Anoche estuve en un topless (o igual me han echado de lugares peores)

(Las locas igual eran bastante menos ricas que la de la foto, pero todo va en la mente huachit@, pura mente )

Luego de atravesar media ciudad en mi suerte de pituto del finde, nos pusimos de acuerdo con una amiga que la iría a ver a su casa, a escasa 1 estación del metro de la mía. Cuando iba en camino, me dijo que una escritora a la cual ella admiraba mucho- y sobre todo que yo no debía dejar de conocer- estaba también y que sería muy entretenido el juntarnos.

Después de hablar de literatura, perdón, más bien hablar de letras y de como sacarlas a un texto; de hablar de verdades y mentiras, de periodismo, de columnas y de como amar a un hombre te puede cagar o potenciar el dibujar letras,  vino una de las discusiones que más he amado en la vida.

Hablamos  de esa pulsión de mierda que viene cuando no estás escribiendo, de eso que probablemente saben bien los actores cuando están trabajando en un bar de Lastarria y no han actuado en un mes o de un músico cuando no ha tocado porque tiene una tendinitis del terror y si no evita lo que más ama en este mundo, puede tener consecuencias para siempre.

Es cuando te viene esa locura de hacerlo una y otra vez o quedarse noches y noches en Buenos Aires escribiendo, pasando de corrido los días y las noches, tan sólo por saciar esa pulsión, repito, muy parecida al de otras artes, cuando no puedes hacerlo.

Mientras nos encontrábamos en esta discusión fundamental para comprender en qué parada de la vida estaba y el consejo después de leer y analizar uno de mis textos, vino la propuesta ¿Vamos a un Topless? Y obviamente como un trío de locas, no nos preguntamos ni qué íbamos a hacer allá ni nada parecido : lo que nos importaba era la experiencia para poder escribirla.

Llegamos con la sopaipa un poco pasá, además con el peor argumento de todos: es que somos las vecinas de al lado y queremos conocer qué pasa aquí, y  como nos vai a cobrar entrá si vivimos al lado, etc. Pero eso no bastó para que nos cobraran una entrada rebajada que incluía un copete. Yo pago, yo pago, se adelantó a decir la autora intelectual de tal suicidio. Lo cobramos y nos fuimos a sentar entre las chiquillas que nos miraban con cara de qué mierda hacen estas hueonas aquí si deberían estar en sus casas pasando la caña o hablando por facebook con algún hueón que conocieron la otra noche. Nos miraron con cara de  pobres hueonas, hueonas looser qué mierda hacen en un topless si deberían estar haciendo cucharita con sus novios inexistentes. Nos miraron con cara de váyanse, pero nosotras nos quedamos. De porfiadas y de ganas de vivir una experiencia nueva y de escribirla. Y de morbosas, qué más da.

Como me siento incapaz de seguir relatando el momento con el detalle que amerita como un todo, me quedaré con algunos chispazos mentales

  1. La inmigración afrodescendiente y la prostitución. Triste pero verdad. ( Hueona, de verdad que quiero tener tus uñas. Yo no sé por qué mi mamá no quiso que yo tuviera un padre dominicano)
  2. Esas hueonas TODAS tienen menos cellulitis que cualquiera. Yo quiero sus culos. No, no quiero hacer tanto ejercicio como ellas.
  3. El baile del caño no es fácil hueona. Mostrar la vagina a 3 hueonas borrachas tampoco.
  4. El olor a sexo sigue siendo olor a sexo aquí y en la quebrá del ají
  5. Toda mujer descente, debería aprender mucho de las chiquillas que bailan ahi entre los caños. Entre la cara de caliente, moverse, tocarse, sentirse la hueona más rica del planeta aunque la realidad National Geographic cuando nos miramos al espejo diga lo contrario; someterse a la mirada de un otro y provocarlo, el baile como objeto de jugueteo previo, etc. Un largo etc.
  6. Me han echado de lugares peores hueón. Si de verdad no nos querís dentro, pero no tenís pa qué echarnos de la hueá.
  7. Por un instante me sentí súper lela, pero de verdad las hueonas hacían que uno pensara que era la hueona más rica del planeta y de verdad NO LO ERAN.
  8. Salir con escritoras es lo más divertido del mundo. La visión  freakeada de la hueá, ver en realidad que hay otra gente como tú que piensa en difícil, se rompe la cabeza tratando de sobrellevar esa pulsión de escribir. Locas culiás.
  9. La piscola no era ni la mejor ni la peor que he probado.
  10. Las copetineras si exísten como tal y mi amiga estuvo en peligro muchas veces por esto.
  11. Si usted vive al lado de un topless, vaya. Aunque sea pa escribirlo en un blog.
  12. Creo que uno debería sentirse muchas veces la maraca de la hueá y sin darle tanto color. Si el tema no es el cuerpo, es como uno se siente. Baile, use disfraces, juegue, créase la hueá. De verdad que todo está en la mente.Punto para los topless.
  13. Loco,  habían 2 hueones en el topless y de verdad no hacían nada. Hasta con toda mi heterosexualidad a cuestas y yo era la sobria del lote, gesticulaba más. Bueno, cualquiera, pero igual. Enteros pavos.
  14. Es mala idea ir con una bisexual que quiere agarrarle el culo a todas. O claro, probablemente si no hubiese sido por ella, no habríamos ido nunca. Te quieri niña y gracias por la oportunidad de sentirme echada de un topless. <3.
  15. Si usted va a ir con una amiga que dice ” yo pago, porque las quiero invitar amigas mías” díganle que bueno y escóndanle la tarjeta y déjenla durmiendo. No la lleven a seguir carreteando, porque la pueden perder.
  16. Puedo, en la lista de experiencias raras, sumarle “Topless”. Y no, no iré de nuevo.
  17. Me dieron bastante buenas ideas. Ahí tú sabes quién para qué me dieron ideas.
  18. Creo que estaré en un taller por el cual me recomendaron como “una hueona que tiene que estar” y “una hueona que sólo debe dedicarse a escribir” ” Ella de seguro te lleva más gente” o “Esta hueona en 2 años debería estar escribiendo un libro. O antes, mucho antes con ese tipo de escritura”. Mansa fianza OE ZI
  19. Con la ley de tabaco puta que nos cagó la vida. Ahora uno no puede ni fumarse un pucho tranquila>: si estai descontextualizada ( por no decir dando jugo) de verdad que es la oportunidad perfecta para que te echen. 😦
  20. Amo escribir, amo buscar historias para escribir. Si no escribo me vuelvo loca. Amo tener esa pulsión que se me desató cuando era pendeja y andaba escribiendo cuentos con precio cuando todavía no hilvanaba frases con sentido. No hay nada en este mundo que me haga más feliz que hacerlo, no hay nada que me haga sentir esa misma pulsión casi drogadicta por poner en palabras las cosas que siento ( y siento que en ese destapar el amar, obvio que aparece mi amor por lo que más amo en la vida). Y por eso busco historias todo el tiempo y todo lo demás es una puta excusa para bordar historias con saborcito a verdad, todo lo que hago es una excusa para escribirlo.Incluso, yendo a dar la hora en un topless de Santa Rosa donde, al pie de la ley, no se puede fumar adentro. Incluso aunque me echen, total, me han echado de lugares peores.
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2 pensamientos en “Anoche estuve en un topless (o igual me han echado de lugares peores)

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