Oficio 1: Costura

union special

Desde que tengo uso de razón, aprendí a coser en la overlock y en la recta. Mi mamá pensaba que sabiendo, no me cortaría los dedos si se me ocurría intrusear en sus instrumentos de trabajo. Así fue también como aprendí a imprimir cientos de poleras, a usar la remachadora, a vender en el bazar, a que las boletas se hacían de derecha a izquierda, a que con espejos uno podía ver lo que ocurría en un espacio con más gente. A diferenciar entre un velo italiano, una viscosa, un yersey y un montón de telas más que olvidé sus nombres, pero con tocarlas sabría con qué máquina hay que coserla. Aprendí a vender lo que tuviera por delante, aprendí a apreciar que habían oficios maravillosos que permitían también la conversación. Le supe la vida a todas las personas que venían a la casa, sus dolores y como a veces era ridícula la costura por la que iban, pero buscaban más un lugar donde desahogarse. Aprendí también que los negocios se acaban para que empiecen otras cosas, aprendí la vida de los talleres que venden su trabajo a un precio mínimo, para competir con otros y que las noches en vela escuchando la overlock sonar, cual ronroneo, acompañó muchas de mis fiebres o desveladas haciendo recuerditos pa no sé qué y casi me morí cuando supe que en un apuro, la había semi-vendido.

Aprendí a que toda mi ropa se podía arreglar y si no tenía nada limpio, bastaba con traer una polera o vestido que me quedara bien, doblarla por la mitad, pescar la tijera y cortar, y ponerse a coser, para en minutos, tener algo nuevo y a medida. Aprendí a que, cuando la ceguera vino a tocar la puerta y había que comer igual y cual cuento de los hermanos Grimm, cuando se iba la gente, era yo la que, más de alguna vez se metió a la máquina para responder por las pegas. Espero algún día, volver a tener una Union Special en mis manos y que en su ronroneo también me aquiete el corazón, para dormir en paz, como cuando era chica.

Hace recién un par de años, una compañera de casa me pidió ayuda para empezar a coser en su máquina nueva y desde la guata salieron todos estos aprendizajes de este oficio, que quedaron en mi memoria a fuego. Aprendizajes que no están en mi CV, pero que me sirven de vez en cuando, al menos para surfear entre lo que se sabe y lo que no.

¡Que vivan los oficios que pagaron muchas de nuestras infancias! ¡Que vivan los trabajos que permiten la socialización con el entorno! ¡Que viva la conversación!

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Un pensamiento en “Oficio 1: Costura

  1. que bonito recuerdo!
    yo soy terriblemente inútil con las manos, nula motricidad fina, no sé coser, ni nada. Tejer un poco, pero mi ansiedad me caga la onda.
    Un abrazo, mapapo

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