¿Y si viajo en bicicleta?

Tengo una idea que cada vez suena más fuerte en la cabeza, todos los días un poquito más: viajar en bicicleta.

Junio del 2019 es la fecha que me he puesto para empezar mi primer viaje en bicicleta de largo alcance. Sí, ya sé que es una locura (Cuéntate una nueva, dirían los expertos). Sí, sé que no es tan fácil, menos en mi caso,  pero también sé que hay cosas muchos más difíciles.

Lo primero que hay que considerar que soy una persona un tanto obsesiva, sobre todo con agendar. Osea, cuando hay día, fecha y lugar, para mí es un hecho y no logro entender cuando alguien cambia una fecha (probablemente mis enojos más furibundos tienen que ver con eso), aunque el último viaje me ayudo a flexibilizar bastante, al menos cuando voy viajando (Gracias Medellín-Ovejas por la lección). Así que es un buen ejercicio es fechar YA, porque en mi corazón de jipi estructurado la hueá es ya posible, por el sólo hecho de agendar.

Lo segundo que hay que considerar, es que me pasé 10 años pedaleando todos los veranos entre 5 y 7 horas, repartiendo humitas-comida tradicional chilena-a contratiempo. Eso quiere decir que pedaleé entre 10 y 15 kilómetros por hora, osea al menos unos 70 kilómetros diarios, con peso y apurada, sin medirlo, porque para qué. Y que llevo también unos 10 años pedaleando en 5 bicicletas de dudosa calidad o rapidez, lo que hace que andar en una de mejor calidad, no debería ser algo muy terrible, de hecho hasta mejor (hueona si te subí el San Cristóbal o fui a Valpo sin cambios, como no poder en algo mejor). Tengo un entrenamiento de años al respecto, bajo distintas circunstancias, aunque las pendientes no son mis amigas. Nada.Tanto es así, que en Medellín me accidenté, porque se me dió vuelta la bici hacia atrás y para qué recordaremos la talla del “te abandona” para qué . Pero en fin: 10 años de entrenamiento en pedalear no rápido, pero sí, varias horas seguidas. Punto para mí.

Otra cosa que no es menor, es que tengo una cantidad de implantes en el cuerpo importante. Un clavo en toda mi pierna izquierda, barras y pernos en toda la columna y una clavícula huérfana de una placa con pernos y años en esta cuerpa. Eso hace que cargar peso o realizar ejercicios sea algo más complejo que si estuviera ultra 0 kilómetros, pero bueno, es lo que hay y ya. Hay otros temas logísticos de la bicicleta, por el ángulo de inclinación de la espalda o cómo está puesto el peso. Pero tengo ejemplos como vimos de sobra : gente como Juan Dual– el español loco que pedaleó desde Nicaragua a Chile y luego se ha dedicado a recorrer el mundo corriendo ¿Ya dijimos que estaba loco?- que incluso sin un montón de órganos vitales, lo siguió haciendo ¿Yo voy a venir a decir, con un par de fierros más que no puedo? Siempre me hace jaque mate en los argumentos fallidos de tirar la esponja de cualquier cosa.

 

También que soy pobre. Pobre, rata, no de no tener, sino que de nunca tener. Eso quiere decir que en principio no fue una decisión abajista de vivir con poco SIEMPRE HE VIVIDO CON POCO- pero después, cuando las condiciones me podrían hacer permitido una vida hipster millenial ideal, con piscolitas pagadas por clientes todos los miércoles, jactándome del departamento con una pantalla plana o de la ropa en no sé dónde, preferí independizarme en lo laboral y moverme entre la digitalidad, lo proyectos propios, las ventas de cualquiercosaquemereporteplatademanerasemilícita y el arte y la cultura ( que digamos que de estabilidad no es la panacea), seguir tan pobre como siempre pero con ciertas comodidades como seguir viviendo en el centro, pero algo más feliz, como esos gustos de los jipis de almorzar 2 horas, trabajar a pata pelada o tener libre los lunes. Me arrepiento de esa vida exclusivamente cuando me viene el mareo de “chuta, la edad que tengo y no tengo nada”, pero tengo felicidad. Eso tengo y harta y de esas felicidades jipi que me han abrazado los últimos años. De esas felicidades impagables, de esos momentos que me han hecho como la mujer que soy ahora llena de música y logros ratones pero propios en corazón, que incluso en días de mierda, me alcanza el humor para hueviar.

  Para viajar en bicicleta tengo referentes, obvio. El Juan que nombré hace un rato, el Caio que fue un cicloviajero que alojé en mi casa con su proyecto LatintinAmérica y que entre otras cosas me abrió los ojos respecto a que no era tan imposible. Tamara que la conocí en México, que con su metro 50 de estatura, andaba pululando por ahi también en su bici. Varias mujeres que andan por ahí y que les he ido siguiendo la pista de hace poco. Y aunque de realidades mega distintas, pudieron. ¿Por qué no podría?   El otro día estaba pensando que lo único que me importa es que la gente diga “cacha, hasta ella pudo, por qué yo no”, porque como siempre ese es mi valuarte a la hora de los argumentos para convencer a la gente que pueden hacer más cosas que las que creen . En verdad me interesa generar eso en la gente por cualquier tema, porque odio cuando la gente dice que no puede y yo como “anda a decirle esa hueá a otra persona, si es por eso yo no podría haber hecho nada, porque soy pobre, llena de achaques, mujer y sola” Si me conoces, sabes que es mi forma habitual de convencerte,  que tienes de seguro más herramientas que yo, ¿qué quieres que te diga? “Si poh, en realidad no puedes? PFFFFF.

Quiero viajar en bicicleta y me he puesto como meta el 1 de junio del 2019

Aún no sé por dónde (tengo algunas ideas descabelladas como Irán, la costa brasilera o Italia), aún no sé si sola o acompañada, no tengo ni bici ni equipo para eso, pero sí, quiero hacerlo, hasta creo que necesito hacerlo. He hecho algunos experimentos adicionales: viajar con mi bicicleta a México ( y aún está en Cancún, esperando ser vendida o que yo la vaya a buscar), esta vez viajaré con una bici plegable y así, lentamente acercándome a lo que realmente quiero.

Siento que me he entrenado sin querer durante años para ese momento y que todas esas veces que terminé un reparto luego de haber recorrido entera la ciudad como bikemessenger, todas esas veces que hice lo de la chica de los mandados, preparando sorpresas y corriendo para realizar una sorpresa o trámite. Esas pedaleadas épicas, sobre todo nocturnas. Todas veces que pedaleé por la ruta internacional cercana a San Francisco de Córdoba en Argentina con los camiones rozándome la cara, cuando pedaleé por las noches por Álvaro Obregón en La Roma o cuando llegueé con mis cosas hasta Tláhuac en México, cuando iba a hacer trámites en bici por Bogotá o bajé desde la casa de mi amigo en las alturas de Bucaramanga o cuando nos perdimos en Medellín en Colombia y gritaba ¡Pedalea conchetumare, pedalea o la muerte” como una loca. O esa primer vez que anduve en bici luego de mi accidente en Iquique, cuando llegué a Valparaíso y seguí pedaleando los otros días o en los Bicipaseos en Santiago, o simplemente esas veces que miré mi pierna hecha mierda e hice el doble de ejercicios para que volviera, alguna vez, a tratar de pedalear, me estuve preparando para esto.

Me queda un año y medio para preparar la aventura ¿Me acompañai de alguna manera?

Escríbeme : mariapazcastilloc@gmail.com

 

Conversemos de viajar sola

Soy soltera sin hijos, tengo 33 años.

6 operaciones, 2 implantes y medio en el cuerpo ( uno me lo sacaron). Ando en bicicleta, bailo salsa, estoy tratando de aprender inglés. Trabajo en varias cosas de manera freelance o por proyectos, pero para resumir: producción de eventos (música principalmente) y por otro lado contenido web ( redes sociales, artículos y otros).

Hace un par de meses volví de un viaje de 7 meses por latinoamérica, en 1 mes voy a presentar otro blog sólo de viajes, ligado a los temas que me gustan ( bicicleta, música, organizaciones sociales, artes visuales, oficios, personajes) a Lima, Perú.

Entre muchas cosas, estaba la inquietud de contar y conversar sobre la experiencia de viajar sola. Si viajar es bacán, si viajar sólo es más bacán, viajar sola también es una experiencia en sí misma y es bacán. Pero implica un montón de cosas como cuidarse del acoso, que te llegue la regla y te tocó la cama de arriba en el hostal, cuando por alimentación no haces caca, cuando hay 1313 durante el viaje o simplemente la experiencia de dejar de tener miedo como nos han enseñado toda la vida.

Este miércoles, en el patio del Museo de la Educación ( cerquita del metro Quinta Normal) esta ser humana y quién quiera llegar, conversaremos de eso 🙂 . Dudas, preguntas, etcétera,  pueden dejar en los comentarios.

¡Nos vemos!

 

 

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Experimento: Tour for gift

tour for gift

Vivo en una ciudad súper neoliberal donde todo pareciera tiene un valor económico. A  lo mejor esto ha impregnado también en mi forma de pensar, donde pienso que nada es gratis (aunque lo parezca). Pero no necesariamente tiene que tener un valor comercial/económico (aunque si podría tenerlo) y ahí está la diferencia.

No sé si existe, pero ya, quiero hacer un experimento: Si andas por Santiago o si vives hace poco tiempo acá, te ofrezco Tour por Santiago a cambio de un regalo, de preferencia, de tu ciudad/país de origen o hecho a mano (Como una cena de la comida típica de tu país). No me pidas que piense en un precio de referencia o en algo demasiado rebuscado ( aunque también lo agradezco), porque ahí nos empezamos a complicar y lo que menos quiero en este momento es complicarme en la vida. Piensa en que puedo hacerte un tour por la ciudad que creo conocer y que el valor es un regalo ¿Qué tal? Veamos como me va 😀

¿Y qué sabes tú de la ciudad?

A raíz de post como este sobre Santiago, este en inglés, mi proyecto de viajes Lena , compendio de bares de Santiago por haber escrito sobre Santiago en Yelp, de haber viajado con Zaia Travel a Colombia, de participar como guía en Bicipaseos Patrimoniales, andar mucho en bici repartiendo humitas  y especializarme con La Chica de los Mandados en saber de los mejores datos de Santiago, creo que estoy preparada para hacerlo. Al menos, mal no lo vas a pasar 😉

Hablo español-chileno, un inglés básico a malo (aunque me hago entender), portugués. Quiero además, seguir aprendiendo inglés y ojalá kreyol.

¿Y por dónde me llevarías? 

Así de primera, pienso en 3 tours:

1. Lo que debes conocer del centro de Santiago: Vega/Franklin/Barrio Yungay

2. Lo que debes conocer para sobrevivir en Santiago: Patronato, San Diego, Rosas, Franklin

3. Bares y rumba en Santiago: Maestra Vida, Raíces, Venezia, otros.

¿Dudas, preguntas?

Escríbeme un mail a mariapazcastilloC@gmail.com 🙂

***Actualización 17/05/2017 : Me encuentro en Ciudad de México y busco desesperadamente que alguien haga esto por mí. Necesito ver la Ciudad de México de alguien, la ciudad que yo le mostraría si estuviera en Santiago, no la que sale en internet ¿Te animas?

Especial #FMB4. Medellín, Colombia Capítulo 0.1: Acá antes del foro

Nota: Como dije en un post anterior, vengo a Medellín al Foro Mundial de la Bicicleta, apoyando al equipo de Bicipaseos Patrimoniales con el área de difusión y aprovechando de aprender y obvio: escribir. Aunque llegué el viernes, recién hoy domingo … Sigue leyendo

Chiloé 2

Las misiones eran 3: Resetearse, visitar a la Pancha, traer salmón <3. Las 3 logradas.

34 horas de viaje, un viaje previo a la isla que me hacía mucho mejor la idea,

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Cuando me dijeron que estaría en las afueras, nunca me imaginé que con 20 minutos de caminata ya estaba en el centro. ¡Qué lindo es mirar y que todo parezca un calendario!

Mi cartita de bienvenida <3

Mi cartita de bienvenida <3. Me fui terrible de regaloneada ¡Cabras son las mejores!

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Una playa. PIOLA


Loca en los palafitosIMG_3924

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Pancha y yo ❤ ¡La mejor anfitriona!

El local.

Un lugar pa visitar. Yo me habría quedado todo el día comiendo, recomiendo la torta de chocolate. ÑAM!

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Pa cuando escriba un libro de verdad

Pa cuando escriba un libro de verdad

Mirando a la nada.

Ay qué linda foto. Gracias Jechu!El agua y yo

Vuélvete loca style

Vuélvete loca style

Idem

Idem

El agua yo y el perro

El agua yo y el perro

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Bonus Track:

ÑAM

ÑAM

Mucha confianza

Mucha confianza

¿Quienes son las reinas de la noche? Corte: 2 de la mañana de vuelta en la casa.

¿Quienes son las reinas de la noche? Corte: 2 de la mañana de vuelta en la casa.

Ave María a a

Ave María a a

¿Como viajar gratis?

De más chica, no viajé mucho. Primero, por plata. Segundo, porque siempre tenía muchas actividades y jamás me hacía tiempo. Mi familia no es para nada viajera y si lo hacía era por razones de mis actividades: retiros, encuentros mundiales, misiones.

Pero desde esa vez que se me puso en la cabeza ir a estudiar a Argentina, como en una suerte de epifanía, empecé a hacerlo una y otra vez. Lo primero que aprendí fue que para viajar, no se necesita plata si no la convicción y las ganas de hacerlo. Si fuera por plata JAMÁS habría viajado en mi vida y no lo seguiría haciendo como parte de mi reset natural. Entonces ahora viene la pregunta obvia ¿Entonces como? ¿Como es que siempre dices que no tienen plata y siempre te leo que andas viajando? Acá está el secreto, papi:

Pucha que es boni el país de la cumbia. Guane, Santander. Colombia.

Pucha que es boni el país de la cumbia.
Guane, Santander. Colombia.

1. Trabajando en los lugares que voy o trabajando para el mío.

Varias ( Por no decir casi todas) no he viajado solamente por el placer de hacerlo, sino más bien para probar suerte cuando he pensado que es necesario ( Buenos Aires), a hacer una pega específica (Como la de blogger de viajes en Santander, Colombia), a dictar talleres ( Como en San Francisco de Cba. Argentina), entre otras. Trabajar en los lugares donde irás, por muy básico que sea esta pega ( Como garzona o “bachera”), siempre será un aprendizaje gigante de la cultura local. Lo otro es que escribiendo artículos para internet donde me pagan poco pero me pagan, como CM o @delosmandados sigo gestionando cosas todo el tiempo, por lo que a pesar de estar lejos, sigo haciéndolo.  Sólo necesito que a los lugares que voy, pueda acceder a internet. Lo otro es que me propuse, mientras más pueda, tener trabajos remunerados que pueda hacer en cualquier parte del mundo. Así que si quieres que escriba para tí, tu sitio, revista, etcétera ¡Hazme feliz, acordemos precio y voila!

Noviembre

Un sencillo taller en un sencillo lugar, de un pueblo muy sencillo. Taller de Redes Sociales. Biblioteca Sn. Fco. de Cba, Argentina

2. COUCHSURFING

Una de las mejores ideas de redes sociales del mundo mundial. Uno, cuando es viajero, sabe que siempre es bueno ahorrarse unos $ . También que en más de un momento te dieron una mano u alojamiento o simplemente, no hay mejor cosa que conocer un lugar por sus propios habitantes y no por un destino turístico armado para ello.Es por eso que esta red social donde la principal idea es que te presten un sillón para dormir, por la buena onda de compartir o un paseo por la ciudad.Es así como tuve muy buenas experiencias en Buenos Aires, conocí a otro gran viajero y músico Pablo Aimi  y a un amigo colombiano que aunque no alojé en su casa, me mostró en  la ciudad otra cosa muy importante: las fiestas que hacían los que les gustaba la misma música que a mí. Yujuuuu

Fer, el colombian

Fer, el colombian Villa crespo, Baires 2010

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Con Diana, tremenda machera. Adivine dónde estamos (?)

 

3. Hacer dedo:

Debo decir que he hecho muy pocas veces en mi vida, pero las veces que lo he hecho, me ha resultado súper bien y me ha permitido, primero, llegar a lugares que no tenía como llegar de otra forma ( desde un pueblito olvidado en la 7ma región hasta Constitución 1 semana antes del terremoto). Ahorrar plata u conocer a la gente en otro contexto me gusta y pienso hacer un viaje pronto así si no me resulta otra forma. Admiro tremendamente a los que se lo han tomado como forma de vida como Nena de Los viajes de Nena y espero poder hacerlo más cuando viaje a mis próximos destinos 😉

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Cascada de Juan Curí. ¿Chicas? Esas hormigas que se ven, son los chicos que vienen bajando del torrentismo

Trabajando. Cañón del Chicamocha. Santander. Colombia

Trabajando.
Cañón del Chicamocha. Santander. Colombia

3. Gastando lo mismo o menos que en mi casa

Obviando los pasajes y la estadía, los gastos de comida en general se me reducen a menos de lo que gasto en Santiago. Vivo en una de las ciudades más caras en este item, por lo que todo lo demás me resulta súper barato. A esto le sumo que me voy en general por periodos superiores a 20 días, por lo que no es lo mismo gastarse en una semana la plata que no tienes, a “vivir” en un lugar un tiempo determinado. Si compras para ese tiempo ciertas cosas (Artículos de aseo, aliños, frutas, etcétera), no tienes que gastar adicional a lo que ya venías gastando. De hecho, aunque te parezca una locura, para viajar a bajo costo, es más barato “vivir” en otro lugar por al menos un mes que ir por una semana de “turista”

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Bueno, ahorrando en algunas cosas, uno puede comerse un alfajor que vale $990, pero que es de lo mejor que he comido en el mundo mundial. Si va pa allá, tiene que pasar por aquí Valdivia, 2014

4. Venta de Bodega pre y post viaje 

No tengo  muchas cosas ( digo, tengo hueás, caleta, cosas me refiero a electrodomésticos, herramientas, etcétera) porque justamente en cada viaje me he encargado de reducirlas por dinero que me sirva a la hora de viajar. ¿De qué me sirve tener cosas arrumbadas si eso lo puedo disfrutar hoy en otro lugar? Además, no soy muy apegada a ellas, siento que las cosas van y vuelven y las que fluyen vienen mejor después (Cosa que he aprendido a punta de costalazos, acarreando cosas que a la larga era más útil vender). Siento que me he transformado en una experta de estas ventas de bodega on line, incluso con amigos que se suman o que me piden que venda cosas por ellos. Fácil: Les saco fotos, las subo y por ventas superiores a 6 lucas, las voy a dejar a la casa en un radio que puedo hacer en bici. Y de un viaje siempre traigo cosas para vender, por lo que siempre van quedando cosas para vender inmediatamente después cuando me quedo sin plata o para algún otro momento ❤

Mueble shuer logo ashí, vendido en una de las súper ventas de bodega, piropeado y peleado por la gente

Mueble shuer logo ashí, vendido en una de las súper ventas de bodega, piropeado y peleado por la gente

5. Comercializar productos de la zona

Otra cosa que me resulta bastante para viajar, es comprar productos donde voy, la gente me transfiere una parte y arreglamos cuando vuelvo, con el mismo sistema de siempre: Me encargan, yo se los voy a dejar a casa u oficina en mi bicicleta. Así me pago los gastos ( por eso mismo traigo salmón ahumado de vez en cuando) y mi viaje se subsidia, sólo con mover ciertas cosas. Ojo: igual es en base a la confianza que ya me he ganado durante varios años al mando de @humitadomicilio

 

6. Cuidar casas

Me pasó hace poco: unos amigos viajaban, no tenían quien les cuidara a su gata en una casa olvidada en un cerro, el ideal para una bloggera con ganas de escribir un libro ( Ya lo terminaré, ya lo terminaré) lejos de la civilización, mientras terminaba una pega de unas reseñas, todo on line. Me prestaron su casa y fue una de las experiencias más exquisitas que he vivido últimamente: 3 semanas conversando casi exclusivamente con una gata, mirando un río. Demás que alguien que conoces tiene casa en la playa/ campo o va a ir de vacaciones y necesita que alguien se quede en su casa.

Mi compañera por casi un mes. Gracias por saltar encima mío y pensar que la soledad es bonita también

Mi compañera por casi un mes. Gracias por saltar encima mío y pensar que la soledad es bonita también

 

Sé que hay más formas de viajar gratis: Una beca, trabajo de voluntariado, irse a bailar caporal, irse en un barco, trabajar en una granja/campo, comer donde los Krishna, artesanía, malabares, música. Pero al menos, a mí, esto es lo que me ha resultado.

Al cuerpo le gusta hablar

dos

Lo amo, me dijo Dani. Lo amo y me cuesta entenderlo-sentenció. “Nuestro amor ha tenido que cocinarse a fuego lento, esperando caldearse, transformarse. Ha tenido que saber qué hacer cuando la boca calla”.

La primera vez que murió, fue en una convención de circo en un pueblito entre Córdoba y Río Cuarto. Con las pupilas desterradas de su eje pero con la convicción que era mejor callar, la piel de los pies empezó a ceder y sangrar. Y en cada pisada, el dolor se hacía frente a llorar lo que no lloré, lo que dije que iba a ser fuerte y que sólo apretaría los dientes y miraría fijo. Y cuando por primera vez fue al médico, la miró y dijo ” ¿Has tenido una gran pena últimamente? ¿Qué fue lo que te pasó?” Y la guerra se le notó en los ojos, que respondían con una sombra sin sacar una puta lágrima. Asintíó, sin relatar ese infierno. ¿Sabés lo que le pasa a los niños cuando pasan una guerra y se vuelven calvos o canos de un día a otro? A vos la pena te está comiendo, ché. Y por primera vez se atrevió a bajarse a andar bici a la calle, en la internacional, con los camiones corriendo por la izquierda rumbo a Ezeiza, con una calle tan plana que llegaba a. “Bienvenido a Santa Fe” Y pedaleando se le fue al carajo todo ese mambito y el cuerpo se le recompuso, cuando la sensación salió y se esfumó en la sierra y en la pampa plana, llena de espinos y alacranes.

La segunda, fueron las piedras. Una y otra vez, las piedras le rociaron las víceras, le llenaron las ancas y le atropellaron la caminata. Todo lo que no dijo, se volvió piedra. Y salían y volvían a salir. El amor incompleto, los amores sin punto, el amor que se metía por las venas sin pedir permiso, simplemente se quedaban alojado en las curvas, venía y resistía -esta vez no tan incólume como para no viajar- se mantenían como reales puñaladas en el riñón y que ni Fernando Alvareda podía ofrecer salvación. Y en la sierra otra vez, el whatsapp hirviendo, descubriendo que el circo DEFINITIVAMENTE no era lo suyo aunque su amor por él fuese irremediable, el amor seguía caldeando y el cuerpo seguía hablando.

La tercera, era obvia. Lo había amado desde el primer minuto. No era una hora, eran al menos  5 los que el fuego se había quedado en su estado más bajo, ahí, sin apagarse, como si fuera algún poblado africano donde se mantiene la llama durante años, aunque fuera variando en intensidad a llegar incluso a una pequeña brasa casi a punto de extinguirse. Porque la mejor salsa, al igual que el baile, se desarrollaba durante horas y mientras se pudiera, la vida entera. No era una sorpresa que seguía embelezada y que todo me había llevado hasta aquí. Al cuerpo ya lo había acostumbrado a la tranquilidad suficiente, para que se cocinara algo nuevo-no-tan-nuevo y en esa dinámica es que despegó, con la ventana hacia el norte siendo testigo de tal preparación. Había prometido-2 veces anteriores-no darle nuevos nombres a menos que sintiera la imperiosa necesidad de bautizar situaciones profundas, queridas, tiernas. ¿Como sería posible que el apio quedara crudo luego de tantas horas de cocción? Y esa tierra fértil, fue caldo de cultivo para que el cuerpo hablara otra vez. Para que el cuerpo completo gritara. Ya habían más herramientas, ya habían más experiencias raritas encima, pero, como la primera vez, como las primeras veces, ahí se encontraba, con un cuerpo que ama, que se ama, y que viaja medio atontado, entre otras cosas, para recomponer sus capacidades amatorias, tanto consigo misma, con otros, con la fascinación por sus proyectos y sobre todo con la vida.

Al cuerpo le gusta hablar, lo que la boca insiste en callar-le repetí a la Dani. Al cuerpo le gusta hablar.

Amo mi cuerpo-dijo. Lo amo hasta el punto de aprender a hacerlo uno con mi boca.

Hacer el amor en la Chimba

Hacer el amor en la Chimba, tiene otro color. Conocer lo que sucede de este lado del río, cuando el norte se levanta, en un destino incapaz de programar finales.

No es lo mismo que hacer el amor en las Condes o en Santiago Centro. No es lo mismo que mirando la cordillera o desde un cerro mirando el río. Es simplemente otra sensación.

Tiene ese color de las frutas en el último pasillo de la vega un jueves de mañana. De las cebollas moradas, de las naranjas, de las frutillas en octubre, de las piñas, de las granadas. De tu colorcito en las mejillas cuando estás acabando, de tus ojos almendrados contando un chiste. De la cara que pones comiéndote un ceviche o un suspiro limeño o tomándose un jugo de la señora de la entrada de Lastra que habla quechua. A mí me gustaba, me gusta y me gustará hacer el amor en la Chimba, mirando hacia la costa y saboreando las combinaciones de jugos de Tirso de Molina.

Me gusta sortear el día atravesando las pérgolas, mirando al cielo y preguntándome qué pensó Luciano al hacer una piscina ahí y tan de fea que ha de estar por fuera. Me gusta que las guanábanas impúdicas me pregunten por tí, aunque saben que no les contestaré. Me gusta ir bajando por la ciclo de Avenida La Paz con vestidito y surfeando los carros, irme por la subidita que da el costado del Cerro Blanco o la de Avenida Perú, frente al parque ese, ese po, del que me contaste.

Amo sopear la ensalada donde la tía Ruth o donde la rucia, aunque quede con ese olor a pescado frito, aunque tenga caña, aunque no haya llegado a la casa en días. Me gusta atravesar el parque, mirar el río, mirarte a los ojos nerviosa cuando te apareces sin avisar y saber, una y otra vez, que tenemos la ciudad colorida como un escenario, al que todavía le quedan capítulos por contar. Me gusta casi tanto como abrazarte tibiecito y húmedo, quedarme abrazadita arriba tuyo, tratando de dormir antes de una nueva locura por emprender, mientras suenan las bocinas, los camiones y carretones, a horas indiscriminadas.

[Me gusta hacernos el amor en la Chimba]