vergüenza de sí misma. Hace unos 19 años con 6 meses, usaba los primeros sostenes de verdad, pues le habían aparecido los pechos que en su cabeza, 20 años después, todavía no tiene.

Hace 20 años abril me recuerda que podría estar cuadrapléjica, pero no estoy. Me recuerda que para estas fechas siempre vuelvo o voy y los últimos 10 años he estado poco en Chile para esta época: Buenos Aires, Medellín, Lima, México y aunque no ha sido a propósito, ha sido genial para que no sea tan intenso y este año también me tocará viajando entre Perú y Ecuador. Me recuerda que estoy viva. Me recuerda que con los cambios de presión atmosférica el metal se contrae y conchetumare. Ay, abril.

Hace unos días, se refirieron a mí como la persona “que tiene la espalda pal dick” y por primera vez en tal vez más de 20 años, la sensación que alguien cercano se refiera a mi cuerpo de esa manera no me molestó, sino que me dolió, fue como que se me rompió el corazón. Fue como la vez que otro que me gustaba, se refería a mis pechos, separados de mi cuerpo, descontextualizando el momento y en vez de gustarme, me chocó, me asquió, me quebró. O todos los comentarios sobre mi cuerpo al abandonar la talla 38. Todos me dolieron, ninguno fue agradable, ninguno resultó empático.

Si se refieren a mí así conmigo ¿Cómo se refieren a mis espaldas? ¿Nunca dejé de ser la jorobada, o la guatona o la que tiene el cuerpo así o así, acaso? ¿Ni si quiera para la gente que quiero? Llevo una cruzada, por no referirme o referenciar a las personas por su apariencia física. Siento que siempre lleva a lugares oscuros, donde uno no sabe qué ni como puede impactar en la vida de alguien, qué tan sensible al tema. Muy grande, muy chic@, muy gord@, muy flac@, muy pálid@. ¿Salud? ¿Algo que no pueden cambiar? ¿Algo por lo que sufren? ¿Algo que los aniquila?

Aunque en algunas fotos ( casi en todas mis fotos favoritas, sobre todo de viajes) muestro mi espalda, la verdad es que es las únicas ocasiones que la recuerdo, junto a los cambios bruscos de temperatura ( o de presión atmosférica). No me la veo siempre, siento que no me define, me gusta verla bien, la encuentro hasta bonita y la larga cicatriz tiene una serie de historias sexy que no voy a contar aquí, pero que sí me definen mucho más que una carga negativa de lo mismo. Es mi cuerpo, el que ha sufrido como muchas cosas y lo quiero. Así como me alegro por la nueva ley de acoso callejero, me da mucha pena que ciertas prácticas, se mantengan en nuestros círculos cercanos. Porque si esto me lo dices en la calle o alguien que no conozco, puedo reaccionar, puedo gritar, putear. Si me lo dice alguien cercano, a quien le he dejado entrar a mi mundo, chucha, me siento desprotegida de armas.

Este año se cumplen 20 años de mi operación a la columna, la cual fue grande, importante y vital en mi salud y que hoy pasa a ser parte del anecdotario. 3 o 4 veces por año me jode y me doy cabezazos contra las paredes, pero es a penas un detalle dentro del universo de complicaciones que le traería a mi vida no haberla tenido.

El desatino, la torpeza o la nula empatía del comentario, puede llegar a ser un botón de un montón de cosas profundísimas y un remezón en varios aspectos

¿Acaso 20 años después tengo tan resuelto los temas emocionales asociados a mi operación de la columna y como me referencio respecto al resto? ¿Acaso tengo 10 años de retraso mental y emocional, con una adolescencia tardía que arrastra un montón de temas más? ¿Qué me hace mantener en órbita a personas así? ¿Estoy demasiado adolorida en general y cualquier ápice de descuido me puede destruir? ¿Cómo es que sobrellevando un montón de temazos en los que me siento fuerte y capaz, hay otros que me siento como una niña asustada llorando en la cuneta sin consuelo?

A lo mejor está bien que me duela tanto y lo exprese, lo saque y lo mastique: a lo mejor empieza una época, de otros 20 años, donde quiero relacionarme, desde otro lugar, aunque sea un trabajo grande pues no me es familiar: desde la mutua empatía, desde el mutuo amor, desde el mutuo respeto, cariño y detalle. Desde la confrontación y la expresión tanto de daño como de amor, sin asustes o salires corriendo o sin silencios incómodos. En una de esas así, hago que el tiempo pase como debe pasar y siento cosas más intensas, como las que siento últimamente.

Abril, resignifícate, resignifícame.

Aléjate de mí

Parece obvio, pero el último tiempo he dedicado mucha energía en liberarme de espacios/personas/instancias donde no me sienta valorada yo y mi tiempo. Navegar entre gente que sienta que aporto tanto como ellas me aportan a mí. Abrazarse desde el amor propio y al otro.

Por eso no me gustan las relaciones de poder, ni desde la verticalidad, ni desde los buenaondismos sin transversalidad. Cuando eso sucede, siempre alguien sale dañado. Respetar al otro como un otro igual a mí. Ver a cualquier otro como un igual, por más o menos insignias porte.

Me duele muchísimo lo que sucedió en Mendoza, como también otros dolores anteriores y posteriores, cada vez que lo cuento parece más increíble y terrible. Pero en verdad, incluso no estando convencida de lo que estaba pasando, actué basada en el piloto automático que mi mamá me ha inculcado desde antes de tener uso de razón :

Autonomía, confianza en la guata, tener opciones de emergencia, tratar y que te traten con respeto por sobre cualquier otra cosa y si eso significa un quiebre, es preferible a terminar en la prensa roja. Y aunque quede con todos esos calificativos que suelen usar los que abusan de otros (cuática, exagerada, cabra chica, loca), porque obvio que uno es el problema siempre, medio que no me interesa (o cada vez menos) porque lo que hay en el mundo donde las cosas se hacen desde y hacia el amor, es muy hermoso como para perder el tiempo en la vereda de los malos tratos.

Por mientras a full preparando lo de la cicletada de las niñas, el libro, el viaje.

Así que, si su sintonía no es desde el amor, váyanse bien pero bien lejos.

Privilegios

He pensado mucho estos días sobre los privilegios.

Se me mezclan un montón de sensaciones y conceptos: mis privilegios, justicia, merecimiento, esfuerzo, resultados medibles, carencias, Chile.

Los becados

El otro día conversábamos con un amigo que compartimos el privilegio de ser “los becados”, esa raza de seres que podríamos estar delinquiendo o debajo de un puente, pero por alguna razón nos tomaron con pinzas y nos dieron otros accesos: leer, la música, estar en colegios que “no eran para nosotros”. Privilegiados de tener accesos, mientras las carencias en la casa, seguían siendo las mismas.

Sin embargo, a veces, terminas rodeado de gente que cree que sus privilegios son obviedades: lo justo, lo que merecen, lo mínimo. O a veces, el abismo está ahí al lado: gente de tu familia o generación o barrio en lo que “les tocó vivir” en realidades hostiles, llenos de las mismas carencias que sigues teniendo y que muchas veces definen mucho más que tu capacidad. En ambientes que la gente acostumbra a llevar una vida privilegiada, sin darse cuenta, con esa ingenuidad dolorosa, haciéndote comentarios que dinamitan tus seguridades. Terminar siendo amigos o en círculos de “GCU” (gente como uno) y algunas veces, hasta terminan pensando que eres uno de ellos, hasta que te hacen notar que nunca pero nunca serás uno de ellos. O al contrario: gente “de tu clase” que considera que has tenido suerte y a lo mejor hasta tienen razón, porque viajas, te invitan a reuniones con gente con membretes largos al responder un mail, te rodeas de gente que puede estar pensando/trabajando/estudiando por sobre temas que usan gran parte de tu ram como la sobrevivencia. Gente que sus problemas son el color con qué rediseñarán su espacio o que no les funciona la tarjeta de crédito, mientras estás en la batalla campal por pagar la luz o la plata de la micro.

Pero te pidieron, te exigieron que hicieras un doble esfuerzo.

Porque si te equivocas, no estás aprovechando lo que te están dando y te lo enrostran hasta el hartazgo. Y si tratas de salir adelante, siempre habrá alguien que se esforzó muy poco y llegó mucho más lejos, porque así es la vida. Porque si eres de una manera, mágicamente, es como si desaparecieran el resto de tus problemáticas básicas, como comer, dormir, tener dónde dormir o sobrellevar enfermedades crónicas con hidalguía. Claro, te parecieron obviedades, pero no las eran. Y a veces, sin notar que estás en ellas, la gente te hace notar que tampoco les importan.

La pasión

A veces siento que el “ser inteligente” pero siendo pobre es un karma horroroso, al menos en este país. Qué sobrevivir me cansa y me dan ganas de pegarle un combo a alguien que dice que está “igual está cansado” o hace apología a la supuesta violencia de la forma de actuar, cuando una está chata de su chapoteo en privilegios para ningunearte. O cuando alguien en sus accesos, escribe mal o es groser@ o su empatía por tu esfuerzo es inexistente ¿Esa es tu educación? ¿Así te enseñaron?

Es súper difícil rendir cuando estás pensando en como sobrevivir, como haces para que no te violen o maten, cuando pasas horas en los servicios de urgencia públicos. Y aquí hay otro punto: la pasión.

Hacerme cargo de la pasión que intento ponerle a todo lo que hago ( porque o sino para qué) es también exigirle al resto lo mismo o incluso, lo mínimo ¿Me estás diciendo que me esfuerzo todo esto para tener plata para la micro y atravesar todo Santiago, sin desayuno, para llegar a la hora y no puedes hacer lo mismo? ¿Pienso en empeñar un riñón para sobrellevar un tema X ( que te cuesta mucho menos esfuerzo que a mí) y me estás hablando que “no puedes”? ¿Alguna vez te imaginaste que mientras estás diciendo que “no puedes” alguien que efectivamente “no podía” lo pudo hacer y es tremendamente humillante que le demuestres que es sólo un tema de voluntad/gestión/esfuerzo/privilegio?

Admisión justa

A veces, como este mismo tema de Admisión justa , programa del gobierno por elegir a los alumnos por notas para acceder a un colegio, viene a hincar  en esta sensación. ¿Cómo va a ser lo mismo para alguien que se saca un 6.0 (de un máximo de 7.0 en la escala chilena para medir calificaciones) haciendo su máximo esfuerzo desde una “realidad injusta” a alguien que se saca un 6.5 con todos los privilegios. O un 5.0 en un colegio de elite con un 6.8 de un colegio mediocre.

¿Puedes medir el esfuerzo de alguien por sus calificaciones para ingresar a una educación de calidad? Cuando partes de una realidad aderezada de carencias ¿Es el mismo contexto acaso? ¿O es una forma concreta de desigualdad, midiendo a los que tuvieron el privilegio de tener acceso a ciertas instancias

A veces el máximo esfuerzo, no alcanza (Y estoy tan dolida de que no alcance).

Bropropriación

Durante mi ida a Brasil, como mencioné anteriormente, venía con un monstruo tremendo sobre mis hombros que explotó el día de mi (no) presentación. Mientras dejaba de vomitar en el baño de angustia, me calmaba para no seguir llorando como desquiciada y encontraba el rumbo,caminé sin parar hasta que me metí a una librería (históricamente espacio que amo) y abrí un libro que me llamaba la atención,Clube da luta feminista. Abrí una página al azar y me topé con la explicación de cómo era un “bropropiador” o qué era la Bropropiación, muy común en instancias mixtas.

Aunque si buscas el término como tal en Google, sería más o menos el término en español o portugués, bropropriación (o bropropriating en inglés) para definir a apropiarse del mérito de una compañera.

Osea ¿No bastaba con no golpear y no violar? Pucha, no. ¿No bastaba con “ayudar” en la cocina, ponerse un pañuelo verde en la muñeca y autodefinirse “deconstruide”? NO.

Hace unos días conversaba sobre las organizaciones donde las mujeres escasean o peor aún: existiendo un buen número, no están en lugares protagónicos ni de decisión qué decir en los créditos reales o de la foto final ¿Por qué pasa eso? ¿Por personalidad? No lo creo ¿Por dejación? Tampoco. ¿Porque simplemente se asume que quien dirige nuestras organizaciones, son hombres? ¿Porque suelen apropiarse de las ideas de sus compañeras? ¿Porque las mujeres han estado ahí tal vez hasta años con sus ideas,propuestas y hasta ejecución, pero han sido opacadas, silenciadas o hasta borradas o sacadas de la foto de los méritos a la hora de presentar una idea hermosa, por hombres que prefirieron omitir su participación clave?.

Algunos cortocircuitos

Cortocircuito 1: Iba pedaleando en Lima, cuando escuché un acento chileno y le pregunto y me pregunta en qué participo porque no me conoce. Bueno, no soy Juan Gabriel ni Balvin, pero me parecía tan extraño que no nos conociéramos o que con mi personalidad algo [ no sé como decirlo pero que termino conociendo a toda la gente o al menos saben quien soy en los espacios que habito], no supiera o no me ubicara al menos siendo de la misma delegación. Voy a cumplir 6 años en organizaciones ligadas al tema ciclista con actividades de cierta notoriedad, estoy pensando en como ir a mi 5 foro Mundial de la bici, he expuesto en los últimos 2. Tuve un accidente que me tomó una rehabilitación de un año y medio que estuvo en medio de la organización del Foro en Chile (por lo que hubo eventos, logística para ayudarme a moverme, etc) y debo ser una de las hueonas más catetes a la hora de preguntar en las reuniones/asambleas, estar en manifestaciones públicas (puntos de prensa, aperturas de lugares, etc), escribir columnas al respecto, etc. Más que por mi ego, me hizo pensar en como mi participación estaba presente en las cabezas de los otros.

Cortocircuito 2: En México, estaba conversando con alguien X de algún país X y le digo que soy de Chile y que volveremos a hacer talleres. Oh, que bien, he visto lo que hacen. Oye muy bueno lo que hicieron en X, ¡Qué buenas ideas tiene X! Seguimos conversando y todas las ideas (partiendo por esos talleres por los que tanto había insistido en reuniones hasta el enojo) por las que me felicitaba no a mí sino a mi colectivo, país e incluso a terceras personas ¡Yo había estado ahí incluso ideando, insistiendo e incluso ejecutando! Sin embargo, para esa persona, al otro lado del mundo, no le había sonado ni mi nombre, ni el de otras compañeras. Simplemente, no existíamos en la ecuación. Finalmente, me resté, continué mi viaje largo y dejé mi participación en ese colectivo.

Cortocircuito 3: El otro día discutía con un ex compañero de un colectivo sobre su actitud respecto a mis ideas que por años fueron tomadas pero no evidenciadas y como este término, bropropiación calzaba perfecto. “Pero somos un colectivo, las ideas son de nadie”. También mencionó despectivamente mi intención de “figurar” o “de ser famosa” y me pidió mencionar una oportunidad y me permití decirle que era imposible: había sido todo el tiempo (aunque pensándolo bien, en el cortocircuito 2 tienes una respuesta contundente y súper concreta). Pero resulta que a la hora de las luces, los aplausos e incluso de los espaldarazos en muchos temas, siguen siendo hombres, siguen siendo las mismas personas, siguen existiendo espacios donde las mujeres se restan por miles de razones, pero también porque sus ideas pasan a ser apropiadas por hombres. Se le “siguen ocurriendo las ideas” aunque esas ideas son de una persona que lo acaba de mencionar y nadie lo tomó en cuenta (Hepeated) o simplemente, se lo dijo en otro contexto y ahora esa brillante idea es aplaudida por los otros.

¿Cuántas ideas se les ocurrieron a sus parejas, mamás, compañeras y ustedes intencional mente o por costumbre, simplemente no lo mencionaron ni corrigieron porque era más cómodo así?

No creo que todo sea plata (claramente, sino sería millonaria) ni que me hagan sexo oral público por las tan buenas ideas que se me ocurren ( ya lo sé y estoy segura de eso, gracias). Sin embargo el reconocimiento o cuando ese reconocimiento te cae a ti, hacer la salvedad de que tus compañeras también reciban eso, es vital para la sana convivencia y amor por las personas que te rodean. Y si una compañera/amiga/pareja/partner de agrupación te está exigiendo, cuestionando o haciéndote notar su incomodidad por situaciones así, mi recomendación es que escuches y te autocuestiones, no que saques tu AK47 argumental sobre lo no machista que eres y sobre lo loca y nada que ver que puede estar la persona que tienes al frente.

¿Qué hacer?

Creo que un ejercicio básico es automirarse ¿En qué posición estoy yo y en qué posición están mis compañeres? ¿Cuántas parejas de amigos participan en nuestros colectivos como “pareja de” y quedan relegadas a un espacio de no visualización de su incidencia real en lo que estamos haciendo? ¿Cuánto más fuerte hablan los hombres respecto a las mujeres y cuánto más interrumpen o simplemente alzan la voz? ¿Cuántas ideas/actividades son catalogadas como de autoría de mujeres versus autores hombres? ¿Se reconoce? ¿Se le dan puestos de real incidencia o cuando se intenta llegar a una paridad de género muchas veces se pone a mujeres para cumplir con la cuota, para que no molesten, para que hagan las funciones menores o de cuidado (comer, redactar actas, servir café, cuidar a los niños, lavar la ropa del líder), pero no para que reciban los frutos personales o de equidad a la hora de las felicitaciones?

Según el libro, plantea varios puntos: Hablar firme, agradecer a los colectivos/organizaciones/grupos de trabajo por que les haya gustado TU idea. Pedirle a tus partners que apoyen públicamente ideas venidas desde las mujeres y lo evidencien también, escribirlo para que quede registro. Enviar esos registros por mail.

Hay un bullyng eterno en mi familia, donde mi mamá cuando alguien le pregunta por como era yo de muy chica, uno de los puntos vergonzosos, es mencionar que siempre firmaba lo que hacía (Autora: María Paz). Tengo súper claro que me gusta idear cosas, discutir e incluso generosamente, simplemente darle ideas a la gente que me pillo alrededor. Sin embargo soy algo tozuda y [inserte aquí otro adjetivo que no sé cual es] me encanta decir “Esa idea la di yo”. También amo cuando la gente me dice que le resultó algo que le dije una idea que le resultó ( eso incluye por ejemplo la curatoría de las bandas que hoy están sonando en espacios gigantes, activaciones con redes sociales, ideas de negocios, etc.). Y si eso considera que es de figurar o de querer ser famosa, en una de esas sí ¿Y qué?

Yo no sé en qué momento, permití que otras personas se tomaran la libertad de pasárselo por la raja (eso incluye artículos de posts publicados en libros, pero ya hablaré de eso)pero ya me cansé. Me cansé de invisibilizarme, negarme, opacarme en pos del éxito de un otro, ya sea persona, colectivo, trabajo, etc. Es así entonces como en una actitud muy 2018, he decidido hablar de estas formas sutiles, sin golpes ni violaciones, de seguir agrediendo a las mujeres en -mal de males-los espacios donde creíamos estar a salvo y adivinen: tampoco lo estamos. Por eso también las experiencias separatistas como la #cicletadadelasniñas, Comunidad Viajar Sola o simplemente ser más amigas de algunas amigas, me han dado lógicas distintas de armar comunidad, grupo, piño, lote, etc. Hay otrs formas, pero para eso, primero tenemos que crecer todos y hacernos cariñito mutuo, no para un lado no más.

Y si todavía tiene dudas, es cosa que piense en la cantidad de líderes hombres, coordinadores hombres, jefes hombres, rectores hombres, columnistas de opinión hombres. Pero ¿Quién dió la idea? ¿Quién sugirió lo que solucionó el tema? ¿Quién estuvo ahí sin que se le reconocieran sus méritos/participación? De repente las mujeres siempre han estado ahí pero desde otra posición y tú mismo eres parte del problema.

Conversar

Noviembre ha sido hermoso, pese a todo, porque he tenido conversas hermosas. Frases épicas, amor en todas sus formas. Floreciendo de ideas y energías, como si fuera primavera.

Porque para mí es tan pero tan importante conversar.

Es que me muero el día que no pueda ¿Te cachai? Y lo digo no desde el privilegio laboral del freelanceo, del trabajo en espectáculos o en comunicaciones. O tal vez sí, depende en comparación a qué y qué contexto. En todos mis contextos, ha sido muy importante conversar todo el tiempo. De hecho es tan importante, que es posible que sin ello, me hubiese muerto. Sin la conversación y la música, de verdad me habría muerto.

El año ha sido un sin fin de emociones: Caer en un hostal de voluntaria que casi pura mala onda. Abuso sexual de una amiga, en un contexto súper afín a mí. Golpiza a otra amiga, salida del local donde trabajaba y me sentía más cómoda, como mi casa y estos temas entrelazados. Quedar varada en Lima, cuando iba a Ecuador, por obra y gracia de otros ex jefes que quería muchísimo. Desilusiones, términos desafortunados de otras pegas, la difusión del secuestro de chicas en el Barrio Yungay, el alcance de esa difusión. No presentar en uno de los encuentros en Brasil, Primavera feminista, Bolsonaro, Catrillanca, Trabajar en el último lugar que se me habría ocurrido trabajar en la vida ( literal) y salir de ahí horrorosamente triste al encontrarme con personas ( extrañamente no la pega, que me pareció bacán)con mentes que pensé que ya no existían en el siglo XXI. Un año donde ser hétero está dificilísimo. La falta de pega, plata y casa. Visitas inesperadas, puntos finales, puntos suspensivos y puntos apartes. Intentar aprender inglés, de cabeza y sentir que no avanzo tan rápido como quisiera. Uff.

Todo eso junto más 800 cosas más, hizo que este año fuera el año con más ganas de no existir que he tenido en la vida y vaya que he tenido razones para haber estado triste antes, pero no. Por primera vez, pasaba días terribles, pese a que “todo” estaba más o menos bajo control. Me desesperé tanto, era como si alguien que no era yo se estaba apoderando de todo mí, como si alguien anduviera en mis hombres y me anduviera arrastrando por ese peso. Recurrentemente decía “Esta no soy yo” y probablemente todo eso que había escuchado toda mi vida en tercera persona de gente cercana, lo estaba sintiendo en ese momento: mirarme al espejo y querer destrozarlo, sentirme tan derretida completando días y días donde no era capaz de levantarme y pensar todos los días en morirme. Para lo único que me levantaba era para, justamente, ir a conversar de cualquier cosa, escribir o ver música.

Sin embargo, ya desde octubre empecé a colaborar con un hostal en Valparaíso que me obligaba a sesiones de idas a Valparaíso, estar sola como no puedo estar mucho últimamente (cuánto amo estar sola, casi tanto como estar con mucha gente <3) y entre esas idas y vueltas, unas idas a Pirque, Viña, han hecho un noviembre inolvidable.

No podría contabilizar las horas que le he dedicado a ese deporte particularmente este mes, incluso, entregándome a una forma que es poco común en mí: celular apagado o en silencio, sin mirar la hora para partir corriendo a lo siguiente. Dejándome fluir, como dicen los jipis.

Y extrañamente, un mes bastante de conversaciones con hombres, cosa aún más difícil este año, casi imposible. Hombres egocéntricos, hombres buena onda, hombres talentosos, hombres que quiero o quise mucho, hombres que por quererlos mucho a veces no me caben en la cabeza sus actitudes basada en siglos de patriarcado del más penca. Hombres con los que con un cigarrillo que da risa o varios, podemos armar un mundo e inventamos bandas,espectáculos,hombres con los que bailamos o nos quedamos horas escuchando maquetas de temas que no existen, temas específicos o hablando de la realidad nacional e internacional de política, música, amor. Hombres rodeados de influencias musicales adorables. Hombres que si les dices algo que no les gusta, fruncen la boca y hacen inflexiones de voz distintas a cuando explican algo, pero que todavía siguen escuchando lo que les digo, a ver si en volá les quedó algo. Hombres que me han dicho cosas hermosas, como también cosas dolorosísimas. Gente que en su conjunto, me han hecho sentir súper querida, regaloneada y hasta consentida, como escasas veces recuerdo con tanto amorcito.

Con mujeres, la experiencia ha sido distinta: He tenido conversaciones con mujeres todo el año, nos hemos abrazado tanto y de forma tan hermosa; nos hemos apañado cuando hemos sentido que esto es más fuerte que nosotras, incluso con las que ni nos conocemos (ya vendrá otro post solo de eso).

Nunca me voy a olvidar cuando estaba en Río y una chica me dijo que si el tema era tan delicado como para correr riesgo mi vida, que podía quedarme en su casa el tiempo que estimase conveniente. Tampoco me voy a olvidar de las personas que me ayudaron a viajar a través de actividades varias ( como siempre, dirían los expertos) la que me acompañó viajando y lo que se formó ahí, un hilo único.

No me voy a olvidar de mi pololo laboral, acá #elsocio con que además de ser dos humanos diametralmente opuestos, hemos tenido esas conversaciones del terror, amparadas por el espíritu revolucionado de La Gloria. No me olvido de cada chiquilla con la que hemos construído un 2018 que ha estado realmente intenso, una red en la que una puede apoyarse cuando todo se destruye alrededor. Tampoco me voy a olvidar que este año, justamente ESTE año formé lo de la (Comunidad) Viajar Sola, que me ha traído un montón de alegrías, de chiquillas buena onda, que nos hemos abrazado mucho, que me ha permitido viajar y que seguirá haciéndolo.

No me voy a olvidar de las chiquillas que vinieron a la Cepal y que los astros hicieron que nos conociéramos y conectáramos con ese amor que surgió ese día, qué hueá.

No me voy a olvidar del CDT y de los textos que he estado escribiendo y de los que tengo en la cabeza, ni menos aún de las clases magistrales ni de todas las cataratas de creaciones internas y externas que salieron y siguen saliendo de ahí casi sin parar. No me voy a olvidar que un día nos enojamos tanto y otro día nos quisimos tanto, letras, música y vino mediante, como siempre. Ni menos aún de conocer a una de las personas que quiero entrevistar en la vida. Espero nunca olvidarme de conversar con la gente que es importante en mi vida y que por más que me pille la máquina, me quedé un ratito pa abrazarnos y contarnos los procesos internos. Espero que nunca un amig@ se sienta parecido a como me sentí y por mi velocidad, no pueda abrazarse unos minutos.

No me voy a olvidar tomando en una calle de Valpo, era casi tan parecido como estar en un escenario chapoteando en México, con la misma atemporalidad y buenaondita de siempre . No me voy a olvidar de la caminata-conversa por la Costanera, el avistamiento de aves, ni las empanadas esas conversando de las preguntas importanes en la vida, esas que dan arriba y a la izquierda. No me voy a olvidar que nunca entré a un concierto que quería ver, porque era más bacán pasar otras tantas horas conversando.

No me voy a olvidar de las musiquitas nuevas, de las viejas sonando nuevas, no me voy a olvidar de esa cachaça ilegal versus un vino chileno en medio del asentamiento en pleno Duque de Caxias, ni las caminatas por Río sabiendo como se gestó el éxito. No me voy a olvidar de las historias de viajeros que he podido acompañar, que he abrazado y he vuelto abrazar con ímpetu porque no sé cuándo nos veremos de nuevo o de los amigos que estando al otro lado del mundo, basta con que nos contactemos y hablemos para sentirnos tan cerca, ni de las madrugadas de verano, ni menos me voy a olvidar de como se siente cuando una se vuelve a sentir viva otra vez.

Estoy convencida que todas esas conversaciones, aderezadas de tanta musiquita, fueron las que me salvaron. Si no, hace rato no estaría escribiendo esto. Profundamente agradecida a cada persona que se dió un rato este año, pa un abracito rico, pa una conversa sin tiempo, pa un vinito, una agüita helada, un café, pa un puchito o un pitito o varios. ¡Agradecida de este año (aunque igual fue un año culiao en otros sentidos) y sobre todo agradecida de este noviembre tan conversado!

Mucho, de verdad no saben cuánto.

Stgoadomicilio

Hace casi unos 11 años y 12 temporadas, empecé con #humitadomicilio, un mini negocio que partió de la necesidad de hacer algo rápido para hacer plata:humitas (una pasta de maiz molido con cebolla, albahaca y otros aliños muy parecidas a los tamales, pero en hoja de choclo) pedidas por Twitter e idas a dejar en bici.

Cada verano, con 800 temas en contra, que incluyeron cambios de casa, operaciones, proovedores, resistimos y permitió además de mantenernos, contar con más colaboradores, financiar mi ida a distintos encuentros.

Nos ganamos además de entrevistas en la tele, diario, radio, etc, un grupo de clientes fieles, que ni si quiera me mandaban su dirección, porque obvio que ya sabía dónde era e hicieron que las últimas temporadas, bastó muy poca difusión para completar los pedidos. Gracias 🙏.

Hace una cierta cantidad de tiempo, también empecé con #lachicadelosmandados, donde he colaborado en resolver temas tan diversos como trámites urgentes para gente fuera del país o región, compras imposibles, sorpresas de amor, regalos únicos, generar experiencias, llevar la logística de eventos, etc.

Esto sumado a mis otras pegas de producción, redacción, resolución de cachos en tiempo récord es que empieza una nueva etapa: @stgoadomicilio .

Llevaremos a tu casa/trabajo, distintas cosas que semanalmente, siempre con una lógica de honestidad, amabilidad, precio justo, tratar de contaminar lo menos posible y con sentido del humor. Porque sin reirnos, está hueá no funciona.

Les pido que puedan seguir las cuentas de IG (http://instagram.com/stgoadomicilio ) y Twitter ( http://wwe.twitter.com/stgoadomicilio ) y compartir y desearnos buenas cosas pa que esta nueva locura resulte.

Distrito Salvaje

Nota: Cabe destacar que no es necesario conocerme demasiado para saber que amo Colombia, esa tierra en la que sumando y restando he estado alrededor de 6 meses en mis 3 idas y conozco, al menos a grandes rasgos, más el mapa de allí que del sur de Chile. Amo su música, algunas comidas y bebidas, tengo grandes amigos colombianos y tengo entre planes visitarla 800 veces más.

Entre ayer y hoy he tenido una sobredosis de Colombiafilia: fui a un conversatorio en la Usach donde se hablaba de la música del caribe/antillas y la influencia de los picós en la difusión de esta; estuve conversando con amigos y conocidos bogotanos antes y después, me fui a compartir en la casa de una. Y hoy estaba haciendo scroll, hasta que me encontré con una serie que salió hace pocos días en Netflix: Distrito Salvaje.

La serie

Distrito Salvaje habla de la vida de Jhon, un hombre que se desmovilizó de la guerrilla y que intenta rehacer su vida. Tiene una mamá y un hijo, que durante la serie se irá contando como llegó a tenerlo, como se mantiene y como su forma de vida debe adaptarse luego de pasar años en el monte. Lo contactan para ser infiltrado por parte del gobierno, para poder desarticular las redes de corrupción que están causando estragos y asesinatos  de personajes claves. Un guiño interesante es que justamente las redes de corrupción vienen desde autoridades enredadas en la construcción de grandes obras públicas, algo muy similar a lo que ocurre en gran parte de Latinoamérica con cierta empresa.

Se estrenó recién el 19 de octubre y la factura de la serie es impecable. Es desarrollada en Bogotá y las tomas son increíbles y me recuerdan muchas cosas de mis pasadas por ahí. Mantiene la atención todo el tiempo y aunque muestra imágenes de gran violencia, también sucede en la serie es que hay imágenes donde hay humanidad, corazón, sensibilidad, etc.

Reflexiones

Eso me genera un montón de sensaciones, porque también Bogotá me provoca un montón de sensaciones: todas las veces he ido por razones distintas. La última vez estuve un mes y medio y logré disfrutar de esas nubes azules tan hermosas y de ese Transmilenio tan demoróooooooon

  1. Tuve la oportunidad de estar en el lanzamiento del partido de las FARC en Plaza Bolívar ( habían shows entre ellos el de ) y para nuestra realidad es súper impactante. ¿Desmilitarización? ¿Congresistas? ¿Cómo alguien vuelve a la vida después del monte?
  2. También he tenido la oportunidad de compartir con gente desplazada por la violencia: hacer tu vida completa en una ciudad y de repente tener que irte a otra  dejando todo botado. ¿Cómo vive alguien que le mataron a su familia y que tiene que partir? ¿Qué pasa al volver?
  3. Por otro lado, me tocó conocer a una persona que trabajaba en las comunicaciones del proceso de paz ¿Es posible? ¿Es real? ¿Cómo la experiencia colombiana podría ayudar en Chile o atiende a una situación tan distinta y particular que es imposible?
  4. La alegría, la riqueza musical y cultural (por ser puerto, recibir a gran cantidad de mundo afro), ciertas comidas (no soy tan fan de la comida) y ese mundo que me gusta tanto ¿Será acaso que ese dolor y alegría es lo que me llama y llena?

“Colombia, Colombia, la nación más complicada, que la guerra no se acaba/ y nunca le pone fin” como diría . Sin embargo el amor que tengo por su tierra, su gente, su música, ir por los montes es tan inmenso, que debe ser de los más grandes que tengo a algo en la vida.