Preguntas

Amo las preguntas.

Creo que una buena pregunta, es un arma poderosísima contra lo obvio, lo fútil, lo efímero. Y cada vez me gustan más las permanencias de ciertas cosas, mientras me voy moviendo. Debe por eso que me llevo bien con periodistas, investigadores, realizadores, creadores: gente curiosa que está siempre preguntándose cosas. Disfruto muchísimo de pasar horas conversando, cuestionándose, hacer eco de conversaciones anteriores, conectar, destraumarse, deconstruírse, dar vuelta el mapa. Con algunos amig@s por años, estamos preguntándonos cosas y respondiéndonos con desfases y epifanías brígidas. Intensitas, como yo misma.

Soy amante de las preguntas y normalmente soy yo la que suelo y juego a hacer preguntas profundas y a veces hasta incómodas. Tanto que con gente conocida instalamos el término “la pregunta incómoda de Mapapo”. Amo instalar en la cabeza de otra persona una pregunta, es un deporte maravilloso.

La pregunta de cómo había cambiado post accidente a minutos de conocernos con alguien me tuvo (me tiene) hace unos 5 días en estado emotivo máximo. No porque la pregunta no me la haya hecho, sino porque me la estoy tratando de contestar hace mucho. Me ha hecho mucho profundizar, pensar, urguetear, llorar, emocionarme, recordar, darle vueltas, incluso hoy, que recién di por finalizadas las celebraciones cumpleañeras. No sé si es “te agradezco” lo que quiera decir con exactitud, pero bacán, además del finde bacán, que una pregunta de alguien que vienes conociendo, te resuene tanto y probablemente pele el cable un rato y hasta escriba de eso en mucho más extenso. Es probable que haya llegado al WhatsApp de vari@s el tsunami de emotividades desbordadas, pero lo bueno es que de ser así, sabemos que soy yo, que no es tan extraño.

Mi relación con las personas se ha intensificado tanto, como que sintiera que la vida se me fuera en eso. No me acuerdo mucho como era antes en relación a ahora, pero me parece que la lentitud me hizo agradecer, sentir, saborear mucho más lo que me sucede con cada persona. Los amigos durante el viaje, los viajes posteriores a la rehabilitación,que fueron infinitamente menos que los que “hago normalmente” me hicieron transitar por un sentimiento más profundo con cada uno: hay vari@s que semanalmente escucho sus voces, armamos proyectos o simplemente nos vamos contando la vida a la distancia, cosa que tal vez, antes, la yo de antes, pareciera imposible. ¡Estoy tan pero tan agradecida de la lentitud! ¡Estoy tan contenta de sentir amorcito por personas que se metieron/meten en mi vida desde esa frecuencia!

¿Cambié post accidente? Claramente. ¿Cuánto? No lo sé aún que tanto y tan profundamente, pero sí lloro más que la chucha, soy mucho más emotiva y disfruto tanto más conversar, caminar, bailar, pedalear, como si fuera algo extraordinario y bacán, porque probablemente lo es y a veces no nos damos cuenta. ¿Le doy color? Sí, caleta, pero eso sí que es de antes ahahahah 🙃

Sintiendo

La sensación física de la cicatrización, sobre todo de las zonas cercanas a tales cicatrices, siempre es una falta de sensibilidad, que a veces se queda para siempre. Como la sensación de estar anestesiada post dentista, pero eterna. Así es que, en pequeños trozos de paño-piel, se logra entender, donde no sentiré tanto como otras zonas que permanecerán sensibles siempre.
 
Pero en respuesta a ese proceso, pareciera que hoy, mientras ellas, las cicatrices, las mías, las obvias,  van sanando, ya dejando de estar activas, apaciguando, todas las demás,sobre todos las cicatrices que no se ven y que tienen que ver con el resto de mi existencia, empiezan lentamente recién a cicatrizar. ¿Cuáles? Las que tienen que ver con el resto de las magulladoras, como la percepción del espacio, de los otros o de mí misma.

Percepción del espacio

Con el espacio en la calle al pedalear, ya está bastante 0k. Pedaleo, casi sin miedo. Me gusta sentir la adrenalina de ir en la calle, pedaleando con lluvia (puta que es rico pedalear con lluvia <3) o distancias medias. Claro, pocas veces pedaleo largas distancias cuando no es verano, pero tampoco tengo problemas en hacerlo. Cuando me viene el sustito o la autopiedad pienso en la travesía del Juan Dual de Runnife  sin estómago y otros tantos órganos y se me pasa 😛 .
Distinto es con el espacio con otros. Aún y a veces con más intensidad,  es complejo convivir en espacios con más personas. Aún me da pánico estar en una micro donde no logro sentirme segura con su movimiento o en las escaleras del metro. Aunque me veo bastante “normal” me canso y tiendo a sentarme en cuánto tengo posibilidad ( aquí una pequeña mención a que sí, está creciendo en mí una pequeña vieja velociraptor).
Sin embargo, más que el asunto físico, es también la sensación de de compartir con personas que o es alguien que me conoce antes del accidente y siento en su relato un tono que no me gusta (tipo compasión, indiferencia absoluta o demasiado “Claro, es que como andas en bici, obvio que te iban a asaltar en una moto (?)”, es alguien nuevo a quien debería (?) contextualizar de mi forma de actuar y a veces qué paja que todo sea tan presente aún o es alguien con quien me siento plénamente a gusto y trato de esconderme y protegerme en nuestro lazo, donde no tengo que ponerme a explicar ni a preocuparme inconsciente-conscientemente de como camino, de cuánto me abrigo o de mi cansancio nivel quedarme dormida raja. Eso me hace, reducir a un mínimo las salidas (bueno, estoy hablando de mí, probablemente un promedio superior igual a la media, pero infinitamente minúsculo en relación a mi misma), los lugares que asisto con frecuencia, la gente con la que comparto. Todo se volvió más íntimo, más absoluto, más integro, más solitario. 

Mi percepción del mundo

Mi percepción del mundo, de mi relación con los otros, con un toque cada vez más (sí, aún más) absolutista y que busca ahorrarse jugos, enfrentamientos o dolores ¿Para qué? ¿Para qué asistir a algo que tengo la mínima posibilidad de sentirme extraña? Aunque con la misma intensidad-ya no puedo hacerME-la hueona ni con lo que siento, ni con lo que me provocan ciertas situaciones. Ya mi corazón, a diferencia de mi cuerpo, no es que no pueda-siempre ha podido y sigue pudiendo, medio jugando al juego de la kamikaze-disparadora en los pies, que se mantiene incólume ante situaciones que le están moliendo el corazón-pero ya no quiere. No quiere situaciones estresantes, que provoquen tristeza o que signifique un jugo inmamable. ¿Será la edad? ¿Será que ya pasé suficiente? ¿Será que siento que tengo poco tiempo y energías como para gastarla en tonteras? A veces duele: hay gente que me cae muy bien y/o que quiero muchísimo, pero no me da ni la gana, ni el cansancio, como para continuar intentanto nada.
Y por otra parte, esta sensación media fatídica de que la vida se te puede ir en 2 segundos-o la vida es eterna en 5 minutos, como diría Víctor Jara-por lo que, me transformo en una excéntrica coleccionista de momentos mágicos, bacanes porque total nos podemos morir mañana. Me derrito en momentos impagables, en minutos de conversación importantes con personajes que traigo a mi vida porque me revolucionan, en esos segundos de hablar con gente que ama la vida y lo que hace. Trato de ahuachar, cada vez con más éxito, esas sensaciones, repetir conductas que siento que me hacen bien. Vuelvo a preocuparme de hacer regalos, tengo reuniones maravillosas, aparecen nuevas opciones que no me había terminado de plantear y que justamente, son de las cosas que más me gustan. 

Percepción propia

La percepción de mi misma con un cuerpo que se mueve mucho más lento que mi eterna rápida caminata, a lo que debo pedir constantemente que la gente enlentezca sus pasos porque no puedo apurarme, me desespera, me intranquiliza.Ya no puedo correr en los semáforos ni alcanzar a alguien porque me pareció que era alguien que yo conocía. 
Más dolorosa en lo concreto, tratando de evitar cada pequeña cuadra que antes me parecería insignificante, pues si eso implica que me canse menos. Tramadol y galletas de marihuana de emergencia casi siempre a la mano. 
Mi cuerpo que ahora no tiene tanta cuerda para estar bailando a las 7 de la mañana  y que se duerme de cansancio a un tercio de los estímulos de antes. Mirarme al espejo y encontrarme deseable pese a la horrible carretera que me atraviesa bajo el hombre o las costuras tipo saco de papas que tengo en la pierna ¡Mis piernas, conchetumare, mis piernas que tanto amo con esas líneas! La frustración que me provoca que mi cuerpo no resista el movimiento incansable de antes o que el cansancio no me permita mantenerme despierta. Las llamadas llorando para decir “Estoy tan cansada que no puedo ir” o perderme una gran cantidad de eventos que quería asistir con locura. Sintiéndome como el pico ante un cuerpo que va mucho más lento que mi mente. Buscando formas y razones, que me traigan a la vida en mi percepción conmigo misma con 4 cicatrices más, lenta y cansada eterna, que todavía intenta no cojear y que no se le vaya la vida en eso.

Percepción general del sentir

Sale el sentir, cada vez con un flujo más poderoso e incontrolable, absolutista, intenso, imposible de no pescar. Hoy, acostumbrándome a su caudal para encausarlo y esa es la tarea que me tiene por estos días absorta. Tan escorpión que salí, todo es intenso siempre, sin embargo pareciera que la edad, la misma experiencia de la rehabilitación del accidente o la que soy hoy-bastante distinta de antes-hace todo aún más intenso. Como decía una amiga “Ahora estás más Mapapo que antes”

Sé que es difícil convivir con alguien así, partiendo porque yo misma me estoy re-acostumbrando a ser esa otra, que no era antes de todo esto. Algo así como “Estoy en rodaje. No apure, por favor”.

 

La reina de la Posta Central

Día por medio, hace un año voy a la Posta Central. Un año po hueón, a veces me chorea. Pero ahí aprendí a caminar, a saltar, a reírme lo de lo que me pasa a carcajadas, porque siempre a alguien le pasó algo terroríficamente peor . Ahí lloré con la boca apretada sin dejar de hacer los ejercicios,ahí me demoré 1 hora y media en llegar o 2 horas en devolverme, cuando hoy me demoro 3 minutos.

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Ahí volví a sentir todas las partes de mi cuerpo de nuevo, ahí me toca compartir con todos los que tuvimos algo lo suficientemente cuático para que necesitáramos rehabilitación en el sistema público. Los chocados, los que se sacaron la chucha en moto, los que se hicieron mierda las rodillas jugando a la pelota, los que les pasó una sierra por las manos. Ahí también las Nabilas anónimas, que se rehabilitan porque alguien las maltrató a tal punto que no pueden mover sus manos. Ahí estamos, poniéndole color.

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A pesar que saludo a todos y cada uno, algunos nuevos me miran con desdén cuando me ven caminar relativamente bien, porque no saben lo que pasé caminando como Bambi al nacer o paseándome en burrito por el pirulo Barrio que me acoge. Y yo por lo general, me río mucho, como si no me pasara nada, me río a carcajadas sonoras, que nadie puede dejar de saber que llegué o que me están haciendo bullyng. Algunos me miran como diciendo “Aquí no hay que reirse”, hasta que viene el Kine a contarles ( y reirse también) de la primera vez que llegué y todo lo que lloré, la cantidad de personas que me acompañaban, la cara y el pelo que tenía y sobre todo el terror.

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A veces miro a los desesperanzados que piensan que nunca se recuperarán y les cuento cuánto me he demorado en volver a caminar y que se puede. Me ponen electricidad, me invento ejercicios nuevos, intento en la caminadora aunque aún no he podido correr en ella. A lo mejor, nunca podré o a lo mejor sí y para variar, le estoy dando un tono absolutista a algo que no lo es.10450751_10153435420218158_855697189850474042_n.jpg

Me río desde que llego hasta que me voy con el kine. Analizamos la realidad internacional o lo que yo debería hacer en la vida o del último post que escribí. Siempre apuesto a saber exactamente de qué país son los nuevos con escuchar los acentos, porque amo hacerlo y porque me encanta aprender. Siempre hablamos que un día voy a ir a Cali, que cómo está Caracas, que un día voy a ir a las salsotecas de Lima. Me siento profundamente privilegiada de conocernos así, en un lugar que no nos queda otra que ponerle cabeza y corazón e importa un carajo de donde seamos. Aunque todo sea tan lento, es lento para todos y todas.11058603_10153446954258158_9079954416532002343_n.jpg

A veces me canso, me aburro, me dan ganas de no ir más. ¡Veo más al Kine que a mi mamá y mis amigos! ¡Paso más horas ahí que haciendo cualquier otra cosa!

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Hoy me preguntaron que cuando tengo control con el médico y en realidad, me dieron un poco de alta de los traumatólogos, hasta que no ocurra nada fuera de lo normal. Probablemente se acerca mi alta del Kine, y se le agregarán a mi semana varias horas y se le restarán una parte importante de mi rutina semanal. WOW, yo que siempre trato de escapar de ésta y ahora, aferrada como una niña a ella, porque es un espacio donde he podido, entre otras cosas, volver a hacer todo lo que no pude ¿Acaso ya no hay más qué hacer? ¿A lo mejor será el tiempo de asumir que ya no hay más qué hacer? ¿Se viene otro principio? ¿Ahora quedará tiempo para rehabilitarse todo lo demás?

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Así fue el accidente

El domingo 10 de mayo del 2015, venía en bicicleta de la casa de mi mamá hacia el cumple de una amiga, cuando en la calle Bío Bío entre Ingeniero Obrech y Víctor Manuel (Barrio Franklin, Santiago de Chile), perdí el conocimiento. Desperté cuando había gente a mi alrededor, estaba llegando la ambulancia y carabineros.

Nunca supe exactamente qué pasó hasta hoy, pues lo único que tengo como dato es recordar un casco de moto mirándome y la patente de un auto que la gente insistía en que era del auto que me había atropellado.

Terminé con múltiples fracturas en la pierna y en la clavícula, por lo que tuvieron que hacerme 3 operaciones (2 para implantarme un clavo intramedular en la pierna y una placa en la clavícula y la otra para retirarme esta última). Hoy, un año después, sigo en terapia, aún no camino correctamente, aún está en pericias este vídeo. Aún no se sabe quien fue, por qué hay un auto involucrado, qué ocurre después de caerme.

Hoy, 5 de mayo del 2016, se me entrega vídeo de cámara municipal , donde se alcanza a ver como una moto me ataca. Obviamente surgen más dudas ¿Hubo un auto después o el que va adelante? ¿Cuál es la patente de la moto ( si es que la tiene)? ¿Se puede ver editando el vídeo? ¿Qué pasará ahora? ¿Qué es exactamente lo que hicieron los de la moto? ¿Quienes vieron lo que pasó? ¿Quienes trabajaban esa noche en el camión de la basura que está a la izquierda? ¿Por qué la gente da la patente de un auto?

Lamentablemente por estos días he escuchado de situaciones más o menos similares, donde motos han intentado robarle a personas en movimiento ¿Te ha pasado? ¿Sabes de algún caso similar?

Si tienes alguna información, comentarios,orientación de pasos a seguir, etc. porfa cuéntame por mail : mariapazcastilloC@gmail.com . ¡Gracias!

 

***Otros posts respecto al accidente

 

Atropella a un ciclista ¡Es gratis!

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En una de las tantas sesiones de terapia

Cuando fue mi accidente, el 10 de mayo pasado, mucha gente me habló y me dió ánimos, entre ellos personas que compartimos en mi adolescencia en La Florida. Violeta,mamá del Ché /Rodrigo, con el que varios años participamos en actividades juntos, fue una de las primeras. Además de hacerle catequesis a sus hijos más chicos, de vernos en la Iglesia y en la feria, Violeta es una de esas mujeres que hasta el día de hoy, aprovecha facebook para avivarme la cueca de cuánta cosa se me ocurre inventar. También es la esposa de don Hernán.

Cuando pasó el accidente de don Hernán, donde fue atropellado mientras andaba en bicicleta, Violeta, me contactó otra vez, angustiada para contarme lo que había pasado: otro accidente en bicicleta sin respuesta. Don Hernán falleció hace poco y a su familia, les pasó algo peor aún en el velorio: además de todo lo que tuvieron que pasar por un accidente así, se equivocaron en el hospital y les fueron a retirar el cuerpo en medio del velorio ¿Qué hacer?
¿Cómo responde la justicia chilena ante casos así?

¿Qué le pasa a la gente cuando tiene un accidente en bici en Chile?

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Mi bici, la Kobané

En mi caso, yo ya me desesperancé: Han pasado 6 meses en los que todavía no sé qué pasó, sigo en terapia de kinesiología,la que me permitió volver a caminar, pero aún con dificultad y me tienen que volver a operar de la clavícula ¿Quien paga todo eso? ¿Quien responde por los meses que me gasté un dineral en taxis, implementos para caminar, ropa adecuada, gastos por montones?. Como trabajaba independiente, a menos de un mes e incluso antes de volver a ir al baño, tuve que volver a ponerme a trabajar ( menos mal por un lado que puedo hacer cosas on line), luego trabajé dependiente y salía 3 veces a la semana para ir a terapia y sí, ha sido una recuperación “rápida” para lo que pasé, pero ¿Iba a dejar de trabajar más para ir a la fiscalía que no me da ni una respuesta? ¡Todavía no tengo noticias de que la fiscal haya visto el vídeo! ¿Tengo tiempo para hacer trámites que no me llevan a ni un lado?

4 meses después me llamó el carabinero a cargo para saber si me había pasado algo más para ponerlo en antecedentes. Le insistí que estaba enojada, que no tenía tiempo para conversar por él porque debo trabajar ¿Me sirve de algo que me cuente que no se tienen antecedentes? Me reuní con la fiscal en una audiencia especial para que viera el vídeo, cosa que aún no sé si ha ocurrido ¡Aún no sé exactamente qué pasó! ¡Perdí el conocimiento, mi cabeza no logra recordar y me siento terriblemente sola en esto! Todas las “autoridades” que ofrecieron su ayuda (Me llegaron mails desde todos los departamentos respectivos  a Movilidad/bicicletas que pudiesen tener que ver:  la Intendencia, la Municipalidad de Santiago, el Gore, organizaciones legales pro ayuda de accidentes en bici, etc)y no sirvió de nada. No sirvió de nada ser parte de la plataforma que produce el Foro Mundial de la Bicicleta en Chile, participar en otras organizaciones ciclistas, conocer a Pedro, Juan y Diego en este ámbito. Aún no vemos el vídeo, aún no se sabe qué pasó ¡Le hicieron la alcoholemia al tipo que se supone que me atropelló semanas después! ¡Ridículo! ¿Qué le pasa a las personas que no tienen todos esos contactos? ¡Peor aún! ¡0 esperanza de justicia menos aún de que alguien pague esos gastos!

¿Y ahora? ¿Qué?

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Ya volví a andar en cleta, aunque lentito y de día. Y sí, debo recuperar mis piernas y mi peso 😛

Los únicos que apañaron fueron mis amigos y contactos de pegas , que me hicieron un evento para palear en algo los gastos que tuve que realizar ¡6 meses sin poder subirme a la bicicleta y dificultósamente al transporte público, no teniendo apañe de nadie a nivel económico, significa mucha plata!

Creo firmemente, que si usted quiere atropellar a alguien, como deporte, como pasatiempo, quiere tomarse “su” plata y salir ileso,  la opción es atropellar a un ciclista. Es gratis, no te pasará nada, no tendrás que pagar ni dinero ni ir a la cárcel. COMPROBADO.

Si eres ciclista en Chile,  lo lamento: si eres atropellado, eres un paria que vales menos que un ciudadano común que es atropellado también, menos que un perro callejero, a menos que le tengas un seguro (Sí, hay seguros de mascotas). Si eres atropellado andando en bici, nadie se irá preso, pero ¡Anda a bailar cueca! ¡Anda a fumarte un pito! ¡Anda a tener una matita de marihuana o te pillen con una lata de cerveza en la mano! ¡Ahí sí que llegará la ley sobre tí rápidamente! . De hecho: si mueres, puede que te pongan una bicicleta blanca para recordar lo que pasó o saldrás en el noticiario más sangriento que haya. Si sólo te accidentaste, tratamos de olvidar, no hablar del tema, probablemente más de alguien pensará “Qué latera, otra vez hablando del accidente, sí ya pasó”. Las autoridades te seguirán saludando en los eventos, haciéndose los locos de que te podrían haber respondido los correos o las llamadas para decirte “No se puede hacer nada”

Por mi parte, no me queda otra que ver por las mías en lo práctico: Probaré de estar asegurada por un año, tanto para daños en mi bici como en mí misma (No sé que tan buen negocio será asegurararme a mí luego de 3 accidentes en tiempo record, pero bue). Podrán criticarme por ello, pero ¿Qué? ¿Qué si me pasa algo otra vez? Para el accidente en Colombia, lo único que me salvó fue haber contratado un seguro de viajes donde un médico me atendió, me tranquilizó y me recetó los calmantes adecuados hasta que volviera a Chile. Probaré con este, a ver qué pasa.

En primera persona plural

(Obvio) esperemos que no me vuelva a ocurrir de nuevo, esperemos que a nadie le pase ¿Pero sí pasa? ¿Qué? Al menos en algo que pueda aportar en los gastos, que ya sé que son muchos más que la atención médica. Mientras, paralelamente, sigo trabajando en un cambio en las políticas públicas respecto al uso de la bici, porque haya más educación, porque se bajen las velocidades, porque el ciclismo sea tomado como una de las formas más sustentables y que más colaboran en la libertad y en el estilo de vida saludable (?) de las personas.

Seguiré peleando, desde mi vereda, porque hagamos algo, así, en primera persona plural, en las actividades que realizo en favor de la bicicleta y en mi acción personal y diario de irme en ella. Sí: he vuelto a andar en bici, por las calles. Aún aterrada,  soy una convencida que el miedo que no me puede paralizar ni menos terminar siendo una pelotuda que anda arriba de las veredas haciendo sentir miedo a los peatones, porque yo tengo miedo. Poco a poco voy haciendo distancias más largas, sintiéndome otra vez, libre.

No sé qué se hace ahora además de eso, pero sé que algo se debe hacer. Definitivamente, no puede ser que a hoy no se sepa nada y quede en una anécdota triste que uno le cuenta a alguien “Yo cacho a una loca que le intentaron robar, la atropellaron y 6 meses después recién puede caminar más o menos bien, pero cojea caleta”. No quiero cojear. No quiero que le pase a otras personas y que quede en nada. No quiero que mueran más ciclistas y que nadie se haga cargo. No quiero que la gente piense que atropellar a alguien, ciclista o no,  le sale gratis. ¿Hagamos algo?

De haber muerto

De repente, si hubiese muerto en el accidente, se habría movido algo más, tendría una linda bici animita y se hubiese creado un mito. Habría salido en la tele, todos lamentarían mucho lo sucedido, más de algún estado de facebook recordaría el caso y hasta gente que nunca me lo dijo, me escribiría lo mucho que me quiso. Se habrían develado más de algunas historias de mis amantes, de mis musos, los autoadhesivos de humita domicilio o las seudo estampitas de La chica de los mandados estarían en los altarcitos al lado del eqeqo y de buda, y de todas las cosas jipis, como el incienso y el palo santo, alguien diría “Yo le encargué humitas” “Tomaba piscola siempre de la misma marca” “Yo siempre la veía en las tocatas”

Sería citada cuando se hable de problemáticas de los ciclistas, habrían publicaciones con mi cara. Más de algún seudopolítico habría incluído en su discurso algo al respecto muy emotivo y mi muro estaría con más de algún mensaje post mortem que recuerde las noches bailando o escuchando música.

No me morí. Llevo 6 meses con un cansancio culiao de que todo el tiempo mi mente está tratando de recordar qué pasó y no lo recuerda. Un cansancio culiao de terapia 3 veces por semana. Un cansancio culiao que siga existiendo gente que me dé jugo por tiempo, atención cuando con cuea he podido hacerme los tiempos pa existir, sin odiar al universo por lo que pasó con un montón de cosas que no puedo hacer aún y que me muero de pena de no poder hacerlas. Cansancio de que mi columna y mis caderas se resienten, que si no trabajo no puedo pagarme nada, que me encantaría descansar pero no puedo, que no hay un puto día en que el dolor me deje en paz. Que si camino, me canso, que si estoy parada me canso, me levanto ¡Y ya estoy cansada! ¡Yo que estoy acostumbrada a hacer muchas cosas a las 10 de la noche quiero puro dormir! ¡A lo mejor sí me morí y no me dí cuenta! ¡Avísenme a ver si ando penando!

Pero claro, todo sería más romántico y hubiesen pasado muchas más cosas si hubiese muerto. La portada de esas paginitas de facebook que arman tal vez sería una linda y estilosa bicianimita, todas las putas gestiones políticas se hubiesen hecho en un segundo, hasta pondrían una plaquita o una súper ley se llamaría coloquialmente “Ley Mapapo”, todos verían el vídeo por Chilevisión y se horrorizarían de ver como mi cuerpo fue una muñeca inconciente que quizás como mierda cayó. Qué pena, dirían, qué pena.

Quiero mi brazo de vuelta, quiero mi pierna de vuelta, mi ánimo de vuelta, los giros al bailar, mis piernas sin cicatrices, mi propia percepción de mi caminata algo mejor y no ese retorcijón de guata al mirarme en un espejo y verme que soy yo la que va caminando así de mal ¿Donde venden unas piernas y un brazo con fuerza de repuesto? ¿Si trabajo cuánto tiempo me puedo comprar unos?

Dolor

Hoy es el primer día que puedo estar sentada, en una mesa, trabajando, debería estar feliz. Un mes y 2 días desde el accidente, algo así como 3 semanas desde la doble operación. Pero el dolor del brazo derecho es suave, constante, pero cuando supera la altura del hombro-ese que me gusta mostrar en los veranos y que tiene ahora una costura larga y encorvada, como calle de Ñuñoa- o cuando intenta olvidar que tuvo un accidente y carga el más mínimo peso-un cuaderno o un libro, mi compu o un plato-  es punzante y resonante. Es como si me picara una araña grande o recibiera una cuchillada, recojo el brazo rápido todas las veces, me duele el pecho, lo niego. A lo mejor alguien me arrancó el corazón de verdad, de seguro en la posta eso hicieron. No quiero ni pensarlo.

La pierna cada 20 a 30 minutos se vuelve una empanada, por lo que debo colocarla en alto como si no pudiera tenerla de otra forma nunca más, por más que hace como una semana que puedo sentarme más ratos. El dolor es profundo, constante, punzante, no se me quita, aunque le sonría a mis amigas lindas que vienen a ayudarme o aunque diga que no me duele. Probablemente sea el dolor más fuerte que he tenido en mi vida, mucho menos que los que vaya a tener,seguro, pero mucho mayor a mis recuerdo de la operación a la columna, a los cólicos renales, al colon irritable o cuando tuve un tec mucho más profundo que el que tuve ahora, esa vez que me pegué en la fonda, cuando terminábamos de trabajar en Matucana 100, hace unos años atrás.

Tengo dolor, pero no quiero más anti inflamatorios ni calmantes. Mi cuerpo recibió demasiados, me pasé 3 semanas en ese infierno de tramadol, morfina, nefersil. Me duele como cuando me han dicho que no me quieren, me duele como cuando me han humillado por no tener plata; me duele como cuando he visto escenas de traición, me duele como cuando amigos que amas ya no te aman o me he sentido horriblemente estúpida. Me duele como cuando estábamos esa noche en la carretera con una familia destruída, me duele como cada operación de mi mamá o cuando sentía ese pánico en el terminal de Buenos Aires, amarrada a mi mochila, esperando que se hiciera de día. Me duele y sé que dejará de dolerme, pero me duele ¿Qué más le voy a hacer?

Yo quiero saber si a ese chucha de su madre que iba en la moto, sabía que sólo tenía 11 lucas en el banano (había olvidado que tenía 1 en un lado, 10 en el otro), por lo tanto era la persona quizás menos robable de alrededor. Quiero saber qué pasó por la cabeza del loco del auto, cuando decidió dejarme ahí, con mi pierna-una de mis  piernas que adoro-hecha mierda, desarmada, con los huesos quebrados, sin conciencia, en el suelo, con la clavícula sobrepuesta, con la cara ensangrentada.

Me duele no acordarme, me duele la cabeza pasar todo el tiempo, volviendo una y otra vez inconscientemente a la escena y no recordar. Me duelen las cicatrices horribles que hizo ese doctor, me duelen las piernas flacas y sin gracia, me duele no adelantarme en el tiempo y saber qué tan parecidas a antes van a quedar. Me duele que esas piernas  no puedan llevarme al café, a las cuecas, a la salsa, a ver a mis amigos, a las reuniones, me duele no poder ir al parquecito a tomar este sol de otoño. Me duele el ego, la soberbia, la independecia, la coquetería, la falta de autonomía, la vergúenza, el pudor perdido después de tanto momento engorroso. Me duele no poder ir a la fiscalía por mi misma, me duele no ir a la comisaría a decirles que son unos vendidos, que cuánto les pagaron por hacerse los hueones, que me devuelvan el zapato que tiene uno de ellos. Me duele no poder ir a Zenteno a estampar una denuncia para siempre, me duele no poder sentarme en la barra a decir “Media con negra y un vaso de agua con hielo, por favor”, me duele no poder bailar. Me duele no poder ir a juntarme con gente nueva a conseguir nuevas formas de enredarme la cabeza, me duele que todas las reuniones que tenía esa semana no pudiesen ser. Me duele que mis piernas no puedan enredarse con soltura en las tuyas y reírme diciéndote ¡Bienvenido! ¡Bienvenido para siempre en mí!.

Me duele todo.

Especial Accidente: Querido diario (de avances)

Día 2

  • Empecé a hacer los ejercicios. Quería llegar a 100 ascensores, pero alcancé a hacer 50. Quedo exhausta, como si hubiese carreteado 3 días seguidos, más el cansancio del día anterior, me duermo raja.
  • Cumplo con hacer cosas sencillas y pienso que, los accidentes, deben ser para eso, para apreciar las cosas sencillas, simples, ínfimas que podemos hacer todos los días y que todo el mundo no. Voy al baño por primera vez en casi un mes. Me lavo la cara con agua corriendo y sola.
  • Me dan ganas de ponerme ropa bonita y combinada, peinarme. Mi pie se hincha y parece una empanadita. Me recuesto otra vez, por primera vez también puedo tomar otra posición que no sea de espaldas.
  • Me como una cucharada de Nutella, muy importante en este tipo de recuperaciones.
  • Me voy a echar al sofá y desde ese lugar puedo ver otra perspectiva de mi pieza, desordenada y caótica ( como siempre dirán los expertos) y desde ahí me pongo a trabajar y por fin le agarro el hilo a esta cuestión. ¡Por fin estoy avanzando!
  • Vuelvo con la silla de ruedas al baño, me desplazo por la casa, llego hasta la cocina ¡Puedo llegar hasta la cocina! ¡Yuju! Sapeo las cicatrices, la del hombro quedó maravillosa, las de la pierna parecen de saco de papas. Y bueno, “tienes excelente cicatrización” me consuelo. “Se me van las manos solas a tu cicatriz” recuerdo también. “No hueís, podría haber sido peor” grita mi súper yo. Siempre te va bien con las cicatrices y sabes como “coquetear con los apósitos colgando” murmura casi imperceptible mi ello.
  • Me llaman, me vienen a ver, fumamos analgésicos, nos sentamos a reir y a inventar nuevas formas de calentarse la cabeza. Pensamos en festivales, en la programación 2016, en las giras, en los viajes, en la música, en la integración, en los ojitos de algún niño inmigrante en su primer día de clases en Chile, viendo su carita siendo recibido y bienvenido con música de su país

Mucho por hoy, muy cansada. Mañana demás que hago 70 y pasado 90 y llego rapidito a los 100, cosa que cuando llegue a la terapia en serio, me feliciten por lo avanzado del tono y de los músculos ejercitados y no tan atrofiados. O tal vez llego a los 100 de una. O a lo mejor 200 y a lo mejor puedo recuperarme más rápido que lo que pienso o a lo mejor no. Me queda tiempo. Pero al menos, menos tiempo que anteayer o que hace una semana. Vamos por esas salsas, esas cuecas, esos viajes, ese pedaleo por la ciudad, con el vientecito en la cara, cantando y riendo a carcajadas

Día 1

salida 1
Primera salida, luego del accidente. Mi pie al aire, el suelo de la vereda, mi aguayo tapándome cuál vieja culiá ❤
  • Tuve el primer control con el médico, estoy terrible de bien (bueno, lo esperable dentro de un accidente). Puedo empezar a pisar el suelo muy de a poco, debo hacer ejercicios por miles, empezaría kinesioterapia en 10 días más. ¿Caminar bien en cuánto más? ¿1 mes? ¿Un poco más?. Aún me muevo con extrema dificultad y me mareo como si tuviese muchas piscolas encima. Como el dolor no cesa, obligada a seguir con la analgesia, lo que sí natural 
  • Me sacaron los puntos y como siempre, mi rápida y delicada cicatrización, está impecable. Sumamos 4 carreteras sinuosas, objetos de deseo y atención
  • Según el doctor, podría volver a andar en bici y bailar salsa antes de lo que me habían dicho ¡Yujuuuuuuu!
  • Estoy cansada exhausta nivel infinito con mi primera salida al mundo, pero es increíble la percepción desde “todo nuevo” “Todo bonito”.

Coquetear con los apósitos colgando

Estoy con reposo absoluto luego que un día-en mi primera semana de andar en bici luego de otro accidente que tuve-cuando iba feliz en mi bici , la Kobané, por la calle Bío Bío casi con Ingeniero Obrecht a las 19:10 de la tarde desde donde mi mamá (El Bosque) a la casa de una amiga que estaba de cumpleaños (Ñuñoa), hasta que perdí el conocimiento y un montón de personas me miraban y yo gritaba que me dolía, que dónde estaba mi bici y que no me acordaba de nada.

La gente me decía que un auto, un taxi, me había chocado y que habían anotado la patente. BJ- ZK-88. QUE EL AUTO ME HABÍA ATROPELLADO Y SE HABÍA ARRANCADO. Yo no me acordaba de nada hasta que vino una imagen: una moto, un casco que me miraba y me tironeaba el banano. Tampoco era un recuerdo, era una imagen que se me venía y que no podía dejar de verla una y otra vez.

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Yo hospitalizada en la Posta Central, con mi súper costra de rasmillada de cara. No feliz, intentando estarlo.

Otro de los recuerdos era, además de la gente diciéndome que estaba entera, fue una doctora colombiana/venezolana/ecuatoriana que me decía que estuviera tranquila, que iba a estar bien, que luego supe que era de Help, que pasaba por el sector, que la pararon y me dió los primeros auxilios y dejó mis datos en una hoja anotados. Probablemente su voz en mi oído, tan tropical, tan caribe, tan dulce, me calmaba un poco. También recuerdo que me preguntaban cosas y yo respondía, mecánicamente, como siempre me han enseñado: debo recordar mi alergia a la penicilina, intolerancia al Ibuprofeno, mi dirección,  mi rut, mis operaciones. Me costó dar el teléfono de mi vieja, porque primero dí el mío. Luego ambulancia del SAMU, carabineros, posta, dolor, mi mamá.

Tenía fractura de tibia y peroné, clavícula, TEC simple ( gracias casco Nutcase) rasmilladura únicamente en la frente. un par de heridas muy pequeñas en la mano izquierda, una aún más pequeña en la derecha. No hubo rasmilladuras en las manos ni en los brazos, sólo moretones.

El doctor diciéndome que me tenían que hospitalizar y operar, los carabineros hablaron con mi mamá y conmigo ( la verdad no me acuerdo) tenían la patente del auto, incluso, hicieron dibujos de como habría sido el accidente y alertaron a mi mamá de que incluso podía llegar a ese mismo lugar esa misma noche el sospechoso, a constatar lesiones, porque habían dado aviso a todas las unidades policiales.

Hasta ahí , todo era bastante simple. Al momento de pasar por recaudación, mi mamá firmó en blanco, pues yo estoy bloqueada de Fonasa ( ya  no corre mi cobertura que corría el mes pasado, las cotizaciones de las boletas aparecerán recién como en junio y no había cotizado aparte porque seguía cubierta ) y por lo que indica carabineros esa noche, el auto está súper identificado así que fácilmente será posible hacer uso del SOAP a la brevedad. Tanto es así que publiqué en feria Cletera la recomendación: Chiquillos, cuando tengan un accidente anoten la patente, a mí me va a salir gratis por eso. PFFF.

Hospitalizada, enyesada por mientras soy operada ( la pierna se me había deformado y tienen que hacer “Tracción” osea, tirarla hasta que quede en su lugar original).Estoy con tramadol a la vena y aún así me duele. La clavícula está desplazada y tampoco puedo moverme mucho. Pero gracias a la tecnología, mi mamá pudo escribir en mi muro de facebook y mis amigos llegaron a la posta y mi mamá por primera vez en un sin fin de accidentes y urgencias, no se sintió sola.

Poco después, llega un carabinero a las 3 y tanto de la mañana a tomarme una declaración y se lo hago notar. Me dice que está de turno, que debe hacerlo y yo lo sigo encontrando absurdo, si además de drogada por los calmantes, estoy dormida y le digo que no me acuerdo de haber hablado con carabineros porque efectivamente NO ME ACUERDO.

Luego vienen los carabineros que estuvieron en mi accidente y aquí empieza lo extraño: que me olvidara del auto porque no había tenido nada que ver, que ellos tenían un vídeo ( dejan un CD encima) que dice que no estuvo el auto ahí pero que no me lo pueden mostrar. QUE FIRME UN PAPEL EN BLANCO porque ellos van a pasar mi declaración después, a lo que les digo que no. Y lo traspasan a regañadientes.

El parte no está en el tiempo determinado, no está después. Mi mamá debe ir diariamente a la Cuarta Comisaría de Santiago y siempre hay excusas distintas: No hay nada, no se sabe quien es el carabinero a cargo, no está, los papeles están en otro lado, para mañana, no está, para pasado mañana, blá.

Finalmente hoy le pueden entregar una copia del parte en la fiscalía y la historia es absolutamente distinta: el chofer del auto aparece como testigo, pero él no estaba ahí a esa hora. Es taxi, pero andaba con su señora, también testigo, pero mucho más tarde por el sector. Nadie vió nada, carabineros que tenía todo súper clarito, ahora no tiene nada claro.

Esa noche había un camión de la basura de la I. Municipalidad de Santiago en el sector, por lo tanto es probable que las personas que trabajan en él en ese sector, hayan visto, pues la única persona que pudimos saber que estaba en el sector (el hombre que llamó a mi mamá para decirle que estaba mal), alguien que tiene un negocio cerca, indica que estaba este camión interceptando la visión.

Me tuvieron que operar en clavícula y peroné, ambas con implantes ( un clavo en la pierna, una placa con 6 pernos en clavícula) y el monto aunque no lo han querido confirmar (hoy madre anduvo en recaudación, le dicen que depende del modo de pago,pero va en más de 2 millones de pesos). Mi vida, como muchos saben a través de todas las cosas que hago como productora, como Humita Domicilio, la Chica de los Mandados y mil cosas más, depende de lo que yo me mueva, por lo tanto si no me muevo, no tengo plata para nada-nada. Lo que hicieron no es sólo dejarme mal de salud, sino atacar a mi principal fuente de trabajo: mi cuerpo y mi capacidad de movimiento.

Lo bueno es que como decía, mi mamá no ha estado sola en esto. Tampoco me sentí sola yo en ningún momento mientras estuve hospitalizada y luego acá en la casa. Pocos momentos estoy sin visitas, el cariño ha chorreado a borbotones, los mensajes de ánimo han sido súper constantes, incluso de personas con las que no hablo hace meses, con las que no hablo tanto o con la que simplemente, me enojé. Puro amor, pura buena onda, puros ánimos. Como escribí por ahí, es tanto el amor que ni si quiera he pensado mucho en el desamor, no me queda ni tiempo ni ánimos, es como si el amor me ha permeabilizado contra cualquier mala onda.

Hay gente que me llama todos los días desde otros países para saber como estoy. Tengo amigas que se han quedado tardes completas conmigo, que han organizado el evento que estamos planeando para hacer plata.Tengo una abogada que a través del Muévete (colectivo de organizaciones ciclstas) me apoyará y patrocinará en las gestiones pertinentes. Todas las personas que han estado cerca de verdad han sido súper cuidadosas de no pasarme a llevar y súmamente respetuosas conmigo, mi mamá, mis compañeros de casa y justamente eso, su compañía y amor ha permitido que mi leeenta recuperación no sea tan terrible. He mantenido el ánimo arriba, me he quebrado en muy pocos momentos y he mantenido un humor enorme, aceptando las situaciones engorrosas riéndome a carcajadas. ¿Qué otra cosa me queda? ¿Ponerme a llorar? ¡Si ya he llorado caleta y sólo se me salen las lágrimas cuando me duele mucho!

mama
La más mejor, la más apañadora, la que esta en las buenas, las malas y las locuras todas. La que me da alas para ser libre, respetuosa, agradecida, concreta, autónoma, feminista y pensante. ¡Cuanto te amo, mamá!

Mucha sensualidad rodeándome: Tengo una sabanilla, que es una suerte de pañal extendido. Tengo una chata, que utilizo cuando tengo ganas de hacer pipí o caca, pues no puedo moverme. Ahora quiero ver tele, pero el control no está cerca. No tengo plata, acabo de comprobar que mi pierna está quedando más flaca y menos tonificada y eso me dió pena enorme. Una huevada, pero me dió pena. Tendré que ponerle harto pa que vuelva a ser, para que ambas vuelvan a ser esas piernas de las que me jacto de cuando en vez. Por otro lado visualizo el caribe, ese donde se toca gaita y tambor, como próximo destino ¿Podría acaso no pensar en mi proximo viaje? Imposible. No sé que va a pasar conmigo, esta semana, la próxima, después del evento, pero de lo que sí estoy segura es de un par de cosas.

1. El evento a beneficio se llama “Todos con Mapapo” o Maldición Gitana y será el lunes 8 de Junio desde las 20:00 hrs en  Maestra Vida, ubicada en Pio Nono 380 , esquina Santa Filomena (Barrio Bellavista) Santiago de Chile. La entrada costará $3000 hasta las 00:00 hrs. después $4000. Más información en el evento de Facebook  . Si no quieres/puedes participar pero quieres apoyar de alguna forma ( como comprar entradas simbólicas por ejemplo), contáctame por interno. No,no necesito tu limosna, te estoy invitando a un evento como cualquier otro de los que te invito, sólo que sabes para qué es la plata. Si alguien lo siente así, puede meterse su plata por la raja. Besito :*

2. Ya tengo mi primera cueca prometida ¿Y mi primera salsa? ¿Y mi primera pedaleada? ¿AH? ¿AHH???

3.  Pase lo que pase, la denuncia en Zenteno va. ¿Hasta cuando tenemos que quedarnos callados?

4. “Y empezar a dar amor/ y a recibirlo, si estás dispuesto a darlo”. He recibido muchísimo amor, hasta límites que no me había imaginado. De seguro, mucho, es porque mi disposición a recibirlo esta vez, ha sido abierta, honesta y sincera. Está bueno el ejercicio de explicitarlo, ojo ahí. Y también de alejarme rapidito del des-amor.

5. La paciencia, el buen humor y la buena onda, todo lo alcanza. No quiero nunca (más?)que los problemas, las dificultades, los achaques, los dolores, hagan de mí una persona amargada, seria, fome, aburrida, triste ¡NUNCA! A mí me han pasado muchas cosas, pero siempre hay cosas más terribles. Seguro.

6. “Coquetear con los apósitos colgando” será mi próximo unipersonal  ¿Se puede coquetear cuando estás en el peor momento de tu vida? ¿Se puede querer a alguien que huele mal, tiene el pelo desordenado, tiene dolor o está muy enfermo? Yo creo que sí. Gracias a todos los que me han hecho creer que sí :*