Día 11: Regalos

Desde que tengo uso de razón mi madre me ayudó a cranear las más ruidosas confabulaciones con respecto a regalar cosas. Ya sea para los cumpleaños o las despedidas, fue siempre la manera de demostrar el cariño y la buena onda que uno sentía por la persona. Hubo casos donde sentí mucha verguenza de regalar cosas hechas por mí (en la mayoría de los casos), pero un poco sentía que no me quedaba otra: no podía ser infiel a esa naturaleza mamona. Era lo que había que hacer.  aunque hay que hacer la salvedad que no soy de regalar por obligación sino porque me nace y punto. Pero en ese “nacimiento” de mamonería (que no siempre va al mismo tiempo de fechas en las que “hay que regalar”), siento que es lo que hay que hacer.  Y así muchas veces mi casa se llenó de papeles de colores, de madrugadas con una mesa llena de pegamento, porque alguien estaba de cumpleaños o se iba a un país lejano.

Regalé bolsas bordadas, regalé vasos de mi casa tallados con el nombre, regalé collares, banderas chilenas, ropa. Regalé cosas mías porque sentía que era importante celebrar y demostrar lo que uno sentía. Una vez se iba una vecina y le regalé un arito de perla cultivada que me había regalado un tío en “señal de nuestra amistad”. Maraca culiá, nunca más supe de ella.

No me acuerdo exactamente en qué momento dejé de regalar cosas. Fue hace años igual, puede ser de esa vez que pinté una polera  y la terminé los días antes de no volver a hablarse más. O tal vez esa vez que conversábamos en Mendoza de lo que hacíamos sólo por el “deber ser” y no por lo que “queríamos hacer” y me traje un peluche que le había regalado a una niña (sí, fui la peor, se lo quité), porque en verdad mi primera intención era regalárselo a otra persona el que terminó en el cuello de alguna  peuca . O esa vez que una simple caja de papel armó la 4ta guerra mundial. Ah si, ahi debió ser.

El otro día cuando fui a Pomaire, los ví ahi. Unos platitos chiquititos como para echar salsas varias. Pensé en un par de personas a las que les podría regalar. No random, no al azar, pero si personas que no necesariamente eran las obvias. E impulsivamente las eché junto a lo que iba a comprar. Aún tengo los pocillos de una amiga que tiene casa nueva y los otros de una de mis mejores amigas secas para andar organizando malones. Parece que derrepente había vuelto en mí las ganas de sorprender a alguien, cranearse tonteritas que hacen que otra persona a lo menos se dibuje una sonrisa por el detalle. Eso no puede morir, a uno no se le pueden morir las ganas por querer sorprender a otro. Pero parece que hace un tiempo ahogué todas esas cosas para “parecer” menos mamona. Una tontera.

Regalar pareciera que abre una ventana más que en la otra persona, en uno. Disfrutai doble: buscando y esperando reacciones. Y casi pareciera que no es el regalo en sí, es la sensación y como bien dice un amigo, soy adicta a las sensaciones. Y así es como me acuerdo de la voz feliz que me pone una de mis mejores amigas (una de las únicas personas que seguimos la costumbre de hacernos sorpresas) cuando me dice ” Te tengo un regalo” y cuando nos juntamos me mira con esa cara con los ojos bien grandes (más).  O ver a la misma casi llorar al  ver que te esforzaste por hacer una bolsa bordada a mano.Impagable.

Me gusta eso de crear códigos con otras personas, “tallas internas” eternas entre una persona y yo. Y si hay algo bonito de los últimos días es saber que volvió a renacer esa sensación. Hoy están de cumple  dos amigas, una pequeña  y una nueva. Y ya tengo en la cabeza qué es lo que les voy a regalar y ¡Tengo unas ganas de verles la cara cuando eso pase!

¿Y a ti? ¿Te gusta regalar?

Día 10: Daniel Zamudio y el respeto.

Hice un par de tweets que parece que a la gente les parecieron interesantes a raíz del caso de Daniel Zamudio, joven agredido y finalmente fallecido por única razón de ser homosexual  :

Cuando usted ningunea a los peruanos, a las mujeres, a los flaites o a quien sea, su patada es igual de macabra y letal

Los homosexuales no deben ser tratados mejor sino IGUAL que cualquiera otra persona. Lo mismo en otras discriminaciones

Todos los días discriminamos. Porque la primera definición de discriminar es separar o diferenciar entre una cosa u otra, y eso puede ser desde ir a comprar pan a un lado o a otro, separar las lentejas buenas de las piedras o elegir un video de youtube u otro. Sin embargo, la siguiente definición es macabra: Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad . Es terrible pensarlo, pero es la cosa más común que hacemos cuando pelamos a alguien que no conocemos y suponemos cosas como “debe ser una maraca ¿no hay visto como se viste? , Ahh pero ese loco es colombiano, seguro que anda en algo turbio, Es de universidad privada seguro. Porque estamos claros que podemos tener todas las razones del universo para pensar que hay ciertas cosas como la religión, el país de donde viene o su condición sexual puede que planteen ciertas caracteristicas que hagan un prototipo en nuestra cabeza, pero eso no es nada más que un prejuicio.  No todos los chilenos somos ladrones, aunque muchos hayan robado.

He sido narigona, flaca, jorobada, enfermiza, católica, mujer,pobre,con estudios superiores incompletos, soltera, hija “natural”  razones suficientes para ser agredida en un país donde no cumplir ciertos cánones es signo de algo, que eres de una determinada manera, actuarás de una determinada manera y peor aún puedes molestarle a otros que tú seas así. No por como soy o fui o  qué cosas hacía, si no por qué parecía,  o qué creía la gente que pienso o de lo que soy capaz, apriori de cualquier otra razón. Una imbecilidad, pero súper común. Yo creo que todos hemos sufrido discriminación por algo y lo peor todos hemos discriminado por algo.

Sólo quiero decir (ya se ha dicho bastante) al respeto que mi opinión en NO pensar que eres igual sino que mereces el mismo respeto que cualquier otra persona y que con quién te acuestas sea hombre o mujer no puede ser un indicador de ello. Un chuchesumadre será heterosexual o gay, no hay diferencia ¿Me explico?  Un buen trabajador será bueno siendo gordo o flaco, peruano o chileno. Hay delincuentes en familias bien constituídas y en las disfuncionales. No me gusta cuando empiezan a formar ciertos guetos comunicacionales donde nadie puede criticar a alguien porque pertenece a un cierto grupo. Ejemplo: Si hay algún dirigente mapuche, gay o mujer, que sean intocables por ese hecho. Insisto: no creo que los homosexuales, los mapuches, los peruanos, los negros, las mujeres sean MEJORES  que los que no lo son. Siento que en ese sentido somos IGUALES y merecemos el MISMO respeto. No más, no menos.

Yo aspiro a que la muerte de Daniel logre remecer en algo a esta sociedad machista y descalificadora, habitual y profundamente arraigada en todos nosotros, querámoslo o no; que alguna vez nos tratemos con el mismo respeto que merecemos cada uno y no con esas falsas diferencias que nos dividen absurdamente entre los que son algo o no lo son. Buen viaje Daniel.

Día 9: Y todo por 8 lucas

Navegaba por facebook el miércoles pasado, cuando una ex compañera de colegio con la que habíamos conversado caleta el último tiempo me dice que si me interesa trabajar de extra. Eran 8 míseras lucas, pero la verdad la tarde no se veía muy auspiciosa y a nada, siempre es preferible tenerlas a no tenerlas. Además que eso de hacer de extra aunque a veces es súper pajero y cansador, si uno se lo toma con calma, puede disfrutar de lo que sucede, con la conversa con la gente. Entre quedarme en mi casa pensando en qué podía hacer o ir, preferí ir. Además necesitaban a otra persona, así que una amiga que no compartía hace tiempo partió también.

Había que estar a las 13:00 en el metro Vespucio Norte. A la mierda, considerando que yo estaba en Universidad de Chile y mi amiga en Plaza Egaña y eran como las 11:30 de la mañana. Pero apurándose, demás que alcanzaba, aunque ya tenía que considerar en que no almorzaría en casa de madre y no sabía si tendría donde comprar y probablemente me MUY cagaría de hambre. A penas llegué, hablé con la persona encargada, le pregunté de qué trataba la pega. Me dice que es un comercial del Mineduc respecto a las becas que entregarán y que será como que un chiquillo recibe la beca y somos los amigos que nos ponemos contentos por él. Se me revuelve el estómago tanto como a mi amiga que llega un poco después, pero decidimos ir “a cachar qué onda”. Derrepente ni nos vemos y por último ya estábamos ahi.

Llegamos y obviamente tuvimos que esperar cerca de hora y media bajo el calor, para que nos empezaran a llevar en van hacia las instalaciones donde por fin se grabaría. Era en  una productora llamada Moviecenter ubicada al final del Rosal , cerca de Ciudad Empresarial, a los pies de un cerro. Nos indicaron instalarnos bajo unas mallas de kiwis que estaban instaladas en una suerte de esqueleto de cobertizo, donde hay instalada una mesa de plástico y un cooler sobre  el pasto súper higiénicamente, al igual que las bebidas y panes que comeremos después. El lugar no me parecía tan terrible si teníamos que esperar 20 minutos o media hora, pero varias horas después (cerca de las 18:00 y siendo el día más caluroso de marzo con 35 grados) me pareció una pésima idea. Osea: cerca de 100 personas, con un sandwich y un vaso de bebida, esperando sin asientos y a todo el sol esa cantidad de horas, en realidad me parece inhumano, como casi documental de inmigrantes de medio oriente. Pero a ratos entre la conversa, mojarse bajo la manguera, se pasa. Además de pensar que ahi tenía 8 lucas seguras, que me servirían para juntarla a otras platas pa poder pagar cuentas, motivaban mi perseverancia pese a las condiciones.

Cuando ya el calor amenazaba con un dolor de cabeza del terror y después de haber recibido el comentario y las miradas de macho de contrucción de los técnicos que se encontraban  justo a la pasada al baño, vino una gota antes de rebalsar el vaso:

-“Chicas! ¿Para dónde van? Los extras deben ocupar el otro baño, el de afuera, este es para los técnicos”

-Ah, pero si hemos venido varias veces, nos dijeron que el baño de mujeres está acá

-Si, pero ya no lo pueden usar más, deben ocupar sólo el de afuera

-Pero afuera sólo hay de hombres

-Desde ahora lo ocupan entre los 2

-Gracias, muy AMABLES

Luego de eso, con rabia por estar a punto de mearse y tener que devolverse al baño de hombres que  ya estaba con ese olorcito a meado característico, abro la puerta y sorpresa: chiquillos que tampoco sabían que el baño era compartido, hacían sus necesidades con la puerta semiabierta. Ah: y obviamente al cachar que hay minas NO lo cierran tampoco.

Luego de por fin orinar, ya choreada con la hora, el calor, el trato de los técnicos que 2 minutos antes nos estaba cuarteando, nos llaman a un grupo reducido a entrar a la grabación donde dirigía Boris Quercia y otros viejujos peliblancos con harta cara de directores de cualquier cosa audiovisual. Y bajo las instrucciones, empezamos a caminar hacia esta escena que nos dejó paralizadas: una mesa, con un fondo extremadamente cliché de cocina de casa (con ollas y cebollas colgando) con una familia con abuelitos y cabros chigos y todos alrededor. Todos se veían absolutamente bien pr separado (osea no era por ejmplo una fiesta donde podríamos pasar más piola) y en microsegundos me imaginé esa imágen con un logo rojiazul del gobierno y con una voz en off de mierda que dijera lo bonito que es la educación en Chile. Qué irónico, yo que tenía que estar esperando millones de horas pa ganarme 8 lucas (que obviamente serían sin boleta, evadiendo impuestos en un comercial del gobierno) todas cagonas, porque entre otras cosas, no puedo terminar de estudiar en Chile, amarrada de pies manos y boca por las deudas y las becas al peo que no me ayudaban mucho en nada ¿Irónico no?

Miré a la Claudia y le dije “Hueona, yo me voy de estan hueá. No estoy dispuesta a que me trolleen de por vida y pa más por 8 lucas todas cagonas. NO”. Cuando me dijo yo tampoco y dijímos casi al unísono “Vamos” . Devolvimos una polera y sin si quiera avisarle a la amiga que me había invitado, abrimos la reja y nos fuimos, a pararnos en esta calle que quedaba al final de la nada.
Pero, como un acto sicomágico de dejar cosas para recibir otras, cuando recién nos planteábamos como mierda salir de ahi , nos paró un jeep de un loco que probablemente jamás había llevado a gente a dedo desde ese lugar. En el intertanto hasta el metro, nos contó de su vida de gerente y nos ofreció pega, otra ironía frente a nuestra situación de buscadoras de pegas compulsivas y esta oferta que llegaba del cielo venía a dejarnos al menos una sonrisa en la cara. Nos dió su tarjeta y nos despedimos.  Cuando íbamos a tomar el metro, nos dió tanta paja encontrarnos con esa cantidad de gente, que hicimos monedas y nos compramos un par de latas , caminando hasta el infinito, aprovechando de contarnos las novedades de los últimos meses. No todo estaba perdido si corría vientecito, bebíamos descaradamente unas cervezas heladas por plena Av. Recoleta  y esas 8 lucas no valían nada frente a mantener lo que pensamos, a compartir un rato como amigas y sobre todo a que no me trollearan el resto de mi vida por aparecer en una publicidad engañosa, la más engañosa de todas: que la educación se mejora con parches que en nada ayudan al problema de fondo.

Día 8: Lugares para ir a conversar

Conversar es de mis deportes favoritos, ya lo habrá notado. Perdón si aún no lo sabe: me gusta MUCHO conversar.

Y hoy es un día donde no me interesa tener sexo desenfrenado, ni bailar  sudando hasta que me canse, ni de pelear por la red social. A lo mejor no es que ande emo, es que ando tierna, regalona, teniendo sólo ganas de quedarme mirando la ventana, sabiendo que estai aquí cerquita. Pero antes de eso me encantaría conversar. Reírme, hablar tonteras, imaginarme textos de una teleserie en la que siempre hay una protagonista en tercera persona, que le puedo atribuir las cosas que me encantan y las culpas y las fallas y que siempre se enamora, en cada capítulo de señores que se parecen a tí. 

El Huaso Carlos: No, no me equivoqué. El Huaso Enrique es un local que queda en plena calle Maipú, entre Huérfanos y Compañía. El Huaso Carlos queda cerquita de ahi pero por Esperanza y es entre shopería y botillería, que se quedó hace 50 años para quedarse intacta como una foto. Es el local que te sirve el vino EN LA CAJA, las papas fritas hechas de verdad y se puede bailar cueca. Claro, si es que no te echan porque ya es muy tarde. De ahi dicen que han nacido grandes amores, con la mejor fotografía de fondo.

Yungay Viejo: Una barra que llama a sentarse y tomar chela, aparte los dueños son un amors (siempre tengo la duda si estoy saludando a uno o al otro, es que son gemelos). Tienen buena cerveza, sobre todo porque a mi en gral NO ME GUSTA LA CHELA. Frente a la plaza Yungay, un espacio exquisito para sentarse a arreglar el mundo.

Dos Gardenias Cuando empecé a ir frecuentemente a bares de mala muerte, partí por este. Si, hubo un principio. Siempre hay música en vivo, siempre tienen ese Amaretto Sour del terror. Como hay bulla tiene que estar cerquita, además como el local es chiquitito, se presta pa la conversa previa al romanticismo estail. O a contarle a la mejor amiga detalles sabrosos del hijo de puta de turno.

Conversería de Julio: Cada vez que siento que todo se me va a derrumbar, voy a perder mi tiempo al café de Julio. En verdad no es que vaya a perder mi tiempo: simplemente voy a perder el reloj y la pena, voy a perderme unas horas en simplemente escuchar o conversar de cualquier cosa. De cualquieeer cosa. Julio, ex marino y de una

IMG_3839personalidad alucinante, tiene escasas 4 mesas en su local en pleno barrio Bellas Artes. Probablemente pasaste millones de veces por ahi y jamás notaste su local. Y si, su giro es Conversería. La idea es ir a sentarse a tomar un café o un jugo o una empanada (las mejores de Santiago) pero más que eso la tónica es conversar ¿Crees que no podía existir un lugar así en Santiago? Bueno, te cuento que sí existe. Y no, no te voy a invitar jamás. A Julio le carga que lleve gente extraña.

¿Otros lugares para ir a conversar?

Día 7: Algunas cosas prácticas de vivir como solter@.

Sorry, pero entiendo como la gente mayor de 25 años vive con sus papás.Siento que a cierta edad es imperativo el hacerse cargo de la propia vida o incluso algo más importante que eso ¿Cómo no te molesta seguir dando explicaciones? ¿Cómo no tienes ganas de vivir TU VIDA? Está bien: Quizás te encanta tener la comida hecha (a mí también, de hecho es mi principal tope) , tener la ropa lavada, el baño limpio, etc. Pero ¿No te dan ganas de invitar a quien quieras a quedarse contigo sin caritas ni preguntas? ¿Hacerte cargo de tus cosas? ¿Tomar tus propias decisiones?  ¿Dejar de vivir a expensas de tus papás?

El otro día me encontré con un amigo de la época de la Universidad y nuestra conversación fue básicamente el que al haber optado vivir solos,  disfrutábamos del aprender a hacerse cargo de nuestras vidas.Tomar malas decisiones como dejar la ventana abierta o manchar una blusa por dejarla remojando con ropa de otros colores, quemar la mejor olla que tienes o no ir a comprar al súper antes de la hora de cierre son parte de aprender.  #aquiennolehapasado digo yo.

  • La comida: Una cosa es ayudar a cocinar y otra es hacerte la comida tú por necesidad. Evaluar los tiempos entre querer comer y comer y ese proceso incluye pensar, comprar, cocinar y debe ser parte de un todo. Porque no sacas nada con pensar en comer puré con carne, si compraste papas y no compraste leche u olvidaste descongelar la carne.
  • La despensa Ese olor extraño proviene probablemente de los tomates que compraste hace semanas, de los duraznos que torpemente dejaste en la bolsa o de la crema que lleva más tiempo abierta que los 3 días que dice el envase.Por eso comprar lo justo en perecibles pasa a ser fundamental . Un kilo de cualquiercosa ser un atentado, porque NO  te dura un mes y lo más probable es que termine podrido. Ahora con los no-perecibles la cantidad se dobla. Siempre serán agradecidas toda esa linea de cosas instantáneas sin mucha elaboración, conservas de lo que sea, comida rápida y congelados. Créame que a la hora del hambre, hacen la diferencia entre morir o vivir.
  • El pan: El pan merece un punto aparte. Porque si terminas muy tarde la pega o eres como yo que recuerda muy tarde que para tener pan HAY QUE COMPRARLO EN UN HORARIO NORMAL porque o si no te quedarás sin pan para la noche o sin pan para el desayuno y así puedes pasar semanas cagándote de hambre hasta que por fin te acuerdes de comprarlo antes. O como me pasó alguna vez, que la señora del almacén me preguntó si me acordaba de comprar pan cada vez que fuera.
  • Utensilios de cocina: Recién viviendo solo uno puede saber qué es lo que necesita para preparar comida, esas cosas que nunca tomaste mucho encuenta porque simplemente ya estaban Pero la espumadera, el nunca bien ponderado abrelatas, y hasta el guante pa no quemarse en el horno, serán utensilios que jamás estarán de más y que probablemente no necesitaste hasta que descubriste que no los tenías. Bienvenid@ al pasillo que nunca miraste en el Homecenter.
  • Pagar cuentas Una cosa es pagar cuentas y vivir en la casa de tus papás. Otra cosa es pagar cuentas, olvidarlas y quedarte sin luz, agua, teléfono, agua caliente,o MAL DE MALES : sin internet. Y lo peor única y exclusivamente por pelotud@. Te aseguro que después de alguna talla por el estilo te acordarás para siempre de pagar con anticipación
  • Planchar: Es un verbo que en la mayoría de los casos se olvida hasta que tienes algo en especial con algún cliente o una entrevista de trabajo.Punto, se acabó el tema.
  • Ahora limpias tú: Mientras antes eras mucho más hospitalario invitando a gente a tu casa, ahora te pones un poco más cuátic@ porque si quiebran los vasos son TUS vasos y si ensucias serás TÚ el/la que debe limpiar.
  • Soledad: Una cosa es vivir solo otra cosa es la soledad. Porque es algo que tú mismo elegiste, pero a veces como que te carcome. Y te la tienes que bancar. Y a veces está bien vivir solo y pasar ciertas soledades para aprender a estar con otra gente también.
  • La ducha : es tuya y de nadie más. Y puedes estar horas o no, pero la sensación de ser dueñ@ de una ducha, es de las mejores cosas del mundo mundial.
  • Salir y entrar a la hora que se te pare la raja: Siempre salí y entré a mi casa a cualquier hora. Pero que no vengan los comentarios en cola como ¿Y vas a salir? ¿Y tan tarde? ¿Recién venis llegando? ¿Y quién es esa paersona que vino a dejarte? blablablá es adorable.
  • Los platos: Si no lavas los platos en semanas, puedes quedar con platos con cerritos que jamás podrás sacar.  Incluso algunos los tendrás que botar porque simplemente no hay caso.True.

Bonus Track:

La visita de padres : Momento en el que debes demostrar que puedes hacer las cosas solo, pero siempre está tu mamá para hacerte ver que lo puede hacer mejor que tú, más rápido que tú. Pero en ese momento psicomágico en que puedes hacerle ver que ya cortaste el cordón umbilical y puedes decir: pero lo estoy haciendo yo.

¿Comida de casa? ¡Bacán! : A mí me gusta cocinar, pero para otras personas. me da una paja sobrehumana el cocinar para mí sola. Así que cualquier comida de casa, a diferencia de mis amigos que viven con sus padres 24/7 es un manjar. (Ya sabemos que hago trampa y como donde mi madre porque vivo a escasa media cuadra, pero no 24/7)

Hay cosas que uno jamás aprenderá a menos que se vaya a vivir solo. Porque puedes estar muy acostumbrado a hacer todas las cosas en tu casa, pero otra hueá muy distinta es enfrentarse a la soledad y a todos esos mounstros que se hacen gigantes una vez que cierras la puerta de tu nuevo hogar para hacerte gande. No por nada existen los libros de receta, las montañas de flyers de comida a domicilio, la gente que hace aseo por días o la gente que definitivamente vuelve a la casa de sus padres sin fecha de retorno al vivir solos hasta que se van con sus parejas.

Perdón a todos los que siguen viviendo con sus papás y se sienten atropellados por mis palabras, pero de verdad no puedo entender como a los veintitantos sigues viviendo con ellos. Y no porque no los quieras si no porque es importante convivir primero con uno mismo para poder convivir con el resto ¿O no? . Si está en la duda, inténtelo como experiencia extrema. Si lo siguen manteniendo pero tiene la opción de irse a vivir a otro lado, aproveche. Pero deje la comodidad y aventúrese. Por último si le va mal, guárdese el orgullo en el culo y se devuelve, pero no deje de intentarlo.

Y a ti que ya lo intentaste ¿Qué te ha pasado viviendo sol@?

Día 6 : Algunas cosas incómodas de estar enferma

A raíz de mi nueva sesión de achaques de vieja cólicos  y paseos veraniegos por 2 centros de urgencias en las horas pasadas, es que me empecé a acordar de muchas cosas que uno pasa cuando está enfermo. Cosas pajas que si usted tiene una salud de mierda como yo, las ha pasado más veces y si no, alguna vez en la vida las va a pasar. O tuvo que acompañar a alguien en ese proceso.
 
  1. Ser pinchado. No soy muy alaraca con los pinchazos, pero siempre será una lata. Además ser pinchado, tener mangueras que salen de tus brazos y que te dejan sin poder ponerte algo tan simple como una chaqueta. (No me crees? Intenta ponerte una chaqueta con un suero colgando po!). O peor:  Que te pongan una vía mal, entonces te la tienen que colocar de nuevo.
  2. Que te hagan tacto (vaginal o rectal):  Cualquier cosa que te metan por tus agujeros preferidos con guantes y sobre todo sin amor ni calentura es y será súmamente incómodo siempre. Y lo peor es que te dicen “Yo sé que esto es incómodo, pero ¿Te duele o te molesta? Y piensas  ¡Qué voy a saber si me duele o me molesta, la concha de tu hermana! -mientras sientes que esos dedos te llegan a las amigdalas.
  3. Que te saquen los puntos de cualquier cosa. Siempre te dicen que no duele y te duele igual.
  4. Hacer pipí en receptáculos extraños  como un tubo de ensayo, una chata, un riñón ¡Si uno debe mear en el baño! ¡Esa hueá es antinatura por la chucha! Ahora el hacer un exámen de deposición, eso es aún más paja, pero sabemos que es necesario.
  5. “Desvístase de la mitad para abajo y coloque las piernas allá arriba” Usar camilla ginecológica siempre SIEMPRE será incómodo.
  6. Desnudarse frente a alguien que no es tu pareja ni tu familia: O desnudarse sólo la parte de abajo y/o ponerse una camisa de dormir de hospital donde con esas amarritas igual se te ve hasta el alma.
  7. Tener que tomar remedios de mierda: A  mi me carga tomar pastillas  de cualquier tipo, además siempre olvido a qué hora tomarlas. Además a veces tienes que tomar tratamientos que te hacen bien pa una cosa pero te hacen mierda, por ejemplo la guata. Entonces ahi tenis que tomar el tratamiento más las pastillas pa la guata. Pero te dejan la cagá en los dientes, así que tenís que tomar una tercera pastilla pa…y así tienes un montón de pastillas que ya perdiste la cuenta para qué son. Y lo peor de lo peor: no puedes tomar ni fumar ni ir a bailar 😦
  8. Tener que estar acostado cuando: Hacer reposo es rico, pero cuando queris puro hacer mil otras cosas más, no. Al principio es hasta entretenido, después es paja.
  9. Estar en la UTI /UCI : y que te puedan ir a ver sólo 15 minutos. Estai contando una historia y ya se tienen que ir. O se demoran mil horas en ponerse todo lo que deben. O que simplemente no puedan entrar a verte.
  10. Sentirse drogado por calmantes pero no puedes disfrutarlo como si fueran otras drogas. Niunllobri.
  11. Permisooo, le voy a tomar la presión : Cuando estás hospitalizado o en observación, que te hueveen cada cierto rato para tomarte los signos vitales.
  12. Responder preguntas incómodas: Lo que le sale de la garganta ¿Es trasparente o verde? ¿Pero de dónde sale ese flujo? ¿De la vagina o del ano? ¿Viscoso o líquido? ¿Rojo o cafesoso? ¿Con qué se cuida? ¿Ha hecho algún movimiento extraño?
  13. Que te tengan que hacer exámenes incómodos. Mención especial a tooodos los exámenes que le hacen a las mujeres (pap, ecografía transvaginal) y los que le hace el proctólogo a los hombres.
  14. Forever alone:  Que la gente piensa que estás tan grave y que no te puede ir a ver y que en verdad estás muriendo del aburrimiento y esperas que te vengan a ver.
  15. Estar con sondas:  para mear no es tan incómodo como que te vengan a ver y está el tiesto-receptáculo ahi abajo. O drenaje y está ahi abajo. Y derrepente alguien va a buscar algo que se le cayó y se encuentra con 2 tiestos gigantes de sangre y pichi. Bonito.
  16. Mal de Dr. House: Ver que tienes un diagnóstico raro y no tener un computador cerca para averiguarlo. Pensar que puede ser algo parecido al Lupus o que desencadene una guerra mundial con la OMS
  17. Permiso, vamos a tener que rasurar: Que por una operación de urgencia te tengan que rasurar y tus órganos sexuales pasen a ser vilmente unas cositas que van y vienen entre una máquina de afeitar y las manos de algún auxiliar sin respeto.
  18. Monga: Que empiezan a pasar los días y no puedes depilarte y ves con horror tus pelos creciendo.
  19. Volver a avisar: Tener que avisarle a alguien que quieres hacer pipí o que ¡milagro! hiciste caca y tienes más de 3 años.
  20. Recibir regalos de mierda como camisa de dormir /pijama que jamás te pondrás, pero como no tienes más y tienes visitas y no puedes andar en pelota, tendrás que ponerte.
  21. Odiar a un imbécil y tu imbecilidad: Enterarte que tu ex pareja te pegó alguna infección sin importancia pero que debes avisarle a un par de personas a las que juraste no volver a hablar en la vida.
  22. No andar depilada o con ropa interior humillante cuando te pilló una urgencia o un accidente: Mal. No te podía pillar cuando andabas con el depilado fascinante ni con esos calzones de encaje. Nop, se te ocurre doblarte la pata cuando andai de monga o cuando ocupaste el comodín del calzón de abuela que tenías en el fondo del closet.
  23. Sentirse vulnerable y que aunque queris discutir por alguna decisión no te da el cuero pa hacerlo.
  24. Andar con yeso:  O bañarse con yeso. O peor: que a los 20 días te empieza a picar la mugre acumulada.
  25. Tener que contar tu historial de relaciones sexuales, periodos menstruales, donde hiciste pipí, que hiciste y qué comiste y con quien  y otros tantos datos a alguien que no es tu mejor amiga. Por lo tanto viene otro momento desagradable: sacar la cuenta de cosas que no querías sacar la cuenta. Bonus track: que tu mamá/papá/pololo esté mirando esas cuentas con cara de interrogación.
Estar enfermo siempre es incómodo, pero véale el lado bueno: es la obligación de descansar y sentirse apapachado. Y si uno no estuviese enfermo de vez en cuando, se creería superhéroe invencible y a veces la única manera de batallar con eso es un remezón para sentirse vulnerable y aprovechar todo lo lindo de la vida y su fragilidad.

¿Y a ti? ¿Qué cosas te ponen incómod@ de estar enfermo?

Pd: Ya sabemos que no seguí con mi desafío de 30 días, 30 post de corrido. Pero lo seguiré igual, sin que nadie se de cuenta ¿Bueno?

Día 5: Mi padre, mis hombres.

El hombre sin cabeza.

Mi padre, a quién escasamente conozco, nunca me vió cantar en el coro del colegio, no me dijo que me veía bonita con un sombrero en la cabeza, menos aún lidió con alguna de mis tantas fiebres de madrugada, qué decir si se enteró de la angustia en el aire cuando me operaron de la columna. He escuchado su voz por teléfono unas pocas veces, tal vez no más de 5. Lo único que me liga profundamente son sus ojos tan iguales a los míos y el gusto por escribir.

No soy la única que el vicio de tener una imagen paterna ausente, inexistente o a medias nos ha cagado un poco la cabeza . Será que las mujeres se ponen choras, o nos gusta la sufría de teleserie; será que hay algunos que de verdad no tienen pantalones o será qué. Muchos que abortaron la idea de ser padres, pero no sus hijos. O hijas, como yo. Pero en las veces que pienso sobre el tema no llego a ninguna conclusión decente: hay cosas que tengo todavía por solucionar.

Tuve siempre un speach para salir del paso “Mis papás viven separados” que no me lo cuestioné hasta mucho tiempo después de repetirlo como loro sin si quiera imaginarme dónde estaba él, porque no vivía con nosotros o por qué yo no lo conocía. En mi ambiente infantil nunca sentí su falta ni envidié al resto, pues para mí el panorama era así y parece que los papás de mis amiguitas tampoco eran demasiado existentes como para que yo me diera cuenta. Ah no, me equivoco: tenía una amiga que su papá era el que -a pesar de una mamá presente físicamente- él se preocupaba de todos sus cosas, pues su mamá como que no la pescaba mucho.  O tras amigas que el papá siempre les traía regalos de sus viajes o las castigaba cuando hacían algo malo. No me acuerdo de haber sentido particular un sentimiento hacia esa situación, pero me llamó siempre la atención. Con los años o mejor dicho con ciertas etapas hueviás como la adolescencia o mi salida de la burbuja de mi época de niña buena, se empezó a hacer más latente que algo importante faltaba en mis procesos. Quería ponerle una cara, una forma a ese ser e institución que no me representaba nada, pero que por algo sentía su falta. O algo así.

Tengo claro que mi relación con los hombres (con la mayoría al menos) se generó  de una forma extraña, para explicarlo mejor se simplifica en 4:

  1. En la que el esquema es que siempre hay un abandono-rechazo, una dependencia emocional y alguien que se queda confirmando la hipótesis de no merecer ser querida/aceptada. Conchesumadre, es muy doloroso pensarlo, pero si repito el modelo probablemente se repita una y otra vez en millones de oportunidades a lo largo de mis años con profes, jefes, coordinadores, amigos, parejas y un largo etcétera. Largo.
  2. No hay abandono ni rechazo, por lo tanto hay que provocarlo: Hay ciertos casos donde el modelo no es así:  y ahi viene el auto-boicot imperante y macabro: esto no está funcionando bien, él debe entender que me tiene que rechazar. Y pese a los consejos de las amigas y pese a hombres maravillosos, amorosos y cariñosos, he caído vilmente en la trampa que sale de mí sin a veces poder detenerla conscientemente.
  3. Indiferencia emocional : Sostener lazos, relaciones donde no pesco detalles, no contabilizo salidas ni señales y en un momento me doy cuenta, justo cuando ya ni hay caso.
  4. [No sé como llamarlo pero es] la gente que se queda. Por lo gral gente muy paciente o que finalmente comprende y acepta los shows entre apapachamiento y distancia pertinentes. Firmeza y cariño, pasividad y confianza. O que simplemente no pesca esta hueá y se transforma en mis queridis amiguis

Sé que hay cosas que hay que solucionar todavía en todo este embrollo mental y la relación entre la figura paterna y mi relación con los hombres que quiero  y es un camino que hago todos los días. Será categórico decir que no quiero un padre ni un hijo (digo, como hombre) sino un compañero, un partner con quien ser cómplice ¿Será mucho pedir?

Y para eso propongo ciertos ejercicios:

Aceptar el pack completo: Aceptar que las personas vienen con las cosas buenas y las cosas malas. Con las relaciones anteriores, con la formación familiar, con las mañas y las ternuras. Así es el pack, como en el supermercado. No te gustará mucho la marca de la salsa de tomates, pero así es como viene el pack. Y lo MÁS difícil aún: intentar entregarse en esa misma ley: aceptarse una, que viene con todo eso y que es así no más: loca, inquieta, trabajólica, frágil y llena de cosas dando vuelta en la cabeza. No hay que cambiar para gustarle a nadie, no hay que dejar de hacer cosas a lo sumo, como me dijeron por ahi: optar, no sacrificar.

Ir arreglando cachos Y aquí viene el meaculpa del porte de un océano, las conversaciones añejas pero que corresponden para ir cerrando círculos (y aquí especial mención a los que han tenido la disposición, tiempo y paciencia de tenerlas, incluso mucho tiempo después). Decirse las cosas que molestaron, asumir los errores y ya. Así que aquí puede insertar, señorito, mi mejor disculpa de achacarle culpas ajenas, mis shows de madrugada, mis escapadas sin explicación, mi falta de tino a la hora de relacionarme con usted, a veces con tanto miedo de cagarla para que no se vaya que prefiero optar por cagarla más. Perdón si lo ofendí, si pasé a llevar su ego o lo dejé con demasiadas preguntas sin respuesta. Si quiere conversamos, yo siempre dispuesta a arreglar en algo. Siempre en pos de la buena onda, por último pa saludarse en la calle o encontrarse en un carrete de forma casual y amable como lo hacemos con otros individuos con los que pudimos hacerlo.

Desprenderse de chuchasdesumadre: Aceptar que hay gente que a pesar de todo esto puede quedarse, pero puede ser también un arma de doble filo. No todo lo que cuela el colador se echa en la mezcla. Será por eso que dicernir y cernir suenan como parecido. Básicamente si eres una buena persona o a lo sumo alguien que trata de no dañar gratis, no tienes por qué merecer historias de mierda, a base de tí misma. Y eso incluiría a mi padre como otras personas que me causaron  daño. Para que lleguen cosas, situaciones y personas positivas a tu vida, debes soltar lo que te amarra a la mierda. Vas a ver que soltando lo malo, llega lo bueno. A mí por lo menos me ha estado pasando 😀

Y si alguna vez lees esto, padre, te diré que me hiciste tremenda falta (todavía estoy averiguando cuánto y en qué exactamente)  pero de a poco y muy de apoco he podido encontrar las costras de esa omisión profunda, las he identificado y he podido construirme para jamás repetir la historia. O intentarlo al menos.

Día 4: ¿Qué es lo que más amo hacer?

Felicidad

Una de mis mayores paranoias es básicamente estar haciendo lo que amo o no. Con esa vacilación he saltado y recorrido todo el camino (y quiero seguir haciéndolo) en base a saltos mortales hacia la nada o hacia los todos. Para mucha gente esto puede parecer una estupidez, una inmadurez a mis veintisiempretiraítocadavezmáspeligrosamentepalostreinta,  pero sigue siendo algo fundamental en mi vida y me vuela la cabeza.

He pasado por millones de pegas y proyectos desde bastante chica haciendo un montón de cosas que me gustaron y en todas aprendí, pero obviamente no en todas hice lo que más me gustaba. Siempre hice cosas en las que opté darle una oportunidad y una vuelta, buscando en mí qué había de mi parte en eso, por ejemplo:

  • Lavar platos, donde pude cantar a todo pulmón comiendo sashimis con el maestro de cocina;
  • Ser community manager en una agencia grande, donde aprendí todo ese mundillo de las métricas y los números tras un perfil de facebook o twitter;
  • BarGuoman, donde he aprendido el don de la paciencia y el aguante en eventos con miles de personas;
  • Relacionadora Pública, donde alguna vez me mandaron a arreglarme en 1 hora para presentarme a la agregada cultural de algún país oriental

Siempre pienso que lo que más me gusta hacer en la vida es escribir. Y que todo lo que hago es una excusa para hacerlo. Todo lo demás ha sido y será paja molida. Aunque ojo, en todo aprendo. En todo.

Sigo en esa búsqueda, todo el tiempo, a cada momento. Cuando hago lo que me gusta, busco algo que me guste más. Siempre estoy buscando nuevos proyectos, nuevas ofertas, nuevos caminos. Aunque claro, todo el tiempo hay un montón de factores que alteran ciertos deseos, como la plata, los afectos, las aprehensiones,pero sobre todo los miedos a dar pasos que dañen a otros o no ser capaz de enfrentarse a todo por ir tras lo que a uno le gusta. Pero pienso que siempre uno tiene la opción de elegir por ser feliz (o intentarlo) o no serlo. Buscar lo que amas o dejarlo ir.

¿Qué es lo que más aman hacer? ¿Lo hacen?

Día 3: 50 cosas que son ilegales y que me gustan.

Cosas que son ilegales, no debiesen hacerse socialmente, éticamente o simplemente en un absurdo sistema que nos dice que está mal y que finalmente  me gustan igual. O que me gustaron. O que me vi en la necesidad de hacerlo.

Soy culpable de:

  1. Sacarme los mocos con los dedos cuando estoy descansando
  2. Andar en bicicleta y pasarme las luces rojas a toda velocidad
  3. Tomar después de las 3 de la mañana. Aló? Fono copete?
  4. Caminar o andar en bicicleta por la calle, después de las 3 de la mañana.
  5. Ir a un after
  6. Chatear con más de alguien a la vez y aplicar bomba racimo (copia de un mensaje a varios, pareciendo que es sólo a uno)
  7. Andar con vestido o falda y en bicicleta. Es lo más. Aunque nadie vea nada, uno anda como haciendo la maldá .
  8. Decir sí cuando me ofrecen comida en una casa. Soy flaca, pero un eterno saco roto de comida. Aparte soy soltera, vivo sola y soy pajera. La norma como que siempre dijera que uno tiene que decir “No, gracias”
  9. Echarme espuma de peinar de la que tiene la iguana en su baño
  10. Fumar corriente.
  11. Fumar de lo otro.
  12. Manifestarme (inserte aquí marchas, protestas, guanaco, limón, sal y ese olorcito)
  13. Decir garabatos
  14. Decir “tengo ganas”
  15. Tomar vino en caja…de la caja.
  16. Vivir compartiendo casa o arrendando piezas de mala muerte
  17. Beber ron sin bebida
  18. Decir cochinadas, mirando a los ojos
  19. Escribir cochinadas
  20. Sacarme los lunares chicos
  21. Apretar espinillas. Mi placer es proporcional al pus que salga. awww
  22. Abrazar apretadito
  23. Bailar cueca chora en la plaza Brasil, después de la hora “prudente”
  24. Saberme las coreografías de axe. Todas.
  25. Conocer más de 3 after
  26. Haber estado en listas mulamente, donde aparecía como músico invitado y hasta con +1
  27. Tomar en la vía pública
  28. Mear en la vía pública
  29. Seguir conversando con exes algo y como si nada
  30. Vender en la calle
  31. Estar en carretes donde llegan los vecinos, los pacos, los conserjes y demases.
  32. Comer sashimis cuando trabajas en un sushi
  33. Llamar a la amiga ebria, para contarle lo mal hombre o lo excelente amante que fue el loleto aquel
  34. Trabajar sin contrato.
  35. Escuchar y cantar música con mensajes combativos y anticapitalistas.
  36. Bailar y cantar un amplio repertorio de cumbia.
  37. Carretear los días que la gente no carretea y quedarse en la casa o trabajar los días que la gente si.
  38. Pasearme desnuda como una hora después de bañarme
  39. Chatear desnuda
  40. Depilarme con la presto en caso de emergencia
  41. Robarme lápices de la gente que me los presta
  42. Robarme encendedores sin querer
  43. Saber los puntos de compra de puchos de a uno.
  44. Llegar 2 días con la misma ropa a la pega, porque no llegaste a tu casa.
  45. Compartir experiencias con chiquillas que hemos vivido cosas similares con la misma persona.
  46. Saberme las canciones de Miranda!
  47. Hacerme la que no entiendo cuando hablan portugués, italiano o inglés.
  48. Andar con hawaianas en la cartera, cuando ando con tacos horrorosos.
  49. Hablar con desconocidos…todos los días
  50. Masturbarme

¿Cuántas cosas que haces son ilegales y te gustan?

Bonus track:

Día 2: Bailar

Soy fanática de la salsa y la cueca brava. Ya, también de la cumbia, lo sabemos. Soy de las típicas personas que siempre cierra los locales, moviendo las patitas hasta las canciones que no baila nadie, que pocas veces se sienta a descansar, porque si voy a bailar es pa eso: bailar. No me importa bailar con el viejito, con el feo, con el gordito o con el huachito rico. En mi caso, lo que me interesa es bailar, conectar, disfrutar con el otro y eso no tiene nada que ver con el aspecto físico, si no con todo lo demás.

Me paseo constantemente por los lugares donde se tocan estos ritmos  y tengo mis favoritos, que se reducen básicamente a 3: Fonda permanente, Maestra Vida y Galpón Víctor Jara, . Conozco a harta gente que baila y que toca, por lo que tampoco nunca me urjo con quien ir. Si me bajan las ganas pesco mi cleta y parto no más. Pero lo más importante es que ya es parte de mí el ir a bailar sagradamente, como un rito religioso al menos una vez por semana.

Como el serso, pero sin el serso ¿Cachai?

¿Ven que es como el sexo? Necesario, rico al igual que su periodicidad. Porque bailar a veces pareciera que es casi tan bueno como tirar  y mucho menos complejo a nivel emocional. Enfrentarse a alguien, compartir el movimiento del cuerpo donde cada persona entrega una distancia, ritmo, disfrute distinto.  No hay compromisos, no hay promesas, no hay jugos ni paqueos. Si no te gusta puedes irte con una excusa barata como que vas al baño o que simplemente no quieres bailar más. Puedes bailar una y quedar feliz o bailar toda la noche con la misma pirinola y amarte el resto de la vida.  Simplemente hay 2 personas que se invitan a moverse y a reir. Porque hueón que baila (o que tira)  y no se rie, no merece perdón de dió.

Los que acostumbran salir a bailar

La gente que acostumbra a salir a bailar, tiene eso como de hacerse un tiempo en su vida-recortando horas de descanso, trabajo, familia, amigos-para literalmente pasarlo bien y eso se nota. De una u otra manera tiene en su vida una razón para que se acelere la semana los lunes o se acorte un miércoles. O partir con un domingo. Esperar para bailar pensando en “pasado mañana voy a ir a ”  o tener un día  (o dos o muchos) sindicado para eso es una práctica que no quiero abandonar nunca, ni cuando sea vieja, ni cuando a penas me pueda las patas,  ni con 20 hijos.

Un día  miraba a parejas bailar y al lado mío el Macha hacía lo mismo. Y nos pusimos a conversar de eso ¿Cachai que pa salir a bailar un domingo o un martes, con las mismas obligaciones de la otra gente que no lo hace, tenís que ser muy bueno pa disfrutar? Onda disfrutar bailando. No necesitas un día donde la gente anda loquita por tomar (como los sábados, ¡Qué penca es andar bailando a codazos!) o por reventarse: necesitas ganas de pasarlo bien bailando, nada más. Si, lo puede bienacompañar una piscola. Pero también no y lo pasas igual de bien. O casi.

Los que no bailan

Hay gente que definitivamente no le gusta bailar y considero que se perdió la mitad de su vida. Y pueden rebatirme y decirme que hay cosas mucho más importantes, que hay gente que vibra con otras cosas. Pero bailar, es algo que encuentro demasiado fundamental, tal vez lo entendería si me pone algo en la balanza que tenga los mismos o parecidos beneficios como el deporte. Lo haga bien, lo haga mal: liberarse moviendo el esqueleto, lo encuentro lo más. Y cuando pienso que podría no estar bailando, si no que cuadrapléjica en una silla de ruedas, más aún agradezco el poder moverme y hasta que me digan que lo hago bien.Pero a la gente que no le gusta bailar, los podría perdonar sólo bajo una respuesta con la mano en el corazón, honesta y creíble a esta pregunta

¿Cuántas veces a la semana dejas un tiempo para pasarlo bien?