Un pasaje a la conchesumadre

Tenía 16 años, cuando se me ocurrió la idea de ir a una actividad en Toronto, Canadá.

Cuando presenté la idea, los adultos de esa época, se rieron en mi cara y asumieron que no lo lograría. Y pasé 1 año, vendiendo latas, papel, haciendo rifas, vendiendo ramos, haciendo kermesses y demases, porque estábamos convencidos que podíamos. Y aunque logramos juntar muy poco, se dieron las condiciones para ir. Lo que toda esa gente no sabía-incluyendo la que no creyó y la que me apañó en cada actividad que nos ocurrió inventar- era que habían instalado con esa energía un chip en mi cabeza y sobre todo en mi corazón, donde viajar fue parte de mi escuela y reseteo para todo y 16 años después, lo sigue siendo. Y así es como Canadá, Argentina, Colombia, Bolivia son parte importante de mi aprendizaje y espero que México también lo sea.

Sigo no teniendo plata para viajar, pero tengo ganas. Y no me importa si debo traviajar como lo he hecho hasta ahora, buscar formas de hacerlo casi gratis, no me importa vender mis cosas o cansarme por hacer actividades, escribir artículos mientras hay una playa afuera, postear desde el wi fi de un restaurant ¿Como le voy a tener más cariño a las cosas que a la experiencia de compartir otras formas de pensar? ¿Cómo podría dudar un segundo en hacer todo lo posible para seguir viajando? ¿Cómo podría desconocer que parte de lo que soy tiene que ver con la oportunidad que me ha dado la vida-a veces de manera un poco violenta, pero bue-de conocer y conversar y amar en otras latitudes?

Gracias a esa gente que creyó y apostó por mí cuando tenía 16 o 32, por la que gestionó pegas que podía hacer en cada uno de los lugares, por lo que me alojaron a veces sin conocerme,por los que alojé sin conocer y nos hicimos amigos para siempre, por los que sin saberlo me entusiasmaron con sus experiencias, por los que me compraron cada hueá que se me ocurrió matutear, por los que me motivaron a seguir haciéndolo y por lo que me inspiran y tenemos la seguridad de encontrarnos en la ruta algún día otra vez y seguir la amistad hasta cuando seamos viejitos. Gracias mamá también no sólo por permitirlo sino por motivarme a pesar que eso signifique no estar tan cerca.

¡Que continúe el viaje y el reseteo! ¡Vamos, vamos!

(En esta ocasión estoy haciendo una venta de bodega, puedes ver las cosas acá )

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San Pedro de Atacama. Chile
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Cataratas del Niágara. Canadá
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Bogotá, Colombia

 

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Escaleras mecánicas. Medellín, Colombia.
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Santa Marta. Colombia.
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Medellín, Colombia (Foto por @mathiaskochcc )

2 comentarios en “Un pasaje a la conchesumadre

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