Sobre #MilTambores 2017

Me gustan las actividades masivas en espacio público. Me gusta imaginarme que mi mamá a mi edad no lo podía hacer y yo sí. Me gustan los festivales, carnavales, pasacalles a tal punto que he sido capaz de pasarme años juntando cosas pa ir a un encuentro de 1 millón de personas ( Canadá) atravesar países por ir a un festival (Colombia) o ir a conversar con los mayores organizadores de carnavales del pacífico sur (Bolivia), participar en el Bicentenario en uno de los espectáculos en calle más impresionantes que me ha tocado estar/trabajar ( Argentina) y probablemente con muchos nos ubicamos de años porque nos hemos visto millones de veces en miles de actividades en la calle, en la que nos hemos encontrado y abrazado con tantos.

Abogué y fui feliz esa vez que pudimos tener a casi 100 bailarines de salsa bailando atrás del GAM. Amo la sensación de adrenalina de llevar el timing de pasacalles y escenarios como si fueran poi con fuego y puedo ser la persona más tajante y pesá, como tal vez no me atrevo a ser en otros ámbitos y mis amigos más apañadores siempre son los que estamos quebrándonos la cabeza por inventar/colaborar para una nueva actividad, porque sentimos que es importante, aunque otra gente lo vea como sólo “un montón de curaos y de drogos”, sobre todos los que jamás se atreverían a montar o a exponerse a un espectáculo, sino que es más fácil no realizar críticas, sino más bien pelar sin asco, pa después saludar sonriente como si nada.

Me estudié con odio y rabia la famosa circular 28 como si fuera una biblia y aprendí de todas esas cosas que ni las autoridades quieren que sean y me mamé esas reuniones de revisar punto por punto cuando sabes que por plata, no podrías ni cagando montar nada. Y con esto no es hacer gala de un CV, sino explicar lo obvio: Amo la calle como escenario y amo también todo el trabajo y proceso que hay detrás, con una admiración difícil de equiparar con otras. Mi respeto a los líderes de las agrupaciones que sobrellevan no sólo aunar a un grupo humano, sino hacer algo que por tanto se prohibió, generar nuevas costumbres, generar redes, creer en una nueva manera de hacer las cosas, poner acento en la asociatividad por sobre otras formas neoliberales como “jódete solo”.

¡Me enchucha que tengan tan metida la prohibición en sus cabezas, que la única solución y la única mirada sea que las cosas no se hagan! Respeto las opiniones diversas, pero la prohibición creo que no es el camino ¿Aló Mathei? ¿Aló, Marco del Pont? ¿Pinochet?

Que el #miltambores exista como manifestación, no tiene relación con que temas como la basura, el alcoholismo haya que atacarlos de manera mucho más global que por un evento, porque siento que es un tema cultural mayor ( por eso insisto en Lo Vásquez, año nuevo, futbol, elecciones, marchas y otras tantas manifestaciones públicas). Endosarle estas problemáticas a un evento de 3 días, cuando es un tema cultural que afecta a cualquier evento, lo encuentro mucho.

Que la logística de un evento de esas características es un aprendizaje continuo y que se pueden mejorar,¡Claro! ¡Evidentemente! pero sin prohibir/cohartar/negar derecho y validez. Que los que organizan eventos pueden perfectamente poner más relevancia a esos temas como insistir en la comunicación, también, pero sabemos que va en una cosa de consciencia personal también con el espacio TODOS los espacios y que la autoridad puede apoyar esa gestión, como en el caso de Sharp, poner a disposición un grupo de fuerza que no se había considerado antes, me parece bien y que ese debería ser el camino. Eso, de las prohibiciones, junto con argumentos como “No me gustan los tambores/batucadas” cuando además muestran una incultura horrorosa al englobar todo junto y cuando muchas veces ni han visto ni han escuchado, sino que vieron por la tele, si que nunca me dejará de molestar.

Otros pensamientos al respecto:

Fiesta
Sobre mil tambores y basura e eventos masivos 
Regla número uno para ir a eventos masivos

 

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Sobre #miltambores y basura en eventos masivos

Amo la fiesta, amo ver las calles llenas de gente feliz. Es por eso que me gustan los carnavales, los festivales, las marchas, las manifestaciones. Soy una convencida que la fiesta y los ritos son parte de una sociedad sana … Sigue leyendo

Regla número uno para ir a un concierto masivo

Ayer la mítica banda Los Jaivas celebraron sus 50 años de formación. Para ello, realizaron un concierto en el frontis del Museo de Bellas Artes de Santiago ( Chile). Aunque no fui, hoy me enteré mediante la prensa y muchos tweets que quedó todo muy sucio y sacaron 20 toneladas de basura de las inmediaciones. Según Emol, la alcaldesa habría dicho que ” “Vamos a evitar presentaciones masivas frente al Museo de Bellas Artes”

No me parece extraño: la convocatoria fue increíble (hablan de 100.000 personas) y como cualquier manifestación y sobre todo artística y contradictoriamente cultural, genera un montón de cosas: se atochan los servicios de transporte al igual que las botillerías y negocios de comida del sector, empiezan a aparecer baños improvisados ( lo que deja ríos de orina), etc. Como también pasan cosas extraordinariamente hermosas: el ver tanta gente reunida en “democracia” a escuchar a bandas de música, te encuentras con tus amigos, familias completas pueden disfrutar de un espectáculo que muchas veces no tendrían como pagarlo. Eso pasa en los carnavales culturales en Valparaíso, para año nuevo, para las marchas, en definitiva para cualquier acto que concentre gente.

Pero el comentario que más me afectó, fue que entre mis contactos y de una manera muy despectiva, se referían a que no deberían permitir conciertos así, que eso pasaba por darle permiso a los “indios de mierda” ( de manera literal). Esa cosa tan de dictadura o de ley Hinzpeter de querer prohibir cualquier manifestación aludiendo a cosas que si se pueden mejorar. Pero para qué: es la excusa perfecta para ganar el voto de la vieja de mierda, de los fachitos que tuitean que hay que dejar de hacer eventos y que no tienen idea qué es reunirse a escuchar música o a manifestarse.

Llevo varios años asistiendo a actividades masivas ( me encanta, por lo demás) y no sólo en Chile: En mi pasado oscuro, estuve en el encuentro mundial en Toronto, Canadá y para la actividad final en Dowsview Park habían más de un millón de personas y tormenta cola de un tornado. En Argentina trabajé en la actividad central del Bicentenario, donde se calcula que habíamos más de 3000 personas en escena y 2 millones en las calles aledañas y siempre hubo basura. Los canadienses aunque son muy limpios y estos encuentros tienen previsto el sistema de receptáculos pero aún así TODO colapsó. Y con esto quiero decir que no es un fenómeno exclusivamente chileno. Si hay mucha gente, cualquier sistema incluso previsto, va a colapsar. Aunque eso no justifica que no se haya hecho :entender las cantidades de basura que generaría el evento y desarrollar lo que fuera necesario para aplacar eso.

Y cuando digo que empecé hace años a ir a este tipo de actividades quiero decir que no fue siempre: cuando más chica no iba a conciertos pero si organizaba actividades por donde yo vivía con un par de cientos de persona. Y si, siempre hubo que poner en la lista de infaltables: bolsas de basura. Con esto quiero hacer entender que si, hay una parte que es formación desde tu casa, como también formación de colectivo. Que si vas a lugares donde hay basureros y está limpio, probablemente no te den ganas de botar basura. Si me están indicando a cada momento donde están los sectores donde se echa la basura, motivará mis ganas de no botar las cosas al piso.

Otra de las cosas es que teniendo amigas extranjeras SIEMPRE andaban con una bolsita, en la cual después de un pic nic en el pasto, después de tomar camufladamente tu chela en lata o de comerte una hamburguesa de soja, se llenaba de nuestras basuras hasta que encontrábamos donde echarla. O para pasarle las latas a la señora que andaba recogiendo tales latas. Y si no encontrábamos al menos para la basura, se colgaba en la cleta de alguien o en el bolsillo de afuera hasta llegar a tu casa. Si no es tanto tampoco. De verdad que no te vas a morir de nada por cargar tu bolsita de basura un par de horas o hasta que encuentres donde tirarla.

Es por eso, que ante comentarios ridículos  como que no hay que hacer eventos masivos en espacios públicos ( ¿Es mi idea o usted, Alcaldesa Carolina Tohá era la que iba a apoyar la cultura? ¿O era otra?) , como que hay que prohibir maravillosas manifestaciones culturales, propongo que todos portemos nuestra bolsita ( reutilizando más de alguna que tengamos por ahi)ir a botarla al basurero más cercano ( y si no hay se busca y si no hasta la casa) y así nos evitamos en una parte al menos la mansaca para otros conciertos. ¿Y si la municipalidad iniciara campañas en los conciertos al respecto en vez de prohibir estas actividades? ¿Qué dicen? ¿O es muy iluso lo que estoy diciendo?

basurero