San Gregorio, cuánto dueles

20170112_233445.jpgSan Gregorio cuánto (me)dueles, como una cueca, hablando de choros. Como ver a cientos de Repeté pidiendo en la esquina, como el cruce sin vida de Vespucio con Acceso Sur.

[Como los disparos que sonaron y quedaron en todas las paredes]

Como Irán llevándose la paternidad setentera, dueles como cuando te cambias de colegio porque ya no tienes plata para pagar. Dueles como los malabares que hay que hacer para no morir de hambre.

No te puedes ir sin llevarme a la ruta de las animitas ¡ Te lo prohibo! O sin ir a comprar marraquetas detrás del mercado. No te puedes ir sin contarme los tiempos de adolescente con el Padre Juan Meyer en dictadura, sin contarme como fue su funeral. Sin hacer más poesías o cuando ibas al colegio en el centro. No puedes irte sin contarme de cómo era la vida de hija de la presidenta de la junta de vecinos o de la practicante saca balas en silencio, saludando a las mantas de castilla con AK-47 en pleno toque de queda.

San Gregorio grita, llora, chilla. ¡Que los árboles que quedan, los pocos, sean testigos!

Cuando por más que te escapas, saltas, te refugias lejos de una realidad obsena, pero llega el día que te llega la hora.

[Soy sólo la privilegiada que no sabemos como se salvó]

¿Quién me va a defender de mi pelo encima de los ojos? ¿Quién se va alegrar tanto de verme llegando un día cualquiera o que alguien te contó que salí en la tele o que simplemente te impresionas de la vida tan a contrapelo? ¿Quien le va a preguntar a tu mamá por mí? ¿Quien no va a hacer diferencias entre tus hijos y yo a la hora de la once? ¿Quién no me va a hacer sentir mal?

¿Qué te mató? Porque una bala, una ráfaga de balas, la violencia ejercida por los que pueden hacerlo, no es “sólo son balas” ¿La falta de oportunidades? ¿La población? ¿Las pésimas opciones? ¿La vida? ¿El mal amor?

Quiero ser chica otra vez y esperarte, para devolvernos comiendo marraquetas. Ver Oshín, María la del Barrio. Quiero escucharte gritándole a los perros, caminando rápido para ir a hacerle un trámite a no sé quien. Quiero escuchar reírte o hablando de alguien, de esa gente que hoy te llora por red social, cuando nunca te entendieron ni si quiera te aceptaron. Quiero estar en Quintero, con los chiquillos, en la lotería o en el bosque y tú supervisando-o riéndote mejor dicho- a lo lejos. Quiero tu voz llamándonos a comer, haciendo alguna talla.

[San Gregorio, cuánto dueles. Cuánto]

#cicloviasburla #santiagoalsur

Mi mamá vive en el sur de Santiago y la voy a visitar si no es en colectivo, en bicicleta. Viví hasta los 21 años en La Florida, límite con la Pintana y La Granja (Suroriente de Santiago) y casi a la misma altura que vive ella ahora. Iba al colegio y a ciertas actividades en el centro, a una hora y cuarto de mi casa y por seguridad, en mi familia la política era saber todos los caminos y posibilidades de transporte posibles, por lo que viajaba por Vicuña Mackenna, Santa Rosa, Gran Avenida y todas sus otras combinaciones en micro, metro, caminando, colectivo, etcétera. Además de mi gusto de siempre por andar conociendo lugares, sobre todo cuando me amparaba la gratuidad en el transporte público. Me encanta tener la posibilidad hoy de re-visitar a otro ritmo los lugares que conocí desde chica durante años arriba de la micro. Y de esos viajes surge la idea de visibilizar las bellezas y fealdades de #santiagoalsur .

Hoy por ejemplo, me fui conejeando ( osea, tomando caminos y calles por entremedio de las principales) y decidí hacer el primer post, hablando de algo con lo que ya venía rumiando hace un tiempo:

#cicloviasburla

Mucho lo que se ha logrado en relación al uso de la bicicleta:  poner el tema en la mesa de las autoridades, tener ciclovías de mejores estándares con incluso, tecnologías que permiten saber cuántos ciclistas pasan por ellas. También el hablar más allá de “ponte casco y pide ciclovías” , exigir educación, rebaja en velocidades máximas, etcétera. Y no quiero en ni un caso minimizar lo que se ha hecho al respecto. De hecho, lo aplaudo, lo apoyo y lo difundo lo más que puedo, en relación a actividades que me gustan.

Incluso, se puede ir más allá en la lectura: La bicicleta ha captado la atención de la publicidad y no es raro ver, que hasta en comerciales que nada tienen que ver con ella, le chantan una bicimáquina como para que se vea súper tchori. Para mal o para bien, la bici es tema hoy en Santiago y en Chile y me parece bacán.

Peeeeero ¿Qué pasa al sur de la Alameda? ¿Qué pasa allá donde no llegan las cámaras?

Un montón de #cicloviasburla que no dan ni pena, ni rabia: dan risa, pero así como una risa de “¿De verdad existe algo así?” “¿Me estai hueviando?”. Una burla donde uno dice ¿Quién autorizó esto? ¿Se parecen en algo a la de Rosas o Lyon? ¿Por qué hay una ciudad para algunos y una ciudad para otros? ¿Por qué en la zona sur de Santiago-tal vez más de trabajadores que de otra cosa-no hay un respeto por las personas? Porque esta hueá es faltar el respeto, reirse en la cara, tratar de estúpida a la gente. No me vengan con ese discursito que “por último, se está haciendo algo”, porque esos K de “ciclovías” ( o como le quiera llamar) es un atentado a cualquier avance que se pueda tener.

Mi recomendación, desde el 0 conocimiento de leyes y conceptos académicos al respecto, pero sí desde su uso cotidiano es: si anda por una de estas calles, no use estas ciclovías. Probablemente tiene más posibilidades de accidentarse arriba de ellas que por la calle.

*Acá 4 ejemplos  que encontré y que me parecieron súper significativos. ¿Tienes otros? ¿Sabes de otros?

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Las Industrias con Carlos Valdovinos ( San Joaquín) Dato: Mi cuarta mide 20 cm #cicloviasburla
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Santa Rosa c/Capitán Ávalos ( Límite La Pintana/ La Granja) Pequeña, llena de obstáculos, sobre la vereda con bajada compartida con el peatón.
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María Elena con Acceso Sur ( La Pintana-La Florida) Pequeña, sobre la vereda, viene desde la nada.
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Los Morros con Observatorio ( El Bosque) Pequeña, en la vereda, nadie la respeta. Impide que la gente llegue a la cuneta y tomar locomoción.