ay que me acuerdo de tí(copy-paste)

Siempre hablar de Rojas es como hablar de mí. Qué ha pasado durante estos casi 3 años que nos conocemos. Como acordarme de ese gustito por ver teatro, acordarme de esos ejercicios teatrales que no sé si me sirvieron para algo específico, pero sí para la vida. De las películas de Chaplín que nunca vi, volver a usar esa ropa que me gustaba tanto, osea, lo que se me ocurriera. Qué los pantalones al revés, los pañuelos en la cabeza, los bototos o cualquier cosa no eran diferencia de nada porque simplemente la ropa no importa y que se puede ser tan feliz caminando por el centro. A la hora y en el lugar que sea.

Acordarme de que los egos en este mundo son muy grandes y que el mío no importa tanto cuando hay otro mayor. Que los curriculums son importantes.
Siempre me acuerdo de lo balsa que eres, pero de esa balsedad que en otros contextos yo siempre tengo. Creo que mi molestia muchas veces era simplemente el encontrarme en tí tan en bruto o más pulida, qué importa. Que la provocación y su gusto son impagables. Y que al caminar siempre hay que tener tanto cuidado, pues caminar puede ser también una técnica.

Qué loco, yo haciéndome la del primer mundo diciéndote que si acepto ir a tu rincón y tú con toda esa música en español que sabías que me encantaría. Sabías que no podría resistirme a todo eso.

Recordarte a ti también es recordar mi proceso hacia este mundo loco, nocturno, extraño, desequilibrado para la gente que vive de lunes a viernes de 9 a seis. Recuerdo una cerveza que no tomé en el patio de algún bar con un actor de renombre mundial y me acuerdo de las veces que me embobé con tus monólogos, algo sádicos pero de una brillantez impagable. Cómo siempre es impagable, encontrarse cada cierto tiempo con esa figura delgada, pequeña, con tus ojos amarillos y tus labios gruesos, econtrarme que aún soy parte de la lista de tus correos para amigos, porque creo que lo somos, firmemente creo que hay algo que nos une.

Te quiero infame, como me quiero a mí misma. No podría llegar y dejar de quererte, porque tanta confrontación nos hizo conocernos. Me abrió un poco al mundo a todos esos señores venideros que me comentarían de sus curriculums y de sus alumnas y de la maravilla de las luces, y las noches de conversa, de algo de alcohol y de buena música.
La ropa no interesa, si tenemos pase liberado para bailar otra vez, porque nadie mirará.No interesa que seamos tan diferentes porque en el fondo somos otros cabros chicos que jugamos en juegos de colores en una plaza que no nos abriga y nos replica por dónde está el hurón con un tumor, que está perdido.
Hablar de tí también significa recordarme que puedo ser más que la chica que conoce gente y que hace cosas: porue sobre todo es una chica a la que le pasan cosas cuando le dices cosas lindas o cuando nos desafiamos mirándonos a los ojos o simplemente cerrándolos.
No me interesan tus títulos, me interesan tus ojos y tus maneras de gesticular, tu voz grave o cómo quieras impostarla, ver tu abdoben como se contrae para hablar más fuerte, para empinarse a prestar atención a los aplausos, esos que claro, vendrán de mi parte sii es que me llama la atención tu show. Yo, la que tengo el cuaderno en blanco y no me interesan tus curriculums. Más eres cuando te quedas calladito tras las sábanas y pronuncias silencios y tus ojos se vuelven más amarillos
sí, te prefiero así.

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