El hueón no va a cambiar

*Este post fue originalmente escrito para el sitio Faqmen, hace varios años atrás y me sigue llamando la atención la cantidad y el tipo y tono de comentarios:muchos casos de violencia de todo tipo.

Cuando lo escribí, fue porque una amiga cercana estaba sumergida en una relación destructiva, que llevaba años con alguien, tan lejos como que no podía contar con él, tan cerca como que siempre terminaba minando el lugar para que otras personas se le acercaran, todo al ritmo del alcohol, de la música, de la fiesta, donde compartíamos espacio tod@s en ese tiempo. Ella, que era tan talentosa, bella, admirable por su trabajo, estaba ahí, minimizada por alguien con una adicción problemática, tratando de ayudarlo todo el tiempo,que no se notara,que pudiera seguir cumpliendo, que él brillara, olvidándose de ella misma. Y aunque se le acercaba gente increíble, a pesar que no se vieran durante un tiempo, siempre aparecía.

No sé si sigo pensando que la gente no cambia, pero sí sigo pensando ciegamente, que hay situaciones, gente, y por qué no decir enfermedades, de las cuales hay que escapar y sanarse, para que esa codependencia y ese afán por arreglarlo todo, no te consuma.

El hueón no va a cambiar ( o las que aman demasiado)

Nota: Este es un post como enojado, y más que hablar de hombres, habla de las reacciones que algunas tienen con ellos. Y no quiere decir (ya pueden ir guardando sus misiles) que no hayan hombres maravillosos, sino simplemente que hay otros que hacen mucho daño y de ésos hay que arrancar antes que sea tarde y termines de protagonista en una teleserie de después de almuerzo

Todas tenemos amigas que en algún momento cayeron con un hueón que no es sano, que sobrepasa peligrosamente cualquier límite: vicioso, violento, mujeriego, dominante, celópata, jugoso, etc. Y por lo general, esas amigas son buenas, muy buenas. Demasiado diría una.

Y nadie sabe por qué conchesumadre, siendo tan tan buenas, se metieron con esos hueones. Hueones pencas que las tratan mal, que las ningunearon, que no son más que un lastre en sus vidas. Que las minimizaron y las transformaron en unas sometidas de su realidad sufriente. Y nadie nunca entendió por qué toleraron tanto.

La explicación: Hay mujeres que aman demasiado

La mina mientras más buena onda, más sufría, más esforzá, parece que le llovieran pasteles, pero de esos en mala. Esos locos que le cagaron la vida a una mina, a su familia, a sus hijos, a todo su entorno. Porque además aparece -mágicamente, junto al lolo en cuestión- esta idea en su cabecita de la redención que a ella le encanta, y que le hace sentir bien y útil a la humanidad. Esa escenita donde se abren los cielos y el hueón aparece transformado, y ahora él es como ella se lo imaginó desde que lo conoció, y todo gracias a ella, la héroe de la situación.

Pero les repito, el hueón no va a cambiar. Porque efectivamente no es, y nunca va a ser así como creyó que era. Como esa vez que se conocieron y que todos esos detalles eran chistosos, como que te hacían gracia, mientras alguna amiga fruncía la boca y te decía que esas hueás no eran normales. Y esa amiga al parecer tenía razón, porque ahora esos mismos “detalles” te tienen ahora pa la cagá.

La gente no cambia

Soy de la idea que la gente no cambia: mejora o empeora, pero no cambia sustancialmente. Y dirán que le pongo mucho o que hay gente que sí, pero bueno: yo no lo creo. Es como cuando la gente es alcohólica y ha dejado de tomar luego de una terapia: no deja de ser alcohólico, sólo deja de tomar y lucha todos los días para no volver a caer. Puede ser una buena persona en el fondo, pero se da cuenta que hay algo, que con mucho esfuerzo y tras una larga lucha, puede mantener a raya. De otra manera, sí se transformaría en una mala persona.

Podemos analizar perfiles de hombres según algunas frases de mierda típicas de minas. No de todas las minas, claro, sino de minas que finalmente se excedieron en la cuota de amar:

1. El curao/jalero/vicioso: “Si igual no es (tan) curao/jalero, si cuando está conmigo se porta bien, (casi) ni toma. Si es cuando está con esos hueones no más. Ellos son los malas juntas, por eso no me gusta que se junte con ellos”.

2. El jugoso: “Si me llama todos los jueves de madrugada y me despierta, me dice que me vaya a su casa a las 2 de la mañana, por algo es. Si se acuerda curao por algo es. Si me lo viene haciendo hace 5 años y vuelve siempre a pesar de estar con otras por algo es”.

3. El Celoso: “Si es celoso, pero como que me gusta, porque se nota que me quiere. Si uno está con alguien, ¿para qué va a tener amigos hombres? Una tiene que pensar en su pareja, priorizar. Eso de compartir con otras personas es cosa de cuando cabros, eso de salir con las amigas al final es pa comerse hueones, yo prefiero estar con él. Porque obvio, cuando uno es más grande, tiene que estar con su pareja po”.

4. El dominante: “Igualmente le pedí cuando volvimos que cambiara de actitud, porque si no cambia, esta hueá se va a ir a la mierda. Igual siempre es lo mismo, ya me tiene chata que no me deja hacer nada, se mete en todas mis cosas y al final yo termino cediendo pa no tener más atados… porque igual yo lo quiero caleta. Pa no pelear, al final le digo que bueno”.

5. Mujeriego: “Si ya superamos cuando se metió con la maraca culiá de la Vale, si me juró que nunca más iba a pasar. Yo le creo, aunque igual me tiene cachuda a veces cuando se desaparece y apaga el celular. Pero si me paso rollos va a ser para peor, yo no soy celosa o no quiero serlo, pa qué, pa sicopatearme sola. Yo lo amo y no me importa lo que ya pasó, además ya me pidió disculpas”.

Todas frasecitas de mierda, que atolondran las mentes de esas madreteresitas-de-Calcuta que todas tenemos dentro, pero algunas las alimentan más. Palabras que si no hemos dicho hemos escuchado.  Y mientras el loco sea más pastel, más lo van a querer. Mientras más curao, jugoso, mañoso, flojo, barsa sea, mayor atracción, como si todo fueran historias para escribir una teleserie y contársela a los nietos. Mientras más la haga sufrir, mejor.

Las amigas

Y la respuesta de las amigas a esas frases son del estilo:

  • Loca, no puede ser que le sigas aguantando tanta hueá a este loco. Córtalo, mándalo a la mierda, no lo pesquís máaaaaaaaaas.
  •  Ese loco no te conviene, no tenís por qué aguantarle tanta lesera. 
  • Para qué. Más si no te faltan, más si conocis a mil personas más que harían miles de cosas por tí. 
  • Loca, te llama de caliente y de barsa, porque probablemente el resto no le aguanta, pero tú si. Porque claro, como que te enojai pero no en serio, no le parai los carros. Simplemente no tiene donde meterla y sabe que tú siempre le vas a responder. 
  • Simplemente no le contestes más.

Pero las amigas no están ahí cuando tú estás tirando con él, cuando se ríen juntos. Cuando él te jura y te re jura que va a cambiar. A las amigas las quieres mucho, pero a él lo quieres más.

Para muchas, el consejo de las amigas es inútil: de verdad que estar atrapada en una hueá que no tiene ni ton ni son a veces suele ser un círculo vicioso incortable, incluso para la gente que no pertenece a esa relación de a dos pero que te ve sufrir. Porque si primero es porque le tenías cariño al Lucho, después vienen más y más implicancias. Y de repente viste el calendario, y había pasado un tiempo razonable donde no te diste ni cuenta y estabas hasta las masas de un pelotudo, que te había quitado la energía, las ganas, el amor propio y ni siquiera había cambiado (porque además, recordemos… nunca iba a cambiar).

Un vampiro emocional

Parecido al Agujero Negro, el asunto es que con éste sí pasan cosas. Con éste sí se encuentran, sí se dan jugo, sí tienes algo con él; sí te absorbe la energía que podrías estar ocupando en dormir (porque ya las noches se transformaron en mensajearse por whatsapp), en trabajar (te llena de llamadas cuando estás en reuniones y después te da jugo porque no le contestas), en comerte a otros hueones mejores ( tampoco se aleja lo suficiente como para poder estar tranquila con otras personas) o simplemente estar en paz, y eso, eso que tienen, no es sano para nadie.

Es una hueá destructiva que no te lleva a ni un lado.

Cuando empiezas a sacar cuentas, tu vida se ha transformado en estar bien en tu relación para con él o cuando estás mal con él. El mundo completo -y muchas veces llevas a tus amigas, a tu familia hasta tu pega y la gente que te toca en el metro al lado- debe girar alrededor de tu relación con él. Y lo peor de todo es… adivina:

El hueón no va a cambiar.

Tú contra ti

Y es complicado: te gusta, lo quieres, lo amas, vives con él a veces, te causa una atracción difícil de decir que no, da lo mismo. Claro, si tienes esa hueá maternal tan presente, tienes ganas de cuidarlo, pero te digo una hueá: no es tu hijo y tú no eres su mamá.

Aunque incluso el hueón ya haya dejado de curarse como zapato (dice que se chantó y que no toma hace como 2 meses) y de andarse agarrando minas (dice que se chantó y que ya no más hace como 2 meses), y que incluso ya dejó las malas costumbres (dice que se chantó y que ya no ve la caspa del diablo hace como 2 meses), es algo que tarde o temprano a volver a caer. Y puedes (inentendiblemente) aceptar esa situación, pero debes asumirlo:

No va a cambiar.

Y derrepente cachai que buscas algo que te hace mal porque justamente, inconscientemente buscas hacerte daño con lo que te parece justo. ¿No había que amar sin medida? Él no te quiere, pero vas a lograr que te quiera. Él no te respeta, pero vas a lograr que él lo haga. Él no vela ni siquiera por tu seguridad, pero va a llegar un día que él lo hará.

Y eso es una gran mentira.

Si lo hace, lo hace por un rato, pero al menor estímulo: CATAPLUM. Volvió a curarse, volvió a drogarse, volvió a meterse con la primera hueona que encontró (si es que no tiene un par desde siempre) o se puso violento y te gritoneó como quiso e incluso te dejó morado el brazo de una zamarreá. Y más dañino aún: te convencerá que igual es por tu culpa, quizá no debieron pelear para que él no se pusiera como loco y terminara en ésas. Pero dale, tranquila: si igual llegará a pedirte disculpas y se hará el lindo y ahí estarás de nuevo. Porque te encanta, lo querís, ¿qué vai a hacer?

¿Qué hacer?

Yo te digo que vas a hacer:

No me gustan los libros de autoayuda, pero si estás en esa, léete “Las mujeres que aman demasiado”. Mira los ejemplos. Por todos lados te dicen que no es normal que aceptes cosas como ésas, que no es normal que alguien que te quiere te haga daño de esa manera… ¿Ves las campañas de violencia? ¿Escuchaste las historias de mujeres arrastrando hueones por las calles todos meados o que no se acuerdan si tiraron contigo o no?

Nadie quiere eso para su vida, nadie quiso eso para su vida, pero ahí están: buenas mujeres, excelentes mujeres, que por la torpeza de amar de más se pasaron todos los límites y vieron incluso como sus familias, sus amigos, buenos hombres que podrían haberlas tratado bien, alejarse y sufrir.

Dicen que para amar hay que amarse primero, y con un hueón que no va a cambiar es imposible, porque junto con destruir tu autoestima, tu ego y todas esas cosas que son necesarias para estar bien, no te ayuda en nada a amar ni a  ti, ni a él ni a nadie. Mejor date cuenta ahora y búscate uno que te quiera bonito, si no quieres terminar en una teleserie o en la portada de un diario por un femicidio.

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