Día 1 : La Franqueza (30 days challenge)

“30 days challenge” . Escribir 30 días, 30 post.

Todo partió de haber visto el post de Cooper donde proponía esto de hacer algo 30 días seguidos. Y yo, que soy tan buena para no durar mucho rato en nada, me he propuesto escribir todos los días. Primero porque me gusta, segundo porque es el mejor ejercicio para soltar la mano y tercero porque el último tiempo me está costando definir y expresar las cosas que siento.

Primero pensé escribirlo en cueca, pero ese sí que sería desafío, dejémoslo tal vez para la segunda patita.

¡Ahí voy!

Día 1 : La Franqueza

Franqueza v/s decir la verdad

Cuando chica, además de ser católica ( y lo peor/mejor, yo era la católica, más incluso que mi familia) era hija de una asistente social: experta en decifrar mentiras. El tratar de engañar a alguien, además de pecado, era una imbecilidad, pues tenía a alguien que había estudiado años para poder desenmarañar este tipo de cosas. Además con lo conocida que fui siempre en mis círculos (colegio, parroquia, barrio, comuna) era imposible decir “estuve allá” si en realidad  estuve acá. Algo en mi interior muy interior queda de “Para mentir hay que ser o demasiado inteligente para hacer calzar todo o demasiado imbécil, para pensar que todos lo son”

Pero el problema no es ese: decir la verdad no siempre es decirlo todo. Muchas veces me esforcé tanto en ese proceso de decir siempre la verdad, que las cosas a medias o las cosas conflictivas preferí no decirlas, para no tener que dañar, mentir o dudar. Y así es como muchas veces me guardé los enojos, las penas, las rabias. O no dije todo lo que pensaba.

Hace un par de años tomé mis cachivaches y me fui a San Francisco de Córdoba, un pueblo al interior (muuuy demasiado al interior de Argentina)  esperando que una pena grande que había tenido se me pasara y olvidarla, además de probar suerte con una compañía de circo. Pero lo que no dijo mi boca, lo dijeron mis pies, que empezaron a pasarme la cuenta. Y empezaron a romperse y sangrar, cosa que me complicaba incluso en mi estadía allá. La dermatóloga que me atendió me dijo que era algo parecido a  cuando a los niños en las guerras se les cae el pelo o se les pone blanco. Con el tiempo y con otras experiencias  hice un poco de sentido: lo que yo callara, además de dejar a mis interlocutores con un tremendo de signo de interrogación, muchas veces con muchos malos entendidos de por medio, una carga emocional gratuita, me dejaría puras cosas negativas. Es bueno no ser tan explosivo, pero derrepente es mejor: te evita menos líos que el no serlo, ser demasiado cauto tampoco sirve.

¡Cuánto me ha costado desarrollar la franqueza!

Me cuesta ser totalmente franca, osea  preferir callar y calmarse, para poder discutir algo con la mente fría. De hecho, he tenido muchas peleas al respecto: creen que soy deshonesta por no decir todo lo que quiero decir.  A veces pienso que es una deformación profesional de la gente de comunicaciones o específicamente de las relaciones públicas , eso como de “todo está bien, todo está bajo control” en vez de explotar, dejar la cagá y después pedir disculpas. He tenido que esforzarme por echar afuera las cosas que siento y creo, a pesar que a la gente le pueda incomodar. Y eso puede parecer una sorpresa entre la gente que me conoce poco y cree que soy súper extrovertida. Pero en lo privado, suelo caer en encerrarme y evitar pelear para no pelear. Y hablo de así, a lo valiente, mirando a los ojos, na de mandar mails o chats, eso lo hacemos todo el tiempo. Y eso me ha costado una pega tremenda.

Muy de a poquito, he aprendido que muchas veces es mejor juntarse con la gente, decirle y plantearle lo que uno piensa o lo que uno creyó ante una situación determinada. Si es necesario gritarle y decirse cosas que duelan también,  pero no quedarse con esas mierdas  de los “yo pensé”, “yo creí”,”yo supuse”,  “es que no me dijiste” haciendo cánceres en la guata. Ser franco cuesta,  porque un@ queda desnud@ frente al otro, poniendo parte de su ser interior así, sin ropa, sin barreras, frágil tal vez a la manipulación de esa información que sale sin máscaras, desde la guata. Pero definitivamente gasta menos disco duro que  los castillos imaginarios de “es que yo pensé que…blablablá”

Quien espera que el tiempo aclare las cosas, vivirá toda su vida un mal entendido. Y yo, en la medida de lo posible, no quiero vivir así. Trato, intento ir cerrando procesos que me hagan la mochila más liviana.

¡Vivan los ovarios y los testículos bien puestos en su lugar para afrontar las cosas mirándose a los ojos!

 

2 comentarios en “Día 1 : La Franqueza (30 days challenge)

  1. Primero que nada, te deseo lo mejor en tu 30 days challenge, es genial para mí sentir que de cierta manera fui parte de lo que te llevo a tomar la decisión de hacer este blog.

    Dicho eso creo que nuestra mente es un dispositivo muy engañador, me he pasado años de mi vida peleando con mis pensamientos, suponiendo acciones casi de manera cinematográfica. Sin duda ser directo y conversar los problemas, por mas a terapeuta de pacotilla que suene, es la mejor solución, y aunque de ahí en adelante salga todo mal, por lo menos no tendrás cargo de conciencia.

    Besos, sigue escribiendo!

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