La Manuelita Sáenz de tu revolución.

  Cuando yo te digo que voy, voy. Porque sin miedo al espanto, sin torpeza ante tu silueta de gran señor, quiero ser la Manuelita Sáenz de tu revolución. Porque me meneo ante tus brazos y a paso lento entre balazos quiero ser la Manuelita Sáez de tu revolución. Cabalgo estrecha entre los mercados, resucitoSigue leyendo “La Manuelita Sáenz de tu revolución.”