Hola ¿Cómo estás?

La versión chilena de “El hombre de tu vida”, escrita por Juan José Campanella, mostraba una escena aburrida, que no le llegaba ni a los talones a  la interpretación de Pichot y a Francella. De hecho esperé ver ese capítulo y me llevé la desilusión de que no tenía nada que ver con la original. Para más, el vídeo ya no estaba disponible en youtube 😦

Cuando ví hace más de un año este vídeo ( me atrevería decir hasta más tiempo) lo encontré genial. Sobre todo porque expresa sencillamente la locura de la relación con un otro en un contexto súper presente: súmale al sms, el dm, el whatsapp el chat de facebook. Estamos locos, suena a absurdo pero también suena súper real ¿Qué piensa el otro de los silencios? ¿Qué interpreta? ¿Nos (mal)acostumbramos a la inmediatez? ¿El mal del Community Manager moderno que si no le contestan altiro o no le contestan le viene un ataque al <3?

En la segunda parte,me quedo con 1 frase súper decidora de cuando lo vi por primera vez y de ahora:

“Y te sigo aprobando”

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A propósito de los desvaríos de madrugada

Nota: Esto fue escrito a partir de las cosas de estar en twitter a esta hora y encontrar links de blogs y leerlos y blá. GRACIAS @Croquevielle POR DEJARME LA CAGÁ EN LA CABEZA. 

Estoy sola hace como 4 años.

Ok, no he estado tan sola. Pero tampoco he estado tan acompañada. A lo sumo he jugado a que estoy sola, como obviando o minimizando todo lo que ha ocurrido desde que se terminó mi última relación formal y ahora. Ya, reconozco 2 “no somos nada” que duraron bastante más tiempo que cualquier relación con todas sus letras y varios “estamos saliendo” como historias divertidas, pero eso no más. Con formal me refiero a formal de presentaciones familiares y en “mis lugares”; formal de decir abiertamente “me quedaré en la casa de X”, formal de foto de red social. Formal de llevarte donde Julio a que te agarre pal hueveo, de estar en una tocata anotada en la lista más uno de alguno de mis amigos y que salga tu nombre, formal de que hayas tomado once donde mis amigos hipsters o que ose llevarte al templo. Si, a ese otro templo.

He estado sola y acompañada, me he quedado muy pocas veces-en relación a la cantidad de días que han pasado desde ese lejano septiembre- dormida nivel “nada malo me puede pasar y si me pasa, hay alguien más que también se podrá preocupar”. He estado tan acompañada como de borrar a todos mis ex alguna cuestión y he estado tan sola para que que siempre diga que estoy soltera.

Una noche de noviembre- de algún noviembre, casi que no me acuerdo de cuando-yo estaba en un pueblito alejadísimo de la civilización ( pero con internet), quedándome media dormida cuando empezó a hervir el teléfono en chats cuando  alguien me preguntó “Cuál es tu parada real” frente a alguna suerte de relación que teníamos. Respondí cualquier cosa, estaba tan enredada a esa hora de la madrugada, a esa distancia. Respondí lo primero abacanado que se me vino a la cabeza, eso como de que no me importaba tanto, qué total yo estaba en otro país, cumpliendo sueños, que no sabía cuando iba a volver. También con el miedo de sentirme megaexpuesta a través de un teléfono ¿Qué es eso? ¿Quién estaba del otro lado? ¿Esas cosas no se hablaban en vivo? Y cuando volví, ya era tarde parece.

Hoy con este puto post me quedó la cagá en la cabeza ¿Qué es lo que queremos de un otro alguien? o mejor dicho ¿Qué queremos de sí mismos con alguien?

A lo mejor tuvieron que pasar estos años (CTM, tanto tiempo pasó?) no entendiendo nada de nada desde que tuve algo “formal”, jugando como una apostadora primeriza que en momentos de suerte va apostando intuitivamente, equivocándose, bluffeando, mirando, probando, haciendo experimentos sociales y comunicacionales más que jugando en sí, como si de ahi pudiera extraer material para su artículo siguiente. Tal vez fue importante todos los cabezazos que me dí en horas de viajes pensando y dándole vueltas a miles de cosas que todavía no entiendo totalmente como quién mató a Gaete o para qué ser deshonestos o como los recuerdos pueden construir un mejor recuerdo aún o hacer que todo quede en paz. Tal vez fue necesario llegar  a hoy, lunes ad portas de cambiarme de casa y de chip, de empezar otro año llena de proyectos de los cuales espero que se concrete al menos el de seguir viajando, para hacerme la pregunta ( pero en serio) ¿Qué quiero de estar con alguien? ¿Qué quiero de mí y del otro? ¿Es que acaso quiero estar con alguien ahora y de qué manera? ¿Podría mi independencia freelance, mis viajes, mis mañas, mis excentricidades, mis bohemias, mis amigotes, mi modo de vida súper-de-soltera amalgamarse a un sistema nuevo?

Y con eso se me viene el mensaje de un amigo hace un tiempo en su propio proceso algo así como “Si no hubiese dejado de lado mis prejuicios, mis esquemas mentales, mi idealización de lo que era estar con alguien, jamás habría encontrado a (su pareja), me la habría perdido porque no la hubiese visto”

Hola, me quedó la cagá en la cabeza, pero parece que para bien. Gracias por nada. O por las palabras, tan honestas. Yo aún por mi parte, no sé si llego a eso, pero encontré bacán que alguien lo sintiera así.

Perra tiñosa

Perra tiñosa que caminas en la vereda, sal de aquí
acarreas la leva, todos los perritos montándose
perra, perra asquerosa sal de aquí.
Perra tiñosa, perra enferma,
perra dañina, perra culiá.

Nuestros perros de títulos pomposos sienten tu olor y arañan las puertas.
Por tu culpa, ¡Por tu culpa perra de mierda!
Mira tu cuero feo, mira como las heridas te supuran,
¡Sale! ¡Sal de aquí, perra de mierda!

Apestas con tus patas sucias,
ensucias nuestro cobertizo recién encerado,
nuestras casas bonitas,
¿Comprenderás que las cosas son más importante que las perras?

Llegarás un día a entender que nosotr@s sí somos los dignos de respeto

¿Que tú también? JAJAJA.

Perra culiá, perra de mierda
cochina, ordinaria, triste
¡Anda a mear a otro lado!
¡Córrete, córrete de aquí!
¡Quizás con qué perros te fuiste a abrir de patas!

A mordiscos hay que sacarla
a escobazos,
no se toca, asquerosa con la piel al aire
échala a esa perra culiá
¿No viste que es una perra?
no dejes que entre
no dejes que se quede
no dejes

Perra, perra tiñosa
¿En qué momento quisiste nivelarte con cachorras dignas de respeto?
¿Alguna vez pensaste en aquello?

Y ahora vienes y me intentas morder cuando salgo
¡No muerdas mis zapatos!
¿Quién conchetumadre te crees?
¿No fui yo el que te dió un plato de comida?
¿No fui yo el que te ayudé?
¿Ayudé a los perros que te cogían en la esquina?

Escupámosla, es una perra
una maldita perra tiñosa.

Babosa
perra
perra culiá
ladra sola y púdrete en tus fecas

Perra, perra tiñosa
sal de aquí, sal