Festipito, Morroa-Sucre (Colombia)

Nota: Mi amor a la cumbia y a la música en vivo llegó a niveles aberrantes, tanto  que me hizo atravesar un montón de ciudades,departamentos, mamarme muchas muchas horas en buses de mierda, dándome una vueltas absurdas, para pegarme un piquero en aprender algo más de ese ritmo (algo más que bailar frenéticamente cantando alguna canción favorita, digamos), en el país de cumbia: Colombia. Aprovechando que andaba por acá trabajando, me escapé y terminé en Morroa, Sucre bailando a pata pelada hasta que no dí más. Y además de pasarlo a toda raja, aprendí. Aprendí caleta. 

Primero ¿Festipito? ¿Pito de millo? ¿Aló? ( ¡Gracias por la explicación Abelardo Jiménez!)

El festipito o Festival del Pito atravesao se realiza hace 25 años en Morroa, departamento de Sucre en Colombia. El pueblo donde se realiza el festival es conocido por 2 cosas: Las mejores hamacas del mundo y el pito de millo, que le da nombre al festival. Yo había escuchado algo de este instrumento como que un amigo estaba investigando del tema para tocar, pero fuero de eso y de alguna foto y de escuchar canciones donde claramente no se utilizaban gaitas-pero algo por el estilo había-nada más.

El pito de millo es una especie de flauta de un material similar a la caña, también llamada sorgo, que es un cereal con el que tostado se hacen unos dulces en Palenque llamados alegría ( uy, que rico que unos dulces se llamen alegría <3). Actualmente se utiliza otro material llamado carrizo, que le da más volumen, resistencia, etc.  Son sólo 4 orificios más  cortes  que le hacen la lengueta que soplándola, al vibrar saca un sonido agudo que con la experticia del millero ( como se le llama al que toca) se van escuchando melodías que se usan en la puya, el fandango, la cumbia y otros. Con un cordón amarrado algunas veces, le sacan más volumen.

El millo se toca en esta zona como en otras muy muy cercanas se reemplaza por  gaitas ( macho y hembra) cortas o largas acompañada de  maracas, llamador, alegre, tambora ( acabo de descubrir que la tambora es “muy” nueva y que es considerada dentro de los instrumentos utilizados en la categoría ( de concursos por ejemplo)de proyección y no tradicional-tradicional por lo que cuando se toca tradicional, no se utiliza) y en algunos casos guache.

La idea de ir

Esta  historia de amor con estos ritmos viene de hace tiempo:  me enamoré de la cumbia tal vez hace unos 6 años, cuando tenía el programa de radio en la Uniacc y empecé a asistir a muchas tocatas,incluyendo invitaciones para encontrarse en una rueda con grandes del género como los Gaiteros de San Jacinto o ir a los conciertos de Petrona Martínez y Totó la Momposina. También porque empecé a juntarme con gente que le gustaban o tocaban esos ritmos. Di una batalla en la radio durante todo el tiempo que el programa estuvo al aire, porque me dejaran colocar música en español, más aún si era cumbia ( o lo que nosotros conocemos como tal).

Me costó encontrar algo: los sitios webs en general acá sufren de estar desactualizados y a lo sumo encontraba ciertos datos de años pasados, pero nada muy concreto. Luego de ponerme a escuchar música de Martina Camargo ( que me aclaró que lo que ella toca es Aires de Tambora, otro de los tantos ritmos del caribe) y revisar sus redes, me encontré con que el año pasado estuvo en el festival de Pito atravesado  ( Ojo argentinos, no me refiero a lo que están pensando y se están sonriendo. NO). Y me salía que el festival iba, en otros me aparecía un comunicado que lo habían aplazado porque  habían unos conflictos políticos. Incluso pensé no ir. Y aunque me quedaba a trasmano de donde estaba, jamás iba a ser tan lejos como de Chile hasta allá.

Me había quedado ahi, a la deriva sin saber qué hacer así que me fui al terminal y compré el pasaje al primer lugar de la  costa atlántica por mientras sabía qué hacer. Y preguntando, preguntando a los días me embarqué hacia el lejano ( en ese momento) Morroa. ¿Morroa? ¡¿Dónde queda eso?! No existe, estás equivocada. ( Frase favorita de los puestos de información) Me había costado un montón encontrar información en internet y ahora en el terminal me decían que no existía. ¡Pero si yo lo busqué por internet! Y me miraban con cara de pobre hueoncita quizás qué vió . Y yo insistía porque una señora cuando estaba esperando un taxi además me había dicho que era de allá, por lo tanto si existía.Y bueno, alguien por ahi me dijo que seguro que para ese lado había que llegar a Barranquilla y de ahi tomar otro bus, otros buses, como 3 transbordos más para llegar. Si es que llegaba.

¿Y tú etás sola? ¿De Chile? POR QUÉEEE?

 Y es difícil entender para muchos ( casi para todos en realidad) por qué mierda estoy yo sola, metida en un pueblo que no se llega fácilmente, que no soy músico, no soy pareja de músico, sólo para disfrutar de la música y aprender. Y continuamente debo explicar que la cumbia, que en Chile es muy importante en la cultura a tal nivel que en nuestras fiestas patrias la escuchamos. Al nivel de saberse un montón de canciones tradicionales del folcklor y no porque me guste solamente: cualquier chileno que va a un matrimonio promedio al año, se las sabría. Otra cosa que debo explicar por qué una mujer anda sola viajando. En realidad es dificil entender por qué no estoy acompañada o de mi novio/marido de un grupo o de amigas. Por ahi voy entendiendo un machismo que no había visto así hasta ahora. Si la liberación, la ropa, la sensualidad, pero mucho más tradicionales que en Chile en conceptos fundamentales. Me comentan que hace un par de años vinieron unas chilenas, las Cumbiamé y que se acuerdan de ellas hasta ahora.

No todo es bailar a pata pelada

Y bueno, a rato siento que estoy sola, en un pueblo en carnaval y que no tiene ni un sentido trascendental además de pasarlo la raja. Saco fotos, grabo vídeos pero ¿Como aprendo? ¿Como me relaciono? En un momento me pongo a conversar con Axel y su grupo Son pal Pueblo, que desde el principio había destacado por estar al fondo del gimnasio donde llegaban los grupos que venían del desfile a presentarse. Y Axel me empieza a contar muchas cosas de la música: las diferencias entre el porro, el fandango, la puya. Cómo se tocan distinto en distintas departamentos incluso, en ciudades muy cercanas. Como es que el mismo ritmo lo tocan con distintos instrumentos como el millo, las gaitas, acordeón o platillos y clarinete. Como es que suenan las tamboras tocadas acá o allá donde viven ellos cerca de Barranquilla. Y ahi encuentro el sentido de esta parte del viaje: aprender. Y como soy una maldita nerd, me encanta aprender así que le voy preguntando y él y los chicos me van explicando. Además, andan con Jesús, un chico que participó concursando en el festival con el que bailamos y me va corrigiendo mi fandango y mi porro cansador. Me voy feliz a una hora indeterminada luego de haber bailado hasta el cansancio, con la promesa de volver al día siguiente al ( cáchate el nombre pa que te hagai una idea) Festival de la Pernicia.

Pernicia po loco

Cuando logro levantarme y tomar la moto hacia Morroa ( Me estoy quedando en Corozal) llego a lo que sería un after festival, donde músicos, bailarines y los prendidos de siempre, comen y beben. Y obvio, siguen tocando.

Y ahi se me vino de golpe lo de la alegría y la fiesta en Colombia. La institucionalidad de la fiesta terminó, pero el mambo sigue. La gente sale de sus casas y todo no se concentra en un lugar ( la calle de lo locos, donde se está cocinando y tocando) si no que emerge en distintos lugares de la ciudad. Todo el día. Onda que se apaga en un lugar y nace en otro, en OTROS lugares. También obviamente recibimos el bautizo del que oficia la fiesta ( un hombre disfrazado de sacerdote con una rama haciendo las veces de rociador de “agua ardiente”), el agua de la gente que tira para apaciguar el calor y el sudor. El aguardiente y el ron corren y corren en pequeños vasitos donde todos perdemos la cuenta de cuantos.

Nos hacemos amigas con una española, Luna, que lleva viajando años así y me invita a quedarme en un colegio donde se están quedando algunos de los que van al festival. Así que voy en algún momento a buscar mis cosas y las traigo a ese lugar. La rumba sigue, sigue luego de que mis hawaianas se rompieran hace rato y ando a pie pelado por todos lados ( oye tú, eres una más, eres de aquí, andas descalza como si fueras de aquí!). Los viejos que preguntan si una está soltera y que por qué no te casas con ellos y los llevas para Chile. Y te lo repiten y repiten , surfeando en aguardiente. Y yo, mechita corta con curaos jotes me pongo algo violenta y le ofrezco un comboenlhocico, pero bueno, me sacan de ahi bailando para que se me pase. No le pare bola, no le pare bola, no le pare bola.

Con las chicas que he conocido nos vamos finalmente a una rueda en un local donde se siente la rueda de gaitas ( que no he escuchado en todo el festival, porque se utiliza el pito de millo en vez) y ahi recibo otra clase magistral.

Y la experiencia

La segunda parte de mi viaje ( recordemos que la primera, donde hablaré de Santander saldrá en un tiempo más) toma sentido con esto. La verdad la playa, el sol y todo eso no me importa tanto como el haber pasado por ahi. Ver in situ, en los lugares donde se hizo la cumbia. Me dan muchas ganas de volver, muchas veces, meses a aprender con los maestros. Una relación que se estila por acá es justamente eso: aprender de los viejos que han aprendido de otros viejos y así la tradición oral se ha mantenido. Así como las hamacas son reconocidas porque de tiempos inmemorables han tejido hamacas y se han pasado la técnica de generación en generación, así mismo es como la música se pasa a través de los maestros que vas a ver a las casas, que te quedas, que te hablan, que te enseñan, que te corrigen.

Agradezco a todos los que de una u otra manera tuvieron que ver con este viaje y con la experiencia de Morroa. A Axel y su grupo Son Pal Pueblo, que me dieron la oportunidad de compartir con ellos, de ver su arte e írmelo explicando y a Abelardo que tras mis dudas me llevó para un lado, me sentó y me explicó con detalle algo tan básico como saber del instrumento rey del festival. De verdad, gracias.

¿Y si yo quiero  llegar a Morroa?

Para llegar a Morroa estando en Colombia, llegar a Barranquilla. Tomar un bus hasta Corozal, Sucre ( Conseguir alojamiento ahi pues no hay posadas, hosteles o similar en Morroa)que te saldrá ( a Junio de 2013) $30.000 ( Colombianos, algo así como $9.000 chilenos) . Ahi tomar una moto que en menos de 5 minutos te dejará dentro del pueblo, que no te debería cobrar más de $2000 colombianos, algo así como $600 chilenos.

Lugares cercanos: Sincelejo, Ovejas, San Jacinto, el Carmen Bolívar.

El festipito ( O festival del pito atravesao) es en junio aprox.

Contacto: Hay una página en Facebook, donde pueden consultar mejor 😉

4 comentarios en “Festipito, Morroa-Sucre (Colombia)

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