Sintiendo

La sensación física de la cicatrización, sobre todo de las zonas cercanas a tales cicatrices, siempre es una falta de sensibilidad, que a veces se queda para siempre. Como la sensación de estar anestesiada post dentista, pero eterna. Así es que, en pequeños trozos de paño-piel, se logra entender, donde no sentiré tanto como otras zonas que permanecerán sensibles siempre.
 
Pero en respuesta a ese proceso, pareciera que hoy, mientras ellas, las cicatrices, las mías, las obvias,  van sanando, ya dejando de estar activas, apaciguando, todas las demás,sobre todos las cicatrices que no se ven y que tienen que ver con el resto de mi existencia, empiezan lentamente recién a cicatrizar. ¿Cuáles? Las que tienen que ver con el resto de las magulladoras, como la percepción del espacio, de los otros o de mí misma.

Percepción del espacio

Con el espacio en la calle al pedalear, ya está bastante 0k. Pedaleo, casi sin miedo. Me gusta sentir la adrenalina de ir en la calle, pedaleando con lluvia (puta que es rico pedalear con lluvia <3) o distancias medias. Claro, pocas veces pedaleo largas distancias cuando no es verano, pero tampoco tengo problemas en hacerlo. Cuando me viene el sustito o la autopiedad pienso en la travesía del Juan Dual de Runnife  sin estómago y otros tantos órganos y se me pasa 😛 .
Distinto es con el espacio con otros. Aún y a veces con más intensidad,  es complejo convivir en espacios con más personas. Aún me da pánico estar en una micro donde no logro sentirme segura con su movimiento o en las escaleras del metro. Aunque me veo bastante “normal” me canso y tiendo a sentarme en cuánto tengo posibilidad ( aquí una pequeña mención a que sí, está creciendo en mí una pequeña vieja velociraptor).
Sin embargo, más que el asunto físico, es también la sensación de de compartir con personas que o es alguien que me conoce antes del accidente y siento en su relato un tono que no me gusta (tipo compasión, indiferencia absoluta o demasiado “Claro, es que como andas en bici, obvio que te iban a asaltar en una moto (?)”, es alguien nuevo a quien debería (?) contextualizar de mi forma de actuar y a veces qué paja que todo sea tan presente aún o es alguien con quien me siento plénamente a gusto y trato de esconderme y protegerme en nuestro lazo, donde no tengo que ponerme a explicar ni a preocuparme inconsciente-conscientemente de como camino, de cuánto me abrigo o de mi cansancio nivel quedarme dormida raja. Eso me hace, reducir a un mínimo las salidas (bueno, estoy hablando de mí, probablemente un promedio superior igual a la media, pero infinitamente minúsculo en relación a mi misma), los lugares que asisto con frecuencia, la gente con la que comparto. Todo se volvió más íntimo, más absoluto, más integro, más solitario. 

Mi percepción del mundo

Mi percepción del mundo, de mi relación con los otros, con un toque cada vez más (sí, aún más) absolutista y que busca ahorrarse jugos, enfrentamientos o dolores ¿Para qué? ¿Para qué asistir a algo que tengo la mínima posibilidad de sentirme extraña? Aunque con la misma intensidad-ya no puedo hacerME-la hueona ni con lo que siento, ni con lo que me provocan ciertas situaciones. Ya mi corazón, a diferencia de mi cuerpo, no es que no pueda-siempre ha podido y sigue pudiendo, medio jugando al juego de la kamikaze-disparadora en los pies, que se mantiene incólume ante situaciones que le están moliendo el corazón-pero ya no quiere. No quiere situaciones estresantes, que provoquen tristeza o que signifique un jugo inmamable. ¿Será la edad? ¿Será que ya pasé suficiente? ¿Será que siento que tengo poco tiempo y energías como para gastarla en tonteras? A veces duele: hay gente que me cae muy bien y/o que quiero muchísimo, pero no me da ni la gana, ni el cansancio, como para continuar intentanto nada.
Y por otra parte, esta sensación media fatídica de que la vida se te puede ir en 2 segundos-o la vida es eterna en 5 minutos, como diría Víctor Jara-por lo que, me transformo en una excéntrica coleccionista de momentos mágicos, bacanes porque total nos podemos morir mañana. Me derrito en momentos impagables, en minutos de conversación importantes con personajes que traigo a mi vida porque me revolucionan, en esos segundos de hablar con gente que ama la vida y lo que hace. Trato de ahuachar, cada vez con más éxito, esas sensaciones, repetir conductas que siento que me hacen bien. Vuelvo a preocuparme de hacer regalos, tengo reuniones maravillosas, aparecen nuevas opciones que no me había terminado de plantear y que justamente, son de las cosas que más me gustan. 

Percepción propia

La percepción de mi misma con un cuerpo que se mueve mucho más lento que mi eterna rápida caminata, a lo que debo pedir constantemente que la gente enlentezca sus pasos porque no puedo apurarme, me desespera, me intranquiliza.Ya no puedo correr en los semáforos ni alcanzar a alguien porque me pareció que era alguien que yo conocía. 
Más dolorosa en lo concreto, tratando de evitar cada pequeña cuadra que antes me parecería insignificante, pues si eso implica que me canse menos. Tramadol y galletas de marihuana de emergencia casi siempre a la mano. 
Mi cuerpo que ahora no tiene tanta cuerda para estar bailando a las 7 de la mañana  y que se duerme de cansancio a un tercio de los estímulos de antes. Mirarme al espejo y encontrarme deseable pese a la horrible carretera que me atraviesa bajo el hombre o las costuras tipo saco de papas que tengo en la pierna ¡Mis piernas, conchetumare, mis piernas que tanto amo con esas líneas! La frustración que me provoca que mi cuerpo no resista el movimiento incansable de antes o que el cansancio no me permita mantenerme despierta. Las llamadas llorando para decir “Estoy tan cansada que no puedo ir” o perderme una gran cantidad de eventos que quería asistir con locura. Sintiéndome como el pico ante un cuerpo que va mucho más lento que mi mente. Buscando formas y razones, que me traigan a la vida en mi percepción conmigo misma con 4 cicatrices más, lenta y cansada eterna, que todavía intenta no cojear y que no se le vaya la vida en eso.

Percepción general del sentir

Sale el sentir, cada vez con un flujo más poderoso e incontrolable, absolutista, intenso, imposible de no pescar. Hoy, acostumbrándome a su caudal para encausarlo y esa es la tarea que me tiene por estos días absorta. Tan escorpión que salí, todo es intenso siempre, sin embargo pareciera que la edad, la misma experiencia de la rehabilitación del accidente o la que soy hoy-bastante distinta de antes-hace todo aún más intenso. Como decía una amiga “Ahora estás más Mapapo que antes”

Sé que es difícil convivir con alguien así, partiendo porque yo misma me estoy re-acostumbrando a ser esa otra, que no era antes de todo esto. Algo así como “Estoy en rodaje. No apure, por favor”.

 

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2 pensamientos en “Sintiendo

    • Sólo está el vídeo donde aparece una moto, no sé si ocurrió algo después ( como el auto que la gente dice que pasó) del cual sí tengo los datos.
      Tuve fracturas en pierna y clavícula, me pusieron fierros. La pierna tiene un clavo a lo largo dentro de toda la tibia.

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