Tiempo

Colombia, 7 de octubre del 2017

El tiempo es poco. Me estoy muriendo.

Estoy corriendo mientras me alcanza la diabetes, la hipertensión. Estoy arrancando de alguna otra moto que me quiera dejar botada en el piso,disfrazándome para que no me pongan más fierros en la columna o de la pared hasta romperme la frente de dolor cuando hace frío. Todos los días queda un poco menos de ese ánimo incansable. Duermo un poco más, me canso más, cada día hago un poco menos porque ya no soy capaz.

No tengo tiempo ni ganas de dedicar tiempo en analizar por qué las personas tienen ese cuerpo como yo lo considero incorrecto o a desgastar mis oídos en música que no me gusta. No tengo ánimos de hacerles funas a nadie porque hoy amanecí con ganas de ser poco agradable para después hacer como que aquí no ha pasado nada y tampoco tengo fuerzas para analizar qué cara puse o no puse.Me queda poco tiempo para eso. Hay cosas infinitamente más importantes y urgentes.

Me quedan 57 años si logro llegar a los 90. En esos años debo ver todo lo que me permita la miopía y el astigmatismo, que ruego no vengan las cataratas ni los desprendimientos de retina o las retinopatías diabéticas. Sí le resto a ese tiempo la fiebre, los resfriados, el tiempo que me pasaré haciendo filas o esperando que a alguien querido lo estén operando o velando, o en las conversas maravillosas que me encanta tener o en los conciertos que amo escuchar, el tiempo se me reduce vertiginosamente. No tengo tiempo.

Tengo demasiado terror de pasar mi vida viendo como debería haber sido y no fue, porque estuve odiando, peleando, escuchando conversaciones de mierda o haciendo cosas que no quería hacer ¿Analizar el último reality, ponerse a pensar y desmembrar la envidia que supuestamente me tienen o con quién se acuesta o se deja de acostarse la otra gente que no soy yo? ¿Culpar al resto de lo triste de la vida que tengo?. Tengo pánico del poco tiempo ¿Por qué gastaría tiempo en pasarlo mal?

Todo es hoy ¿Te cachai si tuviéramos la noción de que en verdad no nos volveremos a ver y esta es nuestra única oportunidad? Juntémonos, veámonos, abracémonos. Eso de dejar para mañana, pasado, para algún día no existe ¿Te cachai me muero y nunca nos juntamos? ¿Te cachai te pasa algo y no volvemos a conversar?

Estoy viajando antes que me vuelva a suceder algo grave. Estoy viviendo antes que suceda algo terrible. Estoy bailando antes que no pueda volver a mover las piernas. Porque las cosas graves y terribles suceden todo el tiempo y no es ser fatalista: simplemente pasan (y me han pasado); pero lo más grave y terrible debe ser dejar el tiempo correr en cosas que no tienen sentido ¿Por qué gastar el tiempo en cosas nimias? ¿Por qué lamentarse cuando aún hay tiempo? Me he muerto unas 20 veces. Todos los días me estoy muriendo un poco. No hay tiempo ¡No hay tiempo!

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Un pasaje a la conchesumadre

Tenía 16 años, cuando se me ocurrió la idea de ir a una actividad en Toronto, Canadá.

Cuando presenté la idea, los adultos de esa época, se rieron en mi cara y asumieron que no lo lograría. Y pasé 1 año, vendiendo latas, papel, haciendo rifas, vendiendo ramos, haciendo kermesses y demases, porque estábamos convencidos que podíamos. Y aunque logramos juntar muy poco, se dieron las condiciones para ir. Lo que toda esa gente no sabía-incluyendo la que no creyó y la que me apañó en cada actividad que nos ocurrió inventar- era que habían instalado con esa energía un chip en mi cabeza y sobre todo en mi corazón, donde viajar fue parte de mi escuela y reseteo para todo y 16 años después, lo sigue siendo. Y así es como Canadá, Argentina, Colombia, Bolivia son parte importante de mi aprendizaje y espero que México también lo sea.

Sigo no teniendo plata para viajar, pero tengo ganas. Y no me importa si debo traviajar como lo he hecho hasta ahora, buscar formas de hacerlo casi gratis, no me importa vender mis cosas o cansarme por hacer actividades, escribir artículos mientras hay una playa afuera, postear desde el wi fi de un restaurant ¿Como le voy a tener más cariño a las cosas que a la experiencia de compartir otras formas de pensar? ¿Cómo podría dudar un segundo en hacer todo lo posible para seguir viajando? ¿Cómo podría desconocer que parte de lo que soy tiene que ver con la oportunidad que me ha dado la vida-a veces de manera un poco violenta, pero bue-de conocer y conversar y amar en otras latitudes?

Gracias a esa gente que creyó y apostó por mí cuando tenía 16 o 32, por la que gestionó pegas que podía hacer en cada uno de los lugares, por lo que me alojaron a veces sin conocerme,por los que alojé sin conocer y nos hicimos amigos para siempre, por los que sin saberlo me entusiasmaron con sus experiencias, por los que me compraron cada hueá que se me ocurrió matutear, por los que me motivaron a seguir haciéndolo y por lo que me inspiran y tenemos la seguridad de encontrarnos en la ruta algún día otra vez y seguir la amistad hasta cuando seamos viejitos. Gracias mamá también no sólo por permitirlo sino por motivarme a pesar que eso signifique no estar tan cerca.

¡Que continúe el viaje y el reseteo! ¡Vamos, vamos!

(En esta ocasión estoy haciendo una venta de bodega, puedes ver las cosas acá )

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San Pedro de Atacama. Chile
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Cataratas del Niágara. Canadá
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Bogotá, Colombia

 

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Escaleras mecánicas. Medellín, Colombia.
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Santa Marta. Colombia.
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Medellín, Colombia (Foto por @mathiaskochcc )

Inspiración

A veces, te echo de menos.

Y bueno, echo de menos todas esas situaciones muy de cuneta, de puchos baratos, de descorchar un vino-porque ahora nos pusimos medios burgueses y compramos en botella y no en el tetrapack-y que nos importe un huevo el tiempo. Porque ¿A qué uno va mirar el celular cuando está teorizando sobre la inspiración? ¿Decime vos, a qué mierda voy a responder un puto chat insulso, un hola chaveteado, una discusión sin fondo, una nueva solicitud de información de no sé que mierda, si nosotros, pucho en mano, con una copa de vino en la cuneta o en la ventana de Almirante Brown que da al Parque Lezama, estábamos ahí, con los corazones en la mano, sin esas caretas de ego y magnificencias ridículas que atríbuíamos a una suerte de otros nosotros de siempre,hablando sobre cosas realmente importantes?

Hay que aprender sobre las urgencias y las importancias. Y sí, es importante estar tranquilos, calmos, en paz, y es hasta lo que se debería hacer siempre, tender a ello, madurar si le quieres decir así. Pero es urgente, es realmente urgente incluso atentando a esa calma, rehabilitar esa sensación de refugio de llamarte por tu nombre a viva voz cuando me vinieran ganas y compartir, una tarde de verano, hablando de cada uno de los botones que se nos habían apretado, de la intensidad del torrente sanguíneo, de lo brillantes que se nos ponían los ojos, de la cara de felicidad, tras un segundo de inspiración.

¿Tomémonos un té?

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Hervir el agua, las tazas, las cucharas, elegir un té. ¿Te gusta la panela? ¿Prefieres gotitas? ¿Azúcar rubia? ¿jengibre? ¿Limón?  ¿Así no más?
Sentarse, tomar la temperatura, el vaho. Responder a las preguntar entre el vapor, no quemarse, dividir las interlocuciones entre beber, hablar, pensar, sorbetear, no quemarse con la cuchara, no quemarse las manos, disfrutar de su sabor.

Sentarse, echarse, hablar de los tiempos pasados, de los presentes, de los proyectos. Inventar mundos, repasarlos, dibujar el mapa de lo que es uno, representarse en unas cuántas frases, encontrar las explicaciones a las formas de ser. Abrir el corazón, moverse en la siunuosa ola de la conversa que llega a cualquier parte, restarle expectativas, obviar dispositivos móviles distractores, regalarse un alto en la carrera frenética.

A las 4 de la mañana, a las 5 de la tarde, a media mañana, a la hora en que no se escucha más que los casquidos de las bicicletas pasando por afuera, de bicicletas de otros o de las propias o a la hora donde todo es locura, bocinazos y gente apurada. A la hora de la calma, donde no hay más que el sonido de otros que no somos nosotros, de otros que no toman té  O de otros que ya lo tomaron en otro momento. O a la hora donde todo ocurre, eso que no estamos haciendo.

Tomarse un té como acto revolucionario de volver a las simplezas ¿Cuánto vale hacer un par de tés y cuánto capitaliza, sobre todo hacia dentro de uno o hacia el lado con el otro-esa bolsita, esa agua hirviendo, ese par de tazas? ¿Cuánto se gana bajando las revoluciones, hacerse un tiempito y plantear una simple invitación

 ¿Tomémonos un té?

Sintiendo

La sensación física de la cicatrización, sobre todo de las zonas cercanas a tales cicatrices, siempre es una falta de sensibilidad, que a veces se queda para siempre. Como la sensación de estar anestesiada post dentista, pero eterna. Así es que, en pequeños trozos de paño-piel, se logra entender, donde no sentiré tanto como otras zonas que permanecerán sensibles siempre.
 
Pero en respuesta a ese proceso, pareciera que hoy, mientras ellas, las cicatrices, las mías, las obvias,  van sanando, ya dejando de estar activas, apaciguando, todas las demás,sobre todos las cicatrices que no se ven y que tienen que ver con el resto de mi existencia, empiezan lentamente recién a cicatrizar. ¿Cuáles? Las que tienen que ver con el resto de las magulladoras, como la percepción del espacio, de los otros o de mí misma.

Percepción del espacio

Con el espacio en la calle al pedalear, ya está bastante 0k. Pedaleo, casi sin miedo. Me gusta sentir la adrenalina de ir en la calle, pedaleando con lluvia (puta que es rico pedalear con lluvia <3) o distancias medias. Claro, pocas veces pedaleo largas distancias cuando no es verano, pero tampoco tengo problemas en hacerlo. Cuando me viene el sustito o la autopiedad pienso en la travesía del Juan Dual de Runnife  sin estómago y otros tantos órganos y se me pasa 😛 .
Distinto es con el espacio con otros. Aún y a veces con más intensidad,  es complejo convivir en espacios con más personas. Aún me da pánico estar en una micro donde no logro sentirme segura con su movimiento o en las escaleras del metro. Aunque me veo bastante “normal” me canso y tiendo a sentarme en cuánto tengo posibilidad ( aquí una pequeña mención a que sí, está creciendo en mí una pequeña vieja velociraptor).
Sin embargo, más que el asunto físico, es también la sensación de de compartir con personas que o es alguien que me conoce antes del accidente y siento en su relato un tono que no me gusta (tipo compasión, indiferencia absoluta o demasiado “Claro, es que como andas en bici, obvio que te iban a asaltar en una moto (?)”, es alguien nuevo a quien debería (?) contextualizar de mi forma de actuar y a veces qué paja que todo sea tan presente aún o es alguien con quien me siento plénamente a gusto y trato de esconderme y protegerme en nuestro lazo, donde no tengo que ponerme a explicar ni a preocuparme inconsciente-conscientemente de como camino, de cuánto me abrigo o de mi cansancio nivel quedarme dormida raja. Eso me hace, reducir a un mínimo las salidas (bueno, estoy hablando de mí, probablemente un promedio superior igual a la media, pero infinitamente minúsculo en relación a mi misma), los lugares que asisto con frecuencia, la gente con la que comparto. Todo se volvió más íntimo, más absoluto, más integro, más solitario. 

Mi percepción del mundo

Mi percepción del mundo, de mi relación con los otros, con un toque cada vez más (sí, aún más) absolutista y que busca ahorrarse jugos, enfrentamientos o dolores ¿Para qué? ¿Para qué asistir a algo que tengo la mínima posibilidad de sentirme extraña? Aunque con la misma intensidad-ya no puedo hacerME-la hueona ni con lo que siento, ni con lo que me provocan ciertas situaciones. Ya mi corazón, a diferencia de mi cuerpo, no es que no pueda-siempre ha podido y sigue pudiendo, medio jugando al juego de la kamikaze-disparadora en los pies, que se mantiene incólume ante situaciones que le están moliendo el corazón-pero ya no quiere. No quiere situaciones estresantes, que provoquen tristeza o que signifique un jugo inmamable. ¿Será la edad? ¿Será que ya pasé suficiente? ¿Será que siento que tengo poco tiempo y energías como para gastarla en tonteras? A veces duele: hay gente que me cae muy bien y/o que quiero muchísimo, pero no me da ni la gana, ni el cansancio, como para continuar intentanto nada.
Y por otra parte, esta sensación media fatídica de que la vida se te puede ir en 2 segundos-o la vida es eterna en 5 minutos, como diría Víctor Jara-por lo que, me transformo en una excéntrica coleccionista de momentos mágicos, bacanes porque total nos podemos morir mañana. Me derrito en momentos impagables, en minutos de conversación importantes con personajes que traigo a mi vida porque me revolucionan, en esos segundos de hablar con gente que ama la vida y lo que hace. Trato de ahuachar, cada vez con más éxito, esas sensaciones, repetir conductas que siento que me hacen bien. Vuelvo a preocuparme de hacer regalos, tengo reuniones maravillosas, aparecen nuevas opciones que no me había terminado de plantear y que justamente, son de las cosas que más me gustan. 

Percepción propia

La percepción de mi misma con un cuerpo que se mueve mucho más lento que mi eterna rápida caminata, a lo que debo pedir constantemente que la gente enlentezca sus pasos porque no puedo apurarme, me desespera, me intranquiliza.Ya no puedo correr en los semáforos ni alcanzar a alguien porque me pareció que era alguien que yo conocía. 
Más dolorosa en lo concreto, tratando de evitar cada pequeña cuadra que antes me parecería insignificante, pues si eso implica que me canse menos. Tramadol y galletas de marihuana de emergencia casi siempre a la mano. 
Mi cuerpo que ahora no tiene tanta cuerda para estar bailando a las 7 de la mañana  y que se duerme de cansancio a un tercio de los estímulos de antes. Mirarme al espejo y encontrarme deseable pese a la horrible carretera que me atraviesa bajo el hombre o las costuras tipo saco de papas que tengo en la pierna ¡Mis piernas, conchetumare, mis piernas que tanto amo con esas líneas! La frustración que me provoca que mi cuerpo no resista el movimiento incansable de antes o que el cansancio no me permita mantenerme despierta. Las llamadas llorando para decir “Estoy tan cansada que no puedo ir” o perderme una gran cantidad de eventos que quería asistir con locura. Sintiéndome como el pico ante un cuerpo que va mucho más lento que mi mente. Buscando formas y razones, que me traigan a la vida en mi percepción conmigo misma con 4 cicatrices más, lenta y cansada eterna, que todavía intenta no cojear y que no se le vaya la vida en eso.

Percepción general del sentir

Sale el sentir, cada vez con un flujo más poderoso e incontrolable, absolutista, intenso, imposible de no pescar. Hoy, acostumbrándome a su caudal para encausarlo y esa es la tarea que me tiene por estos días absorta. Tan escorpión que salí, todo es intenso siempre, sin embargo pareciera que la edad, la misma experiencia de la rehabilitación del accidente o la que soy hoy-bastante distinta de antes-hace todo aún más intenso. Como decía una amiga “Ahora estás más Mapapo que antes”

Sé que es difícil convivir con alguien así, partiendo porque yo misma me estoy re-acostumbrando a ser esa otra, que no era antes de todo esto. Algo así como “Estoy en rodaje. No apure, por favor”.

 

Día del trabajador

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A los que trabajan bajo un patrón, a los que trabajan para varios, a los que no trabajan para ninguno.A los que han tenido que ir en contra de sus familias y amigos por hacer lo que les gusta.A los que estudian y trabajan, a los que han gastado todos sus ahorros en el gran sueño de tener algo propio.

A l@s que le brillan los ojos cada vez que hablan de lo que hacen, a los que dejaron su tierra por buscar más y mejores oportunidades. A los que pedalean a sus lugares de trabajo, a los que hicieron de su lugar de trabajo un espacio para la discusión, para la buena onda, para el apoyo. A los que se la jugaron por sus compañeros, a los que gastaron su propio tiempo para organizar y aunar esfuerzos por otras metas comunitarias.

Por los y las que lucharon porque hoy tengamos una jornada laboral, derechos y oportunidades.Por los que están al borde del sistema y no aparecen en ningún registro. A los que 3/4 de su vida laboral no existe en un CV.Por los que podrían estar ganando mucho más, pero prefirieron trabajar en un ambiente favorable.

A los que vibraron con lo que hacen, a los que comieron como la mierda o ni si quiera eran contabilizados en las colaciones. A los que no hacen lo que les gusta, por perseguir un fin mayor. Por los que trabajaron desde que tienen memoria, por los que aprendieron los oficios de sus padres y los reconocen con orgullo.Por lo que trabajamos durante años bajo trato, sin derecho a salud ni seguridad alguna. A todos y todas l@s que se ganan lo que usan, lo que comen, lo que viven con el fruto de su esfuerzo y de sus familias:

A todos y todas, fuerza, convicción y resistencia, para seguir en la lucha por los derechos de todos y cada uno de los que generan recursos con su trabajo.

¡Arriba l@s que luchan!

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Nota 1: El día del trabajador se celebra el 1 de mayo, en honor a la “huelga nacional del 1 de mayo de 1886, donde miles de trabajadores norteamericanos reclamaban la reducción de la jornada laboral a 8 horas, ya que lo “normal” en aquella época era trabajar de 12 a 16 horas”.

Nota 2: Desde el 2015 se realizan 2 marchas en Santiago de Chile, en la cual 1 es convocada históricamente por la CUT. También hay otra que va rumbo hacia la Usach, por los que no están de acuerdo con esta última, llamada clasista . Más datos acá

Nota 3: Si está muy motivad@ post marcha y no encuentra re ni una cosa pa comprar, hay una Lentejada Popular con música en vivo. #dejolainquietu

 

 

Lectura del bando

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Bando número 1: Las emociones andan clandestinas en el aparato circulatorio. Al parecer, se han tomado la zona suroeste, en vista que el refuerzo de material en el perímetro ha sido desclasificado.Se han encontrado apósitos, cinta adhesiva y rastros de abrazos intensos, besos profundos y miradas tórridas en las últimas 48 horas, con pronósticos de temporales tropicales nuevos, antiguos y más antiguos. Se le suman algunas inconsistencias en sus informes de soledad y resistencia al compromiso.

Bando número 2: Algunos refuerzos en la zona de control, informan que debido a la vulnerabilidad que ha sumado la implicancia de ingreso de tropas en la zona de ataque, puede que en las próximas horas se produzca un atentado. Favor contactarse con las zonas involucradas y enviar refuerzos a la brevedad.

Bando número 3: Se informa a las unidades de salud que invoquen al artículo número 6 en zonas de catástrofe y haga ingerir a la población un anticoagulante con plasma de alto impacto. que permita eliminar todo rastro de trombos en la sangre, debido al bombeo alterado debido al exceso de emociones. Los informes indican también, exceso de material en la zona superior izquierda.
Favor realizar nuevos exámenes y una epicrisis detallada de las últimas 48 horas, pues difiere a lo informado en el último mes. Año. 3 años. 5 años, incluso 6.

Bando número 4: Favor dinamitar toda el área, sin dejar rastro, incluso de este informe.

Epifanía del abandono

-No quiero perpetuar la sensación de…

-Abandono

-Sí, de abandono.

La guata me dolió y sentí como cuando te sube o baja la presión. O como cuando bajas en un ascensor muy rápido o vas en bici por una cuesta hacia abajo. Lo que no quiero perpetuar es eso, justamente eso, la sensación de abandono.

Tener una mini discusión sobre lo que espero de las relaciones humanas como la amistad o estar en pareja, y esa frase que acabó como una nueva epifanía, es lo que saboreo estos días una y otra vez. Epifaneo también ante situaciones que ocurrieron hace años y donde logro entender, aceptar, aclarar, que alguno de los “abandonos” que tanto me dolieron, no fueron tal como los sentí, sino fueron una excelente manera de terminar con una seguidilla de momentos de pasarlo bien, que se podían transformar en una pesadilla drogadicta de dos personas que se buscan hasta hacerse daño. Nota: Hey, ¡Qué sensato fuiste al proponerlo!

La diferencia

Ya he comentado acá mismo la sensación con mi padre, que se repite a su vez en la situación con los hombres en mi vida y a veces también con las amistades. Tarde o temprano, el abandono es inminente, la sensación de “No quiero tenerte en mi vida”, que no siempre es del otro, sino también mía. Alguien se queda pensando que no merece quedarse en la vida de alguien. Una puerta giratoria sin stop, una herida abierta que vuelve a abrirse un poco más. Doloroso.

Cuando me accidenté y hasta los primeros 2 meses, puede ser que sea una de las primeras veces en que esa sensación no estaba presente: a los pocos minutos estaban en la sala de espera mis amigos, cuando mi mamá volvió a trabajar hicieron turnos para cuidarme y hasta organizaron un exitoso evento para que no me faltara para los primeros meses. Hubo gente que estuvo, otra que no, hubo gente que aunque físicamente no pudo, no paró ni un segundo de acompañarme y abrazarme a la distancia. Los 2 primeros meses no sentí la ausencia de nadie, nadie me faltó en ese momento, no me sentí sola y casi no tenía ni un instante de soledad.

En realidad sí, hubo gente importante que no estaba, pero no me dí cuenta, porque el amor lo completaba todo, incluso mi cuerpo fracturado y mi espíritu enfierrado. Fue después, cuando empecé a rehabilitarme y el cansancio me hacía bosta, cuando las ausencias se me hicieron nítidas, reales, cuando tuve que esforzarme el triple para no caer, aunque el amor seguía presente, necesitaba aún más fuerzas. Me vine abajo con las demostraciones de desamor y crueldad de personas que de ser el caso contrario , yo habría corrido por ir en su auxilio. Me debilité, dejé de comer y dormir bien, llegaba exhausta a la casa, con un cansancio terrible e inexplicable para los que me exigían aún más de mi parte. En más de algún momento me fui a la chucha, lloré hasta reventarme y si no fuera por mis personas favoritas, no sé que habría sido de mí.

No quiero tenerte en mi vida.

Fue recién cuando el espíritu se debilitó, cuando permití que entrara la pena y con la pena también las ausencias de las personas que faltaron. Ahí fue cuando acepté que esas ausencias me dolían y me dolían mucho, pero que, no podía seguir perpetuando la sensación de abandono que me carcome a veces, que en tal caso era preferible cortar de raíz. Quien quiera estar en mi vida lo estará y no necesitaré correr tras esas personas, pidiéndoles que me quieran. No quiero contar con personas que no contarán conmigo. No quiero que personas cuenten conmigo, si yo no puedo contar con ellas. No quiero redoblar mis esfuerzos por nadie que no le parezca importante, no quiero apostar mis viajes a sus intenciones de plantarme. No quiero repetir el esquema, no quiero sentir la sensación de abandono o de abandonar, porque es muy siniestra sentirla o hacerla sentir.

Y en ese proceso, de dejar partir a la gente que no quiere estar en tu vida, deja de haber dolor también. Es un acto de sanidad, no de rencor. Es lo mejor para ambas partes, muchas veces ni si quiera un asunto personal o que hiciste algo mal. Simplemente que hay formas distintas de ver la vida, etapas distintas, porque de otra manera sería peor. Más que de merecimientos, son miles de factores que entran a jugar. Que el espíritu cuando está débil permite que las cosas te afecten, pero cuando te rodeas de amor, cuando te haces fuerte, con pilares más fuertes aún, ni la peor de las ausencias o rechazos te mueven ni un poquito.

Yo quiero seguir con los que nos elegimos, no con los tira y afloja de los que no quieren ¿Para qué? ¡Puro desgaste de energía! . Que la sensación de abandono no se perpetúe, que las relaciones sanas se queden y me llenen de alegría, de esa alegría del amor mutuo.

Sobre #miltambores y basura en eventos masivos

Amo la fiesta, amo ver las calles llenas de gente feliz. Es por eso que me gustan los carnavales, los festivales, las marchas, las manifestaciones. Soy una convencida que la fiesta y los ritos son parte de una sociedad sana y en ningún caso deben apocarse, sino debemos fomentarlas. Pero ojo.

Problemas logísticos de cualquier evento

Estoy preocupada eso sí, porque buscan incansablemente, maneras para justificar el odio a este tipo de manifestaciones: La basura, los meones, la seguridad, problemas logísticos de cualquier evento (Sino, recuerden los años nuevos, cuando ganó Chile la copa América y un largo etcétera, que parte por cuando haces una fiesta en tu casa). Y sí, son problemas que hay que solucionar siempre y en este caso en especial, pues no puede seguir pasando lo que ocurrió para el concierto de Los Jaivas o en este caso #miltambores ni en ningún otro evento cultural /social.  Menos ad portas a una serie de actividades masivas o colaborando en eventos así: Darle razones a los reclamos y que se justifiquen en algo que NO hicimos o que fuimos negligentes al no visualizarlo como problema al organizar un evento o que no fuimos capaces de cubrir porque fue demasiado. O como me dijo alguien una vez en un evento a cargo de la logística o los cachos de mierda: “Si la basura está ok, nadie se da cuenta ni te va a felicitar por eso. Si se cae, sobrepasa los contenedores. si está en el suelo, todo el mundo hablará”

¿Soluciones? ¿Respuestas?

¿Son razones para prohibir las fiestas? NO. ¿Hacer de nuevo lo que hizo Marco del Pont en 1816 de prohibir carnavales? ¿La solución es la prohibición? ¿En serio? NO, NO y NO.

Pero entonces ¿De qué manera solucionarlo? El problema es complejo, porque a nivel de organización, necesitaría abarcar varios factores. Pero algunas luces podemos imaginar (al menos en un mundo ideal):

  1. Educación:Claro, pero eso es a largo plazo. ¿Cómo re-enseñarle a la gente que algo que te debieron enseñar en la casa como no botar basura al suelo debe replicarlo también en una fiesta?   ¿Fomentar en los participantes (incluyendo la comunicación previa del evento)el uso de sus propias bolsas donde cada uno cargue su basura y que hayan zonas excesivamente señalizadas para que si quieres botar basura, puedas hacerlo? ¿Cuántas veces te ha pasado de cargar durante horas una bolsa con basura y definitivamente NO ENCONTRAR dónde botarla? Es un tema que hay que hacerse cargo cuando se organiza un evento masivo, por lo tanto, debemos tenerlo en cuenta cuando se programa.
  2. Producción: ¿Considerar dentro del presupuesto de un evento contratar empresas de aseo que solucionen esto terminado un evento? Igual sería carísimo para una producción autogestionada. Pero si dentro de los presupuestos por ejemplo, del Consejo de la Cultura, municipales, de la Intendencia hubiese una política de fomento a actividades participativas que pudiese cubrir casi que a priori de autorizar, este item, sería perfecto ¿O no?. Que el apoyo de la autoridad sea justamente esto: A la hora de término de permiso, limpieza general ¿O es muy tonto lo que estoy diciendo?.
  3. Involucramiento de la comunidad: Probablemente la diferencia de #miltambores con el año nuevo, es que la gente se ve mucho más beneficiada económicamente con ello, entonces no le importa tanto. A lo mejor falta un trabajo previo donde la gente lo sienta tan parte, como por ejemplo, en el Carnaval de San Antonio de Padua, en el barrio Matta Sur, donde ves a toda al familia alegre, celebrando y haciendo propio un carnaval por su barrio.

 Comentarios finales

No me quiero creer ni la que lo sabe todo, ni capitán después de la batalla, pero sé que en la postura de la prohibición no estoy. Soy una convencida, que a Chile le hace falta más fiesta, le hace falta dejar de ser el alcohólico melancólico de 18 que deja la cagá hasta que venga otro 18, pues es su única posibilidad de expresarse libremente. He vivido el carnaval #miltambores años anteriores y harto más joven , he visitado los álbumes de amig@s y todo es color,alegría, comparsas que se preparan todo el año para mostrar lo que hacen  y encuentro que eso es justamente lo que no va a mostrar la prensa, no es la entrevista que va a hacer el matinal y menos lo que va a salir en el diario. Encuentro que debemos hacer algo, para que los eventos masivos no sean una justificación para que nos corten la fiesta, ninguna fiesta y menos con tradición, riqueza y belleza como los #miltambores.

Sí: twitter está lleno de comentarios que muchos tienen razón, sobre qué culpa tienen los vecinos del olor a orina, de la basura, de los borrachos, de las peleas callejeras. A lo mejor la culpa es de todos por dejar que nos quitaran la fiesta alguna vez y no tengamos una cultura de celebrar sin dejar la cagá. A lo mejor la culpa también es de usted, que no se organiza, que prefiere quedarse viendo la tele. Quizás la culpa es de todos los que replican lo que ven por esa tele y no salen a la calle a pasarlo bien viendo el trabajo de innumerables organizaciones para que un carnaval así sea posible.

Re-aprendamos. Inventemos una nueva forma, hagamos algo en conjunto con las organizaciones de distintos festivales, carnavales, manifestaciones para encontrar soluciones para el futuro. Demás que se puede hacer más de lo que se está haciendo, pero en conjunto. No prohibiendo, no dejando a la suerte de otros lo que debería ser algo entre muchos más actores involucrados.