La fiesta en Santiago I parte

fiestaCuentan las malas lenguas que el próximo bicipaseo podría tener algo que ver con este concepto que me gusta tanto: La fiesta. Como es un tema que me encanta, me pongo ñoña y empiezo a leer, buscar, conectar información que en mi cabeza está desordenada y que a lo largo de mi propia historia, se manifiesta y me une y me desune como por arte de magia ( o justamente por ella).

El Gran Circo Teatro

La otra vez, en el seminario de cumbia, Cuti Aste me dejó con la bala pasada ¿Es acaso el Gran Circo Teatro, Los Tres, Los Parra y otras tantas agrupaciones/instancias las que le dieron un nuevo aire a la cultura post dictadura y que hace finalmente que lo que nos gusta hoy venga de ahí? ¿Acaso de ahí es que se validan ciertos ritmos olvidados o menospreciados por el stablishment?
Mi ligación con el Gran Circo Teatro es mínima en tiempo y casi anecdótica. La primera vez que quise contactarlos, cuando tenía un programa de radio, me conectaron con Micaela, que estudiaba en mi misma Universidad, con la cual nos hicimos amigas. En el tiempo, ella se transformó en la actual Negra Ester. En el tiempo, alguna vez, por los azares de la vida, intenté trabajar ahí un mes, de cabeza, pero la venta de espectáculos es algo difícil y no me resultó, sin embargo pude acercarme al mundo de la autogestión-escuela, recibir trainning de 3 horas (luego de muchos años de inactividad) y otros aprendizajes mínimos y gigantezcos. A lo mejor alguna otra vez pueda colaborar con tal proyecto y pagar, una ñoquiada que tengo prometida desde ese tiempo. En fin.
Me pasé la tarde viendo un par de documentales (Links más abajo), que hablan tanto de Andrés Pérez Araya, del Gran Circo Teatro, de las fiestas Spandex. Como la cultura deja de ser eso que querían imponer en la tele y suceden cosas fuera de ella. Como el jazz huachaca, la cueca, la cumbia, pasa piolita a entrometerse en la cultura popular, más que como un fenómeno aislado de bares y viejos chicha, a ser parte del playlist juvenil, hasta pasar a ser incluso, sí queremos llamar así, su apogeo en lo que fue el trístemente extinto Galpón Víctor Jara. ¿Es acaso el Gran circo Teatro un referente no sólo del teatro, sino que un asidero de la música y de la cultura en general de una ciudad o incluso de un país? Sin duda. Por eso es tan interesante e importante, conocer su historia.

Otros espacios en la ciudad

Hace rato que estoy masticando esto: Un levantamiento de datos de todos los espacios que se pueden utilizar para el arte, sobre todo la música. ¿Por qué? Primero porque me gustan los datos, las planillas excel, los gráficos, las estadísticas, casi como amor culpable. Segundo, porque ¿Cómo se puede pedir, exigir o cambiar alguna política, si no se tienen los datos? y tercero, porque tenemos una legislación lo suficientemente culiá para que tocar/producir/difundir música en un espacio sea más un problema que un beneficio, donde claramente hay leyes y patentes añejas, como la de “Cabaret” o que tocar música o bailarla en un espacio que no cuenta con estas “patentes” pueda ser considerada afecta a multa ¡Multa por bailar o por tocar música de manera espontánea!.

Lo otro que me vuela la cabeza, es como espacios dentro de la ciudad han sido utilizados para distintos fines y con distintas administraciones. ¿Ejemplos?  Por sólo nombrar algunos: Las bodegas culturales ó Matucana 100, el Teatro Esmeralda, Matucana 19,el mismísimo Galpón Víctor Jara, La casa de la Novia que actualmente es la Fonda Permanente, Sal Lobos que luego fue la Industria Cultural, el Gran Circo Teatro que era una antigua casona, República 550 que antes de ser una Okupa por la que pasaron un montón de manifestaciones artísticas, fue un centro de tortura,  La Perrera, el Amanda y cuántos sitios más que antes fueron teatros.

Otras manifestaciones, otros lugares, otras preguntas

Otra pelá de cables importante o por decir de alguna manera “nodos de preguntas que aún no termino de responder” al respecto es por ejemplo: ¿De dónde aparecen tantos músicos desde la comuna de San Ramón? ¿Cuáles son las primeras batucadas en Santiago, quienes son sus gestores y como se extienden por barrios populares? ¿Qué lugares post 90 y actuales son íconos del baile, fuera de los de moda? ¿Está siempre la cultura en el límite de lo prohibido? ¿Acaso puede la cultura abstraérse de lo contestatario? ¿En qué momento Santiago a Mil y Carmen Romero toman caminos distintos de la producción de la Negra Ester? ¿Cuánto ha influído esa manera de hacer las cosas en la Industria del Teatro? ¿Cuánto de las compañías como Mendicantes, La Patriótico Interesante, La Gran Reyneta o la Patogallina, vienen de ese tipo de manifestaciones y cuánto ha sido una nueva apuesta? ¿Cuántas sobreviven hoy y qué se está haciendo en ese sentido? ¿Cuánto vale efectivamente una entrada al teatro o a un concierto, para que valga la pena una producción de esas magnitudes?

Sigo dándole vueltas al tema e idealmente les pido que en los comentarios, puedan colocar links de documentos y/o vídeos, que nos permitan tener más idea de este mismo tema.A mí al menos, me parece interesante, no sé a ustedes.

Material para echarle un ojo:

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