Ser y Estar son verbos muy complicados: No somos nada.

 

 

¿Cuándo comienza una relación? 

Mierda, verdad que prometimos no ponerle nombre, no ponerle por lo tanto ni fechas, ni exigencias, ni nada. Pero hubo un inicio y tal vez hubo hasta un final. Stop: empieza ese lazo a dar vueltitas en la cabeza que no es “relación” pero tus mejores amigas dicen que lo es. Y tus amigas te hacen preguntas que una no sabe como responder “Hace cuánto que estai con el loco” y tú repites “estar-estar” como un mantra, autonegando que estás. Pero estás. Porque tú no estás en ná, pero si. Es la persona de la que hablas cuando llega la ronda de preguntas, es en el que pensai en llamar cuando estás ebria y probablemente el que echas de menos si han pasado un tiempo sin coger. ¿Identificado?

¿Qué es “no ser nada”?

2 negaciones dentro de una frase, por lo tanto según esa clase que me dió el profe de redacción en primer año, se anulan. No ser nada, quedaría reducido a ser. Por lo tanto, somos algo. No le queremos poner nombre, pero algo somos. Conchadesumadre, ya estoy ocupando un plural. Pero si todos cachamos que esto era así porque sucedía no más, no iba pa ni un lado, que no nos queríamos comprometer, que era pura buena onda. ¿Y quien dijo que ponerle verbo era mala onda? Será ese puto pánico a amarrarse a cualquier cosa, lo que nos descontrola ¿Y qué si somos algo? ¿Qué? ¿Qué tanta hueá?

¿Qué somos?

Frase culiá, esa que aparece como número 1 en el manual de “Hueás que uno jamás tiene que decir porque eso lo dicen esas otras minas que si quieren tener algo no como una que se cree la bacán” si ya dijimos: No somos nada. No somos amigos, porque probablemente yo no te contaré muchas cosas. O tal vez hasta te contaré hartas y hasta importantes…pero nunca te contaré todo. Porque repito:  no somos nada, tal vez si tuviéramos una relación yo te contaría algo más. Pero no somos nada. No somos pololos, no somos pareja, no somos niunahueá ¿Me escuchaste? ¿Amantes? Suena muy a libro de Bárbara Wood ¿Andante? Ni cagando, no estamos andando, que esto se repita en no voy a contar los meses, csm, meses el tiempo  no significa nada o al menos no quiero que signifique nada.  Porque yo tampoco quiero compromiso, no quiero presentaciones, no quiero mamarme llamadas de “Dónde estai?”, paqueos, marcás de tarjeta, celos,marcás de territorio con otros hueones, exclusividad, aunque algunos días me encantaría llamarte pa puro hacer cucharita y quedarse así hasta que suene el despertador. Y si veo que hay alguien a las vueltas, le tendré mala. Si, porque a nadie le gusta que le pillizquen la uva. Pero acuérdate: no somos nada aunque igual en la cabeza me da vueltas ” qué soy yo para tí? aunque esa hueá suene mamona y trillada, por eso mismo no la digo

¿Estamos o no estamos?

No hubo fecha de inicio y no hubo fecha de término, por lo tanto no sabemos. Yo me acuerdo de nuestra primera conversación. O a lo mejor junto todas las primeras conversaciones y pienso que es una sola, puta no sé. O a lo mejor inventé un inicio, inventé una historia entretenida para contar cuando me dicen ” Y tú ¿Qué onda?”. ¿Sábes como saqué la cuenta? Tuve que mirar los chats. Pero ahi tampoco fue cuando empezamos a hablar, ni cuando bailamos la primera vez, ni cuando me llamaste. Pero saqué conclusiones de cuando ganó ese partido la U. O cuando me viniste a dejar. O la semana siguiente al cumpleaños de no sé quien. O a lo mejor esa es una fecha ficticia, porque na que ver que hablemos de fechas, si no somos nada.

El mambito dando vueltas

La otra vez con una conocida empezamos a hacer un cuestionario para saber “si estás o no estás con alguien”. Porque hay cosas tan obvias como si has dormido con él varias veces en un tiempo determinado, pero otras no tan obvias como dormir sin tener sexo (después de ocasiones de haberlo tenido, claro), lo que puede implicar un “compromiso ( por llamarlo de alguna manera) mayor. O cuando has conocido a parte de la parentela y los mejores amigos saben tu nombre y quien eres perfectamente, sin haber hablado más que una presentación simplona, al pasar. O cuando ya hemos cocinado mutuamente para el otro, o cuando te das cuenta que pasaron y pasaron los meses y esa persona independientemente que hubiesen otros, se quedó ahi como una constante.

No quiero complicarte y menos quiero complicarme a mi, pero quiero cachar qué somos. Más por sanidad mental que nada ¿Qué pasa si me vieras con otras personas? ¿Qué pasaría si un día dejamos de llamarnos? ¿Qué pasa si un día te veo, como los otros días y tengo unas ganas incríblemente grandes de quedarme contigo y tú apenas me saludas? Claro, no debiera alegar: verdad que no somos nada. Pero tal vez es una chiva del porte de un buque, porque compramos en el supermercado una hueá parecida a la modernidad y liberalidad que nos creemos un rato, pero en realidad me dolería hasta el hoyo. Pero no puedo decir ni pío. O no debería. O a lo sumo te miraré con pena, desde mi rincón y tal vez me envalentone con un poco de alcohol y te diga pelotudeces que atenderán a lo “cuática que son las minas” y si hicieras lo mismo, lo dejaría como ” qué es niñita este hueón”. Pero sabemos, ambos sabemos que algo nos pasa igual, pero es más fácil hacerse los hueones.

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4 pensamientos en “Ser y Estar son verbos muy complicados: No somos nada.

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