Los viudos del galpón

Los recuerdos

13029466_10154046217772319_841467324081549923_o

El Galpón por fuera hoy. Sin la imagen de Víctor que estaba pintada afuera, vacío, cerrado. Foto: Javiera M.

Me acuerdo perfecto la primera vez que fui al galpón. Fue en el año 2006 o 2007 y fuimos a una actividad donde estaba la Banda Conmoción ( que ya había visto anteriormente en el Galpón Kultural de San Ricardo), la Escuela Carnavalera Chín Chin Tirapié y Juanafé. Estaba repleto y mi cabeza que aún no estaba acostumbrada a ir a conciertos y menos de este tipo, se llenó de colores. Aún estaban las graderías, el lugar me parecía tan gigante, los artistas en medio de la gente, la onda tan exquisita. Me gustaron las letras de las canciones de Juanafé, la puesta en escena de La Chinchín. Vendían tragos que a mí me gustaban, la gente andaba en ropa relajada y el movimiento de la masa era respetuosa y sudorosa, sin entrar en la discusión de discoteC de “Me pasaste a llevar”. Desde ese día, probablemente no dejé de ir en todos los años que existió hasta su cierre definitivo en el año 2013.

Con los años conocí a innumerables personas que seguimos en contacto hasta hoy. Técnicos,músicos, bartenders,diseñadores, gente de las imprentas, guardias, gente que iba de público, periodistas,vendedores ambulantes, fotógrafos que cuando nos vemos, recordamos con cariño, añoranza, una saudade terrible, lo que era el galpón. Algunas veces, en ocasiones como la otra vez para el evento a beneficio del Mapurbe en las Tejas, nos encontramos con el Cerro y la Fresia, íconos de los guardias que trabajaban en el lugar. ¡Qué nostalgia, por ese ambiente y por esos días!.

¿Qué pasaba en el galpón que lo hacía tan especial?

Fui de esa generación en que a todos nos gustaba Juanafé, Banda Conmoción , La Mano Ajena, Chico Trujillo, la Chín chín y aunque tocaran varios días seguidos, íbamos igual. En esos años donde Chico Trujillo todavía no era tan conocido y  a veces, entre sus shows se ponía melancólico y tocaba canciones tristes, pero una no alcanzaba a entender bien que era otra banda( Bloque Depresivo).

chico.jpg

Afiche típico de tocata del Galpón

Pululaban otras bandas como Chorizo Salvaje, Combo Ginebra, Villa Cariño y Santa Feria, que para un año que se fueron todos los “grandes” de gira a Europa, tocaron muchísimo y lograron posicionarse tanto, que la escena en un momento se sustentaba con tener a más de alguno en su parrilla. También tocaban bandas como la Chilombiana, Mákina Kandela, Los Trukeros, Frakos, Ywana, Kitra, 12 tribus, Silvestre, Guachupé, Manka Saya, Anarkía Tropical. También de esos tiempos saben Djs como Diyei Pituto, Dj Picón, Dj Subversivo, Dj Gitano, Dj Negro Pésimo, Dj Nash, que eran parte de los que hicieron que esas mezclas de música se incorporaran a nuestra vida y nuestro playlist habitual. No era raro una mezcla entre música andina, klezmer, cueca, reggae y cumbia, propia de lo que se dió ahí y de lo que continuó como legado de la típica fiesta del circuito.

Aparecían también bandas recientes como La Transancumbia, Combo Tortuga o la 5 Estrellas. Otro montón de bandas más crecían y se formaban al alero de este famoso “circuito” que se extendía también a otros lugares como las Tejas ( que aún no tenía ese escenario, sino uno pequeño que tenía un fondo como de cuadro), la Maestra Vida, el Raíces, la Fonda Permanente, el Clan, Las Tejas, la Peña y tal vez un par de lugares más. En todos esos lugares se podía escuchar más o menos la misma música y las mismas bandas, con su toque distintivo de cada lugar. Sin embargo, decir tocar/trabajar/ir a “El Galpón”, significaba un paso importante para las bandas, una carga laboral acotada a cierta hora para los que trabajaban y para los asistentes un momento que por lo general muy bueno, recordable, emotivo. Tal vez (igual no hay muerto malo) no tengo ni un recuerdo importante, de pasarlo mal por ambiente o bandas. Como que tengo la sensación de siempre haberlo pasado tan bien.

cerro

En las Tejas con Cerro y Fresia

También soy de los cientos que, martes desde las 18:30, incluso habiendo partidos de fútbol ( para eso más de alguien se conseguía una tele), llegábamos a bailar cueca hasta que se parara la mano tipo 22:30 y la cosa seguía afuera ¡Qué hueá más linda que un galpón lleno de gente bailando y tocando cueca a la rueda! Ahí celebré más de algún cumpleaños mío y más de alguno de mi mamá. Era el lugar obligado para cualquier extranjero que me dijera que quería conocer algo de verdad chileno ¡Cuántos hicimos amistades profundas que duran hasta hoy en esos espacios! ¡Cuánto no amé y desamé en ese lugar!

cueca

Galpón un martes de las cuecas. Foto: CuecaChilena.cl

Soy también de las que, en alguna época,  más de una vez por mes le tocaba trabajar en la caja, en la puerta, en la barra, entregando flyers, difundiendo en redes sociales. También vendí hamburguesas de soya, humitas y probablemente ahí se cerraron tratos de otras tantas pegas más. Cuando cerró el galpón, también se me cerraron un montón de actividades económicas que completaban mi presupuesto mensual. Estoy segur

Algo más que fiesta

Recuerdo muchas veces también, llegar un jueves a la plaza Brasil “Para ver qué había”, porque independiente de quien tocara, de seguro era una parrilla de bandas “del circuito”, además de apoyar un montón de causas que nos eran comunes también: la causa mapuche, las marchas estudiantiles, el caso bombas, la escuelita de integación, la escuela carnavalera, LGTB, causas animalistas, etc.

De jueves a sábado, con algunos domingos y algunos otros días que podían ser más familiares, la Fundación Víctor Jara movía una cantidad impresionante de público, que no sólo escuchaba música: gente que hacía arte, gente que desarrollaba talleres, gente que mueve las agrupaciones sociales o los movimientos que logran avances desde la organización civil.

Con personas que también nos encontrábamos constantemente en las marchas, en las iniciativas sociales, en la organización de proyectos, en la agrupación social y cultural. Es por eso también que somos muchos y muchas las que, incluso sin conocernos, podemos ubicarnos o subconocernos porque pasamos años encontrándonos”en todo”. Con el cierre del galpón Víctor Jara también se cerraba un espacio para el apoyo y la generación de recursos tanto de la actividad artística independiente en sí, como de un montón de iniciativas que quedaron huachas, que se retrasaron o que simplemente se terminaron.

Las razones por las que el galpón no está-el hostigamiento del municipio y de vecinos, locatarios interesados en “limpiar el lugar”, el asedio policial de manera constante, los cientos de personas en la plaza casi toda la semana o una gestión cuestionable o no respecto a formalidades-podríamos dedicarle estudios completos, pero en verdad no es lo que me convoca ahora. El tema supongo que ya fue y ahí quedamos, huérfanos, como la calle donde está este lugar

Lo que me pasa es que no volví a encontrar en Santiago un lugar así; que cuando me quedo de juntar con alguien en la plaza Brasil, siempre será en las bancas frente a este, para admirarlo o tratar de evocar esa sensación de relax de hacer eso hace 4 o 5 años atrás.

El resto de lugares existentes en la oferta cultural en Santiago, aunque son lugares donde tocan las bandas, no logra ser ese espacio, más o menos transversal, donde cabíamos entre 500 y 800 personas más de 1000 dicen las malas lenguas, donde una buena gestión podía hacer buenas lucas para todos, donde trabajaban muchas más personas que los músicos y la gente de la fundación, donde  bailábamos pensando en un mundo mejor. No hay, en la capital de Chile, un lugar que reúna estas características y eso es lamentable. Porque hay espacios para conciertos, hay espacios para tocatas, hay lugares para hacer fiestas o eventos, probablemente mucho mejores, más bonitos, con mejores condiciones técnicas. Pero un espacio para compartir de esa manera, un lugar donde me sienta así de en casa, un espacio donde ir a conciertos de ese estilo y de ese volumen-no para 100 personas pero tampoco megaconciertos donde no ves nada o estás a una hora de comprarte un copete- y que además tenga un discurso político y social importante y concreto, ya no hay. Y me da mucha, mucha nostalgia. Soy una viuda del galpón

 

 

Anuncios

4 pensamientos en “Los viudos del galpón

  1. Pingback: Adentro y afuera | María Paz Castillo

  2. Pingback: El afromundo en Chile. Parte 1 | María Paz Castillo

  3. Oye pero que recuerdos, asumo que soy otro viudo del galpo , mis primeros eventos donde puse musica fue en el Galpon despues de tantos años de carrere y conocer personas maravillosas y bailar cuecas inolvidables, se extraña :(…………. mapapo el otro dia soñe contigo XD

    Me gusta

Pase no más caser@, deje su comentario con confianza (Bueno, no tanta)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s