Selena

Mientras estaba haciendo unas tareas de inglés, estaba escuchando una lista de Youtube que estoy haciendo: Canciones en inglés, subtituladas al inglés y el español de todos los tiempos que hemos tarareado toda la vida pero que nunca he sabido qué dicen ni me ha interesado traducir hasta ahora. Sí, estoy obsesionada con cumplir mi autopromesa de llegar a octubre con un inglés razonable y a diciembre hablando y expresándome más o menos bien.

De repente llegué a la historia de Selena. Y me pasé cerca de una hora viendo un documental de su vida, sus últimas presentaciones, las palabras de su esposo, su padre, su hermano y como la representó Jennifer López.

La cantante estadounidense, pero de origen latino-México-fue en su momento de las latinas que hasta hoy han vendido más discos en la historia. De las más famosas de las más queridas, que el año 1995 fue asesinada por la presidenta de su fansclub y administradora de sus tiendas cuando quería despedirla debido a las malversaciones de fondo de las que se había dado cuenta la cantante.

El año pasado estaba en México, cuando me llegó una invitación de Berenice, a una fiesta que mencionaba este término. Para cualquier latin@, tararear al menos esta canción mientras la estás leyendo, es natural. Creo que si las religiones han creado figuras y enzalzado personas para admirar y adorar, yo voy a elegir a Selena, como una de mis figuras a seguir.

Ay Selenita, ayúdame a aprender inglés y a triunfar en mi área, escribiendo en ese idioma. Ayúdanos a las latinas pelo negro y rasgos mestizos, que tú sabes que cargamos con todos los prejuicios por el puro hecho de haber nacido en este territorio, qué decir del color o las formas de nuestro cuerpo. Ayúdanos a las mujeres a destacar en áreas artísticas yendo al frente y no detrás.

Quiero ser la Selena Quintanilla y no la Manuelita Saenz de tu corazón bb

 

Vértigo

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Con esta foto estoy lista para la publicación de tarjetas VIllage.

Como cuando uno se detiene en el atardecer desde los miradores de Lima y piensa que si se cayera de ahí, no sale viva. O cuando uno va pedaleando a toda velocidad por Balmaceda en la subida de la Panamericana en Santiago para entrar por Brasil. O cuando tiene la oportunidad de subirse a un parapente o a hacer rafting (especialmente sin saber nadar o volar, como en mi caso), o cuando terminas una relación, un proyecto o decides finalizar con algo importante, hoy tengo la misma sensación. Vértigo, adrenalina, nervios, ansiedad, ilusión. ¿Qué viene ahora?

Tengo en este momento un privilegio único: En lo consiguiente, puedo hacer “lo que quiera”. Wow, tan así no es, pero sí.Lo que quiera puede ser quedarme aquí o ir donde programé (¿Te está sonando a la encrucijada Medellín-Ovejas?).O a mitad de camino. Puedo cambiar la ruta a mi antojo o crear una nueva ruta y desarrollar actividades que me permitan llegar a ella. Puedo juntarme hoy con un par de personas por couchsurfing y que me mencionen de un lugar maravilloso, entusiasmarme y partir. O puedo enamorarme y desenamorarme, deslumbrarme o desencantarme unas 800 veces más-como me suene suceder también- y que mucho de mi quedada o partida tenga cierta relación con ello, para qué lo vamos a negar. Puedo seguir postulando a voluntariados a donde salgan de aquí a dónde era mi ruta o a donde más o menos me gustaría estar los siguientes meses y conectarlo a las personas que he ido conociendo en el camino; mi viaje sigue siendo de personas y no estoy ni ahí con hacer check en los lugares que hay que conocer. Prefiero hacer check-abrazos con las personas que quiero conocer, reconocer, entrevistar, con la gente que me quedaría una tarde conversando o cocinando, con la gente que cuando habla de lo que ama y realiza a la vez, le brillan los ojos. Pucha que me gusta juntarme con esa gente.

Como suele suceder desde que me planteé viajar por meses, todo lo que había programado pareciera borrarse lentamente como cuando uno escribe en el mar. Hace días yo estaría en Ecuador y en el lugar que me estoy quedando se ríen porque todos los días digo “1 día más”. Ayer pensaba en lo bonito de aprender a cambiar de opinión, sobre todo en la adultez neoliberal, que te exige que pienses lo mismo para siempre o en mi propia imposición de ciertas rutas.

Hace unos días estaba haciendo una presentación y hace un par de días estaba escribiendo una columna para una revista mexicana y hoy estoy tratando de redactar mentalmente para la postulación de historias de Duolingo (Gracias Belén). Hace unos días estaba pensando en lo bonito de re encontrarse con amigos de años,que todavía me queda juventud para decir “A las 5 nos vamos pa la casa”, como también de conocer gente nueva y encontrar que es una muy buena idea pasar tiempo con ellos. Volver a escuchar audios de mis amigos en la ruta, sentirme en casa estando lejos. Sentir que no estaba tan equivocada cuando volviendo de Argentina por enésima vez, me prometí trabajar on line para hacerlo de cualquier parte.

Estoy sintiendo el airecito en la cara, la mochila está hecha, tengo calzones limpios para 1 semana. ¿Para dónde me llevará el viento?

Te amo, mi teleserie de media tarde

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Amo a México, como podría amar a alguien.

Vivimos una relación de casi 5 meses, donde nos conocimos lo que uno puede conocerse en ese tiempo: una percepción sesgada en relación a decir “Yo viví 4 años” o “Yo he vivido toda mi vida ahí”, pero un poco más intensa que “Estuve un par de semanas”. México es grande, yo pequeña, pero los dos parecemos que somos tan intensitos como cuando tropezas con un escorpión: un pequeño suspiro de “conchetumare, menos mal que no me picó”, pero ahí estuviste, al borde, casi. Siempre casi. Siempre un eterno casi, como de final de teleserie. Todos los días, todo el tiempo. México es un montón de colores, un montón de información, un montón de tanto. Pero tanto y eso que a penas nos estábamos conociendo.

Amo a México como para todos los días llorar un poco la lejanía del huitlacoche o del carrito de hamburguesas al carbón a la vuelta de mi casa, abierto 27/7. Y si equiparo, echo mucho más de menos la salsa valentina en las papitas fritas, que el ketchup. O pasar por Tlaquepaque por unos taquitos árabes en vez de por unas sopaipillas. Casi pero casi, lo pongo en la categoría “Julio” o en la categoría “la rucia de la vega”. Ejemplos ridículos, pero explícale esa hueá a mi estómago y a mi corazón. Y el corazón se puede marear, pero estómago si que no miente. Ese si que es de verdad, como las hamburguesas, 24/7.

También lo odié y mucho, porque me sentía absolutamente desolada en sus fauces feroces y en su indiferencia-silenciosa-ridícula, en su violencia omnipresente pero velada, no visible a simple vista, porque hay que ser gentil en público, para qué en lo privado. Hay que ser amables al preguntar por algo ¿Pero por qué ser amables en la comunicación de muertes cotidianas, poniendo en portada miles de cadáveres reventados a diario? ¿Por qué ser gentiles con ustedes mismos? ¡Cómo lloré implorando estar en un lugar distinto varias noches! ¡Cómo me desesperé ante los choques culturales, ante la verdad no-de-cuentos del miedo que está hasta en lo más profundo de esa sociedad!

Ayer estuve hasta tarde y hoy he estado mirando, retuiteando, recopilando información útil para los habitantes de CDMX desde mi vereda absurda de la digitalidad, porque es re poco lo que puedo hacer desde aquí. Me angustia saber que a escasas cuadras de todo lo que me moví y recorrí en esa ciudad, estaba quedando la cagá, que habían amigos con los que no me podía comunicar o que simplemente la distancia física me hace imposible irme a recorrer sus casas, a repartir abrazos de esos que uno da en los terremotos, sintiéndose tan feliz de tenerse y de conjugar con escándalo el apapachamiento.. Es como cuando sabes que un ex lo está pasando mal o cuando alguien con quien no hablas pero le tienes cariño tiene un problema y levantas los pañuelitos blancos como de “Antes que me digas nada y que nos volvamos a nuestras leyes del hielo absurdas, dime que estás bien, (no hueís) dame un abrazo, te deseo lo mejor, adiós”.

Más de alguna vez comentamos que para que México reaccionara de la narcodictadura que está viviendo, debería pasar algo grande. Algo que lo remeciera, hasta mencionamos “No sé, un terremoto, algo”. Y bueno amigos: esta es. Este es el momento de tomarse el país, de dar un giro, de reaccionar y darse cuenta que no necesitan de nadie más que de ustedes mismos para salir adelante.

Te amo México con locura, con locura demencial de teleserie de media tarde, súper disfrutada y súper llorada y súper cebolla, con canciones mamonas ( chilensismente ese mamona) y con muchos pedaleos y caminatas nocturnas y tardes encerrada escribiendo. Los abrazo, me muero de ganas de estar pedaleando y ayudando en algo. [Si a alguien se le ocurre una forma desde mi compu en Bogotá+quién pueda reclutar, por favor ténganme en cuenta]pero no estoy allá y tampoco tengo como mandar algo. Amor, mi amor ridículo, ese sí se los puedo mandar. A chorros, a kilos, a teramegasúperkilos.

¿Y la vasectomía?

Desde que se tiene una vida sexual activa, una mujer al menos una vez en su vida, está frente a la encrucijada de un embarazo no deseado. Porque ningún método es infalible, por una situación no agradable ( como una violación), por un descuido DE 2 PERSONAS o porque simplemente, ella es la que finalmente, en caso de haber un hijo, lo va a llevar en su cuerpo y muy probablemente en su vida, haya o no haya trabajo, estén las cosas bien o mal, etc.

Mientras muchos hombres siguen en la discusión ridícula de habitación de “Es que no se me para tanto” “Es que me molesta” “Es que no son de mi tamaño” y 800 excusas más para un simple condón (falible por lo demás), siempre se le termina endosando la responsabilidad, culpa e incluso un embarazo o más fuerte aún “como deshacerse del problema” a la mujer.Aborto, pastilla del día después y tantas otras bombas al cuerpo. Incluso, en un feminismo mal entendido, como que “ah, no quieren decidir sobre su cuerpo” lavándose las manos de apoyo, apañe, cuidado, presencia. Incluso, cuando hay un niño que nace y se separan, muchos creen que con 50 o con 100 lucas, un niño hoy se mantiene en Chile o que la mamá es súper irresponsable y con esas 60 lucas cagonas, sale a carretear y se las despilfarra (Por lo demás, mis respetos a los que hablan bien de sus exes y las apañan como padres, no como otro hijo más del que también se tuvieran que hacer cargo)

Independiente de lo que se piense o decida sobre el aborto de las 3 causales en Chile (que más allá de cualquier cosa, es un asunto de humanidad básica permitirlo bajo esos ejemplos extremos), independiente de las opiniones que se tengan a nivel personal, quiero hacer foco en mencionar que de todos los hombres que conozco, sólo conozco uno ¡UNO! que se ha hecho una vasectomía y otro que hace años lo pensaba y tod@s lo mirábamos con espanto. Ni si quiera está en las conversaciones. Ni si quiera alguien lo duda, porque obvio, no es tema.Yo creo que de hecho, muchos ni saben lo que es.

Me parece una falta de respeto argumentos como “Es que es muy invasivo” “Es que es muy caro” “Es una operación”. No es ni si quiera que se la hagan: es que ni si quiera lo piensen. Ni si quiera se les pase por la cabeza tocar sus cuerpos. Que total, una mujer puede tomar hormonas 30 años ( con todo lo colateral que esto tiene), tomar pastilla del día después (Con todo lo que implica) o hacerse un aborto y todas las discusiones al respecto ( que me parecen LO barsas desde el punto de vista que estamos hablando del cuerpo de mujeres, algo que por muy cerca que hayan estado, no es lo mismo que en primera persona) y ni si quiera se les pase una sola vez por la cabeza, que con una operación que dura media hora, podrían evitarle todo ese mundo a su(s) parejas.

Amistad Machista

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En el segundo capítulo de la segunda temporada de Love,  la pareja protagonista decide salir cada uno por su lado. El sale con sus amigos. En el bar, se ponen a conversar con unas chicas y él se mantiene esquivo y casi hostil, a una de las que intenta conversarle, invitarlo a un trago, etc. Cuando ella se lo reclama, se da cuenta que la chica no le está coqueteando, que tiene novio y que sólo quería ser simpática. La chica se aleja, no sin antes decirle que es un estúpido.

Me gusta esta escena porque grafica exactamente lo que pienso al respecto. Me pasa que soy de esas personas que habla con todo el mundo con o sin conocerlos, que si alguien me parece interesante, voy a tratar de conocerlo, juntarme, conversar, compartir, conocer qué le gusta y que le molesta, su talón de Aquiles y obvio, por qué cosas le brillan los ojitos. Sea mujer o sea hombre, sea viejo o joven, sea alguien con pareja o sin, incluso alguien que hable mi idioma o no. Muchas ( por no decir la mayoría) se malentienden las intenciones, pero lo peor aún es que se valida la estructura que me parece profundamente machista y eso me parece insoportable.

Amistades transaccionales

Uno de los machismos más asquerosos es que las mujeres y los hombres son únicamente fuente de relaciones amorosas/sexuales, donde en general, la mujer es coqueta para atrapar/atraer a los hombres, no porque sea coqueta, simpática o amable de por sí o lo sea porque lo es con todo el mundo.

El  mismo machismo que “exige” que el hombre debe ser cortés en la medida que quiera lograr algo, no porque es buena onda y punto. Si no está interesado en la chica de manera amorosa, no debe tratarla mucho,  y menos cortesmente, menos aún si tiene pareja. Si quiere lograr algo, además debe mostrar que puede gastar, alardear de su seguridad y llevar la amabilidad y gestos incluso más allá de su realidad cotidiana. Si la trata bien y ella se confunde, es un maricón por “hacerle ilusiones”. Si es al revés, ella una maraca sin corazón, que friendzonea a ese pobre ser humano.

Como que la gente siempre actuara o debiera actuar en función del otro, de otro, no de sí mismo, como creo que es la mayoría de las veces.

U otra situación: tienes muy buena onda con alguien, pero onda mucha, se reúnen, comparten distintas situaciones, conversan temas afines largamente, salen, van a fiestas con otras personas, acompañándose. Y de repente, una de las personas, empieza un noviazgo y nunca más te tomó en cuenta. O ese amigo/amiga, ahora que tú estás en pareja, nunca más se quiso juntar ¿Acaso era amable sólo porque había un interés romántico al respecto o mientras aparecía otra persona? Y peor: toma una actitud contigo como si efectivamente hubiesen tenido algo. Nervioso, esquivo y mal de males: cambia cuando no está la novia/o. ¿Qué está pasando aquí? ¿Acaso como no te resultó, no podemos ser amigos? ¿Nunca lo fuimos realmente?

Entonces la amistad heterosexual heteronormada, sería una transacción en la medida que el otro te puede proveer de además una relación absolutamente machista. Sino, no te sirve.

Sororidad

En la misma dinámica machista,  se supone que las mujeres se entienden desde competir y ser envidiosas entre ellas   (De hecho me parece increíble esa gente que vive en la dinámica de “me tienen envidia”, pero en fin, ese es otro tema).  Se suele decir y creer  per sé que las mujeres entre ellas son malas amigas, que tienes que ser mejor que otra, mejor que tus “enemigas”. Y por eso la sororidad, viene a ser un proceso revolucionario en medio de este planteamiento neoliberal machista podrido.  Con relaciones feministas, de amor y amistad profunda, las mujeres se cuidan, se apoyan, se respetan, se potencian entre ellas y no tienen un interés en perjudicarse, menos para estar con un otro.

También muchas veces y como en el discurso clásico, se entiende que una mujer sólo es completa con una pareja hombre y con hijos, lo que te hace entender también que si no los tienes o no lo estuvieras, jamás estarás entera realmente. Una suerte de contradicción entre “modernidad” y maternidad, entre independencia y “la necesidad absoluta de contar con un varón que te defienda, te pague, te abra la puerta y te valide ante el resto” Se sigue esperando que la mujer sea madre, pero cuando lo es también se es juzgada. Y si no lo es, también. ¿Entonces qué?

¿Existe la Friendzone?

Según la autora de un artículo en Vice habla que la Friendzone no existe y que “el tipo de hombre que se queja de que lo han incluido en la friendzone, te está diciendo explícitamente que te valora en función de si quiere meterte la polla o no”

El que una mujer sea amistosa, conversadora, te invite y no te esté coqueteando o no quiera algo contigo ¿Se lo plantean como posibilidad?

Sigo creyendo en la amistad hombre-mujer como absolutamente posible. Incluso: sigo pensando en que la amistad con gente con la que tuve imprecisos algos y todavía funciona, pues no todo el rato me la quiero tirar, de hecho a la gran mayoría del mundo no me la quiero tirar. Sigo pensando que una de las razones de por qué la amistad con gays es tan atractiva, libre y cómoda, es justamente porque este punto no existe. O te caes bien o te caes mal, o compartes o no, pero no hay un interés sexual, por lo tanto, las defensas y malentendidos, las onditas raras, celos de parejas, al menos en este sentido, no existen o menos. A veces pienso que sería tan cómodo partir conversaciones amistosas y decirles que no me gustan los hombres, para que esa tensión culiá no exista.

Y por eso agradezco tan enormemente esos “amigos gays no gays” en una suerte de piropo, pues es muy genial tener amigos, tener amigos con esa confianza: No te están mirando con ojos raritos, tú no los estás mirando con ojos raritos, no estás esperando que algún día ocurra ni te pones rarit@ cuando aparecen sus parejas (Bueno, sólo un pelín de celos :P) . Agradezco la gente que puede y quiere amar libremente, sin estarse frenando porque la otra persona pueda pensar que pasa algo. Que puede establecer relaciones buena onda y sentimentalmente sanas con amigos y amigas, siendo tiern@s, amoros@s y feministas, pensando en que esa otra persona la admiras porque es alguien igual que tú, con miedos, trancas, y corazón y que no necesariamente quiere algo contigo.

No está bien ser l@s mejores

Cada vez que leo “Aquí con el mejor” “Aquí con las mejores XXX del mundo mundial” sobre todo en fotos donde quieres dejar muy en claro que lo estás pasando increíble con personas que son mejores que el resto, con un dejo de “envédienme” no hashtaggeado, no puedo dejar de acordarme del concepto de Suma Qamaña.

L@s mejores

Estaba haciendo el evento de Facebook para difundir un festival que veníamos organizando hace un tiempo con Claudio y Lina. Y cuando estaba redactando “el mejor festival”, se lo mostré a mi compipa de labores producteriles y me dijo “Todo bien, pero saca “el mejor”, porque con eso estás denostando a otros”.

Quedé para adentro, como “W H A T?” . Me explicó, pero aún así lo encontré súper exagerado de su parte, pero para no pelear, saqué esa parte.

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Llegando a Sucre, Bolivia de madrugada. Mi primera imagen: las ñañas ❤

Tiempo después, fui a Sucre, Bolivia, para el encuentro de gestión cultural “Culturas en movimiento”. Fue una experiencia increíble, conocí gente maravillosa,y aunque sólo estuve un par de días y una noche, de un viaje larguísimo, pero consideré que había sido muy importante asistir, que no me importó. Aprendí muchas cosas entre ellas la importancia de la fiesta en ese país ( los recursos que se mueven alrededor de la fiesta y los carnavales, serían de los mayores ingresos de Bolivia), su grandeza, sobre música, sobre las cosmovisión andina. Pero algo que me quedó resonando es sobre la Suma Qamaña (Aymara) o SumakKawsay (Quechua) .

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En la frontera Chile/Bolivia, en pleno desierto. Qué hueá más hermosa. El azul del cielo no es editado.

Para los aymará, esto quiere decir el “Vivir bien”. Esto quiere decir que vivir bien, no es vivir mejor que otro ni peor que otro. No habla de derroche ni de pasar por encima del otro. Queremos que TODOS vivamos bien. Robar, atentar contra la naturaleza, mentir, no es Suma Qamaña. 

Por definición la Suma Qamaña viene de Suma ( plenitud, excelente, bien) y Qamaña (vivir, estar viviendo, conviviendo). Osea al vivir bien, pero no como hemos escuchado del dicho europeo “Dolce far niente”, ni menos aún del que aparece en la ublicidad de algún centro comercial donde comprar algo te hae vivir mejor; sino en el sentido moral de vivir correctamente.según habría teorizado  Simón Yampara, sociólogo e investigador aymara entre otros, que han definido distintos aspectos de la cosmovisión andina. También se habla que  el Suma Qamaña, sería el  “tener a mano lo necesario y suficiente dentro de un modo de vida austero y diverso, lubricado por el cariño, que no excluye a nadie”

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La detención cuando vas cruzando en jeep de Chile a Bolivia. Obvio que si hablo de Bolivia, debe haber un aguayo.

Lo que me quería decir mi amigo y que es un poco el mismo sentido de comunidad aymara o quechua, es que si hay un mejor, implica que hay un peor y eso nos interpela como sociedad o comunidad. Cuando digo “Aquí, con los mejores” estoy hablando que por lo tanto, los otros son peores ¿Y por qué hay peores si somos parte de un todo? ¿A quién le conviene que siga estando esa intención de calificar a unos y a otros como mejores y peores sin hacerse responsable de aquello?

La reflexión personal

Con el tiempo me doy cuenta que detesto profundamente la perfección. Y con eso no me refiero a la mediocridad, sino a esa intensión falsa de que todo esté perfecto, cuando en verdad,no se puede ni se debe. Algo así como cuando se habla que para ser millonario, a alguien le tuviste que robar, ya sea por pagarle menos de lo justo, avivarte con alguna situación, etc. Cuando los filtros de Instagram, no te sirven en la vida real.

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Esto fue en Octubre del 2015. Habían pasado 5 meses del accidente y todavía andaba con bastón, cuando volví a Iquique anduve en bici por primera vez en la costanera, pero igual viajé, porque sentí que era lo que había que hacer. Y anda a sacarme esa idea de la cabeza, po.

La máquina avasalladora, como es el capitalismo más terrible, nos dice todo el tiempo que hay que ser los mejores estudiantes, los mejores trabajadores, el mejor vecino, el que tiene el mejor auto, los mejores amigos, los que tienen las mejores fotos, las mejores familias, pero poco se nos enseña de amor, como dirían los Fabulosos Cadillacs. Los mejores, en ese escenario que hay alguien que es peor, ¿cachai?. Es como el caso de un joven desaparecido en Chile, que apareció luego de unos días, en un hotel, por una crisis vocacional. Fuera del chiste, de analizar que sólo los cuicos/gente adinerada se puede dar esos lujos, del dinero que se gastó en su búsqueda y todo eso, es tan fuerte la presión de la sociedad a ser exitoso, a saber lo que tienes que hacer, a tener claridad, a ser los mejores que luego cuando te das cuenta o tienes una crisis porque NO LO ERES Y NO LO SERÁS , obvio que hay un quiebre.

No somos perfectos, todos estamos aprendiendo a vivir, todos nos equivocamos profundamente muchas veces. Otra de las cosas que NO echo de menos de Chile, es que acá en México o en Bolivia,es como que nadie te dice lo que hay que hacer,tipo como un mantra moralista que te dice “No se hace eso, niñita”. Encuentro tan maravilloso que la gente no te diga lo que tienes o no tienes, como debes o no debes hacer las cosas, porque eso me permite crear a mi misma una forma. Y me van a perdonar las amigas aprensivas, pero esa es la parte que he descansado profundamente.

No está bien ser los mejores, porque en realidad, de lo que deberíamos estarnos preocupando, es de “vivir bien”, en el aymara sentido de la palabra. Que tod@s vivamos bien.

 

[También, para musicalizar este asunto se me vino a la cabeza, la canción de Me llamo Sebastián, cantante chileno que plantea el contrario “Está bien ser lo peor”]

 

10 ejercicios para enfrentar el viaje y la soledad

Irse a la conchesumadre, implica además de fotos lindas en Instagram y en las portadas de Facebook,  solucionar problemas técnicos menos que básicos (Como ¿Tengo tenedor? ¿Tengo cama?), enfrentarse a culturas distintas (Que no comen pan sino tortillas y donde es preferible darte una mala indicación a parecer descortés), ecosistemas que funcionan muy distintos a los que acostumbras (Juntémonos a las 16:00 en tal lugar y no “alguna vez”), derribar mitos entre un país y otro, terminar largas relaciones de amistad/pareja/familiares/ violentas o desgastantes o afianzar otras que te parecen importantes o interesantes  y bajar de la nube y caer en la realidad de hocico bruces junto con todas las publicaciones que me encanta este país. Verme yo distinta luego de un largo proceso de rehabilitación, luego de otros largos procesos de acomodamiento, verme al espejo, acordarme que soy la persona con la que pasaré más tiempo y caerme bien, con todo lo que soy. Soledad, básicamente, que le llaman.

Llevo 2 meses y algo de viaje pero recién estoy sola, pues había viajado y compartido con más gente. Y por primera vez en demasiado tiempo añosmamiaños estoy sola-sola de cualquier relación formal e informal (qué raro verbalizarlo así), así que mucho tiempo conmigo y está cuático. Cuático porque es distinto viajar 2 semanas donde todo pasa rápido o cuando estás en un hostal donde todos están un poco en la onda de querer conocerte y abiertos a que los conozcan o estar en un encuentro de gente que hablan de lo mismo que te mueve a ti, pero…¿Cuándo ya pasa ese tiempo? ¿Cuando ya te viste una o dos veces con la gente que podías conocer o recomendada de amigos de amigos y como que no hay más excusas? ¿Qué hay después?

Estar en otro país

Hay cosas muy absurdas que te recuerdan que no estás en tu país y a veces es bacán, pero a veces no. La comida es un ejemplo súper concreto. Y no es sólo la comida en sí, uno lo puede tomar a la ligera, si la comida es muy rica: si quiero cocinar, no hay de lo que me parece obvio que hay en todos lados. Hay otras cosas que no sé como se preparan, menos como se llaman para buscarlo por internet. Desde manjar, pasando por aliños o verduras. TODO.

O salir a la calle y no encontrarse a nadie, y peor aún: no conversar con nadie en días. O no saber qué actividades hay, porque en verdad hay millones , pero y obvio, no ir porque  o no tienes idea (porque no sabes tan bien como y dónde buscar) o las distancias agiladas que habría que recorrer para ir son larguísimas o simplemente no tienes la plata para esas porque tienes que empezar a comprar cosas tan absurdas como todo o ya te pasaste en la hora tratando de buscar o tenías que llamar por teléfono y todavía no puedes hacer funcionar el teléfono de acá.

Desde muy chica soy muy sociable, por lo que esta sensación de no saludar , no encontrarme por días con nadie,no conversar, me resulta súper frustrante. Esta ciudad es  grande y también no se me ha hecho tan fácil quedar después de una segunda vez con ningún mexican@, a diferencia de con chilenos que viven/están por acá o de otras nacionalidades. ¿Tanto les cuesta juntarse o no quieren y por qué? ¿Es tan pero tan falso el “Cuando vayas a mi país, te voy a mostrar mis lugares favoritos”o es un tema cultural más exacerbado que en Chile de una eterna promesa de “en la semana” que nunca es totalmente real? ¿Es lo mismo que me pasaría en cualquier país o tiene que ver con que es distinto viajar un par de semanas estando en un hostal que viviendo en un lugar que no es tu país, ni tus costumbres, ni tus amigos?

Me viene una autorabia no conmigo sino con lo que haría y he hecho ¿Qué haría yo si me conociera? ¿Me trataría igual? ¿Me caería mal? ¿Mi afán de las invitaciones se vió superado y ya no lo volveré a vivir (invitar y ser invitada)? Es que a veces me entra la rabia y no lo puedo creer ¿En serio a nadie le tinca salir a mostrar la ciudad como lo he hecho millones de veces con personas que ni conozco por el puro gusto de hacerlo y de hacerlos sentir bienvenid@s? ¿Nadie invita a cosas a gente que sabes que está aquí?

Hay otras cosas más absurdamente emotivas que echo de menos: abrazar a mis amig@s con una melosidad digna de final de película, ir a bailar (a mi lugar favorito básicamente, con sus resguardos, demonios y marcas de pisco), ir a tomar mi café favorito  en una conversación sin tiempo, conversar de otras cosas que no sea por pega o casi. Echo de menos incluso las cosas/personas/situaciones que ya no quiero en mi vida y eso sí que es triste. Es como que una mala droga esté ahí al alcane de tu mano y estar batallando por no recaer.

Además trabajar por internet para Chile no ayuda en esto ( sí en otras cosas como el mantenerme, obvio) 😛 . Puedo quedarme todo el día encerrada, sin que me relacione con ningún humano.

Kit de supervivencia sicológica básica

Para no sucumbir ante la soledad y sus locuras (ya me he visto en esa) y volverme deprimida y terminar en el aeropuerto llorando al teléfono con sólo ganas de irme de vuelta YA, he desarrollado un plan de 10 ejercicios que me permitan mantener la cabeza en orden o como llamó un amigo Seba, también viajero , para la supervivencia sicológica “Me voy a la CTM Starter Kit”

1. Comer de manera equilibrada. Parece obvio, pero esta hueá me cuesta muchísimo, porque estaba comiendo en horarios pésimos, no cocinándome, además ODIO (ODIABA?) cocinarme sólo para mí. Cocinarme a diario, no saltarme comidas, disfrutar de ello. Proveer de agua (aquí el agua no es potable) y beberla a diario como una obligación. Preparar verduras, guardar lo justo. Recordar que estoy pobre y no puedo gastar demás.

2. Restringir casi al 100% pelotudeces que no necesito. Tengo un vestido, 2 faldas, un short y así muy pocas cosas. Aún así, todavía tengo desordenado, estoy trabajando en ello. El vino chileno Carmenere está considerado en “necesario”, así que de eso tengo al ladito del mezcal.

3. Juntarme a conversar al menos una vez a la semana con gente real, que pueda ver sus facciones de frente. Me frustra mucho ver a la gente sólo una o dos veces, pero bueno, no sé ya como funciona la gente acá. No incluídos los segundos de espera entre que conversan conmigo y están muy ocupados contestando un mensaje de fb (que por lo demás, cada vez me apesta más esa situación).

4. Ir al menos a un evento semanal, que me permita conocer a otras personas y tener conversaciones para la vida. Así poco a poco he ido contactándome con gente interesante que no habría conocido de otra manera. Así que sigo atentamente eventos en FB de mis conocidos o a través de plataformas como Eventbrite o Meetup , que permiten encontrar eventos por intereses particulares, sin olvidar los encuentros de gente por Couchsurfing u otras páginas de viajeros.

5. Llamar, mensajear, mandar y recibir audios: He sido en general poco dada a las llamadas por teléfono en la vida ( De hecho, por lo general son de auxilio o por pega, odiaba hablar por teléfono), pero acá me es imperativo conversar. Conversar con mis amig@s de siempre casi a diario y al menos enviar 2 mensajes semanales a gente random que me acuerdo para pelarle el cable del viaje y de una súper revelación que tuve mezclada con alguna conversa que tuvimos, con alguna música que escuchamos o un innumerable etcétera. Vayan a perdonarme ustedes.

6. Escuchar música cada día Súper obvio, pero en realidad la música siempre me saca de cualquier momento raro. Así que aunque sea envasada o arrancarme a cualquier concierto que me parezca genial y que sea gratuito o casi, siempre es un momento que agradezco demasiado. Además echo de menos que parte de mi trabajo sea ir a escuchar música.

7. Obligarme a salir al menos una vez al día Como en este momento que llevo más de 48 horas encerrada. Me acabo de poner mi único vestido y me estoy echando pa la calle a tomar aire (o lluvia, como es el caso del verano mexicano).

8. Escribir, aunque no publique Las mejores cosas según yo, son esas que no he publicado, porque justamente necesitan madurar. Pero escribir, escribir, escribir. Mucho.

9. Publicar, para ver si está llegando lo que en verdad quiero expresar Seguir escribiendo hasta la muerte y cuando tenga ideas que pueda desarrollar en la medida que la gente hace feedback, lo publico en mi fb y después lo tiro pa acá, como en el caso de este post.

10. Dibujar Mi último deporte favorito, que hace que salgan otras cosas que no salen escribiendo. Un nuevo amor en la vida, del que todavía tengo demasiada curiosidad y ganas de seguir aprendiendo.

¿A alguien se le ocurre otro ejercicio (yoga y meditar me parece grandioso, pero no me seduce) para mantener la mente tranquila cuando estás realmente sol@?

Conste: No echo de menos todo el tiempo, me encanta estar acá, pero hay días-como ayer, como anteayer, como hoy-que lo único que quiero es estar en mi “casa”, llamar a alguna amiga para decirle que voy pedaleando a su casa, a simplemente abrazarnos, conversar y quedarme dormida en el sillón (como siempre), sabiendo que una frazada me va a tapar y que nadie me va a decir nada, porque saben como soy, saben que me canso y me quedaré dormida en el momento justo que esté acomodándome ahí. O irme al café, a simplemente contar historias y fumar y tomar café y reírme hasta las carcajadas más sonoras y que se escuchen a una cuadra. O ir a bailar hasta que me den calambres, sin pensar que alguien me va a querer hacer algo malo, encontrarme con gente, tomar lo mismo de siempre, reírme de los mismos absurdos de siempre.

PD: Sí me conoce, sabe que esto puede que me dure hasta hoy, salga, me pase algo extraordinario y olvide esto. Pero así lo siento y estoy segura que a la gente que ha vivo en otros lados también les pasa ¿Verdad? #díganmequesíporfavor .  Si no me conoce, puede que encuentre exagerado, de una loca de mierda, pero no me importa. O al menos, por hoy no me importa.Chúpenla con mayo y con el viento en contra.

Deuda

El 10 de mayo de hace 2 años atrás pensaba acostarme relativamente temprano pese a que iba a un cumpleaños, porque tenía una semana del terror. Luego de tiempo de vacas flacas, tenía lleno de reuniones de pega. El miércoles tenía reunión con la productora de Maestra Vida para concretar el inicio de mi pega como su asistente, el lunes tenía reunión con unas chicas de un proyecto que necesitaba redes sociales, tenía comprometido un tour por Santiago de músicos que admiro ,etc.

Hace casi 2 años que la agenda que tenía armada para los siguientes 7 días y una vida acelerada, se fue a la mierda. 5 cicatrices más, el año siguiente, continué con gran cantidad de actividades igual, aunque tuve que sumarle el reaprender a caminar, subir escaleras, saltar, aprender a ponerme vestidos, sacarme vestidos. Aprender también a que la gente me mirara las cicatrices y tratara de disimularlo, aprender a dosificar mis energías.

Hay cosas que ya no me interesan como antes y hay cosas que ya no aprendí otra vez, como usar tacos y bailar con ellos salsa o alcanzar a hacer cosas antes de dormirme raja. Hay cosas que me importan ahora como nunca, como ponerle ojo al dibujo o tomar un té/café con alguien interesante y conversar 2 horas sin mirar el celular y plantear eso como algo tan importante y urgente dentro de mi agenda semanal.

Encontrarme, entre los pedazos de esa María Paz que quedó en el piso-literal y subjetivamente- ha sido menos fácil que lo que me costó retomar el tono muscular de las pantorrillas. Aún tengo deudas desencadenadas de 3 operaciones, que por más que me esforcé en no tener, por más que trabajé antes de levantarme en 2 pies, no pude. Y no poder, para alguien que cree que puede siempre, incluso en las peores-peores situaciones, es muy fuerte aún. Aún hay deudas mucho más importantes conmigo, de descansos que no me tomé, de regaloneos que me evité, gente con la que me habría encantado tener la tranquilidad que tengo ahora de mandar a la súper mierda en su momento o de haber conversado para decirles cuanto necesitaba que me vinieran a abrazar sin entrar en discusiones idiotas.

Estoy amando la posibilidad de resetearme consensuadamente , pero claramente no es tan fácil tampoco. Me están pasando varios procesos dolorosos y liberadores, varias vueltas de tuerca y aperturas de cabeza que me zamarrean con cuática. He vendido mis libros favoritos, mis instrumentos favoritos, hace como 3 horas regalé mi cama, cosas que en su momento eran un deseo muy fuerte y ya no lo son tanto. Dejar no sólo lo que estoy haciendo y he hecho hasta ahora: es dejar de ser lo que he sido para ser otra cosa, otra persona, más allá de las cosas o los límites que veo ahora.

Encontrarme sola conmigo y decirme “¿Cómo estás ?” “¿Qué quieres hacer?” “¿Qué quieres SER (ahora)?” “¿Cómo quieres querer ahora?”.

Yo pensé que tenía la respuesta ( “me gusta escribir, todo lo demás es una excusa barata” “productora de ideas”) , que tenía las respuestas, claridad, sin lugar a dudas, pero no las tengo, se me perdieron, mutaron. No tengo ni una certeza o para ser más exacta , muy pocas. Me estoy quedando no sólo con pocas cosas en lo material sino con poco de lo que era-tal vez lo netamente escencial-y ese cambió de piel está siendo, en gerundio, muy intenso. Mucho.

Sigo endeudada, sigo con deudas de tiempo y de cuidado, pero quiero saldar al menos en eso: conmigo.

Gelo no inferno

Por estos días las cosas están cambiando mucho en todos los ámbitos. Se está acabando uno de mis hijos más queridos @humitadomicilio  , acabo de salirme de una de las agrupaciones en las que estuve los últimos 4 años. Alguna gente está saliendo de mi vida con pasaporte a la conchesumadre y otra, se está quedando aquí en mi antebrazo, para el resto de la vida hasta que sea viejita.

Si tuviera que ponerle una canción al día- a mis ojos hinchados, a mi sensación de suicidio después de haber comido una hamburguesa en el Mc Donald´s , a mis ganas desenfrenadas de viajar ya, a que todo está tan rápido, pero como ya he vivido esta sensación me calmo un poco, le pondría esta. Debe ser que andar con la regla me pone en los lentes de todo tan intenso, absoluto, determinado.

Gelo no inferno (Criolo)

Eu corri demais
Parei de correr pra aprender andar
Eu falei demais
Parei de falar pra poder dizer

Eu cuspi no amor
Pra depois de amor
Vir a padecer

E eu reclamei demais
E aprendi a viver depois que morri

E fui pro inferno
Bater um papo com cão
Onde ele disse que nao era
Pra eu tá ali
Mas como assim?
Entao, gelo no inferno
Eu colhi
E corri

Eu corri demais
Parei de correr pra aprender andar
Eu falei demais
Parei de falar pra poder dizer

Eu cuspi no amor
Pra depois de amor
Vir a padecer
E eu reclamei demais
E aprendi a viver depois que morri

(Esta versión sambeada es la más boni <3)

Amor libre, mierda

 

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Creo que más de alguna vez ( por no decir todas y cada una de las veces que alguien lo ve) he tenido que dar la explicación sobre este afiche que está en mi living: El sentido que ha agarrado pa mí esta frase y esta serigrafía en donde todos los que van a mi casa tienen que verla, va más allá de lo evidente. Ha servido de conversación y análisis amplio. Es uno de los lugares favoritos pa sacarnos fotos. Está ahí, presente, como un mantra.

Primero: ¿de dónde salió el afiche?

Cuando fue la exposición de Serigrafía Instantánea (Colectivo que hace serigrafías en poleras que llevan los interesados y/o que recuperan por un aporte voluntario, apoyando sobre todo distintas causas) en Maestra Vida, todavía estaba súper convaleciente y la única foto que saqué fue a estas piezas que hablaban del Amor libre, mierda!. Me acuerdo perfecto, estaba subiendo la escala a ese altillo que hay en la pista de allá, donde siempre se quedan los rumberos habituales.

Cuando hicimos la celebración por el aniversario de Mandela, justamente esta pieza corría peligro de ser eliminada, pedí que me la regalaran y la saqué a punta de cuchillo. La puse en el living de mi casa. Ahí se quedó, ahí nos acompaña desayunos, almuerzos, onces, celebraciones y comparticiones varias. Es uno de los diseños que los chiquillos estampan, así que si le gustó, búsquelos en su próximo evento combativo.

( A todo esto: Sería bacán conocer la historia tras este mensaje, porque a mí me ha significado hartas vueltas aquí tiro la pelota en un pase gol, ah).

Las reacciones

La primera reacción en general es o una risa mostrando el cartel como “Oh, qué liberal tú, ah” con desaprobación-prejuiciada o una reacción tipo “Ahh, estamos en esa” con algún tipo de desubicación tipo comentario o acción de mierda,  con gusto a pésimas ideas comoque quiero tirar con todo el mundo o que tú, con el que tuvimos un impreciso algo creas que me da lo mismo que te quieras hacer algo más que el lindo con alguien muy cercana. Osea calmao, si la hueá no es ná así, po.

A quien ha solicitado la explicación de por qué decido tener este afiche o que nos hemos puesto a conversar el tema ampliamente, hemos llegado a algunas conclusiones del porqué y cómo nos hace sentido este mensaje.

Tiene mucho que ver con ideas que he expuesto anteriormente y que mastico hace un rato:

1. Mientras más das, más recibes: El amar no me sale tan fácil. Porque sí, porque no, porque miles de razones que no entraré a explicar aquí. Eso quiere decir que este afiche viene a reforzar la idea cotidiana que amar es mucho más fácil ( y difícil) a la vez que lo que me venía planteando hasta ahora. Que es como una apuesta que cada vez es mayor y tiene esa suerte de recompensa de vuelta. Mientras más entregas amor, más amor recibes. Que si pierdes en tal apuesta, como si fuera una ( aunque uno nunca perdiera, porque siempre gana algo), pierdes cada vez más en la medida que más pones en la mesa y duele, sí, duele si no resulta o se acaba, pero…  ¿Y? ¿Te va a ir mejor por quedarte a la vera del camino? ¡Ama libre, oh!

2. Que si uno es libre, libre en serio ziii, debería poder y querer amar, sin ponerle tanto color nombre o etiquetas eeella la liberal, pero sobre todo trabas y peros a situaciones que no merecen rollo adicional. Me explico: Dejar de frenar situaciones porque “puedes salir dañad@” sin incluso “apostar”, no evitarse mamonerías “porque pueda parecer ridículo”, no evidenciar al extremo porque “soy súper solter@ y no quiero que me liguen con nadie ni nada” . Por lo tanto entregar amor y buena onda, que suceda lo que tenga que pasar y si las cosas se acaban, que se acaben porque se acabó esa conexión vital, no por miedo, por mantener discursos panfletarios de libertades no tan libres, etc.

2. Como que la ternura es un acto revolucionario, más cuando uno es adulta. Que uno se pueda liberar de todas esas limitaciones impuestas ( y a veces hasta autoimpuestas) por el mundo actual, neoliberal donde ser amable, cortés e incluso tierna, pareciera estar fuera de moda. ¡Que los gestos sencillos decoren la vida! ¡Esos son los gestos que se quedan ahí dando vueltas y recordables por toda la vida! Ya llevamos un ratito planteando esta premisa y lo hemos pasado bacán en sus fauces, incluso cuando no hubo ni un mínimo detalle de vuelta.

3. Que  lo más parecido a una relación con cualquier persona  hoy sea experimentar esa libertad de acción, de movimiento, potenciando y acompañando al otro a volar libre tal como el otro me acompañe a mí en mis vuelos y desvaríos. No quiero arrastrar a nadie a que haga cosas ni por mí ni para su propia vida y tampoco quiero yo sentirme presionada a nada en realidad: quiero compartir con gente que quiera hacer cosas indistintamente a mí o a nosotros, tanto como hacer cosas juntos sin que signifique rollo, ayudarse, motivarse, pero para crecer y tener éxitos, cumplir sueños por separado qué Lalaland me sonó eso. Que sí, sí quiero estar con alguien alguna vez (alguna gente me ha dicho muy seriamente que cree que no, como una suerte de monja o que quede para semilla y la tía solterona de los hij@s de mis amig@s) pero en ese acuerdo. Porque a veces, las  relaciones de pareja que veo cerca pareciera que fuera todas esas cosas de las que quiero mantenerme lejos: posesión, control, obsesión, falta de libertad, celos, desconfianza, etc.

4. Mientras más se da amor, más amor te llega. Esa falsas idea de dosificar, cuantificar, medirse, pareciera que es puro capitalismo, oiga. Y de eso es lo que quiero también mantenerme lo más lejos que pueda. Y esto me recuerda prácticas tan sencillas como incluso, compartir ropa, comida, casa, aprendizajes y demases. Viva la comunidad, viva el amor, ¡abajo los régimenes que nos dicen lo contrario!

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Afiche que publicó un amigo con el que pelamos mucho el cable al respecto, que a su vez había publicado esta página

5. Y que eso no solo incluye a parejas, sino amigos, compañeros de trabajo y demases. Que el amor fluya como cuando se pedalea por una ruta en una noche de verano, con el vientecito refrescando la cara. Que seamos felices con momentos simples, cotidianos, amorosos, que nos llenen el corazón más que la sed y la adicción por la conquista, llegando sólo hasta el trailer, buscando más y más trailers, olvidando que también se pasaba bien con hueás simples, tiernas, tranquis, sin la histeria o la maquinita de “hacerla”. Más que eso, que no significa tirar el poto a la chuña-o sí, a quien le importa-sino más bien amar-amar en serio-sin tanta complicación.

Que viva el poliamor, el amor gay, el amor interracial, el amor a la libertad, el amor a los proyectos, el amor a la bicicleta, el amor a viajar, el amor a la tranquilidad, al baile, a la música, a la vida inquieta, a la gente que ama las libertades de los otros, a la gente que ama sin odiar a los que no son como ellos, amor a los almuercitos, amor a los grandes proyectos, a los pequeños, a la gente que le brillan los ojos por lo que ama, a quien trabaja por lo que ama, amor entre nosotros, amor a la tierra, amor a quien incluso ya dejamos de tener contacto. Amor a las personas que estuvieron en nuestra vida, amor a las que no estuvieron y menos mal,a los que estuvieron y los caminos de la vida nos llevaron a otros caminos, amor, amor, amor.

¡Amor libre, mierda!