El axé salvó mi adolescencia

Entre los 11 y los 14 viví con un fantasma gigante: tarde o temprano debería ser operada de la columna para no quedar inválida. Suena terrible, pero pareciera que no fue tanto. Tanto en el contexto que había una solución, que aunque llevaría un tiempo de recuperación, podría llevar una vida normal.

Siempre pienso que en realidad no me afectó tanto: no está en mis conversaciones cuando conozco a alguien,  no me da pudor la cicatriz de 40 cm, al desnudarme (porque no me acuerdo la verdad, no lo tengo presente), no lo recuerdo diariamente como algo marcador en mi vida y a lo mejor sí lo fue. Lo más probable es que sí lo fue y mucho.

La otra vez, cuando estaba viajando empecé a preguntarme por qué mi vida de bailar ballet, grupos folcklóricos, etc. en un momento desapareció de la agenda y sólo se quedaron las actividades que podía seguir haciendo sin problema: catequesis, el comedor de los abuelitos, etecé. Claro: fue la época donde mi cuerpo se empezó a deformar, los dolores empezaron a venir de manera incesante día y noche. Donde la ropa que usaba empezó a ser ancha para que todo pasara más piola,casi no tengo fotos de esa época y era el tiempo en que todo era pensar en de dónde sacar la plata para los implantes, que todo los días todo se me deformaba más. Me dió más pena que la chucha,lloré sin que nadie supiera, lejos tratando de reconciliarme con mis penas y las cosas que ya no hay como arreglarlas. Pero qué más da, ya fue.

Poco antes de cumplir los 15 años, fuimos donde los doctores a preguntarles si podía sacarme el corset  post operatorio antes, porque se venía mi cumpleaños y yo quería bailar. Como le había puesto tantas ganas a recuperarme, todo estaba perfecto y me dieron la autorización. Y bailé, bailé y bailé. Y pasé los 2 o 3 años siguientes bailando, sabiéndome todas y cada una de las coreografías que hubo de axé (no me discriminen, era la moda del momento). Y por un momento era la que bailaba horas sin parar hasta que los djs terminaban de sacar los cables (cosa no muy distinta hasta ahora).

El axé debe haberme hecho olvidar a punto de onda onda, boom boom, y tchuchuca esos días del calor intenso en la espalda, cuando no podía apretar las llaves, cuando dejé de hacer actividades que pudieran significar algo con el cuerpo, cuando dejé de sacarme fotos o cuando me tenía que morder la lengua cuando más de algún desubicado hacía alusión a mi cuerpo que yo de una u otra manera intentaba bloquear, evitar el tema fuera del speach.

Hoy nos pusimos a bailar algunas de las coreografías estrellas que cualquier veinteañero promedio no pudo olvidar en 14 años y me acordé de esto y me dió una hueá rara, como entre pena y alivio.

Gracias por salvarme la adolescencia, axé

La cuarta cueca.

Tal vez hace unos 6 u 8 meses atrás, en uno de los famosos asados cuequeros  empezamos a teorizar con un amigo sobre la cueca y el sexo (para variar) y con quien uno lo bailaba y con quien no y cuántas. Porque la hueá aquí no es ná al lote:

Si uno baila una cueca está bien  y una pata ( 3 cuecas)es lo políticamente correcto. Pero cuando decides bailar más allá de la patita, la cosa cambia. La cuarta cueca, dícese de sobrepasar la linea natural de lo medianamente obvio. 

Piensa:

Hay gente con lo que (cuando uno suele ir a bailar seguido) uno se acostumbra a bailar cada semana o cada vez que las ve.  O cuando no las ves es tiempo, es imperativo que tienen que bailar. Porque ya sabis sus mañas, ya sabes como se va a mover, te gustan sus movimentos de pañuelo. Y puede que no tenga más brillo que ese y que la química que se da en esos minutos sea única. Pero terminaste de bailar y se acabó. Gracias, buena onda, un gusto. Y te bailaste las 3 cuecas de rigor y bacán, te las disfrutaste y hasta las agradeces. Y así cada semana, o cada cuecazo en el que se encuentren, se saludarán o se encontrarán con los ojos terminada una cueca y saldrán a la cancha por esa patita. O por 2 cuando están muy prendidos. Pero bastaría. Y buscas otra pareja para bailar y a otra y otra. Una suerte de promiscuidad bien aceptada socialmente, porque sólo estás bailando (¿cierto?).

Pero qué pasa cuando te pones a bailar con alguien y no se te son suficientes las 3 cuecas de la patita. Y deciden bailar una cuarta. Y con una cuarta no me refiero sólo a esa cuarta si no a la cadena de cuecas que seguirán bailando hasta perder la cuenta. La cuarta cueca según yo es la decisión de seguir bailando con alguien y no con otr@s. Y aqui no me refiero a la fidelidad si no a la opción de bailar con esa persona más de lo obvio en vez de estar bailando con otras o aplaudiendo o tocando pandero. Porque sabes que son 3, pero te dan ganas de más. Y de otra y otra.

Como que la cosa ya es de costumbre (o viniste con tus amigos que también son cuequeros) porque hay mucha buena onda, química o por ahi. No es una decisión al azar porque para eso preferirías dejar de bailar. O si la persona es muy fome, simplemente te quedarías con las 3 cuecas de rigor. O incluso con una sola.

¿Razones? Podis bailar más porque enganchaste o porque hay mucha buena onda o  química, no necesariamente porque hay una atracción sexual (o sí).  A lo que quiero llegar es que la diferencia entre bailar hasta la tercera y bailar la cuarta (y más) no es una decisión al azar, es porque algo pasó. Estás dispuesto a seguir bailando lo mismo, con la misma persona y apuestas a otras patas más.

Re inventarse: Otro punto es que como la cueca tiene más o menos los mismos pasos es fundamental innovar . Porque bailar un monton de patas con alguien que baila siempre igual, por muy bien que baile, no tiene ni una gracia. En cada vuelta, en cada paso tiene que haber un algo tuyo y de tu pareja de baile. Como me decían por ahi “Las mujeres necesitan que las sorprendan (en la cama) al igual que en la cueca”. Si no hay sorpresa, por mucho que te guste bailar cueca con alguien, termina aburriendo…igual que el seCso ¿Cachai?

Cómo la vida ¿Viste? La cuarta cueca pasa a analogar el momento preciso en que una persona pasa a ser de una aventura de una noche o algo que te da vueltas en la cabeza. Porque no fue una vez, no fueron 2 ni 3…ya son 4 o 5 veces en un corto tiempo y surge una suerte de costumbre la cual no tiene nombre, no tiene forma pero que ocupa un porcentaje de tu disco duro. Se te planta un signo de interrogación no porque te enrrolles en si (además),  si no porque miras el calendario de los meses pasados y sacando cuentas te das cuenta con pánico que varios de los días estuviste con esa persona con la cual sólo tenías un affair y no estaba tageado como nada más.  Y ahora te das cuenta que siguen como nada más, pero ya no es raro que se quede en tu cama casa, que te llame a la hora del pico para que te quedes en la suya o se junten a tomar algo que terminará de igual forma. Y siguen sin ser nada, pero siguen acostumbrándose al otro hasta que un día cachan que llevan mucho tiempo en esa. O no cachan nunca y se les arma un lío. O cachan y prefieren abortar misión, antes de hablar las cosas como son y cachar qué pasa dar jugo.

A mí me encanta bailar cueca, pero me confunde el bailar en un número distinto a múltiplos de 3.

15 Errores súper comunes e imbéciles en redes sociales respecto a las relaciones sentimentales

  1. Cambiar el estado de Solter@ a “Estar en una relación” y recibir la avalancha de mil ochocientos mensajes de felicitaciones incluyendo los de gente que no te importa o el jugo de un/una ex que se enteró y quiere volver en modo instantáneo.
  2. Tener que a poco de cambiar “Estar en una relación” cambiar a “solter@” con corazoncito roto a TOOOdos tus contactos incluídos y recibir los chat de lástima y de consejeros sentimentales que no pediste.
  3. Eliminar/bloquear por una pelea insulsa a alguien con quien tienes un indeterminado  algo. 
  4. Volver a agregar por un ataque de saudade a alguien  con quien tienes un indeterminado  algo.  Y que obvio que todos los que los han visto conversando, chateando, posteándose cachen y se pregunten ¿Pero estos no que eran amigos? 
  5. Enviar una invitación de una red social “por error” a un ex que terminaste en mala. Ya el colmo es que sea de Linkedin, cuando ni a palos lo recomendaríai en pega.
  6. Equivocarse de ventana en un chat ultra privado /calentón.
  7. Dejar abierto el facebook en la casa de tu amig@ más troll. 
  8. Hacerse un perfil falso para agregar a la mina/mino que te causa desconfianza, para sacarle el rollo. Pero como no cachai, cualquier persona que vea un perfil con 10 amigos, ni uno en común, súper random y con una imagen que no es una foto, desconfía.
  9. Ir a carretear al lugar que sabes que  te encontrarás con esa persona acompañada de esa otra mina que no eres tú, acompañada de esa otra persona que no es él y mandarle igual mensajes, no cachando na que lo está pasando del uno en cambio tú mandando mensajes. MAL
  10. Creer que no se ha conectado, cuando en verdad te bloqueó. 
  11. Bloquear a alguien del chat, cuando tiene acceso a cuentas donde se percata que sólo ella está bloqueada.
  12. Enviar un largo jugoso y muy cuático mail después de un carrete o andando con la regla. O ambas.
  13. Twittear cosas que te vas a arrepentir, pues para todo lo demás existen personas ociosas, su sicopateo y  la rapidez del   Impr Pant cuando crees que borrar es la opción.
  14. Que te etiqueten en fotos lindísimas, pero que al eliminarte de fb las perdiste pues no las respaldaste. 
  15. Enviar por error un tweet cuando querías enviar algo súper privado por DM.
Bonus Track: Analizar las letras de las canciones que posteó para saber si te está diciendo algo entrelineas.
Bonus Track 2: Analizar el perfil de las personas que le pusieron me gusta a ese vídeo vídeo que posteó y cuales se repiten y cuales ya no son amigos.