El miedo. Capítulo 1: Las relaciones

***Estoy, entre otras cosas, pensando mucho en el miedo. Algo me remeció este asuntito de los miedos, los sustos, la incompatibilidad que hay entre tenerlo y avanzar, los deportes aventura, la soledad, el pánico, las agresiones y un montón de cosas más que me están haciendo eco. Este artículo lo pensé primero para @faqmen , pero como que quiero seguir hablando ahondando en el tema, lo dejo por acá por mientras.

El verdadero mal de nuestro tiempo no es el sida. No es el cáncer, no es el poder, no es al capitalismo, la guerra por agua, a que vengan los alienígenas y nos conviertan a todos en cenizas. Es el miedo.

Por el miedo, nos hacen creer que debemos comprar ciertas cosas: si no, no estaremos sanos, no podremos vivir como corresponde, no podremos disfrutar de la vida. Por el miedo nos hacen pensar que debemos andar preocupados, ocupados, histéricos. Debemos cuidar nuestra salud, no vaya a ser que nos pase algo. Debemos contratar un seguro, porque en caso de cualquier cosa, paf, ya estamos preparados. Por el miedo es que el mundo se vuelve fome, la gente no se atreve a vivir sus vidas y termina como las viejas culiás, amargando al mundo y poniéndole las bolsas en la cara para que le des el asiento, por el sólo hecho de no haber disfrutado su propia vida.

Pero la hueá es que nadie nos preparó para no tener miedo menos aún cuando hablamos de relaciones.

Comentábamos con un ex pinche el otro día, lo fácil que era asustarse luego , cuando empezabas algo con alguien. Todo va bien, como avión: estás en esas semanas donde recién te estás conociendo: estás evaluando las dinámicas de comunicación más adecuadas (¿Lo llamo o no lo llamo? ¿Le mando un mensaje o sonará muy catete? ¿Lo llamo? ¿Le pongo me gusta en fb o de verdad es muy jote que le ponga me gusta a todas sus publicaciones?), qué hacer para que se ponga contento ( ¿Y si le preparo algo para comer? ¿Y si me pongo el shorcito que dijo que le gustaba como se me veía el otro día? ¿Y si le digo que vayamos donde sus amigos?), qué planes si qué planes no.  Que no se te caiga este papel de pinche nueva. Te emocionas con detalles que te parecen insignificantes pero que recordarás para siempre, como esa vez que salieron y estaba todo cerrado así que tuvieron que dar vueltas por la ciudad, cuando le regalaste esa figurita de tuercas que compraste en una feria artesanal porque te acordaste de él o cuando recibiste un escueto mensaje que por más que se te llene el celular, no quisiste ni quieres que se borre.  incluso quieres mostrarte tal como eres, pero en una versión mejorada: te preocupas que te combine lo que te pusiste, le vas a pedir prestada a tu amiga esa pulsera que te hace sentir la hueona más rica del planeta, pareciera que nada de lo que él haga te molestara y todo te gusta.

Pero llega a veces , en medio de ese vaivén, de ese vuelito que estás tomando elevándote para allá, en dirección a la nube del amor, esa puta sensación de vértigo que te revuelve el naipe. Llega ese momento ahueonado, donde te empezai a preguntar hueás que no había que preguntarse, aparece un NO gigante sin saber por qué exactamente y cataplum. Llega esa frená en seco y paf: chao no más. Y todo lo que parecía bonito, toda esa adrenalina de saber “qué va a pasar” quedó hasta ahi, justo en el mejor momento que todo parecía indicar que si. Y no porque no te guste, no porque no le gustes, si no por lisa y llanamente miedo. Julepe, se te hizo, no pudiste soportar tener una inseguridad en algo, quisiste dominar todo y en esto que no puedes se te desordenó el esquema así que hay que frenar. Llega ese momento rarito y optas por como puedes surfearlo:

1. Con una bicicleta: Algo así como que estábas en todo lo bonito y derrepente te ves respondiendo mensajes como- juntémonos mañana-ay no puedo-ay veámonos en la semana-puta no alcancé a llegar-dejémoslo pa otro día y derrepente y bien poco honestamente FUE ) ,

2. Con un soy una declaración  ruda , entrelineas o no de “No me interesas lo suficiente, así que prefiero que no pase más esto”

3.Portazo en la cara :  Esta idea tiene películas como”Estoy saliendo con alguien”, ” Ya estoy en otra” o “Anteayer salí con X y me gusta mucho ella”

4. Que sí pero no tanto: O “Nos estamos embalando mucho, yo creo que deberíamos ir más lento”

Parece que está siendo común eso de quedarse en la vereda de al frente o decir hasta-aquí-no-más-llegamos no porque queramos que termine, sino porque la pura idea de sufrir de nuevo, es como una patá en las pechugas. Porque el ex te hizo sufrir y seguro este hueón también lo hará.  Porque no querís estar con nadie, querís estar sola. Obvio, es más fácil y más tshori decirlo a asumir que si te gustaría algo con alguien y que a veces te equivocas o simplemente nadie te puede evitar una desilusiónS.

Porque el amor no sirve de nada. Claro, si le llamas amor a esa sensación de despecho que todavía se te nota hasta cuando respiras. Si el dolor cuando hablas todavía es tan evidente, obvio que tienes miedo.Es más fácil dejar hasta aquí algo incipiente que sufrir después. Obvio. O no. Claro que no.

Y todo pareciera indicar que esto de “No me gusta el compromiso” , “No quiero estar con nadie” es una moda súper común: yo misma la he tomado muchas veces por bandera, a veces re-repitiendome a ver si creo en ella en verdad.  Y no estoy diciendo que a muchos les acomoda, simplemente que en demasiados siento que no es tan real. Más pareciera pensar que  muchos no sabemos como hacerlo porque nunca lo creímos suficientemente importante. O sólo no llegó el momento de hacerlo. O porque en verdad nos dolió más que la mierda la última vez que nos rompieran el corazón y sonó como si fuera una galletita de azúcar y todavía anduviéramos rescatando pedazos por ahi entre los cajones, la taza del baño o el bar de la esquina, pero como no era nada serio, te la comes, porque se supone que no sentías nada especial, aunque si.

Porque siempre es más fácil abrir las piernas que el corazón, ese de verdad, ese sensible. Ese que se sintió estafado, ese que lloró en serio una semana (o varias) cuando le dieron la PLR; ese corazoncito que se ilusionó y fue capaz de abrirse sin miedo y decir todo lo que sentía y hasta hacer cosas que dijo que jamás haría como estar tomando once con los viejos de él, yendo al súper en plan chancheemos hasta morir viendo películas, alentando en el estadio a un equipo que no te interesa o jugando play . Y porque sabemos que cuando se abre el corazón, no es tan papa así como hasta luego, si te he visto no me acuerdo.

Entonces viene otra persona ( que no es tu ex ni quiere serlo) y pa, le echai la choriá a él , a sus sentimientos y hasta a los tuyos (Oye ya poh, si yo te dije ya, que quiero estar sola)Entonces venían unas buenas ideas ( ¿Hagamos cucharita hoy?) y paf, te freakeaste (él me quiere de polola y yo no quiero), te traspapelaste ( ah, chuta , sorry, no puedo, justo salgo con Pedrito, un amigo jijijij), te pusiste a retroceder como que te estaban llevando al infierno ( mejor no le voy a contestar, se está embalando mucho). Y no cachaste que con el miedo, arrasaste también con  esa adrenalina rica que da el dejar que la cosa fluya, dejar que la cosa decante si tiene que decantar o se eleve, cual mamón globo con helio.

Creo que estamos en un momento que muchos nos estamos cagando de miedo y estamos dejando pasar demasiadas hueás de puro ahueonaos. Por el que dirá la otra persona. Por no parecer cool y creer que tener una relación era algo muy parecido a una cárcel. Por miedo a no poder realizarse. Por creer que la otra persona va a capturar y masacrar eso que no le quieres mostrar a nadie y que tan celosamente te ganaste: la libertad por la que tanto luchaste. O que esa persona puede llegar a saber como eres cuando no tienes ni el maquillaje puesto, ni cuando estás toda compuesta, ni cuando todo anda bien. Y eso, eso te recaga de susto.

El problema es cuando además el mambito no se acaba ni es tan  tan fácil como apagar el celular o no contestar un par de chats y no nos vimos más: cuando esa persona te la tienes que topar porque es tu compañera de grupo de trabajo, cuando es el vecinito que te topas cada vez que bajas en el ascensor o el mejor amigo de tu mejor amiga. Porque ahi, una y otra vez, se te viene el miedo en la cara ¿irá al cumpleaños de la Juanita? ¿Y me lo tendré que topar todos los días en la U? Y queda para siempre esa tensión, ese y por qué no resultó, ya nada es lo mismo. Y lo peor, por miedo, por ni una hueá más.

Como leí una vez por ahi, el miedo sólo sirve para perderlo todo. Que a usted no le pase.

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