Feliz día del padre, Pinochet

En este día del padre, quiero hacer un especial saludo al papito corazón de Chile, a Augusto Pinochet. Ese de la gran capa gris, ese de los ojos azules, ese que decía “Están todos identificados”. ¿Como no lo vamos a saludar si fue él,  el que nos dejó una herencia tan fastuosa?

Nos dejó una constitución, que nos pesa hasta hoy. Que permite aberraciones en todos los sentidos posibles para un país: salud, educación, en lo político y social, ni hablar. Nos dejó, incluso hoy, 25 años después, una carta de navegación expresa e innegable, que permite y abona, cuanta atrocidad ha sido posible.

Gracias a él tenemos AFP, un sistema privado siniestro que hará que nuestros padres y nosotros mismos recibamos jubilaciones deprimentes, un sistema que no es si no, el ícono de los crímenes en contra nuestra,  que permite que abuelitos hoy reciban pensiones de 80 lucas y anden buscando comida en la basura ¡Con eso ni si quiera alcanzaría cualquiera de nosotros  a comer! ¡Eso no sale en los reportajes sobre lo bollante que está Chile o Bienvenidos a la Copa América!

Gracias papito Pinochet, por una educación mercantilizada. Sabías bien que un pueblo ignorante, es un pueblo fácil de dividir, de hacerle sentir miedo a tal punto que se lo traspasó a sus hijos y a sus nietos. Gracias por permitir y fomentar una educación privada sin escrúpulos, por permitir que hoy seamos miles los endeudados de por vida.

Gracias Pinochet, porque hiciste  algo aún más importante e invisible: a toda una generación le quitaste el alma o parte importante de ella.  A todos esos jóvenes de los años 70, que estaban llenos de valor y de ideas nuevas, les quitaste la alegría o se la aplacaste. Y el sueño,y la tranquilidad,y sus familias, y un país, y las ganas, por decir algo.

A otra parte le quitaste sus padres. Porque o los separaste o los mataste, los torturaste, les hiciste vivir las atrocidades que se viven en una dictadura. Muchos no alcanzaron si quiera a serlo ¿Cómo habrían sido esos padres de haber vivido? ¿Como habrían sido esos hijos que venían en camino o que nunca pudieron gestarse? O sin alma se vieron perdidos o nunca lo fueron en verdad sino que optaron por ser torpes, crueles, ausentes, insensibles. ¡Les quitaste el alma a los que nos tenían que amar! ¡Viejo hijo de la gran puta!

A otra generación, a la que fueron niños,  los dejaste sin cojones. Medio entre chicha y limoná, inseguros, tremendamente enrollados, llenos de dudas y contradicciones. Llenos de recuerdos confusos entre lo que vieron y lo que tenían que ver. Entre lo que escucharon y lo que sus padres por protegerlos les evitaron escuchar. Entre lo que debían sentir y lo que sentían con un país convulsionado. A esos niños que hoy están atrapados entre una realidad y lo que llevan dentro. Entre el miedo, los recuerdos, las figuras trastocadas, unas vidas emocionalmente ajenos a sus propias riendas.

A otra generación, nos dejó con el “No estoy ni ahí”. Absolutamente impermeables a lo que sucediara, totalmente sometidos a un sistema individualista, tan notorio en cosas tan simples como que es muy difícil hoy conocer a tus vecinos, saludar a los que te encuentras, conocer el nombre de quien ves a diario. Nos dejaste encerrados en nuestra propia burbuja de felicidad, donde juntarse con la gente de nuestra edad, es una competencia por quien logró más económicamente ¿Really? ¿Esos son nuestros logros?

Nos quitaste el carnaval, la fiesta el arte ¿Cuántos conciertos no se dieron todos esos años? ¿Cuántos libros se quemaron? ¿Cuantas clases no se dictaron? ¿Cuántos artistas no se desarrollaron? ¡Truncaste el desarrollo cultural de un país! ¡25 años después y todavía no tenemos Ministerio de cultura! ¡Cada vez hay menos lugares donde se pueda escuchar música en vivo!

Feliz día del padre, papito Pinochet. Gracias por dejarnos una sociedad que se espanta con la fiesta ciudadana masiva o porque vienen inmigrantes que llevan la celebración en la sangre. O que llena  foros con comentarios xenófobos y facistas. Por naturalizar el descontento, la depresión, la no sindicalización, el individualismo, el comentario criminalizador post marcha, por creer que todo el que alza su voz, es molestoso, por el que cree que el que lucha está mal. Por dejarnos ese gustito por comprar y el disgusto por realzar nuestras raíces. Gracias por dejarnos especialistas en hablar mal de los nuestros y mirar al extranjero ( obvio que mientras más ario, más extranjero es) con admiración exacerbada, mientras a los que vienen a trabajar, mirarlos mal.

Gracias papito Pinochet. Gracias y feliz día. Atentamente tu hijo querido

                                                                                                                                                                                         Shile

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