La la land: amor y odio

 

Hace unos días necesitaba desconectar la cabeza, así que me fui a dar vueltas por el centro y entré al cine y no precisamente al cine del barrio aylahueonagentrificá. Ni una película me llamó la atención, hasta que vi La la land y como había visto un comentario por ahí del Lucho, el más cinéfilo de las personas que conozco y a pesar que en teoría había empezado 10 minutos antes, pregunté si podía entrar.

Entré y los primeros minutos odié la película. Odié porque todo era muy hermoso pero a su vez muy absurdo. Porque parecían pegados con moco, no justificados. Como que sentía que no era en los momentos importantes, sino en todos los momentos. Me daban ganas de pegarles y que dejaran de cantar para hablar. Pero poco a poco, fue captando mi atención y mi amor. Porque sabemos que Lalaland es como de esas películas que se aman o se odian y yo me quedo conla segunda.

Sobre los musicales

No he visto muchos musicales en mi vida como la Pachi. Un crimen,  pensando que fui a una escuela donde estudié producción artística entre puros bailarines, coreógrafos y productores de teatro musical. Pero poco a poco he ido buscando algunos referentes (Cómo olvidar Rent en su versión en inglés y español que me quedé un rato pegadísima con sus canciones o cuando incursioné siendo extra en Jesucristo MetalStar).Lo que sí sé es que los amo y los odio al mismo tiempo.

De hecho, como he repetido alguna vez, ver series y películas es un deporte nuevo para mí y que empieza cuando tengo que estar acostada por obligación o me cansaba mucho cuando volví a caminar, así que lo más lógico era sentarme en el cine a mitad de camino.

¿Referentes? Los usa todos. Así que menos mal que no he visto tantas películas, así no me perturbó tanto. Acá una chica compiló todas als escenas con sus correspondientes referentes:

La La Land – Movie References from Sara Preciado on Vimeo.

La historia

La historia es algo así como una chica que vive en Los Ángeles y que quiere puro cumplir su sueño de ser actriz de cine. También de un músico que a pesar de trabajar como tal se siente frustrado porque en el fondo a él lo que le gustaría es tener un lugar de jazz, ritmo que según él la gente ya no escucha y que por lo demás, ya han cerrado varios lugares del estilo.

Se encuentran un par de veces. Dejan sus complejos y prejuicios para con el otro al lado. Se aman y ¡Bingo! se aman a tal punto que se aman libres y se esfuerzan por que el otro cumpla sus sueños. Se alientan desde la banca diciéndose que son capaces, que son los mejores, que deberían intentarlo hasta lograrlo (glup, glup).

Lo que odié (y amé)

La actriz, Emma Stone, creo que le faltó expresión. verla con más cara de enamorada, con más cara de ilusión, a veces la sentía como demasiado etérea, sin más color que ser hermosa. Amé, pero poco, a  Ryan Gosling , Sebastián y co-protagonista en la película, por su gesto de así, ni tan joven, ni tan viejo, ni tan mino. Creo que su neutralidad, permite que destaquen otras cosas como la música, que claramente es la tercera co-protagonista ( Por favor que alguien me saque el acorde ese del inicio de la canción central, por favor).

Odié ( y amé) que la película fuera del mismo escritor y director de Wiplash (Demien Chezelle), película que también habla de música y ahi también me volvió a hacer sentido lo del discurso del artista en eterna lucha con sus emociones y con cumplir sus sueños: él estudió primero batería, aunque siempre le interesó más el cine.

Lloré con los momentos que hablaban de las libertades, las giras,la distancia, el amor hacia un otro que tiene sueños distintos a los tuyos, que se pueden desarrollar en lugares, planos y vidas distintas a la que se está viviendo y que aunque sea doloroso, lo más justo es apoyar y amar desde esa libertad. También odié (y amé, claro) a todos y cada uno de los artistas que me he encontrado en la vida y el discurso de la eterna y horrorosa lucha entre su carrera y su vida emocional. Me odié y me amé a mí misma por todas las experiencias compartidas al respecto de las decisiones, pelás de cable, llantos y momentos maravillosos al respecto de carreras artísticas tanto de otros como mía como también como eso influenció a todo lo que hago, todo lo que escribo, todo lo que quiero hacer e incluso como soy hoy.

No sé como expresar mejor que tienen una hermosa fotografía, una hueá que dan ganas de tener fotos de escenas repartidas por las paredes, realmente hermosa, muy cincuentera. Película recomendable para una tarde sin muchas expectativas, para morir de amor por los vestidos de la protagonista o las escenas donde se miran, sonríen y bailan.

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2 pensamientos en “La la land: amor y odio

  1. Pingback: Amor libre, mierda | María Paz Castillo

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