Tareas:

Aprender a reírse de la desgracia. Aprender a que no tod@s disfrutan de ella. Aprender a aceptarse el cuerpo, cuando camina frente a un reflejo disonante. Mirarse y aceptar que hace un año ni hombrito ni pierna tenían ciclobandas, ahora sí. Entender que las autoridades no cambiaron su suciedad porque les sabes el nombre y te reconocen en actos públicos, que te meten el pico en el ojo mirándote a los ojos. Rezarle a todos los santos por un día, volver a caminar sin dolor constante y sonante, que un dái pueda volver a caminar cuadras y cuadras.Decirle al perdón bienvenido.Hacerle entender a la gente que todo me ha costado este año el triple y que cada paso es una fiesta. Reírse de la desgracia, apretar los dientes, mirar al frente, decirle a la gente en la cara lo que piensas, sin una cuota de bálsamo. No esperar reciprocidad, ser autosuficiente, crecer. Reírse de los planes, de nuestros fracasos, de los robos de ideas, de las pegas de mierda, de la gente de mierda, de las situaciones de mierda. Reírnos que pasan los años y seguimos acordándonos de como nos conocimos. Apretarse, abrazarse, resolverse, decir muchas veces palabras cariñosas, no perder el norte. Apretar los dientes cuando te saquen los puntos, que la rabia de no saber nada pase algún día. Decirle a la gente que estuvo sosteniéndome el corazón, que no podré nunca corresponder el gesto ni sopesarlo con nada, que estoy tan agradecida de que se hayan quedado en mi vida. Que no se me ahoguen las palabras cuando quiera decirles que no hay gesto que me haga sentir más en casa que sentir que somos importantes mutuamente.Aprender a reírse de la desgracia, sentirse rica, con las cicatrices colgando, los apósitos colgando, la vida colgando.

Carta de Motivación para fotos de “Cuerpos escritos”

letras en genero afiche

 

Nota: La Biblioteca de Santiago, tiene un programa de género llamado “Letras en género”, en el que busca resaltar la participación de las mujeres, y tal como dice en su biografía “Pensando y activando la integración del enfoque de género en bibliotecas”. Dentro de eso y enmarcado en la conmemoración del mes de la mujer , es que ha planteado una convocatoria para que mujeres posen desnudas para fotografías en la bilioteca, que luego serán parte de una exposición. La idea es que estas fotografías, sean con una mirada distinta al típico estereotipo publicitario.Serán 70 mujeres o lazos ( por ejemplo, grupos) escogidas entre las que envíen una carta de motivación. Sacará las fotos Ximena Riffo. Requisitos: Ser mayor de 18 años y enviar una carta de motivación antes del 30 de marzo a letrasgenero@gmail.com. En todo caso la convocatoria está acá

Esta es mi carta. Yo no sé si gane o no. Lo que sé es que me costó hacerla, porque normalmente no hablo de esta época, trato en general de no hablar de hechos concretos o dejar siempre la idea de ficción-realidad, no cuento mucho más allá de decir que tengo fierros en la espalda. Pero fue más fácil en la medida en que me dejé fluir, como estoy intentando últimamente.

 

A los 14 años, tenía una joroba que podía deducir mis 60 grados de desviación de la columna. Usaba ropa ancha para que pasara un poco más piola e intentaba, que se me notara menos el dolor y la sensación al apretar las llaves del agua,que era cada vez un poco más frustrante. Me enojaba con frecuencia, por que cada vez iba perdiendo más movilidad y sabía que era sólo un asunto de plata, de decisiones, de voluntades.

Un 16 de abril de 1999, luego de 6 u 7 horas, salí infestada de mangueras. Ahí aprendí a disfrutar la sensación de la morfina, de los calmantes que me dejaban voladita evitándome el dolor, de los gritos en la UTI de los niños que se estaban muriendo, de hacer pipí sólo con pensarlo, de los elegantes tambores de drenaje y orina decorando el paisaje, de las visitas de la familia elegida cuando no te puedes mover.

No sé a qué edad fue ni como pasó, pero la cicatriz, que para algunos pasaba más desapercibida que para otros (partiendo por mí, que la olvido la gran mayoría del tiempo), pasó a ser sensual. Objeto de curiosidad, mi marca personal al terminar un abrazo apretado, en la penumbra del desnudo.

No sé en qué momento se me olvidó que había pasado por tanto- 3 años y medio tratando de juntar la plata para los implantes, sintiendo como mi cuerpo se deformaba, odiando al sistema de salud por su crueldad, olvidar las fotografías, los meses con corset- y la cicatriz fue sólo símbolo de cosas buenas. Tal vez, fotografiándola muchas veces, tal vez escuchando una y otra vez el sonido al tocarla, tal vez porque siento que fui otra (quien no lo es con 15 cm más en horas), porque quería tanto estar bien y bailar hasta que no me pudiera mover de cansancio. .

Mi motivación para las fotos ( a propósito de las fotos que sacará la biblio de Stgo con su programa Letras en Género) , tiene que ver con una suerte de homenaje a un cuerpo, que entre muchas otras cosas, cicatriza bien y me muestra, con una delicadeza que tal vez carezco en la vida diaria, que se puede. Que los dolores pasan, que dejan marquitas-que incluso pueden llegar a ser sensuales- que se pueden disfrutar y saborear algún día.

(Me quedo atenta a la respuesta, que mi cicatriz y yo esperamos, que sea que sí )