El café de Julio

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Cuando llevaba poco tiempo con el programa de radio, en los tiempos del fotolog, recibí una convocatoria para un concurso de cuentos de Asado De Costilla. El premio era un café en el Café Converseria Don Julio , donde el mismo Julio , el dueño, te servía un café. Me llamó la atención por qué. De curiosa, busqué la dirección y me fui a dar una vuelta.
No me acuerdo de esa primera vez, menos de esa primera conversación, pero el lugar me voló la cabeza, al igual que el café. Las personas que iban ahí, las historias que se contaban y como yo, inmiscuída en el mundo de internet y las horas, podía perder (o ganar) la noción del tiempo. ¿5 minutos? ¿Todo un día? ¿Semanas?

Durante unos 10 años, volví tantas veces como no recuerdo. Conversé con políticos, filósofos, trapecistas, actores, rectores de universidades, estudiantes, luchadores sociales, periodistas, arquitectos. Con gente que con el tiempo supe qué hacían, porque en general, no tengo idea qué hace ni en qué universidad estudió o si estudió o no, pero sí sé como mira cuando relata algo que ama: efecto ojitos brillantes tipo Candy mirando a Terry o a Anthony. Sí sé, la cara que pone cuando lo agobia un problema terrible y urgente y se está cayendo y antes de caer fue a salvarse en un rato de conversación o cuando va a mostrar por última vez su tesis, su guagua nueva, su nuevo amor, su nuevo proyecto. Conversar, un ejercicio tan pero tan mágico, tan análogo, tan profundo.

Una de las últimas veces que fui, alguien dijo que después de Roberto-parte absoluta del inventario visual-yo era una de las personas más de ahí ¡wow, manso piropo! Ahí han salido parte de mis mejores ideas, parte de mis textos más queridos. Simplemente me he sentado ahí a que pase el tiempo cuando tirito de miedo o cuando algo increíblemente hermoso me sucede. Afuera malabareé con fuego, toqué gaitas, llevé a cada una de las personas más queridas a presentarlas y por supuesto, ahí conversé tanto, tanto, tanto, con la excusa de tomar un café y fumarme un pucho.

Sé que mi tema TT de hoy, el dolor de guata, se me pasaría en lo más inmediato que lo que quisiera, como también en esa sensación de llegar, a cualquier hora, desde cualquier lugar, en el estado que esté, a sólo decir “Un café, una empanada y un vaso de agua, por favor, por mientras, voy a fumarme un pucho afuera”, mientras discuto algún existencialismo de un personaje asesino de las notas de Roberto, o a escuchar al Shiappa tocar una melodía que nunca termino de entender o a dar una vuelta, o a contarle a Julio y a la Ana una nueva idea descabellada, mientras llega alguien más y cuenta o escucha, alternadamente, otra conversación pelacables.

Gracias por cada una de las personas que nos encontramos en ese gesto sencillo e iluminado de conversar sin títulos, sin convencionalismos baratos, sin tiempo, por el puro gusto. Gracias por haber hecho de ese lugar un refugio contra todos los demonios y todas las maravillosidades. Hoy, los eché tanto de menos, tanto o más que ese café y la borra en el fondo y sus efectos inmediatos y trágicos para con los dolores o para aterrizar luego de un momento intenso. Gracias.

El principal enemigo del movimiento ciclista, es el ciclista de vereda

***Escrito y publicado originalmente para el blog del sitio del Foro Mundial de la Bicicleta 2016 en Chile.

Cuando comencé a andar en bici, no entendía por qué la gente andaba por la calle, siendo que era tan peligroso. Cuando pasaba una micro oruga (bueno, todavía me pasa un poco) me paralizaba sintiendo el airecito en mi costado izquierdo, siempre imaginando el peor escenario. Incluso, cuando vi la señal de prohibido bicicletas en el Paseo Peatonal de Estado, me enfurecí ¡Pero como! ¡Libertad! ¡Nos están prohibiendo la ciudad! Pero no fue hasta cuando, la explosión de bicicletas en la ciudad comenzó hace unos 3 o 5 años y caminé por la vereda, que entendí.

Andar por la vereda hoy en Santiago es incierto. Ya no se puede pavear como antes, ni conversar riéndose último meme que apareció en Andan diciendo o comentando alguna escena de Master of None, ¡Ni si quiera se puede andar despreocupado, caminando con nuestra bici al lado luego de una larga pedaleada! Porque sobre todo, tipín 7 de la tarde, aparecen una nueva raza de centauros, mitad humano mitad bicicleta, que imposibilitados de desprender el culo de la bici, andan como Pedro por su casa. ¿Y por qué debería andar con miedo caminando por la vereda? ¿Quien te dió el derecho de darme miedo?

Tipos de ciclista de vereda

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Escribir una leyenda

Hay algunas variantes: como los que van alternando irse a contramano, sin luces o muy por el contrario, con luces, reflectantes, casco y vestimenta tipo Tour de Francia y por la vereda. O los piñón fijo que además tienden a la pirueta, a no frenar nunca y que no les importe nada. Los que con una sonrisa y un gracias en los labios o peor de peores CON UNA CAMPANILLA SONANDO te indican que quieren pasar y que debes moverte todas las veces que se les ocurre. Los que te echan la choriá, los que te tiran la MTB encima. Los que juegan con tu miedo o con que no les dirás nada o los que asumen que tienen el derecho de andar por la vereda, como si nada.

No sé cuales son peores según su gusto, tiene pa elegir. Yo los odio a todos y siempre pienso que son los que peor le hacen a los movimientos ciclista. Mientras cientos se reúnen a tratar de buscar y ganar más espacios para las personas,  dándole la pelea al vehículo motorizado, el ciclista de vereda perjudica al peatón quitándole espacio y metiendo en una misma bolsa a todos a ojos de los mismos. Le gana la prepotencia y el bien particular, por sobre otros incluso, sobre otros que son más débiles: los ancianos, las personas con problemas de movilidad o los niños.

Lo peor de todo, no es el hecho en sí, sino sus argumentos:“Es que me da miedo” “Es que una vez me atropellaron” “Es que en esta calle vivo yo y va pal otro lado”  ó simple y llanamente “ Yo ando por donde quiero”. Si tienes tanto miedo, no andes en bicicleta, no vivas. Todo puede significar un peligro, nadie tiene la vida comprada. Andar en bicicleta es tomar un riesgo como otro, como meterse en el mar a nadar, como subirte a un bus del Transantiago o al metro y ocurra un accidente. Sí, implica que eres más débil en comparación a un auto o a una micro, por ejemplo, pero ¿Quién no lo es?

Todos odiamos al ciclista de vereda

Uno de los primeros argumentos que tiene un no ciclista para hueviarte es “Me cargan los ciclistas de vereda”. Bueno, vengo a decirle que yo, ciclista, accidentada, preparando activamente el #FMB5 también. Creo que son los que le han hecho peor a la ciudad, más que el que anda en una cuatro por cuatro para ir a comprar pan. Es como cuando hablamos de los políticos que defendieron la democracia, hasta que se dieron cuenta que les era tan rentable continuar con las leyes de la constitución del 80. Es el que quiere tomar lo mejor de un sistema práctico como la bicicleta, pero le importa un pucho si eso perjudica al resto. Es un acto prepotente, egoísta, sinceramente despreciable. No sé cuántas veces al día repito ¡Bájate de la vereda, CTM!

Andar por la vereda es un acto cobarde y egoísta. Llevo meses peleando con ciclistas de vereda porque no he podido reaccionar o moverme a tiempo, cuando estaba volviendo a caminar luego de un accidente en bicicleta ¿Really? Sí, me pasó y me sigue pasando.. Más de alguno me ha echado un par de garabatos, tras un “Pero muévete po”. Con muletas. Con burrito. Así de maricones.

El otro día leía un post en un blog defendiendo el andar por la vereda, lento y cordialmente.

Si andas tan lento como para no molestar a nadie ¿Por qué no te bajas entonces? La bicicleta es un vehículo que, estamos trabajando porque además de darnos todos los beneficios que sabemos como mejorar nuestra salud, ánimo, conectividad, confianza, sea visibilizada como una alternativa válida, no como una odiosidad prepotente y pueril, que todo el mundo quiere ver lejos de su vista.

¿Soluciones?

Andando. Mientras más andes en bici, menos miedo tendrás. Estarás más atent@ a los focos de peligro, podrás entender mejor las rutas, captar mejor qué es lo que debes hacer con micros, autos, taxis, ciclobandas ocupadas, otros ciclistas, velocidades, hidratación, etc.

Buscar rutas adecuadas. En bici , una cuadra o dos dan lo mismo, incluso más, no te tomará más de unos pocos minutos. ¿Para qué te vas a ir por La Alameda si te da miedo? Busca alternativas, calles paralelas que no tengan tanto tráfico ¡Pregunta! ¡Pregúntame a mí si quieres!

Otra es participando en actividades como cicletadas ( además de cicletada del primer martes, hay un montón más y en distintos lugares y estilos, busca por internet).Bicipaseos patrimoniales, por ejemplo, donde van incluso niños, a una velocidad de paseo, una vez al mes realizamos esta actividad gratuita y entrete, donde además de aprender de la ciudad, nos ayuda a pedalear en grupo y perder el miedo.

Bajarse de la vereda y pedalear por la calle día con menos gente para irse preparando. Practicar los fines de semana. Practicar una ruta que te lleve a tu lugar de trabajo, estudio o habitual.

Socializar tu experiencia en bici: Al hacer la experiencia de andar en bici (particular) y compartirla con otro (social) puedes compartir mejores rutas, acompañarse, aprender sobre tu bici y sobre todo, perder el miedo.

Pero sobre todo, la solución es la EDUCACIÓN. No serán ni más ciclovías, ni que cierren las calles los domingos, ni el mismo foro quien sea la solución para que se te pase el miedo o no sigan atropellando ciclistas. Es y será la educación la que nos ayude a tod@s.

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María Paz Castillo /@elmundodepax

Productora, escritora, CM

Equipo de producción #FMB5

http://www.mariapazcastillo.com

San Gregorio, cuánto dueles

20170112_233445.jpgSan Gregorio cuánto (me)dueles, como una cueca, hablando de choros. Como ver a cientos de Repeté pidiendo en la esquina, como el cruce sin vida de Vespucio con Acceso Sur.

[Como los disparos que sonaron y quedaron en todas las paredes]

Como Irán llevándose la paternidad setentera, dueles como cuando te cambias de colegio porque ya no tienes plata para pagar. Dueles como los malabares que hay que hacer para no morir de hambre.

No te puedes ir sin llevarme a la ruta de las animitas ¡ Te lo prohibo! O sin ir a comprar marraquetas detrás del mercado. No te puedes ir sin contarme los tiempos de adolescente con el Padre Juan Meyer en dictadura, sin contarme como fue su funeral. Sin hacer más poesías o cuando ibas al colegio en el centro. No puedes irte sin contarme de cómo era la vida de hija de la presidenta de la junta de vecinos o de la practicante saca balas en silencio, saludando a las mantas de castilla con AK-47 en pleno toque de queda.

San Gregorio grita, llora, chilla. ¡Que los árboles que quedan, los pocos, sean testigos!

Cuando por más que te escapas, saltas, te refugias lejos de una realidad obsena, pero llega el día que te llega la hora.

[Soy sólo la privilegiada que no sabemos como se salvó]

¿Quién me va a defender de mi pelo encima de los ojos? ¿Quién se va alegrar tanto de verme llegando un día cualquiera o que alguien te contó que salí en la tele o que simplemente te impresionas de la vida tan a contrapelo? ¿Quien le va a preguntar a tu mamá por mí? ¿Quien no va a hacer diferencias entre tus hijos y yo a la hora de la once? ¿Quién no me va a hacer sentir mal?

¿Qué te mató? Porque una bala, una ráfaga de balas, la violencia ejercida por los que pueden hacerlo, no es “sólo son balas” ¿La falta de oportunidades? ¿La población? ¿Las pésimas opciones? ¿La vida? ¿El mal amor?

Quiero ser chica otra vez y esperarte, para devolvernos comiendo marraquetas. Ver Oshín, María la del Barrio. Quiero escucharte gritándole a los perros, caminando rápido para ir a hacerle un trámite a no sé quien. Quiero escuchar reírte o hablando de alguien, de esa gente que hoy te llora por red social, cuando nunca te entendieron ni si quiera te aceptaron. Quiero estar en Quintero, con los chiquillos, en la lotería o en el bosque y tú supervisando-o riéndote mejor dicho- a lo lejos. Quiero tu voz llamándonos a comer, haciendo alguna talla.

[San Gregorio, cuánto dueles. Cuánto]

10 lugares en Santiago para ir en grupo

Bicipaseos ha entrenado más que mi capacidad de analizar la ciudad de manera crítica, más que la logística para llevar una cicletada con 200 personas, más que ir a muchas actividades entretenidas, ha entrenado mi capacidad de poder encontrar lugares … Sigue leyendo

Luciano K

Con mi compipa de Bicipaseos Patrimoniales Pablo Arriagada-más conocido para algunos como Ciudadano Intermodal– afianzamos amistad en un taller MEGA ÑOÑO  de la Agrupación Lastarria Mistral ( a la cual pertenezco hoy y hacemos cosas bonitas como el Homenaje al … Sigue leyendo

Imesur 2016

La semana recién pasada, participé en Imesur, festival de la industria de la música, donde principalmente vienen programadores, se realizan distintas actividades afines y la gente hace lobby para participar en festivales, todo en torno a su desarrollo en la región. Música … Sigue leyendo

Herramientas para la organización social I: Google Groups

Actualmente, pertenezco a varias agrupaciones y que siempre estamos contactándonos con muchas personas. Hay que tomar decisiones que no siempre son de forma presencial, hay que trabajar en conjunto, etc. Por eso, surgió la inquietud y quiero partir con distintos tips  que nos da la web y que pueden ser de utilidad para este tipo de trabajo colaborativo y en este caso partir con Google Groups.

Cuando perteneces a una agrupación ( o a varias como es mi caso), uno de las dificultades típicas con que  el volumen de información le llegue a quien corresponda.  ¿Le habrá llegado la información a tod@s? ¿Se me habrá olvidado alguien? ¿Tendré copiados todos los mails? ¿Habrá leído todos los correos? ¿Dónde quedó tal documento que compartimos en línea? ¿Cuál será la última versión?

¿Qué es Google Groups?

Partamos por el principio ¿Qué es? Es una suerte de foro, en el que están incluídos todos los participantes a través de su correo electrónico (gmail) y un correo electrónico grupal. De esta manera, cuando envías un correo a ese correo, le envías a todos los participantes de él, osea perfecto para que no se te olvide copiar a nadie.

Puede sonar caótico para grandes grupos de personas ( como cuando tienes más de 100 personas participando) pero la gracia es que tú puedes decidir en la configuración si quieres ver todas las discusiones/grupos de correos por hilo ( por lo tanto que te lleguen todos los mails de esa comunidad) o un resumen semanal. O mensualmente. O simplemente que no te lleguen correos y revisarlos directamente en la plataforma.

Sirve mucho en el trabajo colaborativo y cuando quieres que varios actores den a conocer su opinión Y LA GENTE TIENDE A NO MANDAR CC O CCO CUANDO CORRESPONDE Y SÓLO LE RESPONDE AL ADMINISTRADOR. Además se pueden compartir documentos que queden el línea, en carpetas, para que puedan ser consultados por todos los miembros, en una búsqueda fácil.

Me llegó una invitación ¿Qué hago?

En el caso que te llegue una invitación, sólo necesitas:
Tener una cuenta de Google y que el administrador del grupo te invite y tú aceptes esa invitación.

  • Primero te llegará una invitación al mail, que dirá algo como:

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  • Luego, cuando te metes al link que te aparece, aparecerá algo como esto:
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    Y listo, ya aceptaste la invitación y te empezarán a llegar correos o puedes enviarlos tú al correo del grupo. Igualmente te lo explico más abajo 🙂

¿Cómo encontrar otros grupos?

Para acceder a un grupo tienes 3 opciones: Que alguien te invite  (como el ejemplo anterior) O que crees un grupo tú o  o que busques un grupo de tu interés.

Puedes encontrar Grupos de Google cuando te metes a tu correo.

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Aquí no aparece, así que debes seguir buscando en más…

Pero en más ¡Tampoco aparece! Así que vamos a  “Aún más de Google”
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Al final, en Social, aparece esta herramienta “Grupos” en el borde inferior izquierdo.
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¿Cómo puedo configurar la recepción de correos?

Ya acá, cuando te metes a “Mis Grupos”, tienes una pantalla similar a esto de abajo (depende de la cantidad de grupos a los que pertenezcas. Ahí puedes configurar como quieres recibir la información de tus distintos grupos. En mi caso, tengo de varios.Si no tienes ninguno ¡No te compliques! Eso es por los grupos a los que perteneces.
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¿Hay otros grupos en los que puedo participar?

En “Personal” puedes ver todos tus grupos o navegar por otros. Eso quiere decir que puedes encontrar grupos de gente que tiene intereses afines con los tuyos, tal vez estar al día en ciertos temas. Por ejemplo “Guitarra” “Política internacional” “Gatos” etc.

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¿Cómo crear un Grupo de Google?

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Aquí creas el nombre del grupo y sobre todo el correo electrónico donde escribirás para cuando escribas en él. Es muy importante que sea fácil de escribir y de tipear, para que no hayan errores ( aunque confiamos obviamente, en la buena memoria de Gmail que escribiendo las primeras letras lo recordará, claro).

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Acá tienes que poner el tipo de grupo y los permisos básicos para que la gente pueda publicar. Te recomiendo que nunca sea un sólo administrador, ojalá 2 o 3 y que no sea público, pues de esa manera perderías la privacidad que se supone que adquieres al tener un grupo cerrado, a menos que, esa sea la idea.

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¿Y ahora qué? ¿Cómo funciona?

Ya que estás listo con tu grupo ya sea creado por tí, aceptado la invitación de otro o que ya te hayan aceptado de alguno que no conocías y ya has configurado sus opciones, te dejo un  ejemplo típico: ASADO.
Este es un mensaje mío, que corresponde a un mail que envié a la plataforma que organizamos el Foro Mundial de la Bicicleta.  La vista que estás viendo es la del foro(Osea, los mails en la plataforma de groups), donde dice (abajito del asunto del correo) que me contestaron 36 personas, que nos enviamos 75 publicaciones ( mails).

Este correo lo mandé al mail del grupo, no uno por uno y ahí mismo era que al contestarlo, les llegaba a tod@s. Éramos cerca de 200 personas ( la gente de comunicaciones me podrá corregir), más de 40 agrupaciones y hacer un “algo” para compartir me parecía  justo y necesario. Con esto, me aseguraba que el mensaje le llegara a tod@s l@s de la plataforma.

Este mensaje, podía ser leído por las personas como un mail, en su resumen semanal o directamente en la plataforma, viendo todas las respuestas.
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Además, realizaremos pronto un mini taller de herramientas web para organizaciones sociales, así que si te interesa, puedes dejar tu contacto o escribirme un mail. Nos leemos 😉