Bropropriación

Durante mi ida a Brasil, como mencioné anteriormente, venía con un monstruo tremendo sobre mis hombros que explotó el día de mi (no) presentación. Mientras dejaba de vomitar en el baño de angustia, me calmaba para no seguir llorando como desquiciada y encontraba el rumbo,caminé sin parar hasta que me metí a una librería (históricamente espacio que amo) y abrí un libro que me llamaba la atención,Clube da luta feminista. Abrí una página al azar y me topé con la explicación de cómo era un “bropropiador” o qué era la Bropropiación, muy común en instancias mixtas.

Aunque si buscas el término como tal en Google, sería más o menos el término en español o portugués, bropropriación (o bropropriating en inglés) para definir a apropiarse del mérito de una compañera.

Osea ¿No bastaba con no golpear y no violar? Pucha, no. ¿No bastaba con “ayudar” en la cocina, ponerse un pañuelo verde en la muñeca y autodefinirse “deconstruide”? NO.

Hace unos días conversaba sobre las organizaciones donde las mujeres escasean o peor aún: existiendo un buen número, no están en lugares protagónicos ni de decisión qué decir en los créditos reales o de la foto final ¿Por qué pasa eso? ¿Por personalidad? No lo creo ¿Por dejación? Tampoco. ¿Porque simplemente se asume que quien dirige nuestras organizaciones, son hombres? ¿Porque suelen apropiarse de las ideas de sus compañeras? ¿Porque las mujeres han estado ahí tal vez hasta años con sus ideas,propuestas y hasta ejecución, pero han sido opacadas, silenciadas o hasta borradas o sacadas de la foto de los méritos a la hora de presentar una idea hermosa, por hombres que prefirieron omitir su participación clave?.

Algunos cortocircuitos

Cortocircuito 1: Iba pedaleando en Lima, cuando escuché un acento chileno y le pregunto y me pregunta en qué participo porque no me conoce. Bueno, no soy Juan Gabriel ni Balvin, pero me parecía tan extraño que no nos conociéramos o que con mi personalidad algo [ no sé como decirlo pero que termino conociendo a toda la gente o al menos saben quien soy en los espacios que habito], no supiera o no me ubicara al menos siendo de la misma delegación. Voy a cumplir 6 años en organizaciones ligadas al tema ciclista con actividades de cierta notoriedad, estoy pensando en como ir a mi 5 foro Mundial de la bici, he expuesto en los últimos 2. Tuve un accidente que me tomó una rehabilitación de un año y medio que estuvo en medio de la organización del Foro en Chile (por lo que hubo eventos, logística para ayudarme a moverme, etc) y debo ser una de las hueonas más catetes a la hora de preguntar en las reuniones/asambleas, estar en manifestaciones públicas (puntos de prensa, aperturas de lugares, etc), escribir columnas al respecto, etc. Más que por mi ego, me hizo pensar en como mi participación estaba presente en las cabezas de los otros.

Cortocircuito 2: En México, estaba conversando con alguien X de algún país X y le digo que soy de Chile y que volveremos a hacer talleres. Oh, que bien, he visto lo que hacen. Oye muy bueno lo que hicieron en X, ¡Qué buenas ideas tiene X! Seguimos conversando y todas las ideas (partiendo por esos talleres por los que tanto había insistido en reuniones hasta el enojo) por las que me felicitaba no a mí sino a mi colectivo, país e incluso a terceras personas ¡Yo había estado ahí incluso ideando, insistiendo e incluso ejecutando! Sin embargo, para esa persona, al otro lado del mundo, no le había sonado ni mi nombre, ni el de otras compañeras. Simplemente, no existíamos en la ecuación. Finalmente, me resté, continué mi viaje largo y dejé mi participación en ese colectivo.

Cortocircuito 3: El otro día discutía con un ex compañero de un colectivo sobre su actitud respecto a mis ideas que por años fueron tomadas pero no evidenciadas y como este término, bropropiación calzaba perfecto. “Pero somos un colectivo, las ideas son de nadie”. También mencionó despectivamente mi intención de “figurar” o “de ser famosa” y me pidió mencionar una oportunidad y me permití decirle que era imposible: había sido todo el tiempo (aunque pensándolo bien, en el cortocircuito 2 tienes una respuesta contundente y súper concreta). Pero resulta que a la hora de las luces, los aplausos e incluso de los espaldarazos en muchos temas, siguen siendo hombres, siguen siendo las mismas personas, siguen existiendo espacios donde las mujeres se restan por miles de razones, pero también porque sus ideas pasan a ser apropiadas por hombres. Se le “siguen ocurriendo las ideas” aunque esas ideas son de una persona que lo acaba de mencionar y nadie lo tomó en cuenta (Hepeated) o simplemente, se lo dijo en otro contexto y ahora esa brillante idea es aplaudida por los otros.

¿Cuántas ideas se les ocurrieron a sus parejas, mamás, compañeras y ustedes intencional mente o por costumbre, simplemente no lo mencionaron ni corrigieron porque era más cómodo así?

No creo que todo sea plata (claramente, sino sería millonaria) ni que me hagan sexo oral público por las tan buenas ideas que se me ocurren ( ya lo sé y estoy segura de eso, gracias). Sin embargo el reconocimiento o cuando ese reconocimiento te cae a ti, hacer la salvedad de que tus compañeras también reciban eso, es vital para la sana convivencia y amor por las personas que te rodean. Y si una compañera/amiga/pareja/partner de agrupación te está exigiendo, cuestionando o haciéndote notar su incomodidad por situaciones así, mi recomendación es que escuches y te autocuestiones, no que saques tu AK47 argumental sobre lo no machista que eres y sobre lo loca y nada que ver que puede estar la persona que tienes al frente.

¿Qué hacer?

Creo que un ejercicio básico es automirarse ¿En qué posición estoy yo y en qué posición están mis compañeres? ¿Cuántas parejas de amigos participan en nuestros colectivos como “pareja de” y quedan relegadas a un espacio de no visualización de su incidencia real en lo que estamos haciendo? ¿Cuánto más fuerte hablan los hombres respecto a las mujeres y cuánto más interrumpen o simplemente alzan la voz? ¿Cuántas ideas/actividades son catalogadas como de autoría de mujeres versus autores hombres? ¿Se reconoce? ¿Se le dan puestos de real incidencia o cuando se intenta llegar a una paridad de género muchas veces se pone a mujeres para cumplir con la cuota, para que no molesten, para que hagan las funciones menores o de cuidado (comer, redactar actas, servir café, cuidar a los niños, lavar la ropa del líder), pero no para que reciban los frutos personales o de equidad a la hora de las felicitaciones?

Según el libro, plantea varios puntos: Hablar firme, agradecer a los colectivos/organizaciones/grupos de trabajo por que les haya gustado TU idea. Pedirle a tus partners que apoyen públicamente ideas venidas desde las mujeres y lo evidencien también, escribirlo para que quede registro. Enviar esos registros por mail.

Hay un bullyng eterno en mi familia, donde mi mamá cuando alguien le pregunta por como era yo de muy chica, uno de los puntos vergonzosos, es mencionar que siempre firmaba lo que hacía (Autora: María Paz). Tengo súper claro que me gusta idear cosas, discutir e incluso generosamente, simplemente darle ideas a la gente que me pillo alrededor. Sin embargo soy algo tozuda y [inserte aquí otro adjetivo que no sé cual es] me encanta decir “Esa idea la di yo”. También amo cuando la gente me dice que le resultó algo que le dije una idea que le resultó ( eso incluye por ejemplo la curatoría de las bandas que hoy están sonando en espacios gigantes, activaciones con redes sociales, ideas de negocios, etc.). Y si eso considera que es de figurar o de querer ser famosa, en una de esas sí ¿Y qué?

Yo no sé en qué momento, permití que otras personas se tomaran la libertad de pasárselo por la raja (eso incluye artículos de posts publicados en libros, pero ya hablaré de eso)pero ya me cansé. Me cansé de invisibilizarme, negarme, opacarme en pos del éxito de un otro, ya sea persona, colectivo, trabajo, etc. Es así entonces como en una actitud muy 2018, he decidido hablar de estas formas sutiles, sin golpes ni violaciones, de seguir agrediendo a las mujeres en -mal de males-los espacios donde creíamos estar a salvo y adivinen: tampoco lo estamos. Por eso también las experiencias separatistas como la #cicletadadelasniñas, Comunidad Viajar Sola o simplemente ser más amigas de algunas amigas, me han dado lógicas distintas de armar comunidad, grupo, piño, lote, etc. Hay otrs formas, pero para eso, primero tenemos que crecer todos y hacernos cariñito mutuo, no para un lado no más.

Y si todavía tiene dudas, es cosa que piense en la cantidad de líderes hombres, coordinadores hombres, jefes hombres, rectores hombres, columnistas de opinión hombres. Pero ¿Quién dió la idea? ¿Quién sugirió lo que solucionó el tema? ¿Quién estuvo ahí sin que se le reconocieran sus méritos/participación? De repente las mujeres siempre han estado ahí pero desde otra posición y tú mismo eres parte del problema.

Conversar

Noviembre ha sido hermoso, pese a todo, porque he tenido conversas hermosas. Frases épicas, amor en todas sus formas. Floreciendo de ideas y energías, como si fuera primavera.

Porque para mí es tan pero tan importante conversar.

Es que me muero el día que no pueda ¿Te cachai? Y lo digo no desde el privilegio laboral del freelanceo, del trabajo en espectáculos o en comunicaciones. O tal vez sí, depende en comparación a qué y qué contexto. En todos mis contextos, ha sido muy importante conversar todo el tiempo. De hecho es tan importante, que es posible que sin ello, me hubiese muerto. Sin la conversación y la música, de verdad me habría muerto.

El año ha sido un sin fin de emociones: Caer en un hostal de voluntaria que casi pura mala onda. Abuso sexual de una amiga, en un contexto súper afín a mí. Golpiza a otra amiga, salida del local donde trabajaba y me sentía más cómoda, como mi casa y estos temas entrelazados. Quedar varada en Lima, cuando iba a Ecuador, por obra y gracia de otros ex jefes que quería muchísimo. Desilusiones, términos desafortunados de otras pegas, la difusión del secuestro de chicas en el Barrio Yungay, el alcance de esa difusión. No presentar en uno de los encuentros en Brasil, Primavera feminista, Bolsonaro, Catrillanca, Trabajar en el último lugar que se me habría ocurrido trabajar en la vida ( literal) y salir de ahí horrorosamente triste al encontrarme con personas ( extrañamente no la pega, que me pareció bacán)con mentes que pensé que ya no existían en el siglo XXI. Un año donde ser hétero está dificilísimo. La falta de pega, plata y casa. Visitas inesperadas, puntos finales, puntos suspensivos y puntos apartes. Intentar aprender inglés, de cabeza y sentir que no avanzo tan rápido como quisiera. Uff.

Todo eso junto más 800 cosas más, hizo que este año fuera el año con más ganas de no existir que he tenido en la vida y vaya que he tenido razones para haber estado triste antes, pero no. Por primera vez, pasaba días terribles, pese a que “todo” estaba más o menos bajo control. Me desesperé tanto, era como si alguien que no era yo se estaba apoderando de todo mí, como si alguien anduviera en mis hombres y me anduviera arrastrando por ese peso. Recurrentemente decía “Esta no soy yo” y probablemente todo eso que había escuchado toda mi vida en tercera persona de gente cercana, lo estaba sintiendo en ese momento: mirarme al espejo y querer destrozarlo, sentirme tan derretida completando días y días donde no era capaz de levantarme y pensar todos los días en morirme. Para lo único que me levantaba era para, justamente, ir a conversar de cualquier cosa, escribir o ver música.

Sin embargo, ya desde octubre empecé a colaborar con un hostal en Valparaíso que me obligaba a sesiones de idas a Valparaíso, estar sola como no puedo estar mucho últimamente (cuánto amo estar sola, casi tanto como estar con mucha gente <3) y entre esas idas y vueltas, unas idas a Pirque, Viña, han hecho un noviembre inolvidable.

No podría contabilizar las horas que le he dedicado a ese deporte particularmente este mes, incluso, entregándome a una forma que es poco común en mí: celular apagado o en silencio, sin mirar la hora para partir corriendo a lo siguiente. Dejándome fluir, como dicen los jipis.

Y extrañamente, un mes bastante de conversaciones con hombres, cosa aún más difícil este año, casi imposible. Hombres egocéntricos, hombres buena onda, hombres talentosos, hombres que quiero o quise mucho, hombres que por quererlos mucho a veces no me caben en la cabeza sus actitudes basada en siglos de patriarcado del más penca. Hombres con los que con un cigarrillo que da risa o varios, podemos armar un mundo e inventamos bandas,espectáculos,hombres con los que bailamos o nos quedamos horas escuchando maquetas de temas que no existen, temas específicos o hablando de la realidad nacional e internacional de política, música, amor. Hombres rodeados de influencias musicales adorables. Hombres que si les dices algo que no les gusta, fruncen la boca y hacen inflexiones de voz distintas a cuando explican algo, pero que todavía siguen escuchando lo que les digo, a ver si en volá les quedó algo. Hombres que me han dicho cosas hermosas, como también cosas dolorosísimas. Gente que en su conjunto, me han hecho sentir súper querida, regaloneada y hasta consentida, como escasas veces recuerdo con tanto amorcito.

Con mujeres, la experiencia ha sido distinta: He tenido conversaciones con mujeres todo el año, nos hemos abrazado tanto y de forma tan hermosa; nos hemos apañado cuando hemos sentido que esto es más fuerte que nosotras, incluso con las que ni nos conocemos (ya vendrá otro post solo de eso).

Nunca me voy a olvidar cuando estaba en Río y una chica me dijo que si el tema era tan delicado como para correr riesgo mi vida, que podía quedarme en su casa el tiempo que estimase conveniente. Tampoco me voy a olvidar de las personas que me ayudaron a viajar a través de actividades varias ( como siempre, dirían los expertos) la que me acompañó viajando y lo que se formó ahí, un hilo único.

No me voy a olvidar de mi pololo laboral, acá #elsocio con que además de ser dos humanos diametralmente opuestos, hemos tenido esas conversaciones del terror, amparadas por el espíritu revolucionado de La Gloria. No me olvido de cada chiquilla con la que hemos construído un 2018 que ha estado realmente intenso, una red en la que una puede apoyarse cuando todo se destruye alrededor. Tampoco me voy a olvidar que este año, justamente ESTE año formé lo de la (Comunidad) Viajar Sola, que me ha traído un montón de alegrías, de chiquillas buena onda, que nos hemos abrazado mucho, que me ha permitido viajar y que seguirá haciéndolo.

No me voy a olvidar de las chiquillas que vinieron a la Cepal y que los astros hicieron que nos conociéramos y conectáramos con ese amor que surgió ese día, qué hueá.

No me voy a olvidar del CDT y de los textos que he estado escribiendo y de los que tengo en la cabeza, ni menos aún de las clases magistrales ni de todas las cataratas de creaciones internas y externas que salieron y siguen saliendo de ahí casi sin parar. No me voy a olvidar que un día nos enojamos tanto y otro día nos quisimos tanto, letras, música y vino mediante, como siempre. Ni menos aún de conocer a una de las personas que quiero entrevistar en la vida. Espero nunca olvidarme de conversar con la gente que es importante en mi vida y que por más que me pille la máquina, me quedé un ratito pa abrazarnos y contarnos los procesos internos. Espero que nunca un amig@ se sienta parecido a como me sentí y por mi velocidad, no pueda abrazarse unos minutos.

No me voy a olvidar tomando en una calle de Valpo, era casi tan parecido como estar en un escenario chapoteando en México, con la misma atemporalidad y buenaondita de siempre . No me voy a olvidar de la caminata-conversa por la Costanera, el avistamiento de aves, ni las empanadas esas conversando de las preguntas importanes en la vida, esas que dan arriba y a la izquierda. No me voy a olvidar que nunca entré a un concierto que quería ver, porque era más bacán pasar otras tantas horas conversando.

No me voy a olvidar de las musiquitas nuevas, de las viejas sonando nuevas, no me voy a olvidar de esa cachaça ilegal versus un vino chileno en medio del asentamiento en pleno Duque de Caxias, ni las caminatas por Río sabiendo como se gestó el éxito. No me voy a olvidar de las historias de viajeros que he podido acompañar, que he abrazado y he vuelto abrazar con ímpetu porque no sé cuándo nos veremos de nuevo o de los amigos que estando al otro lado del mundo, basta con que nos contactemos y hablemos para sentirnos tan cerca, ni de las madrugadas de verano, ni menos me voy a olvidar de como se siente cuando una se vuelve a sentir viva otra vez.

Estoy convencida que todas esas conversaciones, aderezadas de tanta musiquita, fueron las que me salvaron. Si no, hace rato no estaría escribiendo esto. Profundamente agradecida a cada persona que se dió un rato este año, pa un abracito rico, pa una conversa sin tiempo, pa un vinito, una agüita helada, un café, pa un puchito o un pitito o varios. ¡Agradecida de este año (aunque igual fue un año culiao en otros sentidos) y sobre todo agradecida de este noviembre tan conversado!

Mucho, de verdad no saben cuánto.

Stgoadomicilio

Hace casi unos 11 años y 12 temporadas, empecé con #humitadomicilio, un mini negocio que partió de la necesidad de hacer algo rápido para hacer plata:humitas (una pasta de maiz molido con cebolla, albahaca y otros aliños muy parecidas a los tamales, pero en hoja de choclo) pedidas por Twitter e idas a dejar en bici.

Cada verano, con 800 temas en contra, que incluyeron cambios de casa, operaciones, proovedores, resistimos y permitió además de mantenernos, contar con más colaboradores, financiar mi ida a distintos encuentros.

Nos ganamos además de entrevistas en la tele, diario, radio, etc, un grupo de clientes fieles, que ni si quiera me mandaban su dirección, porque obvio que ya sabía dónde era e hicieron que las últimas temporadas, bastó muy poca difusión para completar los pedidos. Gracias 🙏.

Hace una cierta cantidad de tiempo, también empecé con #lachicadelosmandados, donde he colaborado en resolver temas tan diversos como trámites urgentes para gente fuera del país o región, compras imposibles, sorpresas de amor, regalos únicos, generar experiencias, llevar la logística de eventos, etc.

Esto sumado a mis otras pegas de producción, redacción, resolución de cachos en tiempo récord es que empieza una nueva etapa: @stgoadomicilio .

Llevaremos a tu casa/trabajo, distintas cosas que semanalmente, siempre con una lógica de honestidad, amabilidad, precio justo, tratar de contaminar lo menos posible y con sentido del humor. Porque sin reirnos, está hueá no funciona.

Les pido que puedan seguir las cuentas de IG (http://instagram.com/stgoadomicilio ) y Twitter ( http://wwe.twitter.com/stgoadomicilio ) y compartir y desearnos buenas cosas pa que esta nueva locura resulte.

Distrito Salvaje

Nota: Cabe destacar que no es necesario conocerme demasiado para saber que amo Colombia, esa tierra en la que sumando y restando he estado alrededor de 6 meses en mis 3 idas y conozco, al menos a grandes rasgos, más el mapa de allí que del sur de Chile. Amo su música, algunas comidas y bebidas, tengo grandes amigos colombianos y tengo entre planes visitarla 800 veces más.

Entre ayer y hoy he tenido una sobredosis de Colombiafilia: fui a un conversatorio en la Usach donde se hablaba de la música del caribe/antillas y la influencia de los picós en la difusión de esta; estuve conversando con amigos y conocidos bogotanos antes y después, me fui a compartir en la casa de una. Y hoy estaba haciendo scroll, hasta que me encontré con una serie que salió hace pocos días en Netflix: Distrito Salvaje.

La serie

Distrito Salvaje habla de la vida de Jhon, un hombre que se desmovilizó de la guerrilla y que intenta rehacer su vida. Tiene una mamá y un hijo, que durante la serie se irá contando como llegó a tenerlo, como se mantiene y como su forma de vida debe adaptarse luego de pasar años en el monte. Lo contactan para ser infiltrado por parte del gobierno, para poder desarticular las redes de corrupción que están causando estragos y asesinatos  de personajes claves. Un guiño interesante es que justamente las redes de corrupción vienen desde autoridades enredadas en la construcción de grandes obras públicas, algo muy similar a lo que ocurre en gran parte de Latinoamérica con cierta empresa.

Se estrenó recién el 19 de octubre y la factura de la serie es impecable. Es desarrollada en Bogotá y las tomas son increíbles y me recuerdan muchas cosas de mis pasadas por ahí. Mantiene la atención todo el tiempo y aunque muestra imágenes de gran violencia, también sucede en la serie es que hay imágenes donde hay humanidad, corazón, sensibilidad, etc.

Reflexiones

Eso me genera un montón de sensaciones, porque también Bogotá me provoca un montón de sensaciones: todas las veces he ido por razones distintas. La última vez estuve un mes y medio y logré disfrutar de esas nubes azules tan hermosas y de ese Transmilenio tan demoróooooooon

  1. Tuve la oportunidad de estar en el lanzamiento del partido de las FARC en Plaza Bolívar ( habían shows entre ellos el de ) y para nuestra realidad es súper impactante. ¿Desmilitarización? ¿Congresistas? ¿Cómo alguien vuelve a la vida después del monte?
  2. También he tenido la oportunidad de compartir con gente desplazada por la violencia: hacer tu vida completa en una ciudad y de repente tener que irte a otra  dejando todo botado. ¿Cómo vive alguien que le mataron a su familia y que tiene que partir? ¿Qué pasa al volver?
  3. Por otro lado, me tocó conocer a una persona que trabajaba en las comunicaciones del proceso de paz ¿Es posible? ¿Es real? ¿Cómo la experiencia colombiana podría ayudar en Chile o atiende a una situación tan distinta y particular que es imposible?
  4. La alegría, la riqueza musical y cultural (por ser puerto, recibir a gran cantidad de mundo afro), ciertas comidas (no soy tan fan de la comida) y ese mundo que me gusta tanto ¿Será acaso que ese dolor y alegría es lo que me llama y llena?

“Colombia, Colombia, la nación más complicada, que la guerra no se acaba/ y nunca le pone fin” como diría . Sin embargo el amor que tengo por su tierra, su gente, su música, ir por los montes es tan inmenso, que debe ser de los más grandes que tengo a algo en la vida.

 

Preguntas

Amo las preguntas.

Creo que una buena pregunta, es un arma poderosísima contra lo obvio, lo fútil, lo efímero. Y cada vez me gustan más las permanencias de ciertas cosas, mientras me voy moviendo. Debe por eso que me llevo bien con periodistas, investigadores, realizadores, creadores: gente curiosa que está siempre preguntándose cosas. Disfruto muchísimo de pasar horas conversando, cuestionándose, hacer eco de conversaciones anteriores, conectar, destraumarse, deconstruírse, dar vuelta el mapa. Con algunos amig@s por años, estamos preguntándonos cosas y respondiéndonos con desfases y epifanías brígidas. Intensitas, como yo misma.

Soy amante de las preguntas y normalmente soy yo la que suelo y juego a hacer preguntas profundas y a veces hasta incómodas. Tanto que con gente conocida instalamos el término “la pregunta incómoda de Mapapo”. Amo instalar en la cabeza de otra persona una pregunta, es un deporte maravilloso.

La pregunta de cómo había cambiado post accidente a minutos de conocernos con alguien me tuvo (me tiene) hace unos 5 días en estado emotivo máximo. No porque la pregunta no me la haya hecho, sino porque me la estoy tratando de contestar hace mucho. Me ha hecho mucho profundizar, pensar, urguetear, llorar, emocionarme, recordar, darle vueltas, incluso hoy, que recién di por finalizadas las celebraciones cumpleañeras. No sé si es “te agradezco” lo que quiera decir con exactitud, pero bacán, además del finde bacán, que una pregunta de alguien que vienes conociendo, te resuene tanto y probablemente pele el cable un rato y hasta escriba de eso en mucho más extenso. Es probable que haya llegado al WhatsApp de vari@s el tsunami de emotividades desbordadas, pero lo bueno es que de ser así, sabemos que soy yo, que no es tan extraño.

Mi relación con las personas se ha intensificado tanto, como que sintiera que la vida se me fuera en eso. No me acuerdo mucho como era antes en relación a ahora, pero me parece que la lentitud me hizo agradecer, sentir, saborear mucho más lo que me sucede con cada persona. Los amigos durante el viaje, los viajes posteriores a la rehabilitación,que fueron infinitamente menos que los que “hago normalmente” me hicieron transitar por un sentimiento más profundo con cada uno: hay vari@s que semanalmente escucho sus voces, armamos proyectos o simplemente nos vamos contando la vida a la distancia, cosa que tal vez, antes, la yo de antes, pareciera imposible. ¡Estoy tan pero tan agradecida de la lentitud! ¡Estoy tan contenta de sentir amorcito por personas que se metieron/meten en mi vida desde esa frecuencia!

¿Cambié post accidente? Claramente. ¿Cuánto? No lo sé aún que tanto y tan profundamente, pero sí lloro más que la chucha, soy mucho más emotiva y disfruto tanto más conversar, caminar, bailar, pedalear, como si fuera algo extraordinario y bacán, porque probablemente lo es y a veces no nos damos cuenta. ¿Le doy color? Sí, caleta, pero eso sí que es de antes ahahahah 🙃

5 lugares donde deberías comer cuando estés en Santiago

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Foto: Juan Pablo Ahumada

No existe duda de que en los últimos años, Santiago ha experimentado un boom gastronómico, que se ha visto expresado en la apertura de nuevos restaurantes y la creciente oferta de mayores opciones a la hora de comer. En la actualidad es fácil encontrar ya no solo comida tradicional chilena y comida peruana, sino una amplia gama que abarca desde la gastronomía tailandesa hasta la brasileña, y es ahí cuando la dificultad se encuentra ya no en encontrar alternativas, sino en poder elegir entre ellas las mejores opciones para aprovechar el tiempo y el dinero. Por esta razón, éstas son cinco sugerencias de lugares para comer que no debes perderte en Santiago, ya sea que estés de visita o que vivas en la ciudad:

  1. Bocanáriz: Para encontrar la gastronomía típica de Chile en el corazón de la ciudad, Bocanáriz es tu mejor opción. Ubicado en el centro del barrio Lastarria, en José Victorino Lastarria 726, este restaurante posee una carta que mezcla la gastronomía tradicional con la comida gourmet. Además de la comida, podrás encontrar la mejor selección de vinos nacionales, ya que el restaurante cuenta con una de las cartas de vinos más extensas del país, con más de 250 vinos disponibles, y su menú se encuentra diseñado para armonizar y potenciar los sabores del vino. En efecto, en Santiago es probable que puedas conseguir comida más económica, pero es difícil que puedas encontrarla mejor.
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@bocanariz_lastarria
  1. Fuente Alemana: Uno de los aspectos más clave de la gastronomía chilena son sus sándwiches, y en la Fuente Alemana (Av. Libertador Bernardo O’Higgins 58) puedes encontrar los que probablemente sean los más representativos, a precios razonables. El atractivo de la Fuente Alemana no es únicamente su comida, sino su carácter turístico y pintoresco, dado que la cocina se encuentra en el centro del local y éste está dispuesto como una clásica “fuente de soda” de las décadas de los años 30 y 40 en Santiago.

 

  1. Le Bistrot: Considerada el punto clave de la “ruta de la gastronomía francesa” en Santiago, Le Bistrot ofrece desde hace ocho años los sabores clásicos de la comida francesa, con una amplia gama de alternativas que van desde confit de pato hasta crepes suzette pasando por deliciosas ensaladas. Así, Le Bistrot mezcla los ingredientes favoritos de los chilenos con las recetas tradicionales de Francia, a precios muy razonables y en un ambiente encantador. Lo encuentras en Santa Magdalena 80, Local 7, en Providencia.

 

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@lepainquotidiencl

 

  1. Le Pain Quotidien: Esta célebre cadena de restaurantes-panaderías fundada en Bruselas tiene su representación en Chile, ofreciendo a los amantes del pan, de los platos gourmet y del chocolate belga un lugar de peregrinación al sabor orgánico y el tiempo lento que forman parte central de la filosofía de Le Pain Quotidien. Con sus dos locales, en Isidora Goynechea y en Parque Arauco, te encantará saber que además, Le Pain Quotidien hace entregas a domicilio a través de PedidosYa, haciendo mucho más fácil disfrutar de su deliciosa comida sin necesidad de salir de casa. ¿Qué cosa más cónsona con la filosofía de lentitud y comunidad de LPQ que compartir su pan con la familia, en pijama?

 

  1. La Diana: Para aquellos que aman la vida nocturna, éste es mi lugar sugerido para comerte una pizza y preparar tu organismo para sus fabulosos cócteles o el copete de tu elección, en el mismo lugar. En Arturo Prat 435 encontrarás estas deliciosas pizzas a la piedra, con salsa de tomate hecha en casa, y una carta amplia de licores nacionales e importados.

*Artículo Promocionado*

Las Castillo

Las Castillo, eran una brigada de mujeres que actuaban en las poblaciones. Se alertaban entre las vecinas y cuando escuchaban que una vecina estaba en peligro, se armaban de valor, tomaban sus capuchas fucsias y partían, en bloque. Golpeaban puertas, saltaban panderetas, abrían ventanas hasta que salía la involucrada y decía la frase clave, que habían acordado para mantenerse a salvo.

Se le ponían al frente de machitos abusadores con las manos en la cintura y le decían que no habría una segunda oportunidad. Les hablaban de frente,fuerte, desafiantes, les advertían, le decían lo que el resto pensaba pero no se atrevía, para no meterse en problemas. Que la vecina no estaba ná sola y que se atreviera a repetir la acción, porque no habría pared que quedara libre de funarlo por los paraderos de 10 cuadras alrededor.

Las Castillo, sabían que eso les causaba problemas.
Sabían que siempre los que defendían a los machitos terminaban por hacer correr el chisme de complicadas, ahombradas, histéricas, problemáticas, porque ¿Quién quiere involucrarse con personas que son capaces de levantar la voz?. Sabía que eso les jugaba en contra de sus posibilidades de trabajo y de relajo a secas, mas ¿Qué iban a hacer? ¿Iban a dormir tranquilas con los chillidos, los golpes contra la pared o con verle los moretones al día siguiente porque “se golpeó contra el velador”? ¿Es que fue la droga?

Las Castillo, de vez en cuando se descompensaban o desaparecían sin explicación, porque andaban tratando de hacer algo que les parecía urgente, obvio, justo. No querían ver a ninguna amiga golpeada más, no querían ninguna sobrina más asesinada. No querían saber que la vecina había muerto asfixiada o con múltiples tec, sin que nadie hiciera nada o comentar en el funeral que también escucharon cosas por ahí.

Las Castillo van, con sus capuchas fucsias guardadas en la mochila y en la cartera, por si tienen que, lamentablemente, usarlas hoy día.

Selena

Mientras estaba haciendo unas tareas de inglés, estaba escuchando una lista de Youtube que estoy haciendo: Canciones en inglés, subtituladas al inglés y el español de todos los tiempos que hemos tarareado toda la vida pero que nunca he sabido qué dicen ni me ha interesado traducir hasta ahora. Sí, estoy obsesionada con cumplir mi autopromesa de llegar a octubre con un inglés razonable y a diciembre hablando y expresándome más o menos bien.

De repente llegué a la historia de Selena. Y me pasé cerca de una hora viendo un documental de su vida, sus últimas presentaciones, las palabras de su esposo, su padre, su hermano y como la representó Jennifer López.

La cantante estadounidense, pero de origen latino-México-fue en su momento de las latinas que hasta hoy han vendido más discos en la historia. De las más famosas de las más queridas, que el año 1995 fue asesinada por la presidenta de su fansclub y administradora de sus tiendas cuando quería despedirla debido a las malversaciones de fondo de las que se había dado cuenta la cantante.

El año pasado estaba en México, cuando me llegó una invitación de Berenice, a una fiesta que mencionaba este término. Para cualquier latin@, tararear al menos esta canción mientras la estás leyendo, es natural. Creo que si las religiones han creado figuras y enzalzado personas para admirar y adorar, yo voy a elegir a Selena, como una de mis figuras a seguir.

Ay Selenita, ayúdame a aprender inglés y a triunfar en mi área, escribiendo en ese idioma. Ayúdanos a las latinas pelo negro y rasgos mestizos, que tú sabes que cargamos con todos los prejuicios por el puro hecho de haber nacido en este territorio, qué decir del color o las formas de nuestro cuerpo. Ayúdanos a las mujeres a destacar en áreas artísticas yendo al frente y no detrás.

Quiero ser la Selena Quintanilla y no la Manuelita Saenz de tu corazón bb

 

Vivir en la periferia, después de vivir un siglo

Soy floridana.

Puede que haya vivido en el edificio más bello de Bellas Artes, puede que haya andado viviendo los últimos años en miles de lugares de mierda arrancando de todos los tipos de vulnerabilidades que le pasan a la gente cuando es mujer y no tiene casa o no. Puede que el último año y medio haya estado entre viajes por latinoamérica con muy bonitas fotitos para instagram, pero en mi corazón, en mis venas, en lo más profundo de mi ser, soy floridana.

Me crié con el raco en la cara, viendo la cordillera nevada mientras amanecía y yo atravesaba todo Santiago de sur a norte para ir al colegio . No me acuerdo de la casa de mi abuela en Conchalí,pero sí cuando fui a la inauguración de Falabella cuando abrió, fui a la inauguración del metro línea 5 ( obvio que paseé la primera vez en ese metro que iba por arriba y que se veía la cordillera con lucecitas). Obvio que la primera vez que tuve una salida de pololeo fue al Bravíssimo, obvio que me junté con mucha gente afuera del mall, obvio que fui alguna vez a La Florida es Teatro y obvio que me comí un glotón en Serafín Zamora.

Tomé colectivo, me fui en la 210, pero antes me fui en la 357, en la 405 y en la 373, antes del Transantiago, antes de las 7 de la mañana.. Fui a la discoteque esa que está en Avenida La Florida y también estuve por entre Santa Rosa y Gran Avenida. Esos son mis barrios y aunque estén cambiados, no puedo creer que alguien no los conozca. De hecho no me acuerdo ni de como eran ni de como son ahora, pero mis pies y mi corazón recorren solos sin pensar a lo básico: patio de comidas.

Por cosas de la vida o porque decidí vender todo y viajar y ahora volver y no tener nada de nada, estoy viviendo en la periferia otra vez. No en la misma periferia de mi infancia, no en mi casa, ya mi casa no existe. En otro lugar, en otro contexto, otro mundo.

A todo lo que yo le llamaba casa hace esos años no existe más, pero tampoco a lo que yo le llamaba casa hace un par. Mi casa es algo así como el par de individuales que llevo cuando viajo, mi casa es ese par de horas cuando nos tomamos un tecito con un amigo o nos juntamos a almorzar, ese abrazo largo largo que se nos ocurre tener con la gente que todavía nos saludamos con cariño. Casa es tal vez la sensación que nunca más voy a tener o casa es sólo el nombre de mi primer libro que tanto me ha costado sacar, pensar, vomitar.

Podría extenderme, hablar del neoliberalismo tan lejano de como he decidido (?) vivir estos años de muerte y alegría. Podría hablar de todo ese plan siniestro que hicieron en dictadura para llevar a cierta gente a ciertos ghettos con los que limitábamos cuando era chica. Podría hablar de la gente de la Rotonda Atenas, de la desigualdad en Chile y en Latinoamérica y hasta podría dar ejemplos de como, el acceso a la cultura de las periferias es tan entorpecido, que terminan siendo robots que sólo compran, pagan, tienen miedo, quieres lo que tienen en la tele y sufren por eso. Pero no.

Lo que yo quería escribir, es que siento que vuelvo a vivir en la periferia y no sólo a dormir: estoy estudiando inglés ( y chucha que me tiene motivada y sumergida) y yendo al gimnasio ( sí, soy yo, no se equivocó de blog), transportándome en la periferia, en el metro de la periferia, con gente de la periferia, con la gente que habitualmente no trabaja en organizaciones sociales, con la que no le alcanza para fin de mes y no puede comer fuera siempre . Eso significa para mí muchas cosas también: significa que estoy lejos de todo lo que ha sido “mi mundo”, incluso hasta más que cuando estoy lejos físicamente. Pequeñas burguesías, pequeños privilegios como pasear por el parque o ir a un concierto con la tranquilidad que el taxi me va a salir luca o que en 5 minutos pedaleando puedo estar en la casa de cualquier persona.

Eso significa que me tengo que encontrar no sólo con lo que era, si no con lo que es todo el mundo que dejé hace más de una década.

Y es loco, pienso, siento, creo, mi cuerpo grita que he vivido un siglo. Tengo varias operaciones demás, ya no me llaman con tanta facilidad “flaca” en la calle, a veces hasta algunos energúmenos del demonio me llaman señora, hijos de sus madres.

Cuando salí de acá era flaca, casi virgen, católiquísima en proceso de descatoliquizarme. No tenía idea de música,  ni de eventos de ese tipo, menos de conciertos y de after conciertos y que en la noche podía trabajar en tantas cosas o que yo misma podía organizar algo; casi no conocía a nadie del mundo artístico, había asistido a ver muy poco teatro.

Toda la gente que yo conocía pensaba más o menos igual: gente buena,con ganas de salvar al mundo, sumergida en una religión que les decía que usar condón era malo ( perdonen chiquillos, pucha que lamento eso), que tener sexo era malo ( puta la hueá que la cagamos) y que los hombres y sólo los hombres podían ser autoridad. A todos nos quedaba lejos la vida, siempre había que salir una hora o una hora y media antes de cualquier cosa ¡Nos levantábamos súper temprano!

Y ya no soy virgen (?), ya no soy católica. He visto millones de conciertos, he viajado por 7 países, he vivido en más de 40 lugares, tengo un par de dreads, uso la ropa que han dejado entre las colas de las ferias, las amigas viajeras, regalos y cada vez me importa menos que algo se me pierda por ahí ( bueno, nunca me ha importado mucho, pero ahora menos). Creo que teñirse el pelo es un gastadero de plata absurdo, cuando me compro ropa en un mall sufro, veo televisión porque donde vivo hay una, pero hace más de 10 años que no tengo una al frente propia.  ¡Soy otra persona y constantemente estoy mutando a otra más distinta a como era cuando volví de viajar o cuando decidí irme!

Vivir en la periferia en este momento no es una opción. Acá estoy, reacostumbrándome, odiando, amando, re encontrándome con todo lo que me significa y con lo que me distancia.

Estoy tratando de no volverme loca de depresión post viaje (debe ser la peor de todas ¿O es normal que cada vez es peor?) .Estoy tratando de enfocar todas mis energías en hacer cosas que sé que me van a servir en un futuro para mis fines más próximos: un curso de inglés ( quiero escribir en inglés y quiero hablar cosas más complicadas que “where you from?” “When time are you travelling”); un mes de gimnasio (ha comenzado el entrenamiento para esos pedaleos largos o para que se vaya la guata antes de la primavera), rearmar la (Comunidad) Viajar Sola y probablemente sacar un nuevo emprendimiento esta semana que me permita moverme hasta que tenga un trabajo de verdad.

En eso estoy. Viviendo, moviéndome, muriendo y viviendo en la periferia, al sur de Santiago, lejos. Todo, después de vivir un siglo

 

 

Tiempo

Colombia, 7 de octubre del 2017

El tiempo es poco. Me estoy muriendo.

Estoy corriendo mientras me alcanza la diabetes, la hipertensión. Estoy arrancando de alguna otra moto que me quiera dejar botada en el piso,disfrazándome para que no me pongan más fierros en la columna o de la pared hasta romperme la frente de dolor cuando hace frío. Todos los días queda un poco menos de ese ánimo incansable. Duermo un poco más, me canso más, cada día hago un poco menos porque ya no soy capaz.

No tengo tiempo ni ganas de dedicar tiempo en analizar por qué las personas tienen ese cuerpo como yo lo considero incorrecto o a desgastar mis oídos en música que no me gusta. No tengo ánimos de hacerles funas a nadie porque hoy amanecí con ganas de ser poco agradable para después hacer como que aquí no ha pasado nada y tampoco tengo fuerzas para analizar qué cara puse o no puse.Me queda poco tiempo para eso. Hay cosas infinitamente más importantes y urgentes.

Me quedan 57 años si logro llegar a los 90. En esos años debo ver todo lo que me permita la miopía y el astigmatismo, que ruego no vengan las cataratas ni los desprendimientos de retina o las retinopatías diabéticas. Sí le resto a ese tiempo la fiebre, los resfriados, el tiempo que me pasaré haciendo filas o esperando que a alguien querido lo estén operando o velando, o en las conversas maravillosas que me encanta tener o en los conciertos que amo escuchar, el tiempo se me reduce vertiginosamente. No tengo tiempo.

Tengo demasiado terror de pasar mi vida viendo como debería haber sido y no fue, porque estuve odiando, peleando, escuchando conversaciones de mierda o haciendo cosas que no quería hacer ¿Analizar el último reality, ponerse a pensar y desmembrar la envidia que supuestamente me tienen o con quién se acuesta o se deja de acostarse la otra gente que no soy yo? ¿Culpar al resto de lo triste de la vida que tengo?. Tengo pánico del poco tiempo ¿Por qué gastaría tiempo en pasarlo mal?

Todo es hoy ¿Te cachai si tuviéramos la noción de que en verdad no nos volveremos a ver y esta es nuestra única oportunidad? Juntémonos, veámonos, abracémonos. Eso de dejar para mañana, pasado, para algún día no existe ¿Te cachai me muero y nunca nos juntamos? ¿Te cachai te pasa algo y no volvemos a conversar?

Estoy viajando antes que me vuelva a suceder algo grave. Estoy viviendo antes que suceda algo terrible. Estoy bailando antes que no pueda volver a mover las piernas. Porque las cosas graves y terribles suceden todo el tiempo y no es ser fatalista: simplemente pasan (y me han pasado); pero lo más grave y terrible debe ser dejar el tiempo correr en cosas que no tienen sentido ¿Por qué gastar el tiempo en cosas nimias? ¿Por qué lamentarse cuando aún hay tiempo? Me he muerto unas 20 veces. Todos los días me estoy muriendo un poco. No hay tiempo ¡No hay tiempo!