Sobre lo que pasó en la Feria de Artes Gráfikas

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Así terminaba la feria. Foto por Hugo Daniel

Desde hace un rato que tengo el ojo puesto en los dibujitos, como esta curiosidad por conocer otras formas de comunicación, como un mensaje puede ser interpretado sin o con escasas palabras, etc. Así que este domingo, después de el almuerzo familiarS y antes de la ruta de prueba de BPP, me dirigí a la Feria de Artes Gráfikas que se desarrollaría en el querido Barrio Yungay

Ya hace un año, que se está realizando esta Feria de Artes Grafikas en distintos espacios, como fue en el Teatro Huemul ( qué ocasión tan bonita <3) , la Universidad de Chile,parques, entre otros. Y en esta ocasión, iba a ser parte de la Fiesta de la Primavera que se iba a realizar en el Barrio Yungay ( *Nota al margen, como olvidar esa primera fiesta de la primavera hace 6 años atrás, donde se me ocurrió transmitirla por streaming con la gente de Víctor Jara TV, los chiquillos de la Florida y la colaboración de algunos chiquillos de Beauchef en Belafonte). Pero debido al paro generalizado en varios servicios públicos y sobre todo por la basura, se decidió no realizarla.

¿Pero qué pasó?

Sin embargo la organización de la feria, decidió seguir adelante. Una actividad acotada, organizada, de día, sin alcohol, en un espacio limitado ( Pasaje Hurtado Rodríguez), para qué más piola. Estamos hablando de puestos vendiendo stickers, libros, haciendo serigrafía. Estamos hablando de artistas que elaboran sus obras y relacionados con la gráfica a todo nivel, como  el Pedro Fuentealba (Xilografía / Prensa Opal),el César y  la gente de Serigrafía Instantánea , el Pablo de la Fuente (Grafika Diablo Rojo)  que ha hecho las carátulas de discos de innumerables bandas como Anita Tijoux, Juanafé, Banda Conmoción ; Mala Imagen, conocido por sus tiras de corte político, con varios libros a su haber y mucha más gente que recién estoy poniéndole más ojo, que lleva sus imprentas o parte de sus talleres serigráficos para mostrar como se realizan a veces oficios centenarios que de otra manera no veríamos. O los amigos de  Bicijugos , que hacen jugos con la energía de una bici y que nos encontramos en un montón de actividades de este tipo. Estamos hablando también de muralistas que han dejado su huella en el barrio, artistas visuales,etc. Además he aprovechado, en esto de ir comprando cosas, de ponerle color y onda a mis espacios, gracias a las pequeñas cosas que voy comprando: afiches, autoadhesivos, etc.

De repente, este ambiente hermoso,  lleno de guaguas, de trabajos hechos a mano y de caras familiares del barrio con los que nos ponemos a conversar, de un silencio impresionante lleno de cosas bonitas, se transformó en la voz de César anunciando lo que estaba ocurriendo,  a todos desmontando rápidamente, porque una vecina, de iniciales ROSARIO CARVAJAL no sólo había llamado a carabineros, sino estaba en la comisaría presionando para que sacaran la feria.

De hecho me reía-me daba pena con el siguiente tweet.

 Contexto

Rosario Carvajal, vive en ese pasaje. El resto de vecinos había aceptado no sólo que se desarrollara la actividad, sino colaborado con baños, electricidad y apoyo. Una mayoría que no aceptó,desconoció e invalidó.

Rosario no es simplemente vecina. Era presidenta de la junta de vecinos, de la agrupación Vecinos por la Defensa del barrio Yungay ( Y de toda la chorrera de organizaciones que se desprenden de ella, que son finalmente la misma pero en muchos nombres) y actual concejala electa por Santiago. Chuta, lo que nos queda.

Eso deja un poco de desconcierto en las personas que no han tenido la “suerte” de cruzarse con ella, pues ¿Por qué alguien que vive hablando del patrimonio, del barrio, de la escala humana, te echa los pacos? ¿Por qué tomar esa actitud, lejana a lo que las organizaciones y los artistas suelen manejar, para funar una actividad tan pero tan a escala humana? ¿Por qué? ¿Por que no le pediste permiso?

Si tiene buena memoria, uno de los casos más bullados de disidencia con este reinado ( porque son muchos y basta con leer los comentarios para saber que son más de los que uno imagina)  fue lo que pasó con Mauricio Redolés, poeta, cantante e ícono de los vecinos del barrio. Mauricio hizo una columna sobre la caca y el pichi que inundaba el barrio. Fue dúramente tratado por “Los vecinos” incluso con reunión pidiéndole explicaciones donde lo trataron de nostálgico de Pinochet e incluso uno de ellos, Eddie le dedicó soslayadamente una columna, y lo llamaron además para varias entrevistas a propósito del tema. A lo que Mauricio, respondió con otra carta y con el facebook de “Algunos vecinos” desde donde comenta, denuncia y difunde ese lado B del barrio. Independiente de lo que uno pueda saber, pensar o entender más allá de lo evidente, la actitud de querer intervenir en todo lo que ocurra, me parece de un abuso tremendo. Sí, hay un trabajo de años pero ¿No será que las intenciones son otras? ¿No será que el poder, los proyectos $$$, la estructura piramidal,  e incluso, la posibilidad de posesiones inmobiliarias en el sector, los comió un poco? Me quedo con la frase de Redolés en su segunda columna:

“Cuando el dirigente de base en el ámbito vecinal hace de su representación una profesión, es cuando la legítima preocupación por el barrio «le trae» además otro componente. Entonces, cuando surge una crítica ante determinados problemas, «se persiguen», y creen que está en peligro «la pega»”

Conclusiones

Es lamentable que actividades de estas características (Insisto,una ocasión, a nivel familiar, bien organizada por gente que ha colaborado en otras ocasiones con sus actividades, de día y con el apoyo del resto de vecinos) sean funadas no por el desarrollo de una actividad sin permiso de la autoridad, sino más bien porque no le pediste permiso a alguien que considera abiertamente que cualquier instancia que ocurra en el barrio debe pasar por su aprobación y que si no es con ella y sus organizaciones, es contra ella, incluso con la aprobación del resto. ¿Ego? ¿Poder? ¿Falta de lógica? ¿No es como las mismas razones por las cuales han tenido roces con la gente? ¿Qué pasó?

Es lamentable también porque las mismas organizaciones, artistas y redes que trabajan en todo el ámbito cultural, ya no te están comprando. Igual me parece positivo, que sola muestre su verdadera cara. Así que como ya sucede hace tiempo ( sí, también pasó conmigo) te tendrás que buscar a otros más jóvenes, incautos, que vengan recién trabajando o que tengan ganas de trabajar estos temas,”de entrar en los circuitos” porque los que ya tuvieron la mala pata de toparse contigo y/o con los que te apoyan, ya sabemos qué tan mala leche pueden ser y que no tendrán ningún empacho en llamar a la policía para que los eche como delincuentes, no pagarles un proyecto en el que trabajaron, o hacerle la vida imposible.

Aguante la Feria de Artes Gráfikas, aguanten las organizaciones que siguen trabajando en la calle, aguanten los vecinos “los otros vecinos que no son ellos”,aguante la autogestión, aguante el estar al borde de ese sistema que le gusta tirarle mierda a lo que no es bajo sus dictámenes.

El barrio Yungay, el que amamos tanto,menos mal que es más grande y harto más que una organización o que una persona.

 

Los viudos del galpón

Los recuerdos

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El Galpón por fuera hoy. Sin la imagen de Víctor que estaba pintada afuera, vacío, cerrado. Foto: Javiera M.

Me acuerdo perfecto la primera vez que fui al galpón. Fue en el año 2006 o 2007 y fuimos a una actividad donde estaba la Banda Conmoción ( que ya había visto anteriormente en el Galpón Kultural de San Ricardo), la Escuela Carnavalera Chín Chin Tirapié y Juanafé. Estaba repleto y mi cabeza que aún no estaba acostumbrada a ir a conciertos y menos de este tipo, se llenó de colores. Aún estaban las graderías, el lugar me parecía tan gigante, los artistas en medio de la gente, la onda tan exquisita. Me gustaron las letras de las canciones de Juanafé, la puesta en escena de La Chinchín. Vendían tragos que a mí me gustaban, la gente andaba en ropa relajada y el movimiento de la masa era respetuosa y sudorosa, sin entrar en la discusión de discoteC de “Me pasaste a llevar”. Desde ese día, probablemente no dejé de ir en todos los años que existió hasta su cierre definitivo en el año 2013.

Con los años conocí a innumerables personas que seguimos en contacto hasta hoy. Técnicos,músicos, bartenders,diseñadores, gente de las imprentas, guardias, gente que iba de público, periodistas,vendedores ambulantes, fotógrafos que cuando nos vemos, recordamos con cariño, añoranza, una saudade terrible, lo que era el galpón. Algunas veces, en ocasiones como la otra vez para el evento a beneficio del Mapurbe en las Tejas, nos encontramos con el Cerro y la Fresia, íconos de los guardias que trabajaban en el lugar. ¡Qué nostalgia, por ese ambiente y por esos días!.

¿Qué pasaba en el galpón que lo hacía tan especial?

Fui de esa generación en que a todos nos gustaba Juanafé, Banda Conmoción , La Mano Ajena, Chico Trujillo, la Chín chín y aunque tocaran varios días seguidos, íbamos igual. En esos años donde Chico Trujillo todavía no era tan conocido y  a veces, entre sus shows se ponía melancólico y tocaba canciones tristes, pero una no alcanzaba a entender bien que era otra banda( Bloque Depresivo).

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Afiche típico de tocata del Galpón

Pululaban otras bandas como Chorizo Salvaje, Combo Ginebra, Villa Cariño y Santa Feria, que para un año que se fueron todos los “grandes” de gira a Europa, tocaron muchísimo y lograron posicionarse tanto, que la escena en un momento se sustentaba con tener a más de alguno en su parrilla. También tocaban bandas como la Chilombiana, Mákina Kandela, Los Trukeros, Frakos, Ywana, Kitra, 12 tribus, Silvestre, Guachupé, Manka Saya, Anarkía Tropical. También de esos tiempos saben Djs como Diyei Pituto, Dj Picón, Dj Subversivo, Dj Gitano, Dj Negro Pésimo, Dj Nash, que eran parte de los que hicieron que esas mezclas de música se incorporaran a nuestra vida y nuestro playlist habitual. No era raro una mezcla entre música andina, klezmer, cueca, reggae y cumbia, propia de lo que se dió ahí y de lo que continuó como legado de la típica fiesta del circuito.

Aparecían también bandas recientes como La Transancumbia, Combo Tortuga o la 5 Estrellas. Otro montón de bandas más crecían y se formaban al alero de este famoso “circuito” que se extendía también a otros lugares como las Tejas ( que aún no tenía ese escenario, sino uno pequeño que tenía un fondo como de cuadro), la Maestra Vida, el Raíces, la Fonda Permanente, el Clan, Las Tejas, la Peña y tal vez un par de lugares más. En todos esos lugares se podía escuchar más o menos la misma música y las mismas bandas, con su toque distintivo de cada lugar. Sin embargo, decir tocar/trabajar/ir a “El Galpón”, significaba un paso importante para las bandas, una carga laboral acotada a cierta hora para los que trabajaban y para los asistentes un momento que por lo general muy bueno, recordable, emotivo. Tal vez (igual no hay muerto malo) no tengo ni un recuerdo importante, de pasarlo mal por ambiente o bandas. Como que tengo la sensación de siempre haberlo pasado tan bien.

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En las Tejas con Cerro y Fresia

También soy de los cientos que, martes desde las 18:30, incluso habiendo partidos de fútbol ( para eso más de alguien se conseguía una tele), llegábamos a bailar cueca hasta que se parara la mano tipo 22:30 y la cosa seguía afuera ¡Qué hueá más linda que un galpón lleno de gente bailando y tocando cueca a la rueda! Ahí celebré más de algún cumpleaños mío y más de alguno de mi mamá. Era el lugar obligado para cualquier extranjero que me dijera que quería conocer algo de verdad chileno ¡Cuántos hicimos amistades profundas que duran hasta hoy en esos espacios! ¡Cuánto no amé y desamé en ese lugar!

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Galpón un martes de las cuecas. Foto: CuecaChilena.cl

Soy también de las que, en alguna época,  más de una vez por mes le tocaba trabajar en la caja, en la puerta, en la barra, entregando flyers, difundiendo en redes sociales. También vendí hamburguesas de soya, humitas y probablemente ahí se cerraron tratos de otras tantas pegas más. Cuando cerró el galpón, también se me cerraron un montón de actividades económicas que completaban mi presupuesto mensual. Estoy segur

Algo más que fiesta

Recuerdo muchas veces también, llegar un jueves a la plaza Brasil “Para ver qué había”, porque independiente de quien tocara, de seguro era una parrilla de bandas “del circuito”, además de apoyar un montón de causas que nos eran comunes también: la causa mapuche, las marchas estudiantiles, el caso bombas, la escuelita de integación, la escuela carnavalera, LGTB, causas animalistas, etc.

De jueves a sábado, con algunos domingos y algunos otros días que podían ser más familiares, la Fundación Víctor Jara movía una cantidad impresionante de público, que no sólo escuchaba música: gente que hacía arte, gente que desarrollaba talleres, gente que mueve las agrupaciones sociales o los movimientos que logran avances desde la organización civil.

Con personas que también nos encontrábamos constantemente en las marchas, en las iniciativas sociales, en la organización de proyectos, en la agrupación social y cultural. Es por eso también que somos muchos y muchas las que, incluso sin conocernos, podemos ubicarnos o subconocernos porque pasamos años encontrándonos”en todo”. Con el cierre del galpón Víctor Jara también se cerraba un espacio para el apoyo y la generación de recursos tanto de la actividad artística independiente en sí, como de un montón de iniciativas que quedaron huachas, que se retrasaron o que simplemente se terminaron.

Las razones por las que el galpón no está-el hostigamiento del municipio y de vecinos, locatarios interesados en “limpiar el lugar”, el asedio policial de manera constante, los cientos de personas en la plaza casi toda la semana o una gestión cuestionable o no respecto a formalidades-podríamos dedicarle estudios completos, pero en verdad no es lo que me convoca ahora. El tema supongo que ya fue y ahí quedamos, huérfanos, como la calle donde está este lugar

Lo que me pasa es que no volví a encontrar en Santiago un lugar así; que cuando me quedo de juntar con alguien en la plaza Brasil, siempre será en las bancas frente a este, para admirarlo o tratar de evocar esa sensación de relax de hacer eso hace 4 o 5 años atrás.

El resto de lugares existentes en la oferta cultural en Santiago, aunque son lugares donde tocan las bandas, no logra ser ese espacio, más o menos transversal, donde cabíamos entre 500 y 800 personas más de 1000 dicen las malas lenguas, donde una buena gestión podía hacer buenas lucas para todos, donde trabajaban muchas más personas que los músicos y la gente de la fundación, donde  bailábamos pensando en un mundo mejor. No hay, en la capital de Chile, un lugar que reúna estas características y eso es lamentable. Porque hay espacios para conciertos, hay espacios para tocatas, hay lugares para hacer fiestas o eventos, probablemente mucho mejores, más bonitos, con mejores condiciones técnicas. Pero un espacio para compartir de esa manera, un lugar donde me sienta así de en casa, un espacio donde ir a conciertos de ese estilo y de ese volumen-no para 100 personas pero tampoco megaconciertos donde no ves nada o estás a una hora de comprarte un copete- y que además tenga un discurso político y social importante y concreto, ya no hay. Y me da mucha, mucha nostalgia. Soy una viuda del galpón

 

 

Restaurant para ir en cleta: La Cebolla

La reacia Mapapito a las cicletadas, en su intento por conocer ese mundillo, acompañó a su nueva amiga Lina a cierta actividad por el día de la Mujer. Luego de un recorrido que pasaba por plaza Italia, Santa Isabel, Antonio Varas, Provi,Monjitas, Catedral, Brasil y llegar a la plaza del mismo nombre, enfilamos para el local que decía en la invitación que podíamos acceder a compartir después. El rumor decía “Si, se pueden dejar las bicis adentro” pero ahi uno se pregunta lo obvio ¿Cabrán? ¿Será seguro?

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Llegamos a este local ubicado en Santo Domingo 2222 (Inolvidable) y primero me vino el primer soponcio: La entrada y los salones eran muy muy similares a la casa que vivía yo para el terremoto. Cuál no fuera mi sorpresa al saber que era la casa del lado, que parecen haber sido construídas casi como espejo. Restaurado maravillosamente, con unos salones lindísimos, lo mejor de todo es que si uno seguía hasta el final, se encontraba con un patiecito donde cabían todas PERO TODAS las bicicletas sin tener que amarrarlas o que quedaran apelotonadas ( Cosa que más de alguien que anda en cleta como yo pa todos lados agradecerá).

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Luego tanta pregunta y miradera, me puse a conversar con el dueño que me empezó a contar la historia del local que es mejor aún de lo que uno se pueda imaginar:

Mientras tuvo una suerte de somnolencia dentro de un cuadro de estar enfermo, él se desdobla y llega a un lugar donde todo el mundo comía cebolla: Empanadas de cebolla, ensaladas de cebolla, etc. Luego volvía a su cuerpo y no entendía por qué tal sueño.

Un tiempo después es invitado a decir unas palabras en el evento de un amigo. Al ponerse a conversar con unos trabajadores que le alaban el asado le dicen “Usted debería poner un restaurant, nuestro jefe tiene uno botao” Y así es como se pone en contacto con esta persona que no quería deshacerse del local. Tiempo después accede y cuando le muestra el local, sorpresa: era el mismo local que él vió en el sueño-desdoblamiento. Hace un año funciona y por convicción no le interesa hacer publicidad. Algunos días tiene tango, otros cueca, otros eventos.

Una chela de litro por $3000 o una porción abundante de papas fritas por $2000 hacen que el precio pa un local sea bastante razonable. Un lugar bonito, agradable, bien cuidado. ¡Qué gusto por la chucha de llegar a un lugar así y poder sentarse a conversar! ( Y poder dejar la cleta tranquila!)

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Bulnes #losahueonaditos

Fuente: http://overthebarsinmilwaukee.files.wordpress.com/2010/10/schwinn-sunrise1.jpg

-No te vai- le dijo él.
-Tengo que ir a trabajar po, si sabís- le respondió decidida- pero no-tan-convencida como quisiera.

Fue al baño, buscó algo con qué amarrarse el pelo. Se miró la cara, el sol indiscreto pegándole en los ojos. Se despidió como siempre, revisó los bolsillos, abrió el candado, abrió la puerta. Y se fue derechito por la ciclovía de Bulnes,  Cuando vió el edificio rojo, ese gigante y como todas las veces pensó “Puta el edificio pa feo, hueón oh” y continuó rumbo sur, mientras la gente que andaba en la calle tenía esa cara de mañana de trabajo, con olorcito a recién bañados. Ella por su parte prefirió quedarse con el olorcito a funk, mezclado con la transpiración en la chaqueta con la pedaleada hasta que llegara a la casa.

A pesar de lo rico que lo pasó, cuando llegó a la oficina, le escribió inentendiblemente por inbox de facebook que ya no quería más: probablemente el paso siguiente sería agarrarse, involucrar sentimientos y todas esas pajas como no quería (O no se atrevía, mejor dicho).

Ella, la jipi

 

 

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Y bueno, me llamaron para una entrevista en la revista M de LUN porque alguien había leído que hago muchas cosas.

Lo chistoso es que no pusieron ni un tercio, pero en el fondo si le queda la idea que hago cosas porque quiero ser jipi, no me interesa gastar mi vida puteando por la pega que tengo, haciendo cosas que no me gustan. Y además  no me gusta trabajar apatronada, siempre estoy buscando nuevas cosas. Si es así, entendió la idea.

La cosa de la maternidad si que está fuera de contexto. Siempre cuando me preguntan respondo que quiero tener 12 hijos y no me refiero mayormente al tema.

PD: Yo debería hacer una colección de notas, qué vestidos utilicé en ellas, y qué caña tenía …jajaja

 

Estación Yungay

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Mientras viví en el Barrio Yungay, vi todo el proceso de restauración de una casona ubicada en Huérfanos con Quechereguas (Libertad) . En ella instalaron un restaurant y un café. Además de lo agradable del barrio en si, la calma, la bonita arquitectura del sector se suma la carta: medialunas, mate, tesitos, pizzas.

A mí me encantó por todo esto y obvio que por encontrar un buen ambiente: Mariano, el que atiende es un sol con toda la paciencia del mundo para sacarnos sillas si venimos en grupo, pa sacar fotos al local, pa cargar el cel, entre otras cosas. Me tinca que va a ser uno de mis lugares favoritos pa reuniones, conversas o como me gusta, sentarme escribir o leer tomando un mate, a media luz.

 

PD: Tiene para amarrar bicicletas ❤

Coordenadas:

Estación Yungay

Huérfanos 2744

Barrio Yungay- Santiago

Cerca de Estación de Metro Cumming o Quinta Normal (línea 5)

De martes a sábado de 10:00 a 21:00

Teléfono: 6818658