Sobre lo que les pasó a Los Gaiteros de San Jacinto

Para los que no les suenan, Los gaiteros de San Jacinto o  “los gaiteros” es una de las bandas más famosas a nivel mundial de música folclórica colombiana. Ganadores al Grammy Latino el 2006 pro su disco “Un fuego de Sangre Pura” y que desde que vinieron hace casi 9 años atrás, en esa mítica vez que fue la inaguración de danza ébano, que les sigo la pista. Tocan con una formación típica de música de gaitas: Macho, hembra, llamador, alegre, tambora y voz, mientras algunas veces además también tocan millo. No hay nadie dentro del Afromundo o de las personas que gustan del folclor latinoaméricano que no les suene su nombre, se les ha mencionado como los Rollings Stones de la cumbia. La típica canción que versa “Esta es la escoba, esta es la escoba” como la que canta Chico Trujillo,  también es uno de sus éxitos hace décadas atrás.

Su carrera parte en los años 40, en el pueblo de San Jacinto, Bolívar ( Colombia) y su música es muy típica en esa zona sabanera. Actualmente disputan el nombre con varias agrupaciones de gaiteros, pero el sello de los ganadores del Grammy y de su vocalista histórico ( hoy en Colombia, por su avanzada edad no hace estas giras) Juan Chuchita.

Hasta ahí, entendemos que son importantísimos músico no sólo para el folclor colombiano y latinoamericano, sino a nivel mundial, haciendo giras constantemente.

Les rajaron los cueros

Ayer recibo un mensaje, invitándome a lo que sería una junta informal con Los Gaiteros de San Jacinto en la casa de una amiga. Y a pesar que tenía mil cosas que hacer, no pude dejar de ir. Compartir con la gente que lleva tradición y años en lo que estoy aprendiendo ( gaitas y maracones), era obviamente tentador. Invité a un par de amigos, uno me apañó y partimos a la casa de la Cachi.

En un espacio reducido, no habíamos más de 10 personas, cuando de repente empiezan a contarme que al entrar a Chile, no sólo le habían quitado semillas y totumos ( con lo que se confeccionan las maracas que trabajarían en el taller que dictarían en La Makinita) sino que le habían rajado los cueros de tambores sin compasión.

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Foto por John Jaider Fuentes, de Los Gaiteros de San Jacinto

¿QUË? No podía creer lo que estaba escuchando. ¿Los músicos de Los Gaiteros de San Jacinto siendo maltratados y despojados de sus herramientas de trabajo?

Sabemos que las normas del SAG son estrictas ( en teoría ) con la entrada de material de origen vegetal y/o animal (Mientras no sean cosas de la súper industria, claro), sin embargo en caso de instrumentos, muchos (incluyéndome) hemos internado instrumentos musicales de ese origen desde ese país sin problemas. ¿Era necesario rajar los cueros? Recordemos que son además materiales de instrumentos que no se encuentran en Chile, que además son de músicos extraordinarios con una tradición tremenda. ¿Acaso el problema no eran los instrumentos, sino que fueran colombianos o con un tono de piel más oscura?

¿Qué hacer?

¿De qué manera Womad, Ibermúsicas, La Makinita, la Embajada de Colombia en Chile, la Cancillería chilena y las organizaciones que trabajan en la promoción y difusión de estos ritmos se harán parte en un reclamo formal al SAG por este agravio? Porque supongo que habrá un reclamo formal ¿O hay un silencio a propósito por no manchar las comunicaciones de los eventos agendados? ¿ De qué manera la producción que los trae marca un precedente en este tipo de hechos con levantar la voz? ¿De qué manera estas cosas pueden no volver a ocurrir?

Me da vergüenza ,me da rabia, sobre todo porque me considero una de las personas que trabajan por difundir esos ritmos y hacer puentes entre ambos países, también poniendo en valor el aporte migrante a ese país. Amo su música, su cultura, sus comidas, su sencillez y encuentro totalmente despreciable el trato que recibieron y los hechos que ocurrieron. Si se hace algo al respecto, cuenten conmigo y con la gente que pueda contactar.

Y por favor, que de ninguna manera la comunidad latinoamericana confunda el pueblo a pie de las autoridades. Chile, los chilenos, no son ellos. Nosotros los a pie, los que nos gusta su música, los que trabajamos porque se difunda, nos duele mucho que haya ocurrido algo así.

Bonus Track

Medios en los cuales se publicó la noticia y se citó este blog

Los viudos del galpón

Los recuerdos

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El Galpón por fuera hoy. Sin la imagen de Víctor que estaba pintada afuera, vacío, cerrado. Foto: Javiera M.

Me acuerdo perfecto la primera vez que fui al galpón. Fue en el año 2006 o 2007 y fuimos a una actividad donde estaba la Banda Conmoción ( que ya había visto anteriormente en el Galpón Kultural de San Ricardo), la Escuela Carnavalera Chín Chin Tirapié y Juanafé. Estaba repleto y mi cabeza que aún no estaba acostumbrada a ir a conciertos y menos de este tipo, se llenó de colores. Aún estaban las graderías, el lugar me parecía tan gigante, los artistas en medio de la gente, la onda tan exquisita. Me gustaron las letras de las canciones de Juanafé, la puesta en escena de La Chinchín. Vendían tragos que a mí me gustaban, la gente andaba en ropa relajada y el movimiento de la masa era respetuosa y sudorosa, sin entrar en la discusión de discoteC de “Me pasaste a llevar”. Desde ese día, probablemente no dejé de ir en todos los años que existió hasta su cierre definitivo en el año 2013.

Con los años conocí a innumerables personas que seguimos en contacto hasta hoy. Técnicos,músicos, bartenders,diseñadores, gente de las imprentas, guardias, gente que iba de público, periodistas,vendedores ambulantes, fotógrafos que cuando nos vemos, recordamos con cariño, añoranza, una saudade terrible, lo que era el galpón. Algunas veces, en ocasiones como la otra vez para el evento a beneficio del Mapurbe en las Tejas, nos encontramos con el Cerro y la Fresia, íconos de los guardias que trabajaban en el lugar. ¡Qué nostalgia, por ese ambiente y por esos días!.

¿Qué pasaba en el galpón que lo hacía tan especial?

Fui de esa generación en que a todos nos gustaba Juanafé, Banda Conmoción , La Mano Ajena, Chico Trujillo, la Chín chín y aunque tocaran varios días seguidos, íbamos igual. En esos años donde Chico Trujillo todavía no era tan conocido y  a veces, entre sus shows se ponía melancólico y tocaba canciones tristes, pero una no alcanzaba a entender bien que era otra banda( Bloque Depresivo).

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Afiche típico de tocata del Galpón

Pululaban otras bandas como Chorizo Salvaje, Combo Ginebra, Villa Cariño y Santa Feria, que para un año que se fueron todos los “grandes” de gira a Europa, tocaron muchísimo y lograron posicionarse tanto, que la escena en un momento se sustentaba con tener a más de alguno en su parrilla. También tocaban bandas como la Chilombiana, Mákina Kandela, Los Trukeros, Frakos, Ywana, Kitra, 12 tribus, Silvestre, Guachupé, Manka Saya, Anarkía Tropical. También de esos tiempos saben Djs como Diyei Pituto, Dj Picón, Dj Subversivo, Dj Gitano, Dj Negro Pésimo, Dj Nash, que eran parte de los que hicieron que esas mezclas de música se incorporaran a nuestra vida y nuestro playlist habitual. No era raro una mezcla entre música andina, klezmer, cueca, reggae y cumbia, propia de lo que se dió ahí y de lo que continuó como legado de la típica fiesta del circuito.

Aparecían también bandas recientes como La Transancumbia, Combo Tortuga o la 5 Estrellas. Otro montón de bandas más crecían y se formaban al alero de este famoso “circuito” que se extendía también a otros lugares como las Tejas ( que aún no tenía ese escenario, sino uno pequeño que tenía un fondo como de cuadro), la Maestra Vida, el Raíces, la Fonda Permanente, el Clan, Las Tejas, la Peña y tal vez un par de lugares más. En todos esos lugares se podía escuchar más o menos la misma música y las mismas bandas, con su toque distintivo de cada lugar. Sin embargo, decir tocar/trabajar/ir a “El Galpón”, significaba un paso importante para las bandas, una carga laboral acotada a cierta hora para los que trabajaban y para los asistentes un momento que por lo general muy bueno, recordable, emotivo. Tal vez (igual no hay muerto malo) no tengo ni un recuerdo importante, de pasarlo mal por ambiente o bandas. Como que tengo la sensación de siempre haberlo pasado tan bien.

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En las Tejas con Cerro y Fresia

También soy de los cientos que, martes desde las 18:30, incluso habiendo partidos de fútbol ( para eso más de alguien se conseguía una tele), llegábamos a bailar cueca hasta que se parara la mano tipo 22:30 y la cosa seguía afuera ¡Qué hueá más linda que un galpón lleno de gente bailando y tocando cueca a la rueda! Ahí celebré más de algún cumpleaños mío y más de alguno de mi mamá. Era el lugar obligado para cualquier extranjero que me dijera que quería conocer algo de verdad chileno ¡Cuántos hicimos amistades profundas que duran hasta hoy en esos espacios! ¡Cuánto no amé y desamé en ese lugar!

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Galpón un martes de las cuecas. Foto: CuecaChilena.cl

Soy también de las que, en alguna época,  más de una vez por mes le tocaba trabajar en la caja, en la puerta, en la barra, entregando flyers, difundiendo en redes sociales. También vendí hamburguesas de soya, humitas y probablemente ahí se cerraron tratos de otras tantas pegas más. Cuando cerró el galpón, también se me cerraron un montón de actividades económicas que completaban mi presupuesto mensual. Estoy segur

Algo más que fiesta

Recuerdo muchas veces también, llegar un jueves a la plaza Brasil “Para ver qué había”, porque independiente de quien tocara, de seguro era una parrilla de bandas “del circuito”, además de apoyar un montón de causas que nos eran comunes también: la causa mapuche, las marchas estudiantiles, el caso bombas, la escuelita de integación, la escuela carnavalera, LGTB, causas animalistas, etc.

De jueves a sábado, con algunos domingos y algunos otros días que podían ser más familiares, la Fundación Víctor Jara movía una cantidad impresionante de público, que no sólo escuchaba música: gente que hacía arte, gente que desarrollaba talleres, gente que mueve las agrupaciones sociales o los movimientos que logran avances desde la organización civil.

Con personas que también nos encontrábamos constantemente en las marchas, en las iniciativas sociales, en la organización de proyectos, en la agrupación social y cultural. Es por eso también que somos muchos y muchas las que, incluso sin conocernos, podemos ubicarnos o subconocernos porque pasamos años encontrándonos”en todo”. Con el cierre del galpón Víctor Jara también se cerraba un espacio para el apoyo y la generación de recursos tanto de la actividad artística independiente en sí, como de un montón de iniciativas que quedaron huachas, que se retrasaron o que simplemente se terminaron.

Las razones por las que el galpón no está-el hostigamiento del municipio y de vecinos, locatarios interesados en “limpiar el lugar”, el asedio policial de manera constante, los cientos de personas en la plaza casi toda la semana o una gestión cuestionable o no respecto a formalidades-podríamos dedicarle estudios completos, pero en verdad no es lo que me convoca ahora. El tema supongo que ya fue y ahí quedamos, huérfanos, como la calle donde está este lugar

Lo que me pasa es que no volví a encontrar en Santiago un lugar así; que cuando me quedo de juntar con alguien en la plaza Brasil, siempre será en las bancas frente a este, para admirarlo o tratar de evocar esa sensación de relax de hacer eso hace 4 o 5 años atrás.

El resto de lugares existentes en la oferta cultural en Santiago, aunque son lugares donde tocan las bandas, no logra ser ese espacio, más o menos transversal, donde cabíamos entre 500 y 800 personas más de 1000 dicen las malas lenguas, donde una buena gestión podía hacer buenas lucas para todos, donde trabajaban muchas más personas que los músicos y la gente de la fundación, donde  bailábamos pensando en un mundo mejor. No hay, en la capital de Chile, un lugar que reúna estas características y eso es lamentable. Porque hay espacios para conciertos, hay espacios para tocatas, hay lugares para hacer fiestas o eventos, probablemente mucho mejores, más bonitos, con mejores condiciones técnicas. Pero un espacio para compartir de esa manera, un lugar donde me sienta así de en casa, un espacio donde ir a conciertos de ese estilo y de ese volumen-no para 100 personas pero tampoco megaconciertos donde no ves nada o estás a una hora de comprarte un copete- y que además tenga un discurso político y social importante y concreto, ya no hay. Y me da mucha, mucha nostalgia. Soy una viuda del galpón

 

 

Harald Edelstam: El Clavel Negro

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Foto: Corporación Harald Edelstam

Cuando iba en tercero básico, iba en un colegio que era más o menos nuevo, en la comuna de la Granja, que era particular particular. Repetir el particular, es muy C3, por eso mismo lo hice. En ese colegio, llevaron una obra de teatro sueca, que hablaba de Thor, el dios del martillo y otras cosas que me llamaron la atención y quedaron por ahí rebotando en la memoria. Por otro lado, las primeras casas que viví siendo estudiante, conocí también a Ylva, mi amiga sueca con la que jugábamos a que yo era sueca de padres chilenos y blá. La verdad es que sólo pronuncio una frase “sol vind och vatten”, que es una canción,  que pasa a ser mi frase favorita para entablar cualquier conversación con alguien de ese país o jugar a que puedo hablar sueco. Me encantan también un par de bandas suecas de salsa (Calle Real, Orquesta Pomo), en fin.

Desde ahí, desde esas pequeñas cercanías que le he puesto ojo a Suecia . Por supuesto que me llama la atención también, y es un tema que quiero desarrollar/investigar/trabajar alguna vez, la migración chilena y latinoamericana a ese país, sus procesos de inculturación, transculturación, etc.

El Clavel Negro, la película

Fue para un festival audiovisual, que vi esta película probablemente medio de casualidad, medio porque me llama la atención el tema. Con ella pude entender, mucho mejor, el por qué de la gran colonia chilena en Suecia, de los conflictos desarrollados a partir de eso, de como se había tejido que Suecia y no otro país recibiera a miles de chilenos post golpe de estado. Recuerdo haber quedado rayándola con la película, incluso tiempo después andaba a la búsqueda de ella( que ya está en Youtube si la quieres ver).

Harald Edelstam era el embajador sueco en Chile para cuando fue el golpe de estado en 1973.  Para él, un diplomático de un país bastante estable, habría sido fácil mantenerse al margen o simplemente emigrar del país. Pero ya se sabía que tenía un “prontuario” de salvataje de personas de los nazis o de la articulación de diálogos con distintas organizaciones de Derechos Humanos en Guatemala.Por lo tanto, no era difícil imaginarse, que algo haría al respecto y le advirtieron más de una vez que no le perdonarían una.

Muy por el contrario incluso de su seguridad personal, puso en riesgo su vida muchas veces y su continuidad como diplomático, salvando-según algunos más que el de la lista de Schindler- la mayor cantidad de personas del siglo pasado, de manera individual. Él fue el responsable que, se quisiera o no, ese país recibiera a gran cantidad de chilenos en problemas.

Obviamente, no estuvo falta de polémicas: Amenazas, estar en la línea de lo prohibido y lo que no y obviamente,  estar en el ojo de las autoridades del país en ese momento y de sus propios superiores y obvio, el amor de mujeres. Puso su vida en riesgo, a un país en conflicto con otro por las medidas que estaba tomando, y aún así lo hizo. No una vez, no una persona: miles.

Una de las escenas más emocionantes, es cuando el embajador, luego del golpe, está sitiado por personas que le piden asilo, en las rejas de la embajada que quedaba en Providencia. Entre ellos una mujer le pide que salve a su pequeña hija y la pasa por arriba de la reja. En cuanto se aleja, es reprimida por la policía a lo que él reacciona dando la órden que abran las puertas de la embajada. Se cuenta que alojó a más de 500 en esa residencia.

¿Qué hay hoy sobre él?

En Chile , la biblioteca de San Miguel lleva su nombre, en otros países latinoamericanos hay monumentos y al parecer, ni en Suecia ni en Chile se ha dejado mucho rastro de su tremenda obra humanitaria. Recientemente he encontrado algunos vestigios, como lo de un premio en Suecia , un reportaje aislado en el Quinto Poder y una Corporación que ha nacido a partir de su símil en Suecia. Un hombre que salvó a al menos 1300 personas ( dicen que los desaparecidos en Chile fueron más de 3000), toda una generación migrante en Suecia, con todo lo que eso implicó. ¿Cómo es posible que no esté en nuestros libros de historia? ¿Cómo no lo sabemos? ¿Se les enseña a los de ascendencia chilena o en los colegios que ese hombre salvó a esa inmensa cantidad de chilenos?

¿Qué hacer?

Yo propongo que hagamos algo al respecto. Por ejemplo:

  • Articular una red que permita investigar sobre su vida y obra tanto en Chile como en los otros países donde también prestó colaboración.
  • Coordinar acciones en conjunto con organizaciones para ir en ayuda de refugiados en Chile. Recordemos que Chile se ha transformado en los últimos años, en un lugar donde hermanos latinoamericanos han encontrado un lugar más seguro y con oportunidades laborales para vivir. Coordinar con organizaciones ligadas al tema DDHH, comunidad chilena en Suecia, Canadá, Australia  y derechos de migrantes en ambos países. Embajadas y consulados (Casi sería ampliar las actividades que estamos realizando con Lastarria Mistral, sobre el tema migrante).
  • Realizar actividades y homenajes que lleven su nombre y permitan poner en valor el aporte de este hombre en la historia de un país.

Así que, amigo Claudio, creo que tengo mi próximo proyecto para presentar a Lastarria Mistral, a la Comisión Chilena de Derechos Humanos, y a Bicipaseos :D.

Contacto

¿Te interesa el tema? Deja un mensaje en los comentarios o escríbeme un correo a mariapazcastilloC@gmail.com  :* . No tengo mucho tiempo hoy, pero seguro se puede hacer algo.

 

¿Puede el arte y la cultura estar al margen de lo político

Yo creo que no, que sería una contradicción. Pero a su vez, todo se mezcla con lo emotivo, lo reciente, lo desconocido o tratar de separar sus trazos.Por ejemplo:

Chespirito, siendo de derecha, fue exitoso en países que estaban en plena dictadura, como Argentina y Chile. Nuestro vocabulario nutrido de sus inventos, nuestra cultura latinoamericana moldeada por la televisión. Un país, que al igual que en Chile con Felipito, acalla el clamor popular por la educación de sus hijos y por los simbólicos 43.

La Teletón ( Como show, no por su pega en rehabilitación), don Francisco, las políticas de salud reafirmadas por Pinochet donde el estado se desentiende del individuo. Pero te muestran la historia conmovedora y tú dices ¿Será malo esto? ¿Será acaso malo que los niños se rehabiliten? Y ahí, en medio de la cebolla cortada a borbotones, surge un grito desgarrado desde la guata, que no media con altos pensamientos analíticos sobre la justicia y los deberes del estado. ¡No importa que las empresas lo único que hagan es rebajar impuestos y ahorrar en publicidad! ¡Qué importa si el gobierno no se hace cargo! ¡Salven a los niños! ¡Por favor!

-Estar en lugares donde se formó a personas que torturaron, mataron y desaparecieron a los nuestros y que-para más- aún no son juzgados,y que muchos andan por ahí, más tranquilos que los que sufrieron y sus familias cortadas a cuadritos. Observar e investigar sus orígenes arquitectónicos, artísticos y sus importancias, el derecho de conocer sus espacios. Pero no puedo dejar de olvidar ni por un segundo todas las violaciones a los derechos de ciudadanos-incluyéndonos mediante las secuelas de nuestros padres, además de leyes horrorosas-sobre todo las recientes. No puedo tampoco olvidar que su formación es para matar a otros ciudadanos, esa es su función y adoctrinamiento. Aunque para mi modo de pensar, que un algo te cause algo, es porque la pega está bien hecha.

El arte y la cultura, un compromiso mayor (?)

Sin embargo, al arte y la cultura se le exige un compromiso mayor en sus actos que con cualquier otro trabajo, profesión u oficio. Y si, puede venir la persona a pie, con su liquidación de sueldo subvalorada en relación a su trabajo a decir, que al artista o al hombre o mujer de la cultura se le aguanta todo, incluso sexo drogas y rock and roll, la ropa estrafalaria, los tiempos que no están entre el común de 9 a 6. Pero puertas adentro, el tema no es tan así. El compromiso exigido a los que trabajan en ella, pasan cual osmosis a todos y cada uno de los aspectos de su vida. No hay una separación evidente y se le exige un alineamiento, una posición y una opinión. Porque no se puede estar de un lado y del otro aunque haya que parar la olla y la transversalidad te permita el crecimiento. Se le critica y se le exige una militancia honesta, como ninguno otro de los ciudadanos: “pega es pega”  dirán muchos y serán juzgados si son trabajadores de la cultura o pasará a ser una justificación para todo, en el caso del resto, aunque tenga que ver con trabajar para conchasdesumadre que le trabajan a otros conchasdesumadre que vacacionan y se jubilan con lo que tú en 8 reencarnaciones más podrías.

Tengo sentimientos encontrados, disímiles, cortantes y que me hacen ruido. Es como cuando pienso que me gusta Vargas Llosa y es hasta de mis preferidos pero su posición política me incomoda y me agrede. Cuando pienso que todo lo que tengo como recuerdos desde la infancia es una decisión política de los mismos que estaban matando al 10% de un país. Cuando pienso que claro que me siento conmovida y representada en el niñito que estuvo años esperando una operación y que blá, pero que si el gobierno se hiciera cargo no tendría necesidad de andar saliendo en la tele y que quizás cuántos pelagatos le digan “Ay, pobrecito” y de pura pena le tiren un par de billetes de a luca. Me pasan cosas cuando veo que para entrar a un lugar hermoso tengo que disponerme a sonreirle a hombres que están con armas, con las que matan, mataron y matarán a otros seres humanos.