Mariquita


Mariquita sólía inventarse gente y tomar con ellos el té; nunca se gastaba nada, más que su alma sinuosa de emociones irreales.

Mariquita decía oraciones inconclusas,porque no había aprendido a solucionar el tema de los finales. Cruzaba los dedos para no tener que llegar a uno, para que a la hora de partir, no hubieran palabras cursis, extrañas o incómodas.

Mariquita tenía un gato, que parecían tres; despreció a sus vecinos y cepillaba su pelo, para que todos pudieran ver su brillo inmesurable

Mariquita derrepente se llenaba la boca de guindas y se pegaba cabezazos al espejo, a ver si ocurría algo, a ver si en la pasada, se devolvía una nube mágica

Mariquita ni escuchaba lo que ocurría en las rosas, donde los pulgones armaban juergas y tocaban arpa, porque esa era hora de dormir, como lo había indicado mamá.

Mariquita pese a todo pronóstico un día se curó, y se sacó todo de la bolsa del pan, y miró de frente.

Todo allá afuera había cambiado.

Ella debía ir cambiar. O transformarse en una linda salmón.

Y pensó que el ser sirena no era tan complicado.

Pase no más caser@, deje su comentario con confianza (Bueno, no tanta)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s