#losahueonaditos : Tocata

Se encontraron en la misma puerta del Galpón, mientras tocaba alguna banda de cumbia de esas medias nuevas que llevan harta gente. Ella al verlo, abrió los ojos, así, grandes, como que -ilusamente-no esperaba para nada verlo ahi esa noche. Él al verla sonrió melancólico, haciéndose el que no había notado su asombro. A unos 45 centímetros estaba él, un él , un otro “ÉL” que no era él mismo, un tipo alto aunque de rasgos menudos, como sietemesino que lo miraba marcando territorio, vomitando fuego por los ojos. Siguió hacia en dirección hacia el escenario. Él, se hizo ahueonadamente el hueón y se perdió entre la gente. Tragó fuerte, como cuando uno traga y suena “glú” y compró una piscola. Y otra. Y otra.

Cuando todo terminó, no los vió. Seguro se habían ido a estar más cómodos por ahi, tal vez a la vuelta o a los otros lugares para ponerse cómodos de a la vuelta de allá. Tragó otra vez, fuerte, sin decir ni pío. Si a él le gustaba tanto la libertad, no tenía por qué incomodarle la de otros ¿No?

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Día 2: Bailar

Soy fanática de la salsa y la cueca brava. Ya, también de la cumbia, lo sabemos. Soy de las típicas personas que siempre cierra los locales, moviendo las patitas hasta las canciones que no baila nadie, que pocas veces se sienta a descansar, porque si voy a bailar es pa eso: bailar. No me importa bailar con el viejito, con el feo, con el gordito o con el huachito rico. En mi caso, lo que me interesa es bailar, conectar, disfrutar con el otro y eso no tiene nada que ver con el aspecto físico, si no con todo lo demás.

Me paseo constantemente por los lugares donde se tocan estos ritmos  y tengo mis favoritos, que se reducen básicamente a 3: Fonda permanente, Maestra Vida y Galpón Víctor Jara, . Conozco a harta gente que baila y que toca, por lo que tampoco nunca me urjo con quien ir. Si me bajan las ganas pesco mi cleta y parto no más. Pero lo más importante es que ya es parte de mí el ir a bailar sagradamente, como un rito religioso al menos una vez por semana.

Como el serso, pero sin el serso ¿Cachai?

¿Ven que es como el sexo? Necesario, rico al igual que su periodicidad. Porque bailar a veces pareciera que es casi tan bueno como tirar  y mucho menos complejo a nivel emocional. Enfrentarse a alguien, compartir el movimiento del cuerpo donde cada persona entrega una distancia, ritmo, disfrute distinto.  No hay compromisos, no hay promesas, no hay jugos ni paqueos. Si no te gusta puedes irte con una excusa barata como que vas al baño o que simplemente no quieres bailar más. Puedes bailar una y quedar feliz o bailar toda la noche con la misma pirinola y amarte el resto de la vida.  Simplemente hay 2 personas que se invitan a moverse y a reir. Porque hueón que baila (o que tira)  y no se rie, no merece perdón de dió.

Los que acostumbran salir a bailar

La gente que acostumbra a salir a bailar, tiene eso como de hacerse un tiempo en su vida-recortando horas de descanso, trabajo, familia, amigos-para literalmente pasarlo bien y eso se nota. De una u otra manera tiene en su vida una razón para que se acelere la semana los lunes o se acorte un miércoles. O partir con un domingo. Esperar para bailar pensando en “pasado mañana voy a ir a ”  o tener un día  (o dos o muchos) sindicado para eso es una práctica que no quiero abandonar nunca, ni cuando sea vieja, ni cuando a penas me pueda las patas,  ni con 20 hijos.

Un día  miraba a parejas bailar y al lado mío el Macha hacía lo mismo. Y nos pusimos a conversar de eso ¿Cachai que pa salir a bailar un domingo o un martes, con las mismas obligaciones de la otra gente que no lo hace, tenís que ser muy bueno pa disfrutar? Onda disfrutar bailando. No necesitas un día donde la gente anda loquita por tomar (como los sábados, ¡Qué penca es andar bailando a codazos!) o por reventarse: necesitas ganas de pasarlo bien bailando, nada más. Si, lo puede bienacompañar una piscola. Pero también no y lo pasas igual de bien. O casi.

Los que no bailan

Hay gente que definitivamente no le gusta bailar y considero que se perdió la mitad de su vida. Y pueden rebatirme y decirme que hay cosas mucho más importantes, que hay gente que vibra con otras cosas. Pero bailar, es algo que encuentro demasiado fundamental, tal vez lo entendería si me pone algo en la balanza que tenga los mismos o parecidos beneficios como el deporte. Lo haga bien, lo haga mal: liberarse moviendo el esqueleto, lo encuentro lo más. Y cuando pienso que podría no estar bailando, si no que cuadrapléjica en una silla de ruedas, más aún agradezco el poder moverme y hasta que me digan que lo hago bien.Pero a la gente que no le gusta bailar, los podría perdonar sólo bajo una respuesta con la mano en el corazón, honesta y creíble a esta pregunta

¿Cuántas veces a la semana dejas un tiempo para pasarlo bien?