Conversar

Noviembre ha sido hermoso, pese a todo, porque he tenido conversas hermosas. Frases épicas, amor en todas sus formas. Floreciendo de ideas y energías, como si fuera primavera.

Porque para mí es tan pero tan importante conversar.

Es que me muero el día que no pueda ¿Te cachai? Y lo digo no desde el privilegio laboral del freelanceo, del trabajo en espectáculos o en comunicaciones. O tal vez sí, depende en comparación a qué y qué contexto. En todos mis contextos, ha sido muy importante conversar todo el tiempo. De hecho es tan importante, que es posible que sin ello, me hubiese muerto. Sin la conversación y la música, de verdad me habría muerto.

El año ha sido un sin fin de emociones: Caer en un hostal de voluntaria que casi pura mala onda. Abuso sexual de una amiga, en un contexto súper afín a mí. Golpiza a otra amiga, salida del local donde trabajaba y me sentía más cómoda, como mi casa y estos temas entrelazados. Quedar varada en Lima, cuando iba a Ecuador, por obra y gracia de otros ex jefes que quería muchísimo. Desilusiones, términos desafortunados de otras pegas, la difusión del secuestro de chicas en el Barrio Yungay, el alcance de esa difusión. No presentar en uno de los encuentros en Brasil, Primavera feminista, Bolsonaro, Catrillanca, Trabajar en el último lugar que se me habría ocurrido trabajar en la vida ( literal) y salir de ahí horrorosamente triste al encontrarme con personas ( extrañamente no la pega, que me pareció bacán)con mentes que pensé que ya no existían en el siglo XXI. Un año donde ser hétero está dificilísimo. La falta de pega, plata y casa. Visitas inesperadas, puntos finales, puntos suspensivos y puntos apartes. Intentar aprender inglés, de cabeza y sentir que no avanzo tan rápido como quisiera. Uff.

Todo eso junto más 800 cosas más, hizo que este año fuera el año con más ganas de no existir que he tenido en la vida y vaya que he tenido razones para haber estado triste antes, pero no. Por primera vez, pasaba días terribles, pese a que “todo” estaba más o menos bajo control. Me desesperé tanto, era como si alguien que no era yo se estaba apoderando de todo mí, como si alguien anduviera en mis hombres y me anduviera arrastrando por ese peso. Recurrentemente decía “Esta no soy yo” y probablemente todo eso que había escuchado toda mi vida en tercera persona de gente cercana, lo estaba sintiendo en ese momento: mirarme al espejo y querer destrozarlo, sentirme tan derretida completando días y días donde no era capaz de levantarme y pensar todos los días en morirme. Para lo único que me levantaba era para, justamente, ir a conversar de cualquier cosa, escribir o ver música.

Sin embargo, ya desde octubre empecé a colaborar con un hostal en Valparaíso que me obligaba a sesiones de idas a Valparaíso, estar sola como no puedo estar mucho últimamente (cuánto amo estar sola, casi tanto como estar con mucha gente <3) y entre esas idas y vueltas, unas idas a Pirque, Viña, han hecho un noviembre inolvidable.

No podría contabilizar las horas que le he dedicado a ese deporte particularmente este mes, incluso, entregándome a una forma que es poco común en mí: celular apagado o en silencio, sin mirar la hora para partir corriendo a lo siguiente. Dejándome fluir, como dicen los jipis.

Y extrañamente, un mes bastante de conversaciones con hombres, cosa aún más difícil este año, casi imposible. Hombres egocéntricos, hombres buena onda, hombres talentosos, hombres que quiero o quise mucho, hombres que por quererlos mucho a veces no me caben en la cabeza sus actitudes basada en siglos de patriarcado del más penca. Hombres con los que con un cigarrillo que da risa o varios, podemos armar un mundo e inventamos bandas,espectáculos,hombres con los que bailamos o nos quedamos horas escuchando maquetas de temas que no existen, temas específicos o hablando de la realidad nacional e internacional de política, música, amor. Hombres rodeados de influencias musicales adorables. Hombres que si les dices algo que no les gusta, fruncen la boca y hacen inflexiones de voz distintas a cuando explican algo, pero que todavía siguen escuchando lo que les digo, a ver si en volá les quedó algo. Hombres que me han dicho cosas hermosas, como también cosas dolorosísimas. Gente que en su conjunto, me han hecho sentir súper querida, regaloneada y hasta consentida, como escasas veces recuerdo con tanto amorcito.

Con mujeres, la experiencia ha sido distinta: He tenido conversaciones con mujeres todo el año, nos hemos abrazado tanto y de forma tan hermosa; nos hemos apañado cuando hemos sentido que esto es más fuerte que nosotras, incluso con las que ni nos conocemos (ya vendrá otro post solo de eso).

Nunca me voy a olvidar cuando estaba en Río y una chica me dijo que si el tema era tan delicado como para correr riesgo mi vida, que podía quedarme en su casa el tiempo que estimase conveniente. Tampoco me voy a olvidar de las personas que me ayudaron a viajar a través de actividades varias ( como siempre, dirían los expertos) la que me acompañó viajando y lo que se formó ahí, un hilo único.

No me voy a olvidar de mi pololo laboral, acá #elsocio con que además de ser dos humanos diametralmente opuestos, hemos tenido esas conversaciones del terror, amparadas por el espíritu revolucionado de La Gloria. No me olvido de cada chiquilla con la que hemos construído un 2018 que ha estado realmente intenso, una red en la que una puede apoyarse cuando todo se destruye alrededor. Tampoco me voy a olvidar que este año, justamente ESTE año formé lo de la (Comunidad) Viajar Sola, que me ha traído un montón de alegrías, de chiquillas buena onda, que nos hemos abrazado mucho, que me ha permitido viajar y que seguirá haciéndolo.

No me voy a olvidar de las chiquillas que vinieron a la Cepal y que los astros hicieron que nos conociéramos y conectáramos con ese amor que surgió ese día, qué hueá.

No me voy a olvidar del CDT y de los textos que he estado escribiendo y de los que tengo en la cabeza, ni menos aún de las clases magistrales ni de todas las cataratas de creaciones internas y externas que salieron y siguen saliendo de ahí casi sin parar. No me voy a olvidar que un día nos enojamos tanto y otro día nos quisimos tanto, letras, música y vino mediante, como siempre. Ni menos aún de conocer a una de las personas que quiero entrevistar en la vida. Espero nunca olvidarme de conversar con la gente que es importante en mi vida y que por más que me pille la máquina, me quedé un ratito pa abrazarnos y contarnos los procesos internos. Espero que nunca un amig@ se sienta parecido a como me sentí y por mi velocidad, no pueda abrazarse unos minutos.

No me voy a olvidar tomando en una calle de Valpo, era casi tan parecido como estar en un escenario chapoteando en México, con la misma atemporalidad y buenaondita de siempre . No me voy a olvidar de la caminata-conversa por la Costanera, el avistamiento de aves, ni las empanadas esas conversando de las preguntas importanes en la vida, esas que dan arriba y a la izquierda. No me voy a olvidar que nunca entré a un concierto que quería ver, porque era más bacán pasar otras tantas horas conversando.

No me voy a olvidar de las musiquitas nuevas, de las viejas sonando nuevas, no me voy a olvidar de esa cachaça ilegal versus un vino chileno en medio del asentamiento en pleno Duque de Caxias, ni las caminatas por Río sabiendo como se gestó el éxito. No me voy a olvidar de las historias de viajeros que he podido acompañar, que he abrazado y he vuelto abrazar con ímpetu porque no sé cuándo nos veremos de nuevo o de los amigos que estando al otro lado del mundo, basta con que nos contactemos y hablemos para sentirnos tan cerca, ni de las madrugadas de verano, ni menos me voy a olvidar de como se siente cuando una se vuelve a sentir viva otra vez.

Estoy convencida que todas esas conversaciones, aderezadas de tanta musiquita, fueron las que me salvaron. Si no, hace rato no estaría escribiendo esto. Profundamente agradecida a cada persona que se dió un rato este año, pa un abracito rico, pa una conversa sin tiempo, pa un vinito, una agüita helada, un café, pa un puchito o un pitito o varios. ¡Agradecida de este año (aunque igual fue un año culiao en otros sentidos) y sobre todo agradecida de este noviembre tan conversado!

Mucho, de verdad no saben cuánto.

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