Día 9: Y todo por 8 lucas

Navegaba por facebook el miércoles pasado, cuando una ex compañera de colegio con la que habíamos conversado caleta el último tiempo me dice que si me interesa trabajar de extra. Eran 8 míseras lucas, pero la verdad la tarde no se veía muy auspiciosa y a nada, siempre es preferible tenerlas a no tenerlas. Además que eso de hacer de extra aunque a veces es súper pajero y cansador, si uno se lo toma con calma, puede disfrutar de lo que sucede, con la conversa con la gente. Entre quedarme en mi casa pensando en qué podía hacer o ir, preferí ir. Además necesitaban a otra persona, así que una amiga que no compartía hace tiempo partió también.

Había que estar a las 13:00 en el metro Vespucio Norte. A la mierda, considerando que yo estaba en Universidad de Chile y mi amiga en Plaza Egaña y eran como las 11:30 de la mañana. Pero apurándose, demás que alcanzaba, aunque ya tenía que considerar en que no almorzaría en casa de madre y no sabía si tendría donde comprar y probablemente me MUY cagaría de hambre. A penas llegué, hablé con la persona encargada, le pregunté de qué trataba la pega. Me dice que es un comercial del Mineduc respecto a las becas que entregarán y que será como que un chiquillo recibe la beca y somos los amigos que nos ponemos contentos por él. Se me revuelve el estómago tanto como a mi amiga que llega un poco después, pero decidimos ir “a cachar qué onda”. Derrepente ni nos vemos y por último ya estábamos ahi.

Llegamos y obviamente tuvimos que esperar cerca de hora y media bajo el calor, para que nos empezaran a llevar en van hacia las instalaciones donde por fin se grabaría. Era en  una productora llamada Moviecenter ubicada al final del Rosal , cerca de Ciudad Empresarial, a los pies de un cerro. Nos indicaron instalarnos bajo unas mallas de kiwis que estaban instaladas en una suerte de esqueleto de cobertizo, donde hay instalada una mesa de plástico y un cooler sobre  el pasto súper higiénicamente, al igual que las bebidas y panes que comeremos después. El lugar no me parecía tan terrible si teníamos que esperar 20 minutos o media hora, pero varias horas después (cerca de las 18:00 y siendo el día más caluroso de marzo con 35 grados) me pareció una pésima idea. Osea: cerca de 100 personas, con un sandwich y un vaso de bebida, esperando sin asientos y a todo el sol esa cantidad de horas, en realidad me parece inhumano, como casi documental de inmigrantes de medio oriente. Pero a ratos entre la conversa, mojarse bajo la manguera, se pasa. Además de pensar que ahi tenía 8 lucas seguras, que me servirían para juntarla a otras platas pa poder pagar cuentas, motivaban mi perseverancia pese a las condiciones.

Cuando ya el calor amenazaba con un dolor de cabeza del terror y después de haber recibido el comentario y las miradas de macho de contrucción de los técnicos que se encontraban  justo a la pasada al baño, vino una gota antes de rebalsar el vaso:

-“Chicas! ¿Para dónde van? Los extras deben ocupar el otro baño, el de afuera, este es para los técnicos”

-Ah, pero si hemos venido varias veces, nos dijeron que el baño de mujeres está acá

-Si, pero ya no lo pueden usar más, deben ocupar sólo el de afuera

-Pero afuera sólo hay de hombres

-Desde ahora lo ocupan entre los 2

-Gracias, muy AMABLES

Luego de eso, con rabia por estar a punto de mearse y tener que devolverse al baño de hombres que  ya estaba con ese olorcito a meado característico, abro la puerta y sorpresa: chiquillos que tampoco sabían que el baño era compartido, hacían sus necesidades con la puerta semiabierta. Ah: y obviamente al cachar que hay minas NO lo cierran tampoco.

Luego de por fin orinar, ya choreada con la hora, el calor, el trato de los técnicos que 2 minutos antes nos estaba cuarteando, nos llaman a un grupo reducido a entrar a la grabación donde dirigía Boris Quercia y otros viejujos peliblancos con harta cara de directores de cualquier cosa audiovisual. Y bajo las instrucciones, empezamos a caminar hacia esta escena que nos dejó paralizadas: una mesa, con un fondo extremadamente cliché de cocina de casa (con ollas y cebollas colgando) con una familia con abuelitos y cabros chigos y todos alrededor. Todos se veían absolutamente bien pr separado (osea no era por ejmplo una fiesta donde podríamos pasar más piola) y en microsegundos me imaginé esa imágen con un logo rojiazul del gobierno y con una voz en off de mierda que dijera lo bonito que es la educación en Chile. Qué irónico, yo que tenía que estar esperando millones de horas pa ganarme 8 lucas (que obviamente serían sin boleta, evadiendo impuestos en un comercial del gobierno) todas cagonas, porque entre otras cosas, no puedo terminar de estudiar en Chile, amarrada de pies manos y boca por las deudas y las becas al peo que no me ayudaban mucho en nada ¿Irónico no?

Miré a la Claudia y le dije “Hueona, yo me voy de estan hueá. No estoy dispuesta a que me trolleen de por vida y pa más por 8 lucas todas cagonas. NO”. Cuando me dijo yo tampoco y dijímos casi al unísono “Vamos” . Devolvimos una polera y sin si quiera avisarle a la amiga que me había invitado, abrimos la reja y nos fuimos, a pararnos en esta calle que quedaba al final de la nada.
Pero, como un acto sicomágico de dejar cosas para recibir otras, cuando recién nos planteábamos como mierda salir de ahi , nos paró un jeep de un loco que probablemente jamás había llevado a gente a dedo desde ese lugar. En el intertanto hasta el metro, nos contó de su vida de gerente y nos ofreció pega, otra ironía frente a nuestra situación de buscadoras de pegas compulsivas y esta oferta que llegaba del cielo venía a dejarnos al menos una sonrisa en la cara. Nos dió su tarjeta y nos despedimos.  Cuando íbamos a tomar el metro, nos dió tanta paja encontrarnos con esa cantidad de gente, que hicimos monedas y nos compramos un par de latas , caminando hasta el infinito, aprovechando de contarnos las novedades de los últimos meses. No todo estaba perdido si corría vientecito, bebíamos descaradamente unas cervezas heladas por plena Av. Recoleta  y esas 8 lucas no valían nada frente a mantener lo que pensamos, a compartir un rato como amigas y sobre todo a que no me trollearan el resto de mi vida por aparecer en una publicidad engañosa, la más engañosa de todas: que la educación se mejora con parches que en nada ayudan al problema de fondo.

2 comentarios en “Día 9: Y todo por 8 lucas

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