Toda la culpa la tiene el tango

Yo venía con mi vida tranquilita. Tranquilita al menos, con esa falsa tranquilidad que se va directo a transformar y transmutar puteadas en piedras, callada, correcta, pasiva, oscura, inconstante. Callada gritando, poniendo la mejor cara de nada que me sale que no me sale. Pero puta la hueá, hagamos una compartición, que me cuesta un erreté, difundamos la música hecha por chilenos. Y si vamos al tango y si mejor no.

Y ahí, ahí pasó una hueá. Porque estoy segura, ya poh, cuenta qué chucha le echaron al tango. Porque terminamos cuchillo y tenedor en mano, ¿Nos viste? ¿No? ahí estábamos, listas para hacernos una ensalada de riñones a la sal, aliñando la hueá con lo que salía a litros de acá dentro, sin control, por la chucha, sin control ¿Sabís lo que es esa hueá?. Y cada uno con su rollo a cuestas nos trizamos, digo,ya lo estábamos, sólo nos mostramos, oscuros, débiles, absolutamente desnudos e íntimos, como pajaritos mojados en medio de una tormenta en una cuneta del barrio y ahí nos quedamos: sin estructura, sin mayor paraguas que haber escuchado unos tangos, hacernos mierda.

Y pasaron los días y vinieron nuevas epifanías y nuevos dulzores. Bailamos, bailamos harto, fíjate , mientras la música sonaba fuerte (terminaron a la bien hora del pico fíjate). Y bailamos mientras nos sometíamos a ese susurro que queda cuando simplemente, lo que haces es dejar que esa intimidad, esa tímida sensación de arrojarse a mostrarse débiles, intensos, desprejuiciados y resultantes de lo que llega hasta aquí a esta hora.

Toda la culpa la tiene el tango, esas bandas de mierda que te hacen llorar, por la chucha, toda la culpa la tienen los tangos. ¿Devuélveme las tapias que habían en la puerta, por favor?

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Marcha #losahueonaditos

Se levantó tarde, quería ir a ver el show, quería estar-aunque de lejos- de sus amigos que tanto admiraba. Pero como era tan masiva, al atravesar de Portugal hacia Lastarria, le fue imposible evitarse comprar al menos un alfajor, un quequito, una hamburguesa de soja una cocada con alguna magia especial.

Se detuvo por dos segundos, elevó su mirada y en esos escasos 2 o 3 minutos, la vió. Y ahí estaba, haciéndose la tonta, como que no la había visto, como si no se hubiesen visto, como si sistemáticamente no se hubiesen visto, marcha a marcha durante los últimos 3 años, hablando de la lucha y de los derechos sociales que tanto los unían.

Pasó la columna, pasaron las poleras, los verde amarillo y rojo, pasaron los lienzos. Y continuó en su bici por Lastarria, recordando su cara, recordando su altura, recordando todos los músculos de su cara al reírse, hasta que en la esquina de Villavicencio, se encontró a un cantante de tango, un bandoneón sonando. Y en una ironía trágica y perturbadora, como si alguien estuviese haciendo una broma de mal gusto, partieron tocando la canción de todas sus depedidas.

 

Rechiflao en mi tristeza, te evoco y veo que has sido
de mi pobre vida paria sólo una buena mujer
tu presencia de bacana puso calor en mi nido
fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.

Se dio el juego de remanye cuando vos, pobre percanta,
gambeteabas la pobreza en la casa de pensión:
hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta,
los morlacos del otario los tirás a la marchanta
como juega el gato maula con el misero ratón.

Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones
te engrupieron los otarios, las amigas, el gavión
la milonga entre magnates con sus locas tentaciones
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones
se te ha entrado muy adentro en el pobre corazón.

Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado,
no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás;
los favores recibidos creo habértelos pagado
y si alguna deuda chica sin querer se había olvidado
en la cuenta del otario que tenés se la cargás.

Mientras tanto, que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,
sean una larga fila de riquezas y placer;
que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos
que te abrás en las paradas con cafishios milongueros
y que digan los muchachos: “Es una buena mujer”.

Y mañana cuando seas deslocado mueble viejo
y no tengas esperanzas en el pobre corazón
si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
p’ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión.