Te amo, mi teleserie de media tarde

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Amo a México, como podría amar a alguien.

Vivimos una relación de casi 5 meses, donde nos conocimos lo que uno puede conocerse en ese tiempo: una percepción sesgada en relación a decir “Yo viví 4 años” o “Yo he vivido toda mi vida ahí”, pero un poco más intensa que “Estuve un par de semanas”. México es grande, yo pequeña, pero los dos parecemos que somos tan intensitos como cuando tropezas con un escorpión: un pequeño suspiro de “conchetumare, menos mal que no me picó”, pero ahí estuviste, al borde, casi. Siempre casi. Siempre un eterno casi, como de final de teleserie. Todos los días, todo el tiempo. México es un montón de colores, un montón de información, un montón de tanto. Pero tanto y eso que a penas nos estábamos conociendo.

Amo a México como para todos los días llorar un poco la lejanía del huitlacoche o del carrito de hamburguesas al carbón a la vuelta de mi casa, abierto 27/7. Y si equiparo, echo mucho más de menos la salsa valentina en las papitas fritas, que el ketchup. O pasar por Tlaquepaque por unos taquitos árabes en vez de por unas sopaipillas. Casi pero casi, lo pongo en la categoría “Julio” o en la categoría “la rucia de la vega”. Ejemplos ridículos, pero explícale esa hueá a mi estómago y a mi corazón. Y el corazón se puede marear, pero estómago si que no miente. Ese si que es de verdad, como las hamburguesas, 24/7.

También lo odié y mucho, porque me sentía absolutamente desolada en sus fauces feroces y en su indiferencia-silenciosa-ridícula, en su violencia omnipresente pero velada, no visible a simple vista, porque hay que ser gentil en público, para qué en lo privado. Hay que ser amables al preguntar por algo ¿Pero por qué ser amables en la comunicación de muertes cotidianas, poniendo en portada miles de cadáveres reventados a diario? ¿Por qué ser gentiles con ustedes mismos? ¡Cómo lloré implorando estar en un lugar distinto varias noches! ¡Cómo me desesperé ante los choques culturales, ante la verdad no-de-cuentos del miedo que está hasta en lo más profundo de esa sociedad!

Ayer estuve hasta tarde y hoy he estado mirando, retuiteando, recopilando información útil para los habitantes de CDMX desde mi vereda absurda de la digitalidad, porque es re poco lo que puedo hacer desde aquí. Me angustia saber que a escasas cuadras de todo lo que me moví y recorrí en esa ciudad, estaba quedando la cagá, que habían amigos con los que no me podía comunicar o que simplemente la distancia física me hace imposible irme a recorrer sus casas, a repartir abrazos de esos que uno da en los terremotos, sintiéndose tan feliz de tenerse y de conjugar con escándalo el apapachamiento.. Es como cuando sabes que un ex lo está pasando mal o cuando alguien con quien no hablas pero le tienes cariño tiene un problema y levantas los pañuelitos blancos como de “Antes que me digas nada y que nos volvamos a nuestras leyes del hielo absurdas, dime que estás bien, (no hueís) dame un abrazo, te deseo lo mejor, adiós”.

Más de alguna vez comentamos que para que México reaccionara de la narcodictadura que está viviendo, debería pasar algo grande. Algo que lo remeciera, hasta mencionamos “No sé, un terremoto, algo”. Y bueno amigos: esta es. Este es el momento de tomarse el país, de dar un giro, de reaccionar y darse cuenta que no necesitan de nadie más que de ustedes mismos para salir adelante.

Te amo México con locura, con locura demencial de teleserie de media tarde, súper disfrutada y súper llorada y súper cebolla, con canciones mamonas ( chilensismente ese mamona) y con muchos pedaleos y caminatas nocturnas y tardes encerrada escribiendo. Los abrazo, me muero de ganas de estar pedaleando y ayudando en algo. [Si a alguien se le ocurre una forma desde mi compu en Bogotá+quién pueda reclutar, por favor ténganme en cuenta]pero no estoy allá y tampoco tengo como mandar algo. Amor, mi amor ridículo, ese sí se los puedo mandar. A chorros, a kilos, a teramegasúperkilos.

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Amar, forear y pedalear Ciudad de México

***El texto es la versión extendida de la colaboración publicada por Cletofilia, revista de ciclismo mexicana a propósito del Foro Mundial de la Bicicleta 6, en la Ciudad de México en abril recién pasado. Lo puedes ver acá  Vine al … Sigue leyendo

Amor libre, mierda

 

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Creo que más de alguna vez ( por no decir todas y cada una de las veces que alguien lo ve) he tenido que dar la explicación sobre este afiche que está en mi living: El sentido que ha agarrado pa mí esta frase y esta serigrafía en donde todos los que van a mi casa tienen que verla, va más allá de lo evidente. Ha servido de conversación y análisis amplio. Es uno de los lugares favoritos pa sacarnos fotos. Está ahí, presente, como un mantra.

Primero: ¿de dónde salió el afiche?

Cuando fue la exposición de Serigrafía Instantánea (Colectivo que hace serigrafías en poleras que llevan los interesados y/o que recuperan por un aporte voluntario, apoyando sobre todo distintas causas) en Maestra Vida, todavía estaba súper convaleciente y la única foto que saqué fue a estas piezas que hablaban del Amor libre, mierda!. Me acuerdo perfecto, estaba subiendo la escala a ese altillo que hay en la pista de allá, donde siempre se quedan los rumberos habituales.

Cuando hicimos la celebración por el aniversario de Mandela, justamente esta pieza corría peligro de ser eliminada, pedí que me la regalaran y la saqué a punta de cuchillo. La puse en el living de mi casa. Ahí se quedó, ahí nos acompaña desayunos, almuerzos, onces, celebraciones y comparticiones varias. Es uno de los diseños que los chiquillos estampan, así que si le gustó, búsquelos en su próximo evento combativo.

( A todo esto: Sería bacán conocer la historia tras este mensaje, porque a mí me ha significado hartas vueltas aquí tiro la pelota en un pase gol, ah).

Las reacciones

La primera reacción en general es o una risa mostrando el cartel como “Oh, qué liberal tú, ah” con desaprobación-prejuiciada o una reacción tipo “Ahh, estamos en esa” con algún tipo de desubicación tipo comentario o acción de mierda,  con gusto a pésimas ideas comoque quiero tirar con todo el mundo o que tú, con el que tuvimos un impreciso algo creas que me da lo mismo que te quieras hacer algo más que el lindo con alguien muy cercana. Osea calmao, si la hueá no es ná así, po.

A quien ha solicitado la explicación de por qué decido tener este afiche o que nos hemos puesto a conversar el tema ampliamente, hemos llegado a algunas conclusiones del porqué y cómo nos hace sentido este mensaje.

Tiene mucho que ver con ideas que he expuesto anteriormente y que mastico hace un rato:

1. Mientras más das, más recibes: El amar no me sale tan fácil. Porque sí, porque no, porque miles de razones que no entraré a explicar aquí. Eso quiere decir que este afiche viene a reforzar la idea cotidiana que amar es mucho más fácil ( y difícil) a la vez que lo que me venía planteando hasta ahora. Que es como una apuesta que cada vez es mayor y tiene esa suerte de recompensa de vuelta. Mientras más entregas amor, más amor recibes. Que si pierdes en tal apuesta, como si fuera una ( aunque uno nunca perdiera, porque siempre gana algo), pierdes cada vez más en la medida que más pones en la mesa y duele, sí, duele si no resulta o se acaba, pero…  ¿Y? ¿Te va a ir mejor por quedarte a la vera del camino? ¡Ama libre, oh!

2. Que si uno es libre, libre en serio ziii, debería poder y querer amar, sin ponerle tanto color nombre o etiquetas eeella la liberal, pero sobre todo trabas y peros a situaciones que no merecen rollo adicional. Me explico: Dejar de frenar situaciones porque “puedes salir dañad@” sin incluso “apostar”, no evitarse mamonerías “porque pueda parecer ridículo”, no evidenciar al extremo porque “soy súper solter@ y no quiero que me liguen con nadie ni nada” . Por lo tanto entregar amor y buena onda, que suceda lo que tenga que pasar y si las cosas se acaban, que se acaben porque se acabó esa conexión vital, no por miedo, por mantener discursos panfletarios de libertades no tan libres, etc.

2. Como que la ternura es un acto revolucionario, más cuando uno es adulta. Que uno se pueda liberar de todas esas limitaciones impuestas ( y a veces hasta autoimpuestas) por el mundo actual, neoliberal donde ser amable, cortés e incluso tierna, pareciera estar fuera de moda. ¡Que los gestos sencillos decoren la vida! ¡Esos son los gestos que se quedan ahí dando vueltas y recordables por toda la vida! Ya llevamos un ratito planteando esta premisa y lo hemos pasado bacán en sus fauces, incluso cuando no hubo ni un mínimo detalle de vuelta.

3. Que  lo más parecido a una relación con cualquier persona  hoy sea experimentar esa libertad de acción, de movimiento, potenciando y acompañando al otro a volar libre tal como el otro me acompañe a mí en mis vuelos y desvaríos. No quiero arrastrar a nadie a que haga cosas ni por mí ni para su propia vida y tampoco quiero yo sentirme presionada a nada en realidad: quiero compartir con gente que quiera hacer cosas indistintamente a mí o a nosotros, tanto como hacer cosas juntos sin que signifique rollo, ayudarse, motivarse, pero para crecer y tener éxitos, cumplir sueños por separado qué Lalaland me sonó eso. Que sí, sí quiero estar con alguien alguna vez (alguna gente me ha dicho muy seriamente que cree que no, como una suerte de monja o que quede para semilla y la tía solterona de los hij@s de mis amig@s) pero en ese acuerdo. Porque a veces, las  relaciones de pareja que veo cerca pareciera que fuera todas esas cosas de las que quiero mantenerme lejos: posesión, control, obsesión, falta de libertad, celos, desconfianza, etc.

4. Mientras más se da amor, más amor te llega. Esa falsas idea de dosificar, cuantificar, medirse, pareciera que es puro capitalismo, oiga. Y de eso es lo que quiero también mantenerme lo más lejos que pueda. Y esto me recuerda prácticas tan sencillas como incluso, compartir ropa, comida, casa, aprendizajes y demases. Viva la comunidad, viva el amor, ¡abajo los régimenes que nos dicen lo contrario!

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Afiche que publicó un amigo con el que pelamos mucho el cable al respecto, que a su vez había publicado esta página

5. Y que eso no solo incluye a parejas, sino amigos, compañeros de trabajo y demases. Que el amor fluya como cuando se pedalea por una ruta en una noche de verano, con el vientecito refrescando la cara. Que seamos felices con momentos simples, cotidianos, amorosos, que nos llenen el corazón más que la sed y la adicción por la conquista, llegando sólo hasta el trailer, buscando más y más trailers, olvidando que también se pasaba bien con hueás simples, tiernas, tranquis, sin la histeria o la maquinita de “hacerla”. Más que eso, que no significa tirar el poto a la chuña-o sí, a quien le importa-sino más bien amar-amar en serio-sin tanta complicación.

Que viva el poliamor, el amor gay, el amor interracial, el amor a la libertad, el amor a los proyectos, el amor a la bicicleta, el amor a viajar, el amor a la tranquilidad, al baile, a la música, a la vida inquieta, a la gente que ama las libertades de los otros, a la gente que ama sin odiar a los que no son como ellos, amor a los almuercitos, amor a los grandes proyectos, a los pequeños, a la gente que le brillan los ojos por lo que ama, a quien trabaja por lo que ama, amor entre nosotros, amor a la tierra, amor a quien incluso ya dejamos de tener contacto. Amor a las personas que estuvieron en nuestra vida, amor a las que no estuvieron y menos mal,a los que estuvieron y los caminos de la vida nos llevaron a otros caminos, amor, amor, amor.

¡Amor libre, mierda!

Amor violento

Cuando vió de reojo las balizas, entendió que había sido grave. Que estaba acurrucada en una pared, mientras su amigo intentaba calmarle. Él había llegado en unos 15 minutos, luego de su llamada ahogada y desesperada, todo transpirado, cuando había saltado de la casa de sus padres a la bici y había ido a la esquina que le indicó. Cuando llegaron los carabineros, recién pudo entender lo que había pasado y les explicó que estaba bien (?), que no quería hacer denuncias, que sólo quería irse a su casa. Un hombre, que recientemente le besaba el cuello, la había golpeado, dejándola atónita, en el suelo, en plena madrugada.

Cuando miró en el calendario, vió que había pasado exactamente un año desde esa vez, en que él se había quedado por primera vez en su cama. Que mientras él se vestía, en la claridad de un día que entraba por la ventana vista norte, ella le preguntaba por qué esto seguía pasando-sobre todo sabiendo como ella lo quería-mientras él le decía que era por alguna razón, de esas, sin importancia. Que ella ni todos sus sentimientos, ella ni todo ese año, le importaban en lo más absoluto.

Cuando esa noche ella descubrió que él estaba con otra, sucedió. De madrugada, ellos le dijeron todo lo que le podían hacer. Como la podían violar, como la podían descuartizar, como meterían objetos por su ano y como ella sentiría cada una de sus embestidas en su cuerpo. Ellos le dijeron que volverían, le gritaron que volverían, le gritaron que era una maraca culiá y que se merecía todo eso. Ellos le absorvieron la valentía, nunca más volvió a sentirse segura.

Cuando un día ella le dijo que la dejara en paz, que no la llamara, que no le escribiera, que no respondiera sus preguntas en foros, que por favor, tuviera respeto por esa que llevaba de la mano. Él no encontró nada mejor, que decirle que era un “típico comentario de mina”. No encontró nada mejor, que hablar con sus jefes y amigos para pornovengarse.

Cuando la atacaron, lo único que atinó fue a escribirle, rogándole el ángulo entre su pecho y su ala, todo lo que necesitaba para tranquilizarse. Le respondió y la siguiente vez le exigió que nunca más lo hiciera. “Por favor, si vas a contar con alguien, que no sea conmigo”. No pude evitar quedar inmovilizada de tristeza el resto de la semana.

Siempre y en todo momento: Amor

Amor en la cocina, amor en la música, amor en lo que se hace, amor en los amigos entrañables, amor en lo que se proyecta, amor en cada una de las acciones cotidianas y en las de gran envergadura. Amor entrañable, sin culpa, sin duda, sin pausa, sin creer ni por un instante que es innecesario.

El amor es lo único que nos salva cuando no queda otra cosa, en la angustia, en la falta de perspectivas, en las enfermedades, en la carencia, en la fiebre de madrugada, en el silencio no cómodo; el único que nos puede agarrar del pelo si vamos directo al seol. Por amor la gente no cambia pero mejora, con amor la gente sana y es feliz, se enferma menos, produce más. Por amor la gente perdona, olvida, recuerda sin dolor, es capaz de reconocerse imperfect@ y hacerse uno con lo que realiza en gerundio. Por y con amor las cosas resultan. Amor a cada centímetro de día, de noche, acciones, formas, colores. Amor es el único ingrediente sin receta que se es mejor en exceso.

Amor a los pasados, amor a los que ya no están, amor a lo que no se puede cambiar, a lo que no está en nuestras manos, a los que nos hizo daño y nos incomoda o nos duele incluso. Amor en cada una de las formas que se puede amar y en las que no se puede también.

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Al cuerpo le gusta hablar

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Lo amo, me dijo Dani. Lo amo y me cuesta entenderlo-sentenció. “Nuestro amor ha tenido que cocinarse a fuego lento, esperando caldearse, transformarse. Ha tenido que saber qué hacer cuando la boca calla”.

La primera vez que murió, fue en una convención de circo en un pueblito entre Córdoba y Río Cuarto. Con las pupilas desterradas de su eje pero con la convicción que era mejor callar, la piel de los pies empezó a ceder y sangrar. Y en cada pisada, el dolor se hacía frente a llorar lo que no lloré, lo que dije que iba a ser fuerte y que sólo apretaría los dientes y miraría fijo. Y cuando por primera vez fue al médico, la miró y dijo ” ¿Has tenido una gran pena últimamente? ¿Qué fue lo que te pasó?” Y la guerra se le notó en los ojos, que respondían con una sombra sin sacar una puta lágrima. Asintíó, sin relatar ese infierno. ¿Sabés lo que le pasa a los niños cuando pasan una guerra y se vuelven calvos o canos de un día a otro? A vos la pena te está comiendo, ché. Y por primera vez se atrevió a bajarse a andar bici a la calle, en la internacional, con los camiones corriendo por la izquierda rumbo a Ezeiza, con una calle tan plana que llegaba a. “Bienvenido a Santa Fe” Y pedaleando se le fue al carajo todo ese mambito y el cuerpo se le recompuso, cuando la sensación salió y se esfumó en la sierra y en la pampa plana, llena de espinos y alacranes.

La segunda, fueron las piedras. Una y otra vez, las piedras le rociaron las víceras, le llenaron las ancas y le atropellaron la caminata. Todo lo que no dijo, se volvió piedra. Y salían y volvían a salir. El amor incompleto, los amores sin punto, el amor que se metía por las venas sin pedir permiso, simplemente se quedaban alojado en las curvas, venía y resistía -esta vez no tan incólume como para no viajar- se mantenían como reales puñaladas en el riñón y que ni Fernando Alvareda podía ofrecer salvación. Y en la sierra otra vez, el whatsapp hirviendo, descubriendo que el circo DEFINITIVAMENTE no era lo suyo aunque su amor por él fuese irremediable, el amor seguía caldeando y el cuerpo seguía hablando.

La tercera, era obvia. Lo había amado desde el primer minuto. No era una hora, eran al menos  5 los que el fuego se había quedado en su estado más bajo, ahí, sin apagarse, como si fuera algún poblado africano donde se mantiene la llama durante años, aunque fuera variando en intensidad a llegar incluso a una pequeña brasa casi a punto de extinguirse. Porque la mejor salsa, al igual que el baile, se desarrollaba durante horas y mientras se pudiera, la vida entera. No era una sorpresa que seguía embelezada y que todo me había llevado hasta aquí. Al cuerpo ya lo había acostumbrado a la tranquilidad suficiente, para que se cocinara algo nuevo-no-tan-nuevo y en esa dinámica es que despegó, con la ventana hacia el norte siendo testigo de tal preparación. Había prometido-2 veces anteriores-no darle nuevos nombres a menos que sintiera la imperiosa necesidad de bautizar situaciones profundas, queridas, tiernas. ¿Como sería posible que el apio quedara crudo luego de tantas horas de cocción? Y esa tierra fértil, fue caldo de cultivo para que el cuerpo hablara otra vez. Para que el cuerpo completo gritara. Ya habían más herramientas, ya habían más experiencias raritas encima, pero, como la primera vez, como las primeras veces, ahí se encontraba, con un cuerpo que ama, que se ama, y que viaja medio atontado, entre otras cosas, para recomponer sus capacidades amatorias, tanto consigo misma, con otros, con la fascinación por sus proyectos y sobre todo con la vida.

Al cuerpo le gusta hablar, lo que la boca insiste en callar-le repetí a la Dani. Al cuerpo le gusta hablar.

Amo mi cuerpo-dijo. Lo amo hasta el punto de aprender a hacerlo uno con mi boca.

Infinitivos de la Redefinición del amor en la vida desde la guata-corazón. Capítulo 1

-Repetir lo más posible la sensación que me da cuando estoy rodeada de gente que me quiere.

-Saborear la alegría de un día cansador, terminando con una actividad bien evaluada.No sobre-evaluar ni metacastigarse con una actividad mal evaluada.

-El enumerar las cosas que voy logrando y hacer un listado cotidiano mental de las cosas que quiero lograr.

-[Recordar tu cara cuando musitas lo que te gusta]

-Darle importancia a las palabras de las personas fundamentales. Olvidar las que venían desde el daño.

-Tomarse muchos helados en el parque, conversando de lcualquier cosa entrete.

-Andar en una bicicleta que no te muele las rodillas, ni la espalda. Sentir el vientecito en la cara y el poder trasladarse por toda la ciudad sin ni un peso, sabiendo que además, te hace bien.

-No planear ni aceptar situaciones de riesgo emocional. Alejarse del peligro de penas, angustias, histeriqueos. Accionar de manera directa, evitando malos entendidos.

-Trabajar por un futuro tranquilo. Visualizar el pan horneándose, la ventana, escribiendo sin parar.

-Buscar la tranquilidad como bandera de lucha en el trabajo, en la relación con los otros, en la vida.

-Querer todo lo que me sea posible a las personas que me quieren también. No quedarse en lugares, situaciones que no te quieren. No martirizarse, no querer cambiar para agradarle a otros. No simular, no pretender caerle bien a nadie

-Priorizar tiempos, elegir las cosas que me gustan más y profundizar en mis intereses creativos y profesionales.

-No juzgar, aceptar con amor. Amar desde ese podio.

-Expresar ternuras sin freno, no evitarse ningún acto salido desde la guata-corazón. Tampoco evitarse besar, morder, acariciar, abrazar, masturbar.

-Resolver faltas, equivocaciones, acciones torpes sin reclamarse, sino como acto amoroso para conmigo y para con los otros.

-Darle alegría a todos los momentos de la vida que sea posible. Sonreir cuánto más se pueda. Siempre y en todo momento.

-Recordar que hay cosas más difíciles que ya han sido superadas. Amar el presente, el pasado, las raíces, las escuelas, las dificultades, las ausencias, las pérdidas, los consuelos, los brazos largos abrazados y que todo eso hace la persona que soy hoy.

-Amar. Mucho.

Tensión cotidiana #losahueonaditos

viejitos

Él sabía que ella tenía su vida armada. Sus matrimonios y junturas a cuestas, sus estrías por debajo del rollo, su muela picada. Que a veces abría la boca para roncar.

Ella sabía de su asma crónica y que no debían tener el inhalador no más allá de un metro de donde se podrían amar sudorosos. Conocía el mapa de su espalda por cuánto se le notaba por sobre la camisa los días de verano, con volcanes y extensas llanuras y ciénagas. Sabía que él a veces tenía miedo y que se le olvidaban las cosas cada vez más.

Ellos sabían que cuando se acercaban, había un colorcito en sus mejillas, una tembladera en la zona baja del abdomen y unas ganas estrepitosas, destellantes (y evidentes) de estar encajados soltándose suspiros y haciéndose cariñito mientras siguieran el vaiven. Pero por alguna razón, por alguna extraña razón, continuaban ahi, deseándose buenos días mientras Marina seguía barriendo el patio y don Raimundo seguía entregando correspondencia entre las oficinas. Sin que nadie notara ese juego de mirarse a los ojos sabiendo lo que ocurría en el horario pm.