Las fotos desnuda en la Biblio

(No, aquí no están publicadas las fotos, sino que el proceso. Si venía por eso, puede darse la vuelta no más) Lloré ayer, lloré hoy por la mañana. Lloré en la presentación final, lloré sacando mi bici del bicicletero. Lloré todo el camino hasta una reunión que tenía saliendo de ahí. Salí de ahí y me largué a llorar hasta que llegué a mi casa. Acá, obviamente seguí llorando. Tengo los ojos inflamados, como tengo cada una de las células, neuronas y cada pedacito de esas cosas que forman nuestro cuerpo y que no se describen en los libracos de biología. ¿Triste? No, al menos no por eso. ¿Exagerada emoción? Tal vez. ¿Exhausta de tanta emotividad? Seguro.

Ayer no fue fácil: Por la mañana , mientras me vestía para el bicipaseo, me miré desnuda y dije conchesumadre en la hueá que me metí con esto de las fotos en pelota. Luego me puse la polera corporativa de BPP, que la muy desgraciá hace que se me note cada odiado rollo maricón que osa asomarse, sobre todo en las épocas de nerviosismo. Hablé mi hito con seguridad ( al menos eso creí yo), a pesar de que sentí,otra vez,  como los rollos maricones se me subían hasta la garganta. De noche ( sí, domingo y qué),  tocaba una cantante cubana en uno de mis lugares preferidos, probablemente no necesitaba más que las ganas para escucharla. Vino mi amiga a buscarme para eso, pero dije que no ( no es fácil hacerlo, menos un domingo, menos a tu lugar favorito, menos a música en vivo, menos cubana). Pero estaba cansada, sin plata, con poco ánimo y sobre todo quería estar bien para hoy en la mañana temprano, pues debía estar a las 9 de la madrugada en la Biblioteca de Santiago, para la sesión de Fotos de “Letras en género”, dependiente de la Biblioteca y de la cuál ya había publicado la carta de intención.

Como es mi costumbre ( y aquí podrán creerme o no, pero los que les toca/ha tocado convivir conmigo mis mañanas saben que es verdad) pensé en la hora que tenía que levantarme y aunque puse el despertador para asegurarme ( aún no le creo a esta capacidad), me desperté media hora antes. Así que ahí estaba, 6 y 30 de la mañana despierta, con los ojos hinchados, con un nerviosismo poco acostumbrado y con ganas de que alguien me solucionara la vida. Pero no.

Me bañé ( nada especial la verdad) , me lavé el pelo con agua fría ( delicia de mi cabellera ondulada cuando quiere hacer presentación en sociedad a lo león). Me despinté las uñas y preferí dejármelas así ( ¿No decía la convocatoria acaso que debíamos ir desprovistas de todo arminículo, de todo maquillá, de toda pintura?) al natural. Y me senté frente al computador, como haciendo que pasara la hora más pronto. Pensé en escribir, pero no me salió.

Me volví a mirar al espejo, me sentí insegura. Mis pechos indescribibles ( sé que es indescriptible, pero sonaba más bacán así), mi guata fea, mi nariz llena de cositas, no encontré las pinzas para repasar la “hasta el alma”. La verdad no encontré nada. La verdad, más insegura que la chucha, tal vez como nunca. Ahí fue que escribí ese tweet de que me dieran ánimos por whatsapp, porque hace un par de semanas que no me resulta darme ánimos yo sola o estoy demasiado débil de espíritu y necesito de esas pequeñas ayudas. No importa: tampoco iba a poder leer hasta cerca de las 14:00 hrs. pero leí los tweets, así que gracias chiquillos.

Pensé en qué zapatos me pongo, pero ahí vino la inseguridad de nuevo, así que me ordené a mi misma que me tenía que convencer a mí misma y eso fue lo que hice. Y busqué mis zapatos rojos, esos que nunca me fallan pa sentirme la mejor del mundo.  Me maquillé y a las 9:00 en punto salía de mi casa ( debía estar  a las 9 en la biblio, pero bue).Bajé las escaleras con hawaianas, las mismas que utlizaría después. La bici en una mano, los zapatos en la misma, las llaves y el casco en la otra. El conserje, se adelantó a abrirme la puerta.

Y ahí me cambié las hawaianas a los zapatos rojos y partí en la bici, enganchando cual picao a carrera, mis tacones en el pedal, lo que hizo más rápido el pedaleo. Chucha, no es en el Museo, es en la Biblio pensé en Herrera y seguí. Pasé por una de mis ex casas, dí la vuelta.

Vi a la niña de la femeneidad misma, pasé a donde estaban todas escuchando a la fotógrafa. Sentí sus miradas feministas en mis tacos heteronormados rojos fuerte y fue el primer chispazo ¿No había entendido la convocatoria o simplemente sabiéndola también elijo vestirme como quiera? Cuando lo pensé ví el reflejo en una de las puertas de vidrio y me tranquilicé un poquito. Esas piernas en esos tacos, no podían desentonar con nada. Vamos no más.

Insegurísima aún me senté, insegura me mantuve ahí. Vimos un vídeo que no alcancé a ver porque los subtítulos estaban abajo. Era en italiano y ahí mi corazón se sintió un poco más en casa. Me sentí de 8 años junto a la chimenea, con el olor a hostias medias tostadas, manjar y el italiano y el portugués perdiéndose en la memoria.

Luego de eso, había que guardar la ropa. Las chiquillas de la recepción de estas cosas también ayudaron un montón. “Bienvenida” decían con la cara llena de risa y con los ojos en los ojos de una. Ahí respiré y pensé en la importancia de esto mismo: mirarse a los ojos y decir “Bienvenid@”.

Empelotarse no me costó tanto. Nos dieron una bata por lo que sacándose el vestido, uno podía sacarse rápidamente el sostén, ponerse la bata y luego sacarse los calzones ¿Dónde dejamos los calzones? ¿En la bolsa que uno entrega o en el bolso de pertenencias de valor? Ya filo. Saqué el cel, los puchos que tenía del otro día, una libreta para anotar que no utilicé en lo más mínimo.

35 mujeres haciendo la misma acción y luego ( yo era de las últimas) rápidamente empelotarse en alguna sección de la biblioteca. Bueno, estamos aquí, que le voy a hacer. Y ahí, quedó mi humanidad. Nuestra humanidad. Quedamos todas ahí, iguales. Las viejas, las jóvenes, las de poco pecho, las de mucho ( yo no sé cuánto tenga, no lo logro pensar por más que me lo pregunte). Las del brazilian estail, las del afro estail. Las feministas que no se depilan, los tatuajes, las cicatrices. Todas estábamos ahí, igualitas. -¡Cuánta belleza!- como diría la Feña aquí. Porque de verdad, creo que no vi un cuerpo feo, ni el mío. ¿Sabís lo que significa mirar y no encontrar ni un cuerpo feo? Y no había ninguna modelo, no había nadie que superara el metro setentaicinco y probablemente en este grupo ( en la tarde había otro) no había ninguna rubia-rubia natural. Y todas éramos lindas, qué lindas, BELLAS. Hermosas. De curvas imperfectamente perfectas. Y todas estábamos ahí, recién moviéndonos entre los espacios raros para estar así, desnudas, en una biblioteca.

Nos movimos de lugar, nos miramos, nos reímos. Nos abrazamos. Posamos con una chiquilla embarazada que tenía cualquier energía y le entregamos más ( ya, los que odian a los jipis que hablan de energías se pueden retirar en este momento). Hablé de mi cicatriz y la hicimos reina de una de las poses. Hicimos que otra chiquilla también fuera reina de su cuerpo con cicatrices más visibles que las mías. Sacamos conclusiones. Nos reímos. Nos reímos mucho.

No sé si la gente entiende lo que pasa cuando se juntan hartas mujeres en este tipo de procesos. Y no quiero que me empiecen a invitar a círculos de mujeres y demases: Si quiero ir, juro que las buscaré. Quiero decir que, cuando las mujeres se juntan, como en un matriarcado dulce y emotivo, pasan muchas cosas. Como que se hace fuego sin prenderlo y se cocinan los dolores y sabores de cada una. Como que aflora lo emotivo, lo que no sale en el cotidiano. Se acogen las reseñas profundas, las lágrimas que han salado los dolores más profundos. Se cocinan. Se aman un poco. Nos amamos todas un poco más.

No lloré durante las fotos. Me costó un poco entrar en la dinámica fotística relax ( no tanto tampoco, si igual estamos hablando de mí), pero al final me sentí tranquila para la hora de la foto personal. Y me saqué exactamente la foto que había imaginado todo el tiempo. Y cuando me vestí me sentí incómoda, como todas nos sentimos incómodas, de costuras,  de barbas de sostenes,  de zapatos, de volver otra vez al papel, al rol de la que no se le tienen que ver los pechos porque puede parecer que está provocando, o las piernas o el poto, porque puede parecer maraca.

Sigo llorando mientras termino de escribir este post y tal vez, rumbo a la contención de mis amigos que viven cerca de mi casa también lo haga, pero se me va a pasar (espero y pido). Sólo que quedé exhausta de tanta emoción, estoy cargada de demasiada energía que se está ordenando.

Gracias por elegirme, gracias por el proceso que hacen para llegar a las fotos. No quiero caer en el sentimentalismo ( tsi, ahora), pero de verdad que gracias.

Para la expo falta mucho, meses. Para que nos muestren algunas, recién como en un mes más. Pero al menos, las fotos mentales las tengo aquí, para que las recuerde cuando me haga falta.

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11 pensamientos en “Las fotos desnuda en la Biblio

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  3. Así con los matriarcados, los úteros y la bella energía que cocinan/amos las mujeres. igualito a cuando los chavos se juntan a jugar fútbol y luego se empelotan en el vestuario a mirarse [medirse] el largo de los miembros, solo que el nuestro es tan interno que pa medirlo hace falta amarse [las unas a las otras y a si mismas] intimarse. ❤

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  4. que bello, me hubiera gustado participar. Hace años participé en algo parecido que se llamaba pechos que AMAmantan y fue genial la energía también
    Abrazos

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  5. No suelo escribir comentarios y por lo mismo es primera vez que lo hago en tu página, pero después de leer tremendo texto, con todo lo que ello conlleva, la belleza de las letras, el sentimiento entregado y plasmado en cada descripción no puedo si no felicitarte y darte las gracias, que valentía al hacer esas fotos y al escribir lo que sentiste, por que al menos yo, que no estuve en esa sesión, pude compartir contigo como si estuviese dentro de una de esas batas, esperando mi turno, mirando a la cámara mientras retrataban mi desnudez, y también me sentí linda con todas mis imperfecciones, mis cicatrices, mis estrías, mis pechugas caídas y el trasero gigante, me sentí linda porque a través de tus ojos admire mi historia como tú me enseñaste al admirar y querer la tuya…MAPAPO esta vez te luciste!!

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