Distrito Salvaje

Nota: Cabe destacar que no es necesario conocerme demasiado para saber que amo Colombia, esa tierra en la que sumando y restando he estado alrededor de 6 meses en mis 3 idas y conozco, al menos a grandes rasgos, más el mapa de allí que del sur de Chile. Amo su música, algunas comidas y bebidas, tengo grandes amigos colombianos y tengo entre planes visitarla 800 veces más.

Entre ayer y hoy he tenido una sobredosis de Colombiafilia: fui a un conversatorio en la Usach donde se hablaba de la música del caribe/antillas y la influencia de los picós en la difusión de esta; estuve conversando con amigos y conocidos bogotanos antes y después, me fui a compartir en la casa de una. Y hoy estaba haciendo scroll, hasta que me encontré con una serie que salió hace pocos días en Netflix: Distrito Salvaje.

La serie

Distrito Salvaje habla de la vida de Jhon, un hombre que se desmovilizó de la guerrilla y que intenta rehacer su vida. Tiene una mamá y un hijo, que durante la serie se irá contando como llegó a tenerlo, como se mantiene y como su forma de vida debe adaptarse luego de pasar años en el monte. Lo contactan para ser infiltrado por parte del gobierno, para poder desarticular las redes de corrupción que están causando estragos y asesinatos  de personajes claves. Un guiño interesante es que justamente las redes de corrupción vienen desde autoridades enredadas en la construcción de grandes obras públicas, algo muy similar a lo que ocurre en gran parte de Latinoamérica con cierta empresa.

Se estrenó recién el 19 de octubre y la factura de la serie es impecable. Es desarrollada en Bogotá y las tomas son increíbles y me recuerdan muchas cosas de mis pasadas por ahí. Mantiene la atención todo el tiempo y aunque muestra imágenes de gran violencia, también sucede en la serie es que hay imágenes donde hay humanidad, corazón, sensibilidad, etc.

Reflexiones

Eso me genera un montón de sensaciones, porque también Bogotá me provoca un montón de sensaciones: todas las veces he ido por razones distintas. La última vez estuve un mes y medio y logré disfrutar de esas nubes azules tan hermosas y de ese Transmilenio tan demoróooooooon

  1. Tuve la oportunidad de estar en el lanzamiento del partido de las FARC en Plaza Bolívar ( habían shows entre ellos el de ) y para nuestra realidad es súper impactante. ¿Desmilitarización? ¿Congresistas? ¿Cómo alguien vuelve a la vida después del monte?
  2. También he tenido la oportunidad de compartir con gente desplazada por la violencia: hacer tu vida completa en una ciudad y de repente tener que irte a otra  dejando todo botado. ¿Cómo vive alguien que le mataron a su familia y que tiene que partir? ¿Qué pasa al volver?
  3. Por otro lado, me tocó conocer a una persona que trabajaba en las comunicaciones del proceso de paz ¿Es posible? ¿Es real? ¿Cómo la experiencia colombiana podría ayudar en Chile o atiende a una situación tan distinta y particular que es imposible?
  4. La alegría, la riqueza musical y cultural (por ser puerto, recibir a gran cantidad de mundo afro), ciertas comidas (no soy tan fan de la comida) y ese mundo que me gusta tanto ¿Será acaso que ese dolor y alegría es lo que me llama y llena?

“Colombia, Colombia, la nación más complicada, que la guerra no se acaba/ y nunca le pone fin” como diría . Sin embargo el amor que tengo por su tierra, su gente, su música, ir por los montes es tan inmenso, que debe ser de los más grandes que tengo a algo en la vida.

 

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7 cosas por las que me gustó (tanto) Master of None

Resumiendo, la historia es la siguiente: Un treintón en Nueva York, tratando de entender hacia dónde va la vida. WAIT: Hasta ahí es la historia de siempre,qué paja pensaría si leyera esa sinopsis,  en un lugar de siempre y se suma a las otras series en la misma ciudad, que me gustan, y de las cuales también me gustaría escribir: Flesh and bone, Sex and the City e incluso Broad City. Adultos no tan adultos, gente que trata de lidiar con su vida sentimental, la soltería y la vida moderna.Pero ¿En qué es diferente esta serie? ¿Por qué me encantó tanto?

  1. Aziz Ansari, el antihéroe: De origen indio, bajo, delgado y para muchas personas no lo suficientemente atractivo, el protagonista, Dave, es un actor de comerciales y papeles secundarios en películas de mierda. Pero  logra poner el foco en otros aspectos de su vida: Su condición de segunda generación de inmigrantes, los cuestionamientos propios de la treintena, vivir solo en una gran ciudad, las redes sociales en relaciones sentimentales, etc. Lo terminan haciendo profundamente atractivo,a mi parecer. No hay que olvidar tampoco que Aziz hace Standup, lo que hace que sea perpicaz, agudo y de un humor negrísimo que amo. Además escribió un libro llamado Modern Romance y que estoy empezando a leer su versión pirateada, gracias Alexander.
    Sumo a eso, me gusta que no sólo sea de una etnia que normalmente no vemos en televisión fuera de los estereotipos como Apu, sino porque su color honestamente me agrada mucho y no lo puedo evitar.
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  2. Las redes sociales: Desde la primera escena, donde Dev tiene dudas si el líquido seminal puede dejar embarazada a su cita o no y donde se pone a googlearlo desde su smarthphone en la cama al mismo tiempo que ella, nos damos cuenta que la serie recién se estrenó en octubre pasado y que está ambientada hoy. MUY HOY.

    Capítulos completos dedicados a la relación de los chats con sus citas o con sus padres, hacen que en todo momento uno se cuestione y diga ¡Anzari, me cagaste la vida! ó pensar que cualquier escena que pusiera en mi Facebook, haría que más de una persona se sintiera aludida, porque definitivamente me alude los 10 capítulos que dura esta primera temporada, casi de principio a fin.
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  3. Se cuestiona realidades cercanas: Ok, sucede con series como SATC, donde algunas cosas parecieran que todos y todas nos cuestionamos, porque son inherentes al ser humano como el sexo, pero algunas otras ni por si acaso (como los zapatos carísimos o las fiestas con famosos (?)). Pero en este caso, son cosas tan concretas y reales, que dan ganas de decir “¿¿¿Dónde está la cámara???”.
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  4. Los prejuicios: Los inmigrantes, las razas, el vivir solo, el decidir tener o no una familia con hijos y responsabilidades fuera de sí mismo, qué se debe decir y qué es lo políticamente correcto para decirle a alguien con quien saliste o quieres salir, las preocupaciones del primer mundo como “¿Cómo decidir por qué restaurant ir?”. Principalmente la serie evidencia todos los prejuicios que puedas tener (y algunos que incluso ni te habías imaginado) y los lanza al vacío .Te pone en el lugar de alguien que vive a diario comentarios xenófobos o en todo lo que se te pasa por la cabeza luego de salir con alguien y te lo restriega en la cara.
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  5. La cita perfecta: Ya sabemos que no hay citas perfectas y en lo que a mí respecta, las más simples o desquiciadas, han sido las mejores. En el capítulo 6, probablemente está mi favorita, que en caso de concretarla, sé que me haría muy feliz eeella, la olguita marina, eeella y que probablemente muchos no hemos probado o concretado de PURO PELOTUDOS: irse a la mierda en una cita alocada que incluya un viaje y probar conocer a la otra persona más allá que una salida de un par de horas donde te preguntarás miles de cosas a posteriori. Apostando todo y ¿Qué tanto?

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  6. Acoso: Hay un capitulo donde se hace el paralelo entre un hombre y una mujer en un bar, lo que lleva a una conversación que hace que el protagonista entienda que por el sólo hecho de nacer con una vagina, hay un montón de cosas por las que debes pasar, como el acoso callejero. Empatiza y permite un cambio de paradigma, aunque eso le provoque ciertas desventajas.
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  7. Adultos mayores: Ok, a veces este mundo rápido, nos hace ser groseros o simplemente no pescar lo que dice la gente (más) adulta. Vemos como nuestros padres y abuelos y HORROR: madres de nuestros amigos, tratan, intentan a toda costa, ingresar en esta vida on line, con muchos emoticones y frases fuera de contexto. O cuando se muestra en una escena a los papás de algunos personajes(Dato: leí por ahí que los padres de Dave, son los papás de Ansari en la vida real) pidiéndole a los hijos que les configuren ciertas opciones en sus dispositivos móviles y los hijos les responden que no tienen tiempo ¿A quién no le ha pasado?
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Quiero más capítulos, quiero ver más a Anzari, quiero perfeccionar mi inglés para terminar de leer el libro y quiero que me recomienden otra serie de humor negro y de personas reales, que o si no me voy a morir de aburrimiento, cuando no quiero saber nada ni del Foro ni de mis achaques ni de mis otras 100 mil pegas.

 

Por ahora

por ahora

Desde la Loca de mierda, que le estoy siguiendo las pistas de Male Pichot y podría decir que es lo que más he visto en Youtube ha sido trabajos de ella y de ahi del resto, incluyendo standup, bandas, etc. No estoy enamorada de ella, pero sí tal vez de las series que hablan en español de este lado del planeta, que muestran paisajes que conozco, que hablan en argentino, que no tengo que traducir nada, que hablan de cosas que me gustan y como me gustan: evidenciando algunas verdades a secas, ni tan bacán ni tan frágil. Así, así como vienen.

Tal vez me encanta verme reflejada en esa actitud que tenemos muchas: a veces un poco explosiva, a veces un poco como queriendo devolver a la fuerza lo que nos quitaron en la sociedades machistas en cada frase, reirse un poco del estereotipo tanto de la princesita disney como de la feminista que al final del día igual necesitas nanais.

Por ahora resulta ser la mezcla un poco de sus trabajos anteriores – La loca de mierda, Cualca, El Hombre de tu vida- junto a proyectos de otros que la acompañan hace un rato ya -como el Kuelgue y sus canciones tan dedicables a momentos de mi vida.

A su favor diré que NO veo series y menos TEMPORADAS COMPLETAS de una sentada, pero esta vez si lo hice. Capítulos de unos 30 minutos aprox. cada uno, que hablan de cosas que por lo menos me pasan a mí: compartir casa con gente que no es ni tu familia ni tu pareja, salir con gente rara  diferente y pelotuda de otra onda , tener que aguantar a los pololos de tus amigos, estar de apoyo emocional cuando viven distintas cosas, el alcohol, las proyecciones al llegar a los 30, escuchar las historias añejas de ex, etc.

Me entretuve mucho, me recagué de la risa con las alusiones a Cualca ( como el personaje de la rucia) o a estandaperas como Ana Carolina; me encanta que utilicen la banda sonora, que se rían de cosas que al menos, me pasan a mí y a los de mis círculos cercanos.

Y aunque esto dicen que esté prohibido, yo considero que compartir es un arte. Acá los capítulos de Por ahora y ojalá los guionistas en Chile se “coparan” en hacer algo más así, con un poco más de huevos que a las series que nos tienen acostumbrados.