Privilegios

He pensado mucho estos días sobre los privilegios.

Se me mezclan un montón de sensaciones y conceptos: mis privilegios, justicia, merecimiento, esfuerzo, resultados medibles, carencias, Chile.

Los becados

El otro día conversábamos con un amigo que compartimos el privilegio de ser “los becados”, esa raza de seres que podríamos estar delinquiendo o debajo de un puente, pero por alguna razón nos tomaron con pinzas y nos dieron otros accesos: leer, la música, estar en colegios que “no eran para nosotros”. Privilegiados de tener accesos, mientras las carencias en la casa, seguían siendo las mismas.

Sin embargo, a veces, terminas rodeado de gente que cree que sus privilegios son obviedades: lo justo, lo que merecen, lo mínimo. O a veces, el abismo está ahí al lado: gente de tu familia o generación o barrio en lo que “les tocó vivir” en realidades hostiles, llenos de las mismas carencias que sigues teniendo y que muchas veces definen mucho más que tu capacidad. En ambientes que la gente acostumbra a llevar una vida privilegiada, sin darse cuenta, con esa ingenuidad dolorosa, haciéndote comentarios que dinamitan tus seguridades. Terminar siendo amigos o en círculos de “GCU” (gente como uno) y algunas veces, hasta terminan pensando que eres uno de ellos, hasta que te hacen notar que nunca pero nunca serás uno de ellos. O al contrario: gente “de tu clase” que considera que has tenido suerte y a lo mejor hasta tienen razón, porque viajas, te invitan a reuniones con gente con membretes largos al responder un mail, te rodeas de gente que puede estar pensando/trabajando/estudiando por sobre temas que usan gran parte de tu ram como la sobrevivencia. Gente que sus problemas son el color con qué rediseñarán su espacio o que no les funciona la tarjeta de crédito, mientras estás en la batalla campal por pagar la luz o la plata de la micro.

Pero te pidieron, te exigieron que hicieras un doble esfuerzo.

Porque si te equivocas, no estás aprovechando lo que te están dando y te lo enrostran hasta el hartazgo. Y si tratas de salir adelante, siempre habrá alguien que se esforzó muy poco y llegó mucho más lejos, porque así es la vida. Porque si eres de una manera, mágicamente, es como si desaparecieran el resto de tus problemáticas básicas, como comer, dormir, tener dónde dormir o sobrellevar enfermedades crónicas con hidalguía. Claro, te parecieron obviedades, pero no las eran. Y a veces, sin notar que estás en ellas, la gente te hace notar que tampoco les importan.

La pasión

A veces siento que el “ser inteligente” pero siendo pobre es un karma horroroso, al menos en este país. Qué sobrevivir me cansa y me dan ganas de pegarle un combo a alguien que dice que está “igual está cansado” o hace apología a la supuesta violencia de la forma de actuar, cuando una está chata de su chapoteo en privilegios para ningunearte. O cuando alguien en sus accesos, escribe mal o es groser@ o su empatía por tu esfuerzo es inexistente ¿Esa es tu educación? ¿Así te enseñaron?

Es súper difícil rendir cuando estás pensando en como sobrevivir, como haces para que no te violen o maten, cuando pasas horas en los servicios de urgencia públicos. Y aquí hay otro punto: la pasión.

Hacerme cargo de la pasión que intento ponerle a todo lo que hago ( porque o sino para qué) es también exigirle al resto lo mismo o incluso, lo mínimo ¿Me estás diciendo que me esfuerzo todo esto para tener plata para la micro y atravesar todo Santiago, sin desayuno, para llegar a la hora y no puedes hacer lo mismo? ¿Pienso en empeñar un riñón para sobrellevar un tema X ( que te cuesta mucho menos esfuerzo que a mí) y me estás hablando que “no puedes”? ¿Alguna vez te imaginaste que mientras estás diciendo que “no puedes” alguien que efectivamente “no podía” lo pudo hacer y es tremendamente humillante que le demuestres que es sólo un tema de voluntad/gestión/esfuerzo/privilegio?

Admisión justa

A veces, como este mismo tema de Admisión justa , programa del gobierno por elegir a los alumnos por notas para acceder a un colegio, viene a hincar  en esta sensación. ¿Cómo va a ser lo mismo para alguien que se saca un 6.0 (de un máximo de 7.0 en la escala chilena para medir calificaciones) haciendo su máximo esfuerzo desde una “realidad injusta” a alguien que se saca un 6.5 con todos los privilegios. O un 5.0 en un colegio de elite con un 6.8 de un colegio mediocre.

¿Puedes medir el esfuerzo de alguien por sus calificaciones para ingresar a una educación de calidad? Cuando partes de una realidad aderezada de carencias ¿Es el mismo contexto acaso? ¿O es una forma concreta de desigualdad, midiendo a los que tuvieron el privilegio de tener acceso a ciertas instancias

A veces el máximo esfuerzo, no alcanza (Y estoy tan dolida de que no alcance).

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