La familia de María Ofelia

Tengo 3 hermanos.Uno está muerto, una está lejos, uno no me conoce. 5 sobrinos. Solo de una tengo todas sus risas en mi memoria como si fuera ayer y me acompañan cuando tengo frío y cuando no puedo parar de pensar, que un día, el arte nos encontrará y podré producir un espectáculo en que ella sea la estrella. De otra me acuerdo cuando era bebé y todo se acabó, su carita cuadrada, su cuerpo en mi pecho. El resto, no saben que existo, soy un fantasma que la gente trata de hacer como que fuera imposible que estuviera acá. Pero existo, aunque no me conocen, aunque no existo, aunque me quisieron borrar, aunque en sus pedigrees haya una mancha poco visible y notoria. Ahí estoy yo, viviendo mi vida paralela a sus vidas, obviando su desamor. Pero no importa, existe facebook, ya es casi imposible no releer las facciones de una persona a la cual puedes deletrear.

A mi padre se le googlea facilmente no tan fácilmente, aunque ya no me interesa hacerlo porque no me pone bien. Al alma de mi madre se la llevó un huracán. Menos mal que los huracanes de vez en cuando devuelven lo que han destrozado, para empezar una nueva vida y aprender a amar incluso en la tormenta.

No tengo más raíces que las que se tejieron en primavera, en la que todas mis familias privadas y postizas son parte fundamental. Ahí es donde están mis recuerdos, mis mejores momentos familiares, emotivos, principales. En cada una de sus apuestas, es donde se regocijan mis logros, mis viajes, mis maneras de balbucearle a la existencia que siempre hay amor escondido en los balcones. A mi hermano Gonzalo lo amo con locura, con la misma locura que chocamos y a mi hermana Luciana le debo el corazón de los Bala enseñándome a hacer ñoquis; a mi hermana Claudia la admiro y le sostengo uno de los amores más fuertes por estar cuando había que estar, sin preguntas. A todos mis otros hermanos los abrazo con esa sensación que se queda adentro para cuando uno pierde la vida. Todos nacieron donde la puta dictadura no pudo romper ninguno de nuestros lazos, donde la democracia dejó sus partituras más hermosas, donde también hay cicatrices y cismas feroces como una lacrimógena que te ahoga cuando estás pidiendo lo justo, donde a veces el silencio a compartido demasiados momentos también .

La familia de María Ofelia está dibujada en una hoja de cuaderno, entre los cuadraditos de la hoja de matemáticas. Sin bordes, con un sol que sale por la cordillera súper angular, con un montón de sombras que ayer vinieron a darle las buenas noches.

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