Coste de la vida en Ciudad de México

Ciudad de México es una ciudad caótica y hermosa, con 22 millones de habitantes, especial si te gusta la actividad, los museos, el movimiento extremo e incluso el caos o quieres tener una idea general de lo que está ocurriendo … Sigue leyendo

10 ejercicios para enfrentar el viaje y la soledad

Irse a la conchesumadre, implica además de fotos lindas en Instagram y en las portadas de Facebook,  solucionar problemas técnicos menos que básicos (Como ¿Tengo tenedor? ¿Tengo cama?), enfrentarse a culturas distintas (Que no comen pan sino tortillas y donde es preferible darte una mala indicación a parecer descortés), ecosistemas que funcionan muy distintos a los que acostumbras (Juntémonos a las 16:00 en tal lugar y no “alguna vez”), derribar mitos entre un país y otro, terminar largas relaciones de amistad/pareja/familiares/ violentas o desgastantes o afianzar otras que te parecen importantes o interesantes  y bajar de la nube y caer en la realidad de hocico bruces junto con todas las publicaciones que me encanta este país. Verme yo distinta luego de un largo proceso de rehabilitación, luego de otros largos procesos de acomodamiento, verme al espejo, acordarme que soy la persona con la que pasaré más tiempo y caerme bien, con todo lo que soy. Soledad, básicamente, que le llaman.

Llevo 2 meses y algo de viaje pero recién estoy sola, pues había viajado y compartido con más gente. Y por primera vez en demasiado tiempo añosmamiaños estoy sola-sola de cualquier relación formal e informal (qué raro verbalizarlo así), así que mucho tiempo conmigo y está cuático. Cuático porque es distinto viajar 2 semanas donde todo pasa rápido o cuando estás en un hostal donde todos están un poco en la onda de querer conocerte y abiertos a que los conozcan o estar en un encuentro de gente que hablan de lo mismo que te mueve a ti, pero…¿Cuándo ya pasa ese tiempo? ¿Cuando ya te viste una o dos veces con la gente que podías conocer o recomendada de amigos de amigos y como que no hay más excusas? ¿Qué hay después?

Estar en otro país

Hay cosas muy absurdas que te recuerdan que no estás en tu país y a veces es bacán, pero a veces no. La comida es un ejemplo súper concreto. Y no es sólo la comida en sí, uno lo puede tomar a la ligera, si la comida es muy rica: si quiero cocinar, no hay de lo que me parece obvio que hay en todos lados. Hay otras cosas que no sé como se preparan, menos como se llaman para buscarlo por internet. Desde manjar, pasando por aliños o verduras. TODO.

O salir a la calle y no encontrarse a nadie, y peor aún: no conversar con nadie en días. O no saber qué actividades hay, porque en verdad hay millones , pero y obvio, no ir porque  o no tienes idea (porque no sabes tan bien como y dónde buscar) o las distancias agiladas que habría que recorrer para ir son larguísimas o simplemente no tienes la plata para esas porque tienes que empezar a comprar cosas tan absurdas como todo o ya te pasaste en la hora tratando de buscar o tenías que llamar por teléfono y todavía no puedes hacer funcionar el teléfono de acá.

Desde muy chica soy muy sociable, por lo que esta sensación de no saludar , no encontrarme por días con nadie,no conversar, me resulta súper frustrante. Esta ciudad es  grande y también no se me ha hecho tan fácil quedar después de una segunda vez con ningún mexican@, a diferencia de con chilenos que viven/están por acá o de otras nacionalidades. ¿Tanto les cuesta juntarse o no quieren y por qué? ¿Es tan pero tan falso el “Cuando vayas a mi país, te voy a mostrar mis lugares favoritos”o es un tema cultural más exacerbado que en Chile de una eterna promesa de “en la semana” que nunca es totalmente real? ¿Es lo mismo que me pasaría en cualquier país o tiene que ver con que es distinto viajar un par de semanas estando en un hostal que viviendo en un lugar que no es tu país, ni tus costumbres, ni tus amigos?

Me viene una autorabia no conmigo sino con lo que haría y he hecho ¿Qué haría yo si me conociera? ¿Me trataría igual? ¿Me caería mal? ¿Mi afán de las invitaciones se vió superado y ya no lo volveré a vivir (invitar y ser invitada)? Es que a veces me entra la rabia y no lo puedo creer ¿En serio a nadie le tinca salir a mostrar la ciudad como lo he hecho millones de veces con personas que ni conozco por el puro gusto de hacerlo y de hacerlos sentir bienvenid@s? ¿Nadie invita a cosas a gente que sabes que está aquí?

Hay otras cosas más absurdamente emotivas que echo de menos: abrazar a mis amig@s con una melosidad digna de final de película, ir a bailar (a mi lugar favorito básicamente, con sus resguardos, demonios y marcas de pisco), ir a tomar mi café favorito  en una conversación sin tiempo, conversar de otras cosas que no sea por pega o casi. Echo de menos incluso las cosas/personas/situaciones que ya no quiero en mi vida y eso sí que es triste. Es como que una mala droga esté ahí al alcane de tu mano y estar batallando por no recaer.

Además trabajar por internet para Chile no ayuda en esto ( sí en otras cosas como el mantenerme, obvio) 😛 . Puedo quedarme todo el día encerrada, sin que me relacione con ningún humano.

Kit de supervivencia sicológica básica

Para no sucumbir ante la soledad y sus locuras (ya me he visto en esa) y volverme deprimida y terminar en el aeropuerto llorando al teléfono con sólo ganas de irme de vuelta YA, he desarrollado un plan de 10 ejercicios que me permitan mantener la cabeza en orden o como llamó un amigo Seba, también viajero , para la supervivencia sicológica “Me voy a la CTM Starter Kit”

1. Comer de manera equilibrada. Parece obvio, pero esta hueá me cuesta muchísimo, porque estaba comiendo en horarios pésimos, no cocinándome, además ODIO (ODIABA?) cocinarme sólo para mí. Cocinarme a diario, no saltarme comidas, disfrutar de ello. Proveer de agua (aquí el agua no es potable) y beberla a diario como una obligación. Preparar verduras, guardar lo justo. Recordar que estoy pobre y no puedo gastar demás.

2. Restringir casi al 100% pelotudeces que no necesito. Tengo un vestido, 2 faldas, un short y así muy pocas cosas. Aún así, todavía tengo desordenado, estoy trabajando en ello. El vino chileno Carmenere está considerado en “necesario”, así que de eso tengo al ladito del mezcal.

3. Juntarme a conversar al menos una vez a la semana con gente real, que pueda ver sus facciones de frente. Me frustra mucho ver a la gente sólo una o dos veces, pero bueno, no sé ya como funciona la gente acá. No incluídos los segundos de espera entre que conversan conmigo y están muy ocupados contestando un mensaje de fb (que por lo demás, cada vez me apesta más esa situación).

4. Ir al menos a un evento semanal, que me permita conocer a otras personas y tener conversaciones para la vida. Así poco a poco he ido contactándome con gente interesante que no habría conocido de otra manera. Así que sigo atentamente eventos en FB de mis conocidos o a través de plataformas como Eventbrite o Meetup , que permiten encontrar eventos por intereses particulares, sin olvidar los encuentros de gente por Couchsurfing u otras páginas de viajeros.

5. Llamar, mensajear, mandar y recibir audios: He sido en general poco dada a las llamadas por teléfono en la vida ( De hecho, por lo general son de auxilio o por pega, odiaba hablar por teléfono), pero acá me es imperativo conversar. Conversar con mis amig@s de siempre casi a diario y al menos enviar 2 mensajes semanales a gente random que me acuerdo para pelarle el cable del viaje y de una súper revelación que tuve mezclada con alguna conversa que tuvimos, con alguna música que escuchamos o un innumerable etcétera. Vayan a perdonarme ustedes.

6. Escuchar música cada día Súper obvio, pero en realidad la música siempre me saca de cualquier momento raro. Así que aunque sea envasada o arrancarme a cualquier concierto que me parezca genial y que sea gratuito o casi, siempre es un momento que agradezco demasiado. Además echo de menos que parte de mi trabajo sea ir a escuchar música.

7. Obligarme a salir al menos una vez al día Como en este momento que llevo más de 48 horas encerrada. Me acabo de poner mi único vestido y me estoy echando pa la calle a tomar aire (o lluvia, como es el caso del verano mexicano).

8. Escribir, aunque no publique Las mejores cosas según yo, son esas que no he publicado, porque justamente necesitan madurar. Pero escribir, escribir, escribir. Mucho.

9. Publicar, para ver si está llegando lo que en verdad quiero expresar Seguir escribiendo hasta la muerte y cuando tenga ideas que pueda desarrollar en la medida que la gente hace feedback, lo publico en mi fb y después lo tiro pa acá, como en el caso de este post.

10. Dibujar Mi último deporte favorito, que hace que salgan otras cosas que no salen escribiendo. Un nuevo amor en la vida, del que todavía tengo demasiada curiosidad y ganas de seguir aprendiendo.

¿A alguien se le ocurre otro ejercicio (yoga y meditar me parece grandioso, pero no me seduce) para mantener la mente tranquila cuando estás realmente sol@?

Conste: No echo de menos todo el tiempo, me encanta estar acá, pero hay días-como ayer, como anteayer, como hoy-que lo único que quiero es estar en mi “casa”, llamar a alguna amiga para decirle que voy pedaleando a su casa, a simplemente abrazarnos, conversar y quedarme dormida en el sillón (como siempre), sabiendo que una frazada me va a tapar y que nadie me va a decir nada, porque saben como soy, saben que me canso y me quedaré dormida en el momento justo que esté acomodándome ahí. O irme al café, a simplemente contar historias y fumar y tomar café y reírme hasta las carcajadas más sonoras y que se escuchen a una cuadra. O ir a bailar hasta que me den calambres, sin pensar que alguien me va a querer hacer algo malo, encontrarme con gente, tomar lo mismo de siempre, reírme de los mismos absurdos de siempre.

PD: Sí me conoce, sabe que esto puede que me dure hasta hoy, salga, me pase algo extraordinario y olvide esto. Pero así lo siento y estoy segura que a la gente que ha vivo en otros lados también les pasa ¿Verdad? #díganmequesíporfavor .  Si no me conoce, puede que encuentre exagerado, de una loca de mierda, pero no me importa. O al menos, por hoy no me importa.Chúpenla con mayo y con el viento en contra.

Caio

De los 5 que partieron en un proyecto de cicloturismo en Porto Alegre Latintin América-como la clásica canción de los perritos- sólo queda uno: Caio. Caio, en este mes nos conocemos, es una de esas personas que uno le gustaría … Sigue leyendo