Amo, simplemente.

Largo camino hay hasta aquí. Autoreferencias, jugueteos, intranquilidades. ¿Pero sabes? Me gusta. Me gusta, llegar con la piel algo tostada, con la certeza de la elección y no del “lo que debió pasar” y sobre todo con la convicción que las historias siempre me prometen mil historias más, bajo el cedazo de un lápiz que a veces torpemente quiere dejar de hacerlo, miedoso de vaciarse sin recato por el plural.

Me aseguro de desamarrarme los cordeles del justificativo, de la deslealtad a mí misma, del miedo al qué dirán y parto, a cletear por donde no debo. Me gusta pensar que amo en todo momento, desde el útero, desde el intestino inflamado durante años de callarse las penurias o desde los músculos que toman un nuevo brío luego de reconocerse vivos, pasando por cada uno de los zigzagueos de las neuronas en su devenir pensante e hiperanalítico. Amo desde que , a pesar de mis pronósticos, no soy capaz de escribir, incluso, desde lo que se me sale por los ojos en forma de derrame o de sordera ante mis propios prejuicios. Amo incluso cuando no es un hecho consumado o cuando sí, también en la locura de no saber lo que pasa más rato, incluso si el sentimiento que se desarraiga de lo que vive y despega, como los sarapitos cuando quieren volar e interrumpe el orden natural y valiente, ese que deja que pasen las cosas y que asume los gerundios como hechos reales.

Desde esta trinchera amo, con la locura que sólo responde a un presente, que no quiero medir ni opacar ni callarse, ni pretende marcar trances cegados por la razón. Amo cuando el brillo de mis ojos se apague en las miradas sin techo, en el sonido de los árboles del sur que suenan al atardecer, amo cuando todo vaya cuesta arriba y no haya otra cosa que responder con lo que queda de aire. Amo aunque mi cuerpo se pelee a combos con la razón y le implore un equilibrio. Simplemente amo, no me queda otra para seguir con vida como la quiero vivir, en medio de tantas muertes frías, cotidianas, poco honestas o grises.Amo con todo el color que podría ponerle a las cosas que salen desde dentro, sin efectos, sin filtros de Instagram, sin edición, sin posar, sin pensar, sin definir como correctas.

PD: Perdóname, pero amo sin resolverlo así. No puedo negar mi naturaleza

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