Solita pal baile

“Como yo tengo la suerte de haber caminado tanto/ me encontré muchos hermanos donde me puedo quedar/ mi casa sus corazones/abiertos de par en par /en la Paz en Quito o Lima nos volvemos a encontrar” (Solita Pal Baile-Awuita Wila)

Hace un tiempo estoy viviendo un proceso bonito: pasar de una carrera desenfrenada por la supervivencia, a una etapa de más calma, de ciertas estabilidades personales en varios ámbitos  incluyendo la edad , vamos! pero sobre todo las cosas que me ha tocado vivir ( o como quiero llamar “la suerte de haberlas vivido”)  me han permitido empezar a hacer ciertos ejercicios que no habría podido hacer hace unos meses:

1. Ir pagando deudas económicas y emocionales

Mucho tiempo, probablemente los 7 años más malditos y maravillosos del último tiempo, las necesidades más básicas estuvieron tambaleando, surfeando desde quedarse en la posta central porque no hay donde quedarse esta noche, irse luego del terremoto con 15.000 en los bolsillos a Buenos Aires tras una beca desilusionada de la educación (y de las deudas que me ocasionaron, por supuerto) chilena o encontrarme con el más variopinto mundo del compartir casa pasando por alrededor de 30 locaciones. Cuando tus necesidades más básicas como alimentación, techo y salud no están cubiertas, no hay nada más que importe. A veces se cortan o se congelan amistades que no les puedes dar tiempo ni espacio que necesitan, a veces quedas debiendo cosas que no quieres deber y puedes decir “hey, ya tengo fecha, acá está” . Incluso algunas veces dejas de hacer cosas porque es más importante dónde dormir o qué comer ese día, antes de aclararle a alguien por qué no vas a ir a su casa esta vez, a qué after hour vamos a ir hoy o vamos a salvar el mundo en una actividad súper entretenida pero que justo a la misma hora tengo pega que me salió a última hora. Hay una carrera agotadora y dolorosa que se va cerrando, que se va frenando de a poquito. Y yo voy sintiendo, el sonido de lo que suena alrededor, de forma armoniosa, porque ya no tengo que correr tanto, luego de andar a demasiada velocidad, esquivando gigantes y marcando puntos de lo más necesario.

Hay otras veces donde dices “¿Por qué esta persona que me cae tan bien no es más mi amiga? ¿Por qué no nos juntamos más con est@ loc@ que es tan bacán? Pero en ese periodo, muchas veces no hubo “tiempo” por lo mismo que mencionaba arriba. Mis súper invitaciones a humildes cenas (cada vez más seguidas) o cafeces son eso: la oportunidad, cuidada y súper honesta de decir “Me caes tan bien que quiero que nos juntemos más y no necesariamente a tomar o porque quiera algo contigo/de ti”. Compartir, vivir momentos con los que quieres. Y también con los que quieres querer.

2. Dicernir y priorizar el tiempo entre los que quieres querer, los de siempre de los que ya fue

“Los cariños no son para toda vida y está bien” me dijo una vez una amiga que sabe mucho. Hay gente que como decía recién, quieres tener en tu vida y no entiendes por qué no los tienes más cerca. Mientras, hay otros que de verdad para épocas más tranquis, no te aportan o las etapas te separaron o te fuiste por un camino totalmente distinto a ellos y no todo congenia. De repente esa gente que tanto fuiste yunta una época, en otra no lo es y está bien Y está bien no alejarse si no simplemente tomar distancia (uy, eso lo he escuchado en otro lado) y recordar con cariño lo bonito que fue en su momento pero que ya no. PUNTO.

3. Someterse en todo momento a construir lo que piensas y quieres para la vida

Hace un rato que le doy vuelta a conceptos como la ternura, el escribir a metros de un horno de barro en una parcela llena de amigos, fotos y cabros chicos, a vivir de lo que haga y no de un sueldo pagado por una empresa que no se condice con lo que transmito. Pienso que hay “otras maneras” “otras formas de vivir”. Lo creo tan firmemente, que los 2 últimos años me he dedicado a vivir así cada vez más: alejadita lo más que pueda del sistema. No totalmente, estamos todos en la trampa, pero lo mas que pueda si.

En eso van tejidas ideas como el alimentar “Santiago a domicilio” una suerte de formalizar mi jipismo en un mediano plazo, lo que me permita acceder a una vida más tranquila. Con la misma intensidad y locura, pero más tranquila, más adulta, más formal dentro de lo mismo.

4. Viajar

Definitivamente viajar despabila el alma. Andaba hueviá y viajé. Cada vez que anduve muy hueviada, viajé. Siempre otros vientos, otros aires, el mar y el cariñito gratuito de la gente que uno conoce en el camino, se agradece y permite tomar nuevas ideas, nuevas formas de ver las cosas, echar de menos, ver en perspectiva. Estoy convencida de esta nueva etapa, de viajar como fuente catalizadora de demonios y para ello siempre es necesario marcarlo en el mapa mental como ejercicio constante.

5. Reconocer las soledades y los apegos

Reconocer y encontrarme con mi situación concreta y real: familiar, pareja, amigos. Saber que si, necesito de ciertos cariños, pero al final del día, sigo siendo yo la responsable de mis actos, de mi vida, mis decisiones. Sola, si, pero reconociendo en los otros también parte de mi corazón, mis agradecimientos y mi necesidad de ellos como ellos de mí en el puto lugar que estén o esté en este mundo y de lo que aprendemos de cada uno. Hay mientras otras mochilas de apegos que dejo por ahi botadas o intentando botar de a poco, porque no las quiero seguir cargando, no las tengo por qué seguir cargando. En la medida de entenderlo y asumirlo, establezco relaciones más sanas, haciéndole un viento fresco a las costras y cicatrices. Ya de hecho, se ve la piel regenerándose de a poquito. Cantando me voy solita pal baile -como la canción- y tranquila. Cada vez más tranquila pal baile de todos los días.

*Tal como le decía a la Carmen (quién escribió la letra de la canción que titula este post y canta en el vídeo), esta canción se ha transformado en el himno de este proceso. Gracias huachitos de Awuita Wila (No los he visto en vivo aún, pero claro que los he escuchado millonésimas veces por separado) por evocar cosas lindas con tamaña canción.

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2 pensamientos en “Solita pal baile

  1. Hola maria paz
    hablas de muchas cosas que te han sucedido, desde que te leo en tu foro
    siempre pense que la vida te habia sonreido super positivamente, ahora entiendo que has tenido muchas caidas como todas las personas (me incluyo) y por lo visto has sabido salir adelante de todas las cosas, y espero que continues asi, y que conoscas muchas personas con las cuales relacionarte y asi seguir creciendo en todo ambito de cosas.

    saludos
    atentamente

    Patricio

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