Vértigo

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Con esta foto estoy lista para la publicación de tarjetas VIllage.

Como cuando uno se detiene en el atardecer desde los miradores de Lima y piensa que si se cayera de ahí, no sale viva. O cuando uno va pedaleando a toda velocidad por Balmaceda en la subida de la Panamericana en Santiago para entrar por Brasil. O cuando tiene la oportunidad de subirse a un parapente o a hacer rafting (especialmente sin saber nadar o volar, como en mi caso), o cuando terminas una relación, un proyecto o decides finalizar con algo importante, hoy tengo la misma sensación. Vértigo, adrenalina, nervios, ansiedad, ilusión. ¿Qué viene ahora?

Tengo en este momento un privilegio único: En lo consiguiente, puedo hacer “lo que quiera”. Wow, tan así no es, pero sí.Lo que quiera puede ser quedarme aquí o ir donde programé (¿Te está sonando a la encrucijada Medellín-Ovejas?).O a mitad de camino. Puedo cambiar la ruta a mi antojo o crear una nueva ruta y desarrollar actividades que me permitan llegar a ella. Puedo juntarme hoy con un par de personas por couchsurfing y que me mencionen de un lugar maravilloso, entusiasmarme y partir. O puedo enamorarme y desenamorarme, deslumbrarme o desencantarme unas 800 veces más-como me suene suceder también- y que mucho de mi quedada o partida tenga cierta relación con ello, para qué lo vamos a negar. Puedo seguir postulando a voluntariados a donde salgan de aquí a dónde era mi ruta o a donde más o menos me gustaría estar los siguientes meses y conectarlo a las personas que he ido conociendo en el camino; mi viaje sigue siendo de personas y no estoy ni ahí con hacer check en los lugares que hay que conocer. Prefiero hacer check-abrazos con las personas que quiero conocer, reconocer, entrevistar, con la gente que me quedaría una tarde conversando o cocinando, con la gente que cuando habla de lo que ama y realiza a la vez, le brillan los ojos. Pucha que me gusta juntarme con esa gente.

Como suele suceder desde que me planteé viajar por meses, todo lo que había programado pareciera borrarse lentamente como cuando uno escribe en el mar. Hace días yo estaría en Ecuador y en el lugar que me estoy quedando se ríen porque todos los días digo “1 día más”. Ayer pensaba en lo bonito de aprender a cambiar de opinión, sobre todo en la adultez neoliberal, que te exige que pienses lo mismo para siempre o en mi propia imposición de ciertas rutas.

Hace unos días estaba haciendo una presentación y hace un par de días estaba escribiendo una columna para una revista mexicana y hoy estoy tratando de redactar mentalmente para la postulación de historias de Duolingo (Gracias Belén). Hace unos días estaba pensando en lo bonito de re encontrarse con amigos de años,que todavía me queda juventud para decir “A las 5 nos vamos pa la casa”, como también de conocer gente nueva y encontrar que es una muy buena idea pasar tiempo con ellos. Volver a escuchar audios de mis amigos en la ruta, sentirme en casa estando lejos. Sentir que no estaba tan equivocada cuando volviendo de Argentina por enésima vez, me prometí trabajar on line para hacerlo de cualquier parte.

Estoy sintiendo el airecito en la cara, la mochila está hecha, tengo calzones limpios para 1 semana. ¿Para dónde me llevará el viento?

Negra Presuntuosa

 

Me llegó la invitación para asistir a ver a Susana Baca el sábado pasado en el Nescafé de las Artes. Peruana y con una fama de ser una de las maestras de la música latinoamericana, con piezas maravillosas de landó, zapateo de chincha (imposible no acordarse del escenario de Maestra Vida doblándose con el zapateo de los  grandes de la Familia Ballumbrosio), zamacueca, festejo, etcétera.
Acompañada de un par de grandes tanto del canto ( Claudia Cantillana/ En Rueda/Cumbiamé/Latinpana ) y del baile ( Carola “Cachi” Reyes /Casakalle/Cumbiamé) afroperuano en Chile, disfrutamos del show (no sé por qué cada show de artistas del mismo corte, terminamos adelante bailando), de una mujer que flotaba por el escenario, con sus dibujadas formas de intencionar un baile delicado, pero que extendía las líneas haciendo entender perfecto lo que estaba bailando. También disfruté un montón viendo a las chiquillas con los ojitos brillantes mirando un espectáculo, que tiene tanto que ver con lo que hacen ¡Cuánto placer en escuchar y ver a los mejores del folclor latinoamericano! ¡Gracias!
Esta, una de las canciones más conocidas de su repertorio, escrita por Andrés Soto (Dicen que acá la versión original) y también cantada por grandes como Inti Illimani, Eva Ayllón o Nano Stern , este último, quien acompañó en el escenario a Susana a cantar esta misma canción. Un “Landó Lentito” como explicó Danilo Donoso, tremendo baterista y percusionista, por twitter hoy más temprano. Muy ad hoc a los tiempos, hermosa y pegote. Abajo, las fotografías que rescatamos.
Algo de mí se ha perdido
entre tu casa y mi casa,
será el calor que no abrasa,
no es de gozo,
no es de ira,
como tampoco es mentira
que algo de ti se ha escondido
entre tu talle y mi alma.
Será tal vez la esperanza
o el cariño adormecido.
Yo sabré reír,
yo sabré llorar,
yo sabré entregarte mi cariño,
¡Negra!
Negra que te quiero
¡Goza!
Negra presuntuosa
¡Mira!
Que me estoy muriendo
¡Dame!
Vida de tu boca,
¡Boca!
Que me está pisando
 los talones de la libertad
Será tal vez la esperanza
o el cariño adormecido.
Yo sabré reír
yo sabré llorar
yo sabré entregarte mi cariño.
¡Negra!
Negra que te quiero
¡Goza!
Negra presuntuosa
¡Mira!
Que me estoy muriendo
¡Dame!
Vida de tu boca,
¡Boca!
Que me está pisando
 los talones de la libertad

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